USA: CALIFORNIA, NEVADA, UTAH Y ARIZONA

Etapas:

06/07/2014 San Francisco – San José (105 Km).

07/07/2014 San José – Casa de Fruta (119 Km).

08/07/2014 Casa de Fruta – Kerman (160 Km).

09/07/2014 Kerman – Fresno (30 Km).

10/07/2014 Descanso en Fresno.

11/07/2014 Fresno – Woodlake (125 Km).

12/07/2014 Woodlake – Pinewood (70 Km) (Entrada en Sequoia National Park).

13/07/2014 Pinewood – Lindsay (110 Km).

14/07/2014 Lindsay – Edison (121 Km).

15/07/2014 Edison – Ricardo Campground (121 Km).

16/07/2014 Ricardo Campground – Carretera 190 (124 Km).

17/07/2014 Carretera 190 – Stovepipe Wells Village (108 Km) (Entrada en Death Valley National Park).

18/07/2014 Stovepipe Wells Village – Amargosa Valley (100 Km) (Entrada en Nevada).

19/07/2014 Amargosa Valley – Indian Springs (97 Km).

20/07/2014 Indian Springs – Las Vegas (95 Km).

21/07/2014 Descanso en Las Vegas.

22/07/2014 Descanso en Las Vegas.

23/07/2014 Descanso en Las Vegas.

24/07/2014 Las Vegas – Glendale (92 Km).

25/07/2014 Glendale – Beaver Dam (75 Km).

26/07/2014 Beaver Dam – Hurracane (83 Km) (Entrada en Utah).

27/07/2014 Hurracane – Kanab (109 Km).

28/07/2014 Kanab – Page (128 Km) (Entrada en Arizona).

29/07/2014 Page – Cameron (135 Km).

30/07/2014 Cameron – Grand Canyon National Park (95 Km).

31/07/2014 Grand Canyon National Park – Williams (100 Km).

01/08/2014 Williams – Via de Servicio I40 (159 Km).

02/08/2014 Via de Servicio I40 – Needless (125 Km) (Entrada en California).

03/08/2014 Descanso en Needless.

04/08/2014 Descanso en Needless.

05/08/2014 Needless – Amboy (125 Km).

06/08/2014 Amboy – Barstow (125 Km).

07/08/2014 Barstow – Victorville (55 Km).

08/08/2014 Victorville – Los Angeles (165 Km).

09/08/2014 Descanso en Los Angeles.

10/08/2014 Descanso en Los Angeles.

11/08/2014 Descanso en Los Angeles.

12/08/2014 Los Angeles – Old Pacific Highway (126 Km).

13/08/2014 Old Pacific Highway – Tijuana (126 Km) (Entrada en México).

Estados Unidos: California, Nevada, Utah y Arizona

Después de visitar el Golden Gate con mis amigos del Grupo Imagine, vuelvo a cruzar todo San Francisco para salir por el puente sur y alcanzar así San José.

Ahora me tocaba iniciar el segundo gran tramo de mi ruta por Estados Unidos, el cual me llevaría a cruzar las Rocosas por tercera y cuarta vez y a encarar una de las pruebas más duras del viaje.

Después de pedalear 5 etapas llegue a la entrada del Parque Nacional de las Sequoias. Desde la base de la montaña contemple uno de los puertos de montaña más complicados a los que me he enfrentado. Aunque empecé a escalarlo con toda la claridad del día, las agotadoras subidas ralentizaron tanto mi paso que la noche me alcanzo cuando me adentraba en el inmenso bosque de sequoias.

Al igual que en la mayoría de los parques nacionales que he visitado en Estados Unidos, la presencia de la vida salvaje no es algo para tomarse a broma, y un automóvil que venía en dirección contraria se paro para advertirme, de que había visto cruzar la carretera a un oso negro 4 kilómetros carretera arriba. No soy la clase de persona que se da por vencido a la primera de cambio, por lo que conteste al amable conductor en un ingles cada vez más depurado: “Tranquilo, estaré bien”

Osos negros, pumas y ciervos eran los animales más comunes de gran tamaño en el bosque. Con la oscuridad de la noche y sin apenas un rastro de luz por parte de la luna, avanzaba sigiloso por la intransitada carretera con la esperanza de llegar lo antes posible al primer campground.

Cada ruido me exaltaba cada vez más, hasta que uno de ellos lo oí tan cerca que me hizo bajar de la bicicleta, ponerla de barrera entre el ruido que cada vez se acercaba mas y mas hacia mí por un lado de la carretera, y desenfundar mi cuchillo. Mirando a la pared de oscuridad que se alzaba entre los troncos de las inmensas sequoias. Simplemente mantenía mi posición mientras me repetía una y otra vez: ” Solo una presa huye”. No era momento de mostrar debilidad ni de tratar de adivinar cuál era el animal que se aproximaba a mí, lo único que sabía que por la forma de crujir las ramas del suelo, era uno grande.

Me da vergüenza admitir directamente que fue lo que empecé a gritar para espantar al animal, producir la mayor adrenalina posible y subirme las revoluciones mientras agarraba con fuerza el cuchillo, pero si diré que las saque de una película cuyo título es el resultado de multiplicar 6×50. Finalmente solo escuche como el crujido de ramas se alejaba de mí. Nunca sabré si lo que tuve delante fue un ciervo o un oso negro. Por fortuna llegue a la zona de campamento sano y a salvo, pude descansar después de una merecida cena y madrugar para visitar el árbol más grande del mundo, el General Sherman.

Con 11 metros de diámetro y 84 metros de altura, el General Sherman se ha especializado en dar dolor de cuello al intentar apreciar su copa, y a hacernos sentir como unas hormiguitas a su lado.

1(Colorado On The Road en la base del General Sherman)

Viví momentos muy emocionantes en el bosque de las sequoias gigantes, pero era hora de bajar el puerto de montaña y continuar hasta mi siguiente objetivo, cruzar el Death Valley.

Con la luz del día y bajando la ladera, me despedía del frondoso bosque para dirigirme a la caldera de Estados Unidos. La inaccesibilidad de la cordillera montañosa, me llevaría a dar un rodeo de 500 kilómetros, llevándome primero hacia el sur para cruzar por tercera vez las Rocosas y volver posteriormente hacia el norte, para alcanzar así la carretera que me llevaría al desierto.

A medida que avanzaba hacia mi objetivo, el desierto de California no se hizo de rogar, y poco a poco la temperatura iba subiendo hasta alcanzar los 45 ºC. La primera medida para soportar el calor y que no ralentizara mi avance, fue cubrirme el cuerpo entero. Manga larga, guantes, cullote largo, sombrero y cara tapada. Cuanta menos piel expusiera a los fuertes rayos del sol, más protegido estaría.

2(Colorado On The Road a punto de cruzar las rocosas por tercera vez)

Una mañana sonó el despertador a las 06:00 am como de costumbre, me desperté y salí de la tienda, había acampado a un lado de la carretera en mitad del desierto, parecía un día normal pero no lo era, hoy tocaba entrar en el Death Valley. Un desayuno rápido y sin perder tiempo empecé a pedalear, la temperatura superaba los 30 ºC a las 10:00 am, y en cuanto baje la montaña para adentrarme en el valle la temperatura se disparo. Mi primera parada para reabastecerme de agua y comida fue Panamint Springs.

3(Colorado On The Road en la entrada al Death Valley)

Con 9 litros de agua y a más de 50 ºC de temperatura, encare un puerto de montaña de 1511 metros de altura. No era momento para hacer sobreesfuerzos y olvidarse donde estaba, tenía que ser paciente y pedalear lento pero seguro. Cuando alcance la cima había gastado casi 4 horas en recorrer apenas 21 kilómetros, pero lo había logrado. Bajar la ladera no fue como cualquier otra, el aire venia tan caliente que me empezó a quemar la cara, las manos y a asarme vivo.

Una vez llegue a Stovepipe Wells Village, busque una forma de acampar a pesar de que mis intenciones al comienzo del día eran las de avanzar 40 kilómetros mas, pero estaba agotado. Viendo el sol ponerse en el horizonte no significo que el calor se fuera a relajar, un fuerte viento arrastraba todo el calor que la roca acumulo durante todo el día. Cerrando los ojos a las 23:00  la temperatura era de 40 ºC, estaba durmiendo en el mismísimo infierno.

Al amanecer el objetivo del día estaba claro, salir de ese horno y dejar de derretirme como un pedazo de mantequilla en una sartén. Mi primera parada fue alcanzar Furnace Creek, con una elevación de -60 metros con respecto el nivel del mar, y donde todo el calor del sol se concentraba. Una vez cargue la bicicleta con litros y litros de agua, salí de la pequeña villa con el sol pegando de frente a 55ºC, la mayor temperatura a la que me he enfrentado jamás en mi vida.

4(Colorado On The Road atravesando el Death Valley)

Pasar horas y horas bajo el agobio del calor pasa factura, pero me llamo mucho la atención  al parar periódicamente en busca de un pedazo de sombra, siempre encontrar un pequeño arbusto de hojas verdes totalmente adaptado al extremo clima. Al fin y al cabo, la vida siempre se abre camino.

Conseguir entrar y salir del Death Valley a lomos de mi potro en pleno mes de Julio, fue todo un triunfo digno de una recompensa, pero aun debía ser paciente ya que esta me esperaría en Las Vegas. Por fin llegue a la mítica ciudad del estado de Nevada con apenas 200 kilómetros mas de esfuerzo, donde me esperaba un económico hostal, una ducha, dormir en cama arropado entre sabanas limpias bajo el frescor del aire acondicionado y como no, una cerveza de la victoria bien fría.

5(Colorado On The Road llegando a Las Vegas)

Me gustaría contar más sobre mi paso por Las Vegas, pero como dice la frase: “Lo que pase en Las Vegas, se queda en Las Vegas”, aunque si me gustaría remarcar que después de haber viajado por zonas de extrema pobreza, de haber compartido y recibido con el que menos tiene y de haber pasado tanto hambre en algunas partes del viaje, ver una ciudad que sin duda alguna es un claro sinónimo de lo desproporcionado, la exageración, el derroche y del capitalismo extremo, me hizo pensar que opinarían cualquiera de los amigos que hice en la India si visitaran Las Vegas.

Después de cuatro merecidas noches de descanso y con un nuevo agujero en el bolsillo, por haber sido tan iluso de pensar que con 50 dólares conseguiría reventar la banca del Bellagio, fue hora de ponerse de nuevo en marcha.

Por delante tendría que salir de Nevada en mi camino hacia el oeste, entrar momentáneamente en Utah y finalmente en Arizona, para ver completado uno de los principales objetivos del proyecto Colorado On The Road, visitar el Cañón del Colorado. En mi quinto día desde que salí de Las Vegas, llegue a la ciudad de Page y pude contemplar por primera vez en mi vida el río Colorado.

6(Colorado On The Road junto al río Colorado)

Cuando avanzaba subiendo el puerto de montaña que me llevaría a la entrada del Grand Canyon National Park, me lleve una sorpresa que jamás pensaría que tendría. El motero con quien coincidí en la India llendo camino a la ciudad de Agra para visitar el Taj Mahal, justo estaba bajando la cuesta que yo subía. Me miro, le mire y acto seguido nos reconocimos al mismo tiempo. Desde luego, hay que reconocer que el mundo es un pañuelo, después de 6 meses y más de 12.000 kilómetros más en los pedales, el destino nos vuelve a encontrar.

7(Colorado On The Road junto a un motero alemán. En la imagen de la izquierda en la India y en la imagen de la derecha en Arizona)

Algo que suele pasar mucho a los viajeros, es que cuando una va al norte y el otro al sur, los encuentros son realmente breves, pero aun así fue un momento digno de recordar, y sobre todo de inmortalizar.

Finalmente, cuando el sol estaba cerca de desaparecer y dejarme sin mi primera impresión del Gran Cañón después de todo el día subiendo la colina, llegue a mi gran parada con los últimos rayos de luz. Antes de tomar la primera fotografía, tenía claro lo que mi corazón me pedía. Apoye la bicicleta, me acerque a un saliente de la ladera con las mejores vistas que jamás halla observado, me puse de rodillas, cogí aire mientras levantaba los brazos y grite a pleno pulmón:”¡¡¡Victoryyyy!!!” .Fue maravilloso escuchar el eco de mi voz.

8(Colorado On The Road en el Gran Cañón del Colorado)

Cuando me prepare para dormir en el campground, me puse la alarma bien temprano, pero esta vez no para pedalear sino para tomarme mi tiempo para desayunar tranquilamente disfrutando de las vistas. De todos modos era lo único que podía hacer,  ya que ni de broma me podía permitir ninguna de las excursiones que me ofrecían en el parque, pero a mí me valió.

Llegado a este punto solo quedaba volver de nuevo a la costa, dejar atrás Arizona y entrar de nuevo en California para llegar a Los Ángeles, llevando así mi última gran etapa, pero eso sí, lo haría al más puro estilo americano, pedaleando por la histórica Ruta 66.

9(Colorado On The Road atravesando la histórica Ruta 66)

Lo malo de llevar acabo tantas etapas seguidas ya no es solo el desgaste físico y mental, ni la falta de higiene al ponerme día tras día la misma pegajosa ropa sin poder ducharme, lo peor son las consecuencias que lo anterior tiene. Las irritaciones y las llagas en el trasero y en las joyas de la corona de todo varón que se precie, me hacen temblar de escalofríos cada noche al despegarme el culotte. Pero es mejor no pensar en las incomodidades del camino, y mantener la moral alta con las recompensas que esperan al final de este. La mía me esperaba en Los Ángeles, donde la hermana mayor de un amigo me hospedaría en su casa,  me recibiría como se tiene que recibir a un español de pelo en pecho, con una cerveza y un buen plato de jamón serrano, esos sí, después de la urgente ducha.

10(Recibimiento a Colorado On The Road en Los Ángeles)

En Los Ángeles principalmente pude descansar y liberar parte del trabajo que se acumula con cada pedalada que doy. Aun así Mariana, mi hospedadora, junto a su prima Paty que estaba de visita, me dieron un tour por toda la ciudad visitando el puerto de Santa Mónica, el final de la Ruta 66, el gimnasio en el que entreno Arnold Schwarzenegger, la casa en la que se rodo los exteriores de la serie El Príncipe de Bel Air, el paseo de la fama, el Teatro Chino, las escaleras de los Oscar y el mítico cartel de Hollywood.

A la hora de poner rumbo a la frontera con Tijuana y entrar en México, me estaba despidiendo de un país en el que lo había vivido casi todo. Desde que entre en Estado Unidos había atravesado todos los estados de la costa oeste descontando Oregon, había pedaleado por Washington, Idaho, Montana, Utah, Wyoming, Nevada, California y Arizona, había atravesado los Parques Nacionales de Yellowstone, Grand Teton, Tahoe, Sequoia, Death Valley y Grand Canyon. Había visto desde los densos bosques del norte hasta las llanuras desérticas del sur, había vivido un festival tan salvaje como lo es el Sasquatch Music Festival, me había acercado un poco mas a Kurt Cobain en Seattle, y conocido mas sobre mí al pedalear a 55 ºC en el Death Valley. Había visitado el árbol mas grande del mundo, vivido el 4 de Julio en San Francisco, pedaleado cual motero por la Ruta 66 y me había atiborrado de comida basura. Había cruzado cuatro veces las montañas rocosas en bicicleta, perdí 50 dólares dejado llevar por la codicia en la mesa del Black Jack del Bellagio, y cruce la frontera hacia México con el visado caducado por dos días…..había vivido toda clase de aventuras, pero ahora tocaba empezar una nueva.

El día antes de ponerme de nuevo en marcha, tome la decisión de desistir en mi persistente labor de encontrar un sponsor que se involucrara en los gastos que tengo que soportar en el desarrollo de tan ambicioso proyecto. De nada sirve que entregue toda mi pasión en la carretera, sino tengo dinero para cargar mi cuerpo de combustible. Por ello decidí crear una campaña de Crowdfunding para intentar recaudar los 7000 € con los que podría terminar el viaje antes de que mis fondos se agoten.

“Con vuestra fuerza y apoyo, podre seguir respondiéndoos con todo mi coraje y corazón.”

11(Colorado On The Road)

Death Valley:

Gran Cañón del Colorado:

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USA: Washington e Idaho

Etapas:

15/05/2014 Belligham – North Creek (128 Km).

16/05/2014 North Creek – Redmond (31 Km).

17/05/2014 Descanso en Redmond.

18/05/2014 Descanso en Redmond.

19/05/2014 Descanso en Redmond (20 Km).

20/05/2014 Redmond – Easton (108 Km).

21/05/2014 Easton – Vantage (117 Km)

22/05/2014 Vantage – George (54 Km).

23/05/2014 Sasquatch Music Festival!!!

24/05/2014 Sasquatch Music Festival!!!

25/05/2014 Sasquatch Music Festival!!!

26/05/2014 George – Ritzville (152 Km).

27/05/2014 Descanso en Ritzville.

28/05/2014 Ritzville – Spokane (121 Km).

29/05/2014 Descanso en Spokane (19 Km).

30/05/2014 Spokane – Pine Creek (103 Km) (Entrada en Idaho).

31/05/2014 Pine Creek – Superior (131 Km) (Entrada en Montana).

USA: Washington e Idaho

Entrar en Estados Unidos fue más que nada emocionante. Un país del que tanto he oído hablar y tantas veces he deseado visitar, y sobre todo la costa oeste.

En mi camino hacia Seattle, donde me estaba esperando Elena una incondicional follower alicantina, todo lo que atravesé fueron pequeños pueblecitos. Poco a poco me acostumbraba más a los cruces en X, aunque he de reconocer que soy más de una buena rotonda. Las esperas de 30 minutos a que los largos trenes cruzaran la carretera cada vez eran más llevaderas, y las dos mañanas que me desperté en la tienda de campaña antes de llegar a la capital de Washington, me daba los buenos días un policía muy encantador a la vez que me decía, “Tío, aquí está prohibido acampar, pírate ya”.

Cuando llegue a Seattle, Elena vino a recogerme para llevarme a su casa situada en medio de las montañas de Redmond, donde vive con su marido estadounidense Tomi, sus perros y sus gatos.

Después de una buena comilona con una fresquita cerveza, cada vez iba conociendo más a Elena, sus orígenes en Denia, su afán por el viaje y la aventura, su amor por los animales y la naturaleza, la historia de cómo conoció a Tomi a los 18 años y como tiempo después se volvieron a reencontrar.

colorado_on_the_road_eeuu(Colorado On The Road almorzando en la casa de Elena)

A la mañana siguiente, Elena me preparo un desayuno cargado de energías y nos fuimos de visita a las antiguas vías de tren que transportaban toneladas de madera décadas atrás, y contemplamos la cascada más grande de todo el estado, Snoqualmie Fall, con 82 metros de caída. Sin demorarnos mucho volvimos a casa para descansar y madrugar al día siguiente, porque el tour que me tenía preparado por Seattle iba a ser completo.

colorado_on_the_road_usa(Colorado On The Road junto a Elena en Snoqualmie Fall)

Empezamos el día con una parada muy significativa para mí, el Viretta Park. En este parque normal y corriente, tenía cerca su casa familiar una de las personas que más ha influido en la música, marcando un antes y un después. Este artista salía de su casa y solía sentarse en un banco a beber cerveza, fumarse un cigarro y pensar sobre su música. El momento que me senté en el mismo banco que él, me sentí mas conectado al músico que más me ha influido en mi vida, Kurt Cobain.

Nuestra siguiente parada fue el Pioneer Square, de donde salieron los pioneros que viajaron a Alaska por la fiebre del oro. El Konklide Gold Rush Museum, te acerca más a la realidad en la que muchos mineros perdieron la vida en las duras ascensiones a la montaña, y como solo unos pocos consiguieron hacerse ricos.

La ciudad de Seattle debe su nombre al jefe de los nativos americanos, que poblaron estas tierras antes de que llegara el hombre blanco y negociara con el su traslado a una reserva en un lugar apartado, y con unas extensiones de tierras mucho menores. En el Pioneer Square, se encuentra la estatua conmemorativa al jefe Noah Settle.

colorado_on_the_road_viajar(Estatua de Noah Settle)

Esta innovadora ciudad en constante expansión, tiene un contraste entre lo moderno y lo tradicional. Su fortaleza empresarial se centra en la Sede de Microsoft, vio nacer al primer Starbucks de los miles que hay hoy en día por el mundo, y la naturaleza se convierte en un componente más de la ciudad, bañada por los lagos Washington, Union y Puget.

Conocemos el Pike Market Place, un mercado antiguo que cuando estuvo a punto de cerrar sus puertas, los ciudadanos a través de sus donaciones hicieron realidad las labores de restauración, y hoy en día sus nombres permanecen en las baldosas del mercado.

Cerca del mercado se encuentra The Seattle Gum Wall, donde realice mi pequeña contribución pegando un chicle sabor menta, mientras me preguntaba quien había sido el artista que pegaría el segundo, ya que estoy seguro de que el primero fue considerado un vándalo.

colorado_on_the_road_travel(Colorado On The Road pegando un chicle en The Seattle Gum Wall)

Elena me muestra antes de volver a casa el Gas Work Park, una antigua fábrica convertida en un parque a orillas del lago, dando por concluido un completo día de turisteo.

Después de un día más de descanso y de organizar todos mis quehaceres en la preciosa casita de la montaña de Elena y Tomi, me puse de nuevo en marcha. Poco a poco fui dejando las montañas atrás y todo se volvió verdes praderas e infinidad de campos de cultivo.

Esa noche dormí en un camping habilitado solo para tiendas de campañas, un Campground, el primero de muchos a lo largo de mi travesía por Estados Unidos.
La mañana del día siguiente no fui consciente de la sorpresa que tendría al final del día, todo parecía que se iba a desarrollar con normalidad y así fue hasta que llegue a la ciudad de Vantage. Con intenciones de evitarme el pago de la cuota por una parcela en el campground, pregunte a unos jóvenes a ver si podía dormir en su parcela y compartir los gastos. Matt y su pareja, junto a otro cicloturista, Luster, no me pusieron ni la más mínima pega. Ellos se habían conocido minutos antes de mi llegada y teníamos algo en común, todos íbamos al Sasquatch Music Festival, y me incluyo porque Luster no tardo mucho en regalarme una entrada que le sobraba para vivir tres días de festival.

Estuvimos varias horas conociéndonos sentados alrededor del fuego y bebiendo cerveza, pero ahorrando energías por que al día siguiente empezaba lo bueno. Mientras Matt y su novia iban en coche al festival, Luster y yo fuimos juntos en bicicleta. A medida que nos acercábamos más y más a la ciudad de George encontrábamos jóvenes que al igual que nosotros, andaban detrás de Sasquatch.

colorado_on_the_road_bike(Colorado On The Road junto a Luster y Matt de camino al festival)

Era jueves 22 de Mayo y el festival no empezaba hasta el viernes por la mañana. Uno podría pensar que seriamos de los pocos que llegarían para instalar la tienda y el campamento un día antes, pero la realidad es que no cabía ni un alfiler en la zona de acampada.

Hice buenas migas con mis vecinos, Nick y Samantha, y simplemente pasamos la tarde de buen rollo, contemplando cómo casi la mayoría de gente se había traído la casa sobre ruedas. Mi pequeña tienda de campaña era una hormiguita frente a las autocarabanas totalmente equipadas, el despliegue de cocinas, neveras, sofás, carpas…se lo montaban muy bien.

Cuando el sol salió, todos nos despertamos para iniciar el festival junto con una pequeña resaca. Por delante teníamos un fin de semana con 12 horas de música en directo por día, 5 escenarios y la joya de la corona, el escenario principal situado junto al cañón del rio Columbia, sencillamente impresionante.

La primera canción sonó y el descontrol se apodero de todos los presentes. No conocía muchos de los grupos de música, pero el concierto de la banda The Naked & Famous, libero toda mi adrenalina.

usa_colorado_on_the_road(Colorado On The Road alzando la única bandera española de festival)

Sumergido entre los míticos vasos rojos de cerveza, comida rápida, juegos de beber, rock & roll, el mejor buen rollo que podría haber imaginado conociendo a personas de todo Estados Unidos y Canadá, y luciendo la única bandera española de toda la colina. Se me pasaron los tres días volando.

La mañana del lunes parecía una travesía de zombis recogiendo el campamento y volviendo a la vida real, yo uno de ellos, aunque era uno de los pocos que lo haría en bicicleta. Despedirme de todos mis nuevos amigos fue una vez más un paso difícil, aunque cada vez me cuesta menos gracias a que siempre miro atrás con cariño, y a la vez hacia delante con emoción.

Volver de nuevo a la carretera se hizo un poco difícil los primeros kilómetros, tenía mucha cerveza que sudar, pero en cuanto recupere mi ritmo de pedaleo todo volvió a la normalidad, o al menos eso creía.

Pedalee 152 kilómetros desde George hasta la ciudad de Riztville totalmente ausente de lo que acontecía en la carretera, tenía la mente totalmente divagando en una serie de pensamientos que minaban mi motivación con una serie de dudas. No dejaba de pensar en los momentos que viví en Camboya junto a mi amigo Diego Morodo, junto al cicloturista alemán Johannes, los buenos momentos en Bangkok junto a Pier, los rincones naturales que conocí gracias a Darren en Isla Victoria, la ciudad de Vancouver que tanto me maravillo y como junto a Jorge me sentí de vuelta en Madrid. Las energías que recobre en casa de Elena y que había fundido en el Sasquatch Music Festival junto a la larga lista de nuevas amistades que cada segundo hacia. Ese día me sentí más solo que en toda mi vida, venía de vivir tantas buenas experiencias junto a tantas buenas personas, que ahora me daba miedo continuar el viaje porque no sabía cuando iba a conocer a alguien más.

Cuando llegue a Ritzville, agotado emocionalmente no vi otra solución para pasar la noche que pagar por una habitación en un Motel. Tuve tiempo de reparar una serie de cámaras que había pinchado, pero mi pinchazo emocional no había cómo arreglarlo. Por la mañana me quede tirado en la cama escuchando cada cinco minutos, la alarma que me había programando para ponerme de nuevo en pie, pero no podía. El único esfuerzo que hice fue el de llamar por teléfono a la oficina para decir que me quedaría un día más.

Pase todo el día tirado en la cama cambiando de canal en la televisión constantemente, y me costó mucho encontrar de nuevo la motivación para seguir adelante a la mañana siguiente, pero una vez más encontré un rastro de luz que me ayudo a seguir.

Mi llegada nocturna y bajo los chubascos ocasionales a la ciudad de Spokane, me llevaron a buscar un campamento a las afueras de la ciudad, no quería gastar más dinero en moteles de carretera, pero no fue tan fácil como de costumbre. Cuando había encontrado una zona segura cercana a un barrio residencial, los momentos previos a clavar la primera piqueta de la tienda, una agradable mofeta decidió merodear mi campamento describiendo círculos alrededor de mi posición.

El Colorado On The Road que se cruzo Turquía a -20 ºC, que atravesó el desierto iraní sin pestañear, que aguanto el calor, la humedad, el caótico tráfico y todas las incomodidades posibles del sudeste asiático, hubiera cogido la mofeta y la mandaría a freír puñetas. Pero ahora no me veía a mí mismo, no con esta moral. Derrotado por la presencia de un fétido animalillo me fui al primer motel que encontré, y pase la noche intentando recordar en donde había perdido mi coraje.

Pocos kilómetros realice por la mañana para llegar hasta la tienda de bicicletas, y hacerle una puesta a punto a mi potro. En Fitness Fanatics le dieron un buen repaso a mi querida Orbea, pero tanto tiempo sin pasar por el taller hizo que la lista fuera demasiado larga y que la llanta de la rueda trasera, tardara en demorase un día para estar lista. John y Robin, matrimonio y propietarios de la tienda, me hospedaron en su casa para que a la mañana siguiente pudiera continuar con la bicicleta en condiciones de soportar otros 17.000 kilómetros.

Después de cambiar la llanta trasera, las dos cubiertas, las pastillas de frenos, hacerme con mas cámaras de repuesto, reajustar la horquilla, cambiar el sistema de piñones trasero y la cadena, limpiar y engrasar las piezas móviles, el potro volvió a la carreta bufando como nunca. Bucéfalo volvió a recobrar su fuerza, fuerza que me transmitió una vez más.

EEUU_colorado_on_the_road(Colorado On The Road en Fitness Fanatics junto a John y Robin)

Me despedí de John y Robin muy agradecido por todo su esfuerzo por devolverme a la carretera con energías renovadas, y por haberme hospedado en un momento en que lo necesitaba más que nunca. Volví a sentir el viento soplando a mi favor, pero una buena noticia estaba por llegar.

Mi hermana mayor, que desde hace unos días había salido de cuentas y estaba a punto de dar a luz, había tenido a su primer hijo y gracias a Dios, tanto ella como mi segundo sobrino estaban perfectamente. Fue el empujón que necesitaba, no iba a dejar pasar los años y contarle a mi segundo sobrino que el día que nació, su tío estaba en un momento de depresión en su vuelta al mundo, NO!! Era momento de ser fuerte, y volver a ser la bestia que lo aguantaba todo.

Después de salir de Washington y entrar en Idaho, me dispuse a encarar la primera de las cuatro veces que tenía previsto atravesar las Rocosas. Esta vez seria para entrar en Montana y avanzar para atravesar el Parque Nacional de Yellowstone. Fue el puerto de montaña que mas rápido escale en todo el viaje, tenía hambre de kilómetros y necesitaba más…había vuelto!!!

“Para llegar hasta lo más alto, hay que empezar desde lo más bajo.”
colorado_on_the_road_iaho(Colorado On The Road amaneciendo la mañana que atravesaría las Rocosas)

Seattle:

Sasquath Music Festival: