CAMBOYA

Etapas:

22/04/2014 Svay Ríen – Phnom Penh (134 Km).

23/04/2014 Descanso en Phnom Penh.

24/04/2014 Descanso en Phnom Penh.

25/04/2014 Phnom Penh – Kampong Thnor (135 Km).

26/04/2014 Kampong Thnor – Kampong Thom (15 Km).

27/04/2014 Kampong Thom – Kampong Kdei (91 Km).

28/04/2014 Kampong Kdei – Siem Reap (66 Km).

29/04/2014 Siem Reap – Puok (50 Km).

30/04/2014 Puok – Wat Luang Aran (157 Km) Entrada en Tailandia.

01/05/2014 Wat Luang Aran – Chachoengsao (150 Km).

02/05/2014 Chachoengsao – Bangkok (85 Km).

03/05/2014 Descanso en Bangkok.

04/05/2014 Descanso en Bangkok.

05/05/2014 Descanso en Bangkok.

06/05/2014 Descanso en Bangkok.

Camboya

Mi primera etapa en Camboya no tuvo nada que ver con las que estaba acostumbrado a llevar a cabo en Vietnam. La carretera era llana, sin polvo, un leve tráfico me acompañaba y el viento soplaba como una suave brisa. Conseguí llegar a Phnom Penh lo suficientemente temprano como para encontrar un económico Guest House, pero no con el tiempo suficiente como para encontrar en el que estaba registrado Diego Morodo. Así que por la mañana cambié de alojamiento y volví a ver de nuevo un viejo amigo español, quien aprovechó la salida de Tailandia para renovar el visado y para darse un tiempo de vacaciones junto a su pareja.

Colorado On The Road_Camboya_Siem Reap_Phnom Penh_Angkor Wat_Angkor Vat_Vuelta al mundo   (1)(Colorado On The Road junto a Diego Morodo y María, su pareja)

Aprovechamos su último día en Phnom Pehn para salir a cenar y terminar la noche con unas cervezas en la terraza del Guest House. A la mañana siguiente madrugué para tener un largo día de visita histórica en la capital Camboyana, y conocer mas sobre el terrible genocidio que vivieron los camboyanos.

Entre los años 1967-1975, Camboya vivió una guerra civil que acabo dejando en el poder a los guerrilleros comunistas los Jemeres Rojos (“Jemer” es una etnia, y “Rojos” porque es el color del comunismo), bajo el poder de Pol Pot.

Pol Pot instauró a partir del año 1975, un régimen ultra comunista que obligaba a todos los ciudadanos a abandonar las ciudades e ir a los campos de cultivo a trabajar, dejando Phnom Penh y sus alrededores totalmente vacíos. Además persiguió, encarceló, torturó y asesinó a todos los que consideraba que ponían en peligro el régimen y que su único delito era tener estudios, hablar otro idioma o llevar gafas de ver.

En el centro de Phnom Penh estaba la cárcel S-21, que originalmente fue una escuela secundaria y hoy en día es el Museo Genocida Tuol Sleng. Los prisioneros eran encerrados durantes varios meses y sometidos a brutales torturas, como amputaciones de dedos y pezones, ahogamientos y latigazos con baños de agua salada entre otras brutales prácticas, para obligarles a firmar falsa confesiones de culpabilidad.

Colorado On The Road_Camboya_Siem Reap_Phnom Penh_Angkor Wat_Angkor Vat_Vuelta al mundo   (2)(Imagen de un prisionero en la cárcel S-21)

Después de 6 ó 7 meses pasando día y noche atados a una cama, si sobrevivían a la tortura, eran transportados en camiones a los campos de exterminio bajo el engaño de que estaban siendo trasladado a unas instalaciones nuevas, para evitar que en los 30 minutos que duraba el trayecto desde la cárcel, los presos dieran cualquier tipo de problema o se alzaran en una revuelta.

Colorado On The Road_Camboya_Siem Reap_Phnom Penh_Angkor Wat_Angkor Vat_Vuelta al mundo   (3)(Colorado On The Road en el campo de exterminio escuchando la audio guía)

Una vez llegaban al campo de exterminio, los Jemeres Rojos tenían colgado en las ramas de un gran árbol unos potentes altavoces alimentados con un generador diesel, para que el himno del régimen ocultara los gritos de la victimas mientras eran ejecutadas.

Como una bala era demasiado cara, utilizaban cualquier objeto para acabar con la vida de los enemigos del régimen. Cualquier herramienta afilada destinada para la agricultura, martillos, machetes, cuchillos e incluso el tallo de la palma de azúcar era ideal para cortar una garganta.

Colorado On The Road_Camboya_Siem Reap_Phnom Penh_Angkor Wat_Angkor Vat_Vuelta al mundo   (4)(Borde dentado del tallo de la palma de azúcar, utilizado para cortarle el cuello a los prisioneros)

Cuando una persona era acusada de traición, los Jemeres Rojos acababan con la vida de toda su familia para evitar una futura venganza. En una fosa común se encontraron los cuerpos de 100 victimas entre mujeres y niños. Al lado, aún permanece el árbol que fue utilizado para acabar con la vida de los niños, siendo estos agarrados por los tobillos para golpear su cabeza contra el grueso tronco.

Colorado On The Road_Camboya_Siem Reap_Phnom Penh_Angkor Wat_Angkor Vat_Vuelta al mundo   (5)(Árbol de exterminio)

Muchas personas murieron en los campos de trabajo. Comían solo dos sopas de arroz al día y trabajaban jornadas de entre 12 y 15 horas, básicamente trabajaban hasta la muerte. El objetivo era producir arroz y vender las cosechas a países extranjeros, principalmente China, para comprar armamento y suministros.

El régimen de Pol Pot duró cuatro años y se saldó con la vida de 3.000.000 de personas, de una población total de 8.000.000 de camboyanos. En el centro del campo de exterminio, hoy llamado Centro del Genocidio de Choueng Ek, se alza una estupa conmemorativa con 17 niveles. En los 10 primeros hay mas de 10.000 calaveras y en los otros 7 niveles superiores, los restos de huesos mas grandes.

Son 17 niveles ya que fue el 17 de Abril de 1975 cuando Pol Pot entró en Phnom Penh. En toda Camboya hubo un total de 300 campos de exterminio, que no fueron clausurados hasta 1979.

La larga jornada de visita histórica me dejó claramente afectado, y en la vuelta al Guest House había varias imágenes que no podía quitarme de la cabeza. Pero debía seguir adelante.

Por la mañana me subí de nuevo a la bicicleta. No tardé mucho en salir de la gran ciudad y toparme con una carretera llena de piedras y arena, con numerosa maquinaria llevando a cabo los trabajos de construcción de un nuevo pavimento hasta Siem Reap.

Las cubiertas que compré en Tailandia no eran de la calidad que esperaba, y la rueda trasera empezó a darme problemas al final de la etapa. La sucesión de pinchazos no cesó hasta que llegué a altas horas de la noche a Kampong Thnor, donde reparé la bicicleta y pasé la noche. Pero la etapa venidera fue un completo desastre, a penas 10 kilómetros en la carretera la rueda trasera reventó sin dejarme mas opción que empujar durante toda la mañana, hasta que una familia de camboyanos me recogió en su furgoneta Pick Up y me acercó 20 kilómetros hasta Kampong Thom, donde compré los repuestos necesarios y pasé la tarde descansando de ese difícil día.

Colorado On The Road_Camboya_Siem Reap_Phnom Penh_Angkor Wat_Angkor Vat_Vuelta al mundo   (6)(Colorado On The Road con la rueda trasera de la bicicleta averiada)

Pero la siguiente etapa me guardaba una sorpresa. Johannes, un cicloturista alemán de 27 años, se había detenido para realizar una fotografía, tiempo suficiente para que justo pasara con la bicicleta por ese mismo lugar e hiciéramos amistad rápidamente. Almorzamos juntos y decidimos ir al unísono hasta Siem Reap. Nuestra llegada a esta ciudad nos reservó otra sorpresa sobre dos ruedas. Una turista holandesa y otro estadounidense, nos alcanzaron en las bicicletas que alquilaron para conocer los alrededores, nos guiaron hasta un económico restaurante del centro y almorzamos los cuatro juntos. Antes de que Johannes y yo comenzáramos a buscar un Guest House, decidimos quedar todos esa misma noche para salir y tomar una cerveza.

Colorado On The Road_Camboya_Siem Reap_Phnom Penh_Angkor Wat_Angkor Vat_Vuelta al mundo   (7)(Colorado On The Road junto a Johannes, cumpliendo sus 8.000 Kilómetros de viaje)

Las averías de la bicicleta me habían hecho sudar mas de la cuenta, pero quizás sólo me estaban ralentizando para que coincidiera y disfrutara de la compañía de otros viajeros. Sin duda alguna fue una noche especial en la que disfrute de cada momento, pero con la salida del sol me despedí de Johannes y fui a visitar el Angkor Wat, antes de poner rumbo a la frontera tailandesa.

Angkor Wat, dedicado inicialmente al dios Vishnu, fue construido entre los siglos IX y XV durante el esplendor del imperio Jemer. La visita a la mayor estructura religiosa jamás construida, y uno de los tesoros arqueológicos mas importantes del mundo me llevó el día entero, y finalizó cuando llegó la noche y una tormenta cogió forma en el cielo.

Colorado On The Road_Camboya_Siem Reap_Phnom Penh_Angkor Wat_Angkor Vat_Vuelta al mundo   (8)(Colorado On The Road visitando el Angkor Wat)

Deje atrás Siem Reap pero no por muchos kilómetro, la lluvia dio por finalizada la etapa. En mi ultimo día en Camboya alcance los 16.000 kilómetros pedaleados desde que inicié el viaje, y crucé la frontera volviendo de nuevo a Tailandia.

Para dar por concluido este gran Roadtrip por el Sudeste Asiático, avancé hasta Bangkok y me hospedé en el mismo Guest House en el que dormí 58 días atrás, y 4.570 kilómetros después mi estómago me pedía una cerveza para celebrar el cierre de esta primera gran etapa, y dar el salto al continente Americano volando hasta Vancouver (Canadá).

Un nuevo amigo me esperaba en el Joe ́s Guest House, Pier, un joven holandés que había vivido los últimos 3 años en Singapur. Johannes no tardó en llegar en autobús desde Siem Reap, por lo que mis últimos días en Bangkok tuve la suerte de tener con quien brindar.

Colorado On The Road_Camboya_Siem Reap_Phnom Penh_Angkor Wat_Angkor Vat_Vuelta al mundo   (9)(Pier probando la bicicleta de Colorado On The Road en el pasillo del Guest House)

Hoy miro atrás y siento que hace una década que deje atrás mi hogar, cada mes de viaje vivo tantas experiencias nuevas que me da la sensación de que pasan como años. Yo no soy aún muy consciente de los grandes cambios que he experimentado, sé que hay algunos obvios como la larga melena, la barba y que ahora pese 5 kilos menos, pero me refiero a los cambios emocionales y de forma de ser, a mi visión de la vida, a mi mentalidad ante el mundo, a esta incesante búsqueda de la felicidad. Me gustaría compartir con vosotr@s las siguientes frases que escribí en mi diario personal:

“Seguir y alcanzar tus objetivos, te conduce a la autorrealización”.

“Perseguir un sueño, vivirlo y verlo hecho realidad, te lleva a la felicidad”.

“Poder tomar tus propias decisiones sin que tus miedos intervengan en ellas, te da la libertad”.

“Ser humanista es una responsabilidad del ser humano desde que nace, y nunca podrás dar tanto, como lo que recibes a cambio: constantes lecciones de humildad”.

“Vivir con amor, es la única riqueza que hará que no mueras pobre”.

Follow yours dreams, by Colorado On The Road.

Colorado On The Road_Camboya_Siem Reap_Phnom Penh_Angkor Wat_Angkor Vat_Vuelta al mundo   (10) (Colorado On The Road)

Phnom Penh:

Siem Reap:

Anuncios

VIETNAM

Etapas:

06/04/2014 Da Krong – The Chi Tay (120 Km).

07/04/2014 The Chi Tay – Lang Co (102 Km).

08/04/2014 Lang Co – Nui Thanh (128 Km).

09/04/2014 Nui Thanh – Quang Ngai (39 Km).

10/04/2014 Quang Ngai – Phu My (120 Km).

11/04/2014 Phu My – Xuan Tho (115 Km).

12/04/2014 Xuan Tho – Ninh Hoa (131 Km).

13/04/2014 Ninh Hoa – Nha Trang (41 Km).

14/04/2014 Nha Trang – Ba Thap (100 Km).

15/04/2014 Ba Thap – Pha Ri Cua (93 Km).

16/04/2014 Descanso en Pha Ri Cua.

17/04/2014 Pha Ri Cua – Tan Nghia (129 Km).

18/04/2014 Tan Nghia – Ho Chi Minh (151 Km).

19/04/2014 Descanso en Ho Chi Minh.

20/04/2014 Descanso en Ho Chi Minh.

21/04/2014 Ho Chi Minh – Svay Ríen (129 Km) Entrada en Camboya.

Vietnam

En mi primer día en Vietnam, busqué un lugar para acampar cerca de la jungla. Como siempre, pedí permiso en la casa cercana para advertirles de mi presencia y mis intenciones, pero esta vez fue una de esas ocasiones en las que no me dejaron acampar, y recibí la invitación de dormir en su hogar.

Había visto ese tipo de casas en muchas ocasiones en el Sudeste Asiático, hechas solo de madera con varios pilares que alzan la casa y la alejan del suelo un par de metros. Subí las escaleras y entre por la pequeña puerta, observando al detalle todo lo que me rodeaba, pero me pasé algo por alto. En Europa mis 186 centímetros de altura puede que sean vistos como algo normal, pero en Vietnam soy un gigante, así que no tarde mucho en dar de lleno con mi frente en una viga del techo. Los vietnamitas no se rieron, realmente me había hecho mucho daño pero cuando el dolor desapareció, todos hicimos bromas de la divertida situación.

La casa solo consistía en una habitación con un mueble para la televisión y la vida la hacen en el suelo. No tardaron en sintonizar el partido del Manchester United-New Castle, en el que el internacional Juan Mata metió dos auténticos golazos y con mucho orgullo les decía a los vietnamitas: “He is Spanish”.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (1)-1(Colorado On The Road viendo el partido de football junto al vietnamita que le hospedo)

A la mañana siguiente me despedí de mis anfitriones y continúe la ruta, dirigiéndome a la costa para posteriormente poner rumbo sur para alcanzar el actual Ho Chi Minh, que en antaño se llamo la ciudad de Saigón.

A las 11:00 de la mañana coincidí en la carretera con un motorista alemán, se detuvo y charlamos un buen rato. Compartió conmigo algo de fruta y nos sentamos en el suelo hablando de las experiencias del viaje. Fue entonces cuando un amable Vietnam salió de una casa cercana y me ofreció agua de una gran garrafa. Le pregunté claramente si era agua, el sonrío y me contesto que si. Por educación no quise tocar con los labios la botella, así que la alce y deje caer el agua directamente en mi boca, el único problema fue que era vodka casero y le di un buen lingotazo que fue directo a la garganta. Casi vomito al instante, la garganta me ardía y a los pocos segundos empecé a sentirme borracho. Tardé 30 minutos en recomponerme, pero el motero me hizo compañía en todo momento.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (2)-1(Colorado On The Road junto al motero alemán)

De nuevo en la bicicleta y después de despedirme del viajero alemán, conseguí alcanzar la costa y en los días venideros no me costó mucho esfuerzo encontrar un buen lugar para acampar. En varias ocasiones tuve que encarar un puerto de montaña bajo el abrasador sol, pero ello me daba la oportunidad de visitar los búnkeres americanos que aún permanecen en pie.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (3)-1 (Colorado On The Road en lo alto de la montaña en un búnker americano)

Pedalear por Vietnam no fue una tarea fácil. En muchas etapas la carretera estaba en muy malas condiciones o en obras, el polvo me atascaba los pulmones, el sol y la humedad hacían que hirviese mi piel, los autobuses y camiones conducían como auténticos locos haciendo sonar sus potentísimos cláxones constantemente. El flujo de motos era incesante y todas cargadas al máximo de su capacidad, transportando incluso scooters a otras scooters. En ocasiones la carretera era perfecta, totalmente llana, el sol ocultado por las nubes y el tráfico se suavizaba, pero desafortunadamente el viento soplaba en contra y con tanta fuerza que me daba la sensación de estar escalando una montaña. Pero me lo tomé con filosofía, y todos los días a media mañana me detenía en los pequeños puestos de carretera, me pedía un zumo de caña de azúcar hasta arriba de hielo y me tumbaba en una hamaca media hora para relajarme.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (4)-1 (Colorado On The Road descansando en una hamaca)

En muchos momentos me paraba en las pequeñas ciudades y trataba de imaginarme como serian esas tranquilas calles durante la guerra, y lo que vivieron los vietnamitas. No me costaba mucho esfuerzo, la guerra de Vietnam fue la mas mediática de la historia y acceder a la información está al alcance de cualquiera. Pero el Vietnam que yo conocí era totalmente diferente. La gente vivía fuera de los núcleos urbanos de la agricultura, la pesca y la ganadería, los jóvenes iban todos los días en bicicleta al colegio y por las noches los karaokes daban rienda suelta a la diversión.

Al final de una etapa, aparqué la bicicleta en la playa y dormí al raso hasta el amanecer. Me levante a las 05:45 am, contemplé como el sol se abría camino poco a poco en el horizonte y empecé el día dándome un chapuzón en el mar. Todo apuntaba a que iba a ser otro gran día, pero al anochecer mis fuerzas me empezaron a fallar. Detuve la bicicleta en un área de servicio, los sudores fríos y el dolor de cabeza me hicieron temerme lo peor y el termómetro confirmo mis sospechas, tenia 38º C de fiebre. Casi no le hubiera dado importancia de haber estado en Europa, pero en el Sudeste Asiático hay malaria, es complicado cogerla pero es posible. Así que no me lo pensé y me registre en un hotel, me tomé la profilaxis de la malaria que llevo, me bebí un buen vaso de leche y pase la noche empapado en sudor. Por la mañana pedaleé hasta Nha Trang donde fui directamente al hospital y pedí que me hicieran un análisis de sangre. Afortunadamente di negativo en malaria, y el medico me recetó simplemente unas pastillas para el dolor de cabeza y sobres con Vitamina C. Me extrañó que no me recetara ningún antibiótico para la fiebre, pero me dijo que solo debía descansar.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (5)-1 (Amanecer en la playa de Vietnam)

Me alojé en el hotel mas barato que pude encontrar y pasé toda la tarde tirado en la cama. Por la mañana mas o menos me encontraba mejor, aunque de nuevo pasé la noche empapado en sudor. Decidí continuar con la ruta y pedaleé dos días con un ritmo mas suave, pero siempre al llegar la noche la fiebre me subía y dormía fatal. Fue entonces cuando actualice mi estado en Twitter diciendo que estaba débil. Una oleada de followers, la mayoría de ellos ciclistas amateur, me escribieron diciéndome todos exactamente lo mismo. Padecía el Síndrome del Sobreentrenamiento, es decir, había llegado a mi limite.

No me había bajado de la bicicleta desde Vientiane (Laos), llevaba 16 días en la carretera y había avanzado 1700 kilómetros, soportando el calor y la humedad, durmiendo la gran mayoría de los días con la tienda y aguantando las penalidades del camino. Por lo que en Pha Ri Cua pasé un día de descanso, durmiendo 12 horas del tirón, comiendo bien y saliendo sólo a la calle para dar pequeños paseos. Rápidamente la energía volvió a mi y finalice dos etapas con mucha satisfacción alcanzando así la antigua ciudad de Saigón, que hoy en día tiene el nombre de Ho Chi Minh. Pase dos días muy tranquilos. Aproveché para actualizar la web, lavar la ropa, hacer una puesta a punto a la bicicleta y cada noche salía a dar una vuelta para tomar una cerveza.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (6)-1(Colorado On The Road en Saigón)

Dejar atrás Vietnam no me costó mucho esfuerzo. Alcance la frontera con Camboya en solo una etapa y tenía la sensación de que en este país había vivido momentos muy duros del viaje, pero siempre supe seguir adelante:

“El único secreto, es no dejar que nada nunca te pare”.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (7)-1(Colorado On The Road cumpliendo en Vietnam los 15.000 kilómetros pedaleados)

LAOS

Etapas:

27/03/2014 Descanso En Vientiane.

28/03/2014 Descanso En Vientiane.

29/03/2014 Descanso En Vientiane.

30/03/2014 Descanso En Vientiane.

31/03/2014 Vientiane – Nongkeun (123 Km).

01/04/2014 Nongkeun – Thang Beng (121 Km).

02/04/2014 Thang Beng – Thakhek (108 Km).

03/04/2014 Thakhek – Ban Nonvilay (121 Km).

04/04/2014 Ban Nonvilay – B.Vang Bouang Nuea (136 Km).

05/04/2014 B.Vang Bouang Nuea – Da Krong (102 Km) Entrada en Vietnam.

Laos

Nada mas cruzar a la otra orilla del río Mekong, tramitar el visado en el puesto fronterizo de Laos fue algo rutinario. Después del papeleo y de pagar 35 dólares de tasas, pedaleé los últimos 20 kilómetros de la jornada para llegar a su capital, Vientiane.

Después de haber escalado los duros puertos de montaña tailandeses, necesitaba un buen descanso y tiempo para tramitar el visado de Vietnam, por lo que me hospedé cuatro días en un Guest House para reponer fuerzas.

A pesar del continuo movimiento de los turistas en la capital laosiana, se respiraba paz y calma. Todas las tardes me acercaba a una terraza para degustar una cerveza local y contemplar el atardecer, después de haber cumplido con mis quehaceres del día…que sería de la vida sin un capricho de vez en cuando.

La gastronomía no se alejaba mucho de la tailandesa, pero con ciertas diferencias. Sin duda alguna la que mas me llamo la atención y que rápidamente descatalogué de mi dieta, era la carne de perro. No es porque no me guste la carne, al contrario, como carne a diario, es solo que considero al perro como un animal de compañía, al que muchas personas llaman mascota, pero que para mi, el colega de cuatro patas que me espera en Madrid, es parte de mi familia.

Una vez tuve el visado de Vietnam estampado en mi pasaporte, y con 75 dólares menos en mi cuenta por el pago de las tasas, retomé la ruta lazándome de nuevo a la carretera.

A medida que avanzaba y dejaba atrás la ciudad, fui sumergiéndome poco a poco en la parte mas tradicional del país donde la mayoría de la población, lejos de los núcleos urbanos, se dedica principalmente a la ganadería, la pesca y la agricultura, y quienes construyen sus hogares y comercios con la materia prima que la selva les proporciona.

Colorado_On_The_Road_Laos_Vientiane_Vuelta_al_mundo   (1)(Atravesando los primeros pueblos y dejando atrás Vientiane)

El primer día después de haber pedaleado 123 kilómetros, pare en un pequeño pueblo donde pedí permiso a una familia para acampar cerca de su hogar, y advertirles de mi presencia. Pero en vez de obtener el consentimiento al que estaba acostumbrado, me obsequiaron con la invitación de dormir en su casa.

Pude recobrar fuerzas con un buen baño y una suculenta cena, pero al sentarme junto al padre de familia, su mujer y sus tres hijos a ver la televisión en el único cuarto que consistía la casa, pude mitigar por unos instantes la melancolía de tener a mi familia a miles de kilómetros.

Colorado_On _The Road_Laos_Vientiane_Vuelta_al_ mundo   (2)(Colorado On The Road junto al padre de familia que me hospedo en su hogar)

Los dos días posteriores avance en dirección sur paralelo al río Mekong. Fue en una de estas jornadas, abrasado por el duro calor y asfixiado por la humedad, cuando estuve apunto de sufrir una insolación. Un fuerte dolor de cabeza, el incesante sudor y un mareo que me hacía tambalear de la bicicleta, me alertaron del estado de mi cuerpo, pero la solución estaba a mi alcance. Aparqué la bicicleta, me quité la camiseta y me zambullí en el refrescante río Mekong. A los pocos segundos ya estaba recuperado y como nuevo para continuar la marcha.

Antes de llegar a la ciudad de Savannakhet, cambié de dirección para dirigirme a la frontera con Vietnam, poniendo de nuevo rumbo al Este. Cada día de ruta en Laos, hacía breves paradas para explorar un poco la selva y contemplar mas de cerca las plantas y árboles que veía por primera vez. Cuando llegaba la noche, ver el sol ocultarse entre las montañas me aliviaba del fuerte calor, pero un nuevo inconveniente salía a la carretera. Millones de insectos voladores impactaban contra mi cuerpo, mi cara, y decenas de ellos caían atrapados en mi larga rizada melena En muchas ocasiones no tenia ni idea de que tenia enredado en el pelo, solo lo agarraba con la mano, tiraba fuerte para desenredarlo, lo lanzaba y continuaba pedaleando.

Colorado_On_The_Road_Laos_Vientiane_Vuelta_al_mundo   (3)(Colorado On The Road explorando la selva de Laos)

A la hora de acampar, los sonidos de la selva eran sencillamente impresionantes, y daba igual el pequeño pueblo o aldea en el que pasara la noche, el cielo estaba cubierto por un manto de estrellas.

La población laosiana es simplemente encantadora. Todos los chavales salían corriendo de sus casas para decirme ̈Hello” mientras agitaban la mano. Cada día compraba en el mercado una sandía y me sentaba a merendar junto a ellos, y por las tardes, todos lo jóvenes volvían de la escuela montados en sus bicicletas, compartiendo conmigo varios kilómetros y haciéndome compañía.

Colorado_On_The_Road_Laos_Vientiane_Vuelta_al_mundo   (4)(Colorado On The Road pedaleando junto a los jóvenes que vuelven de la escuela)

Mi paso por Laos fue breve, pero el suficiente para darme cuenta de los paraísos naturales que alberga, y de la gran variedad de ocio que ofrece. Sin duda alguna, es en el que mas grupos de turistas me he cruzado hasta el momento, y en el que mas he extrañado estar junto a mis amigos.

“Conocer el paraíso no es lo mismo, sino tienes con quien compartirlo”.

Colorado_On_The_Road_Laos_Vientiane_Vuelta_al_mundo   (5)(Colorado On The Road a orillas del río Mekong)

TAILANDIA

Etapas:

05/03/2014 Bangkok Aeropuerto – Bangkok (37 Km) Entrada en Tailandia.

06/03/2014 Descanso en Bangkok.

07/03/2014 Bangkok – Ang Thong (102 Km).

08/03/2014 Ang Thong – Wat Muang (63 Km).

09/03/2014 Wat Muang – Nakhon Sawan (85 Km).

10/03/2014 Nakhon Sawan – Kamphaeg Phet (123 Km).

11/03/2014 Kamphaeg Phet – Wat Pratt at (163 Km).

12/03/2014 Wat Pratt at – Hospital de Elefantes de Chiang Mai (122 Km).

13/03/2014 Hospital de Elefantes de Chiang Mai – Chiang Mai (71 Km).

14/03/2014 Descanso en Chiang Mai.

15/03/2014 Descanso en Chiang Mai.

16/03/2014 Descanso en Chiang Mai.

17/03/2014 Descanso en Chiang Mai.

18/03/2014 Descanso en Chiang Mai.

19/03/2014 Descanso en Chiang Mai (12 Km).

20/03/2014 Chiang Mai – Lampang (129 Km).

21/03/2014 Lampang – Uttaradit (106 Km).

22/03/2014 Uttaradit – What Din So (131 Km).

23/03/2014 What Din So – Lom Sak (93 Km).

24/03/2014 Lom Sak – Chum Phae (121 Km).

25/03/2014 Chum Phae – Udon Thani (136 Km).

26/03/2014 Udon Thani – Vientiane (82 Km) Entrada en Laos.

Tailandia

Dejar atrás la India no fue tarea fácil, ya no solo por todas las experiencias vividas en este país, ni por el pedacito de corazón que deje Calcuta.

Las normas de la aerolínea con la que me disponía a viajar a Tailandia, me obligaban a pasar la bicicleta por la maquina de Rayos-X. Después de haber desmontado y embalado a mi potro, embarque en el avión en el que supuestamente iba a pasar dos tranquilas horas de vuelo. Pero nada mas despegar, un penetrante dolor me atravesó el estomago, lo retortijones y los sudores fríos me alertaron de que me llevaba un souvenir de la India que no deseaba.

Aterrice en Bangkok a las 02:00 de la mañana, y tarde casi una hora en montar y equipar la bicicleta de nuevo. La decisión de donde pasaría aquella noche estaba clara, dormiría en un banco de la sala de espera del aeropuerto, que a mi parecer, era como una noche de hotel gratis.

colorado-on-the-road-tailandia(Equipaje de Colorado On The Road, junto a la bicicleta completamente embalada en el aeropuerto de Bangkok)

Al amanecer, salí del aeropuerto para pedalear hasta el centro turístico de Bangkok, y localizar la zona de mochileros para hospedarme en el hostal mas económico posible. Nada mas salí al exterior y contemplé por primera vez el sudeste asiático, la humedad y el sofocante calor me recibieron de la misma forma, que el aire de un secador te abrasa la cara.

Pedaleando mis 37 primeros kilómetros hasta alcanzar un hostal en la ciudad, me di cuenta que este clima acababa de subir el nivel las próximas etapas del viaje.

Durante 48 horas, termine de matizar la ruta que me llevaría a recorrer Tailandia, Laos, Vietnam, Camboya y finalmente a volver a Bangkok. La primera parada en el sudeste asiático sería Chiang Mai, donde me esperaba un viejo amigo de Madrid, así que no lo dudé dos veces, y aunque mi estómago me decía que descansara, la ilusión de ver una cara conocida por primera vez en el viaje, me hicieron que me lanzara de nuevo a la carretera.

Durante las tres primeras jornadas, tenía claro que no estaba al 100 %. Los retortijones y el dolor de estómago no me estaban permitiendo avanzar todo lo que deseaba, aunque la comida tailandesa ayudaba. Pero la noche del tercer día en la carretera, en la ciudad de Nakhon Sawan, no lo pude aguantar mas y fui directo a la sala de urgencias del hospital, donde primero me libraron de la inquietud de tener un parásito intestinal. No fue difícil explicarles como me sentía, tenia una cara espantosa. Finalmente me diagnosticaron una simple diarrea aguda y me recetaron 5 medicamentos diferentes. Aquella noche acampe en frente de una comisaría de policía, con la esperanza de encontrarme cada vez mejor y recuperar las fuerzas lo antes posible.

Cada vez que duermo con la tienda de campaña, utilizo solo con la mosquitera sin poner la cubierta impermeable. El principal inconveniente, es que dentro de la tienda hace 5ºC mas con respecto al exterior, y en Tailandia por las noches hace aproximadamente 30 ºC, por lo que literalmente me aso todas las noches y duermo empapado en sudor, pero es eso o dormir al raso y sufrir miles de picaduras de mosquitos.

Por fortuna, los medicamentos empezaron a hacer efecto rápidamente, y en los tres días siguientes cada vez me encontraba con mas energías, pedaleando un total de 400 kilómetros a 42 ºC bajo el sol.

Cada vez que necesitaba parar a descansar y escapar por unos minutos del calor, los templos budistas me proporcionaban sombra, paz y calma.

colorado-on-the-road-tailandia-chiang-mai (Colorado On The Road visitando un templo budista)

El día antes de llegar a Chiang Mai, acampe en las montañas de Tailandia a escasa distancia de un hospital de elefantes, con la intención de visitarlo por la mañana antes de pedalear los últimos 70 kilómetros. La decisión resultó ser todo un acierto, la experiencia fue increíble. El contacto con los elefantes fue directo y junto la supervisión de los cuidadores, interactuar con estos impresionantes animales fue una sensación única, y casualidades de la vida, justo el día que visite las instalaciones inauguraban un nuevo paritorio, y nueve monjes budistas vinieron a bendecirlo. Contemplar la ceremonia fue un regalo inesperado.

colorado-on-the-road-vuelta-al-mundo-bicicleta (Colorado On The Road visitando el hospital de elefantes de Chiang Mai)

Finalmente alcancé Chiang Mai, donde me esperaba un viejo amigo madrileño, Diego Morodo, quien salió antes de trabajar para recibirme en una de las puertas de la parte antigua de la ciudad.

Me hospedé en el Giant Guest House, donde se respiraba un ambiente hippie. Todas las noches nos reuníamos gente de todo el mundo en la terraza del hostal, y pasábamos horas hablando mientras compartíamos unas cervezas, volví a sentirme parte de un grupo.

colorado-world-tour-hostel (Colorado On The Road en el Giant Guest House de Chiang Mai)

En un principio, mis intenciones eran las de quedarme sólo un par de días, pero me sentía tan cómodo y estaba tan contento de tener un amigo cerca, que mi estancia se prolongó cinco días. En uno de ellos, Diego me llevó de excursión por las montañas de Chiang Mai, visitamos varios templos, conocimos mas de cerca la selva y acabamos el día con un refrescante baño en una cascada.

colorado-on-the-road-cascada (Colorado On The Road en una cascada de Tailandia)

El día antes de dejar atrás este pequeño oasis, cambié por completo la rueda delantera que instalé en la India después del accidente, y compré una nueva cubierta para la rueda trasera.

Pero no quería irme sin dejar un recuerdo de mi estancia en el Guest House, por lo que colgué en una de las escaleras la vieja rueda delantera, con un cartel en inglés en el que explicaba la historia de mi viaje, y animaba a los futuros viajeros a luchar por sus sueños.

Retomar la ruta no fue tan sencillo como otras veces, esta vez volvía a dejar atrás a un amigo, pero debía de continuar mi camino para llegar a Laos.

Los dos primeros días en la carretera, avance 129 y 106 kilómetros. En el atardecer de la segunda etapa, paré a descansar y a contemplar como el sol se escondía en el horizonte, fue un momento de reflexión en el que valoré la dureza del viaje, la soledad, la melancolía y cómo había dejado atrás el frío y la nieve invernal de Turquía e Irán, para vivir ahora el calor y la humedad de la selva del sudeste asiático.

Esa misma noche fui a buscar campamento en un claro de la jungla, pero el cielo me pronosticó con los destellos de los rayos en el horizonte, una noche pasada por agua. Busqué en una gasolinera la protección que su pararrayos me daba, y me dispuse a soportar la tormenta que sin duda alguna estaba llegando. Al principio de la noche no fueron mas que unas gotas, pero de madrugada el cielo se abrió dejando caer un torrente de agua. Los rayos iluminaban el interior de la tienda y los ensordecedores truenos me despertaban de mi agitado sueño.

Por la mañana y con la salida del sol, me puse de nuevo en marcha para atravesar un nuevo puerto de montaña y alcanzar la ciudad de Lom Sak. Escalar las infinitas pendientes parecía una materia dominada, pero el abrasador calor me hacían beber 1,5 litros de agua a la hora. El sudor era incesante y parecía imposible cerrar el grifo, pero todo esfuerzo tiene su recompensa. Al final de la etapa llegó el preciado momento de bajar la montaña bajo el verdoso escaparate selvático.

Amaneciendo en Lom Sak alcance los 13.000 kilómetros desde el inicio del viaje, y por delante me quedaba un nuevo puerto de montaña por atravesar, pero la recompensa de hoy sería mas preciada que una simple bajada. La etapa me llevaría a travesar el Namnao National Park, una reserva de elefantes asiáticos.

Pedaleando por la carretera que lo atravesaba, deseaba constantemente ver uno de ellos y los carteles avisando de su presencia a los conductores, aumentaban mas mi impaciencia, pero la suerte no se puso de mi lado y no pude contemplar ningún ejemplar. Pero desde un mirador me pude llevar una visión de toda el parque nacional a lo alto de una colina, sin duda alguna las vistas de la jungla es uno de mis paisajes favoritos.

colorado-vuelta-al-mundo(Colorado On The Road atravesando el Namnao National Park)

En los dos días siguientes avance 200 kilómetros y alcance finalmente el río Mekong, el cual delimita el territorio con Laos. Al cruzar el puente que lo atraviesa, sabía que esta vez seria una de las pocas ocasiones en las que volvería de nuevo a un país en el viaje, ya que desde Bangkok será donde coja el avión que me llevará a Norte América. Solo hay tres países mas en los que ya he pedaleado en el viaje, y que volveré a pedalear: Grecia, Italia y como no, España.

De mi paso por Tailandia me llevo una valoración causada por la melancolía y la soledad, en las que sin duda alguna, reflexioné mucho en los últimos kilómetros antes de llegar al río Mekong:

“Que sencillo resulta decir “Hola”, pero que duro es decir “Adiós”.

colorado-bicicleta-vuelta-al-mundo(Colorado On The Road junto a Diego Morodo con Chiang Mai a nuestras espaldas)

Tailandia 1ª Parte:

Tailandia 2ª Parte:

STATEMENT OF THE FACTS THAT OCCURRED IN PAKISTAN

Hello All,

I write to you from New Delhi where I am finally safe and sound.

I want to begin by thanking the Pakistani military for the care and safety they provided me as well as thank members of the Ministry of Foreign Affairs for all of their efforts. With all of my heart I mourn the deaths of the six members of the Pakistani Military, men who lost their lives in the line of duty fighting against barbaric terrorists. I send my sincerest condolences to their family and friends. I would also like to thank the representatives of the national and international media for the attention they have given me these days, and my supporters as well as my family and friends for their constant and unwavering love and encouragement.

The unfortunate death of six soldiers, bears no relation to the events of which I was a victim

I want to make clear, contrary to some comments and published reports, at the time of the attack on the vehicle we were traveling in we were alone on the road. The six police officers, who unfortunately lost their lives, did not die in the attack on our vehicle and therefore bear no relation with me. Fortunately, the driver and the escort traveling with me, were able to escape with their lives, I was the only person wounded in the attack.

The protection of escorts from the Pakistani authorities was compulsory, to which I am eternally grateful

The protection of the Armed Forces is provided throughout the territory due to terrorist activity in the area, and was not in any way provided to me exclusively. Pakistani military and police in the line of duty keep watch over the safety of all residents and travelers in the area.

I never asked for an escort from the Pakistani army, but I took the recommendations and precautions they provided me. Thanks to their anonymous and selfless work, I felt safe and reassured as much as is possible after seeing the effects of a bomb attack on a bus travelling with 40 Pakistani passengers, which sadly, did not leave a single survivor.

The choice of traveling through the territory, a conscious decision that I was obligated to make due to the circumstances

Due to setbacks because of the harsh travel conditions in the Iranian desert, I was not on time to take one of the two trains leaving monthly from Zahedan city bound for Quetta. My visa was expiring in two days and I decided to cross the border to get on a bus to the border town of Taftan. At all times I was aware of the complications involved in passage through the territory, but in the exercise of my freedom, I was ready to meet them without help and by my own means.

Once in Taftan I followed the instructions given to me by the Pakistani army and traveled in an escorted convoy, a service granted to all travelers transiting the area.

At all times I was aware of the dangers and followed the recommendations of the army, in order to minimize the risks my journey involved.

In this challenge I’m meeting a lot of kind, hospitable, generous and interesting people. Just remember that sport unites cultures, transcends barriers and makes the world “smaller” and closer than what artificial boundaries would have us believe.

With all my heart, thank you all very much,

Javier Colorado

MONTENEGRO Y ALBANIA

Etapas:

2/11/2013 Dubrovnik – Bacici (127 Km). (Entrada en Montenegro).

3/11/2013 Bacici – Vladimir (73 Km).

4/11/2013 Vladimir – Tirana (114 Km). (Entrada en Albania).

5/11/2013 Descanso en Tirana.

6/11/2013 Descanso en Tirana

7/11/2013 Tirana – Dragostunjé (83 Km).

Montenegro y Albania

Al despertarme en Dubrovnik, me preparo para continuar la ruta y dejar atrás Croacia. Antes de subirme de nuevo a la bicicleta, contemplo por última vez las vistas de la ciudad costera. Al poner rumbo a la frontera, dejo atrás  las maravillosas playas croatas, las kunas, el buen tiempo y a su amable gente.

DSCN0331(Colorado On The Road frente el puente de Dubrovnik)

Al entrar en tierras montenegrinas,  me  reciben las vistas de un enorme valle entre las montañas cubiertas por el denso bosque. El día trascurrió tranquilo y por el camino me detuve para visitar la ciudad amurallada de Korlok, la cual, a pesar de estar plagada de tiendas, restaurantes y bares, conserva la estructura antigua original.

El final del día lo pase en la ciudad de Bacici, donde me dispuse a dormir al raso en su playa. Pude encenderme un fuego y cocinarme la cena mientras me calentaba. La noche parecía que iba a ser agradable, pero en plena madrugada comenzó a llover. Interrumpido mi descanso y ante la imposibilidad de clavar las piquetas para  montar la tienda en la blanda arena de la playa, mi último recurso fue sacar la cubierta impermeable de la tienda,  y ponérmela por encima como aislante hasta pasar el aguacero.

No fue una noche muy reconfortante, y me hizo pensar mucho a la mañana siguiente sobre los pros y contras de dormir al raso o en la tienda:

  • Siempre me es más fácil organizar el equipo al dormir al raso, tengo más movilidad  y es más rápido recoger el campamento por la mañana. Además tengo una visión de 360 º, y mayor capacidad de reacción por si algo sucediera. Pero dormir de esta forma conlleva estar  expuesto a las condiciones climatológicas, a los mosquitos y a los insufribles insectos, los cuales corretean por mis brazos, manos y cara, y que en mitad de mi descanso solo hago una pelotilla con ellos lanzándolos lejos sin importarme de que se tratara.
  • Por el contrario, dormir en la tienda siempre me proporciona mejor descanso, estoy más cómodo y caliente, exponiéndome  menos al tiempo y a los insectos. Pero encontrar el lugar idóneo para montar la tienda no siempre es tarea fácil. Lleva más planificación, tengo menos visión de mis alrededores, de tiempo de reacción y es más laboriosos.

Una vez hecho el análisis para estar mejor preparado a la hora de valorar las opciones del campamento, me puse en marcha por las carreteras costeras de Montenegro. El soleado día no dejaba indicio alguno de la noche pasada por agua, y me traería una agradable sorpresa  al cruzarme con otro cicloturista por el camino.

Jorge Aguayo, un joven informático chileno de 29 años, que inicio un viaje desde Sudáfrica hacía ya 14 meses. La conversación se prolongó largo tiempo y las anécdotas  iban surgiendo cada vez más y más. Jorge me dio valiosos consejos para continuar de forma más segura el viaje, los cuales aplique a mis reglas del viajero:

#8. Ante todo, evitar salir de la tienda por la noche.

#9. Antes de acampar, avisar a los hogares cercanos. Mejor advertir de tu presencia.

Lamentablemente, la larga y entretenida conversación llego a su fin. Jorge debía continuar su viaje hacia el norte, y yo el mío hacia el sur. Lástima no haber compartido destino para poder haber pedaleado varios kilómetros juntos. Jorge me demostró ser un aventurero de los pies a la cabeza, y sobre todo, ser  una gran persona.

DSCN0343(Colorado On The Road junto a Jorge Aguayo)

El final del día me llevo a dormir a escasos kilómetros de la frontera albanesa, en un pueblo llamado Vladimir donde pude acampar. La mañana siguiente entre en Albania, y no me hizo falta recorrer muchos kilometro para darme cuenta de que estaba en un país totalmente diferente a todos los anteriores.

La carretera hacia la capital era bastante caótica y mal asfaltada. Los conductores iban como locos haciendo peligrosos adelantamientos, las motocicletas contaban en muchas ocasiones con 3 y hasta 4 ocupantes, y claro está, ni rastro del casco de seguridad. A los lados de la carretera había continuamente puestos de fruta, carne y pescado, que dejare volar vuestra imaginación para haceros una idea de las condiciones de higiene. Los carruajes tirados por burros se mezclaban en ocasiones con el tráfico de la concurrida carretera, y en un momento que paré en una gasolinera para informarme de  cuanto faltaba para llegar a Tirana, me sorprendió hablar con el operador de la gasolinera, fumándose un cigarro mientras surtía un coche… con dos coj…!

A pesar de todo, los albaneses son gente amable, simpática y la mayoría habla mejor el italiano que el inglés, por lo que no me fue difícil mantener conversaciones con ellos.

Mi buen amigo Nuño Torres, me paso el contacto de una conocida amiga suya albanesa. Al final de la etapa, llegue a Tirana donde me esperaba Sela y su hija pequeña Juma, quienes me recibieron en su casa y me trataron como a uno más de la familia. Sela me invito a pasar dos días de descanso en su casa para poder recobrar fuerzas, lavar la ropa y darme una necesaria ducha.  Sela cada día cocinaba deliciosos platos y me servía siempre las raciones más grandes de comida, sorprendida por mi voraz apetito.

En todo momento, pude disfrutar de la encantadora compañía de la pequeña Juma, quien hacia los deberes al volver del colegio mientras yo actualizaba el diario de viaje en el ordenador.

La mañana que iba a continuar con el viaje,  no hice caso al despertador y me puse en pie justo después de que Juma se fuera al colegio, perdiendo la ocasión de despedirme de ella. Pero no me iba a ir así por las buenas, por lo que espere hasta que volviera para poder despedirme con un buen abrazo de esta ternura de niña.

DSCN0349(Colorado On The Road junto a Sela y Juma)

El momento de partir me fue muy difícil despedirme de esta familia. Sin conocerme de nada me  trataron como uno más, me  alimentaron como un campeón, estuvieron pendientes de mí en todo momento y antes de partir, Sela tuvo el gran gesto de llenarme las alforjas de comida suficiente para los próximos dos días. Sin duda alguna, se han ganado el cielo conmigo.

Esa misma tarde retome la ruta por las carreteras albanesas rumbo a Grecia. Llegada la noche, el camino que atraviesa el territorio montañosos albanes me aguardaban una sorpresa justo entre dos pueblos. Una jauría de perros salvajes salió de la maleza y comenzó a perseguirme. En un principio no le di mucha importancia, son solo perros pensé. Pero en pocos segundos me tenían casi rodeado, gruñendo  y ladrando rabiosamente. Por suerte en ese momento la carretera era de bajada y  me costó poco esfuerzo dejarlos atrás. El asfalto me favoreció, de lo contrario una repentina subida me hubiera obligado a detenerme y valerme de mi pala desmontable como única defensa, para liarme a palazos con tales  desconsiderados caninos.

Al final pude terminar la ruta y  acampar detrás de una cafetería de carretera, preguntando antes a la propietaria si no le incomodaba mi presencia, y ella sonriéndome, me dijo que no había ningún problema.

El terreno montañoso no me lo iba a poner fácil en mi último día en Albania , pero pude recorrer una gran distancia y disfrutar de las vistas del lago Ohrid camino a Pogradec, para finalmente cruzar la frontera  y entrar en territorio griego.

 0(Colorado On The Road a orillas del lago Ohrid)

Desde que inicie el viaje he  tenido la oportunidad de hablar con muchas personas, quienes al conocer la magnitud de mi proyecto  en solitario, siempre se han interesado por saber cómo es que no tengo miedo. Mi respuesta es siempre la misma: ” Tengo miedo muchas veces”.

Lo cual me ha llevado a una serie de reflexiones, ya que me doy cuenta que prácticamente todos los días hay alguna situación que me hace pasar miedo. Al estar expuesto continuamente a este sentimiento, cada vez dejo que  domine menos mis acciones, evitando que me bloquee y me lleve a tomar las decisiones menos indicadas.

Tener miedo es parte de la vida, solo los necios y los locos te dirán que nunca tienen miedo, y yo no me considero ninguna de las dos cosas. Pero si he decidido trabajar en convertir el miedo en una herramienta a mi favor. Intentar dominarlo y no dejar que se apodere de mí, me lleva a estar más atento, a pensar con más rapidez, a sacar fuerzas cuando no las tengo, a agudizar mis sentidos  y a despertar el más poderoso de los instintos, el de sobrevivir.

“No es valiente el que no tiene miedo, si no el que lo tiene y se enfrenta a él”.

FRANCIA

Etapas:

10/10/2013 Girona – Perpiñán (106 Km).

11/10/2013 Perpiñán – Narbonne (106 Km).

12/10/2013 Narbonne – Palavas Les Flots (131 Km).

13/10/2013 Palavas Les Flots –Sant Cannat (157 Km).

14/10/2013 Sant Cannat – Flassans (102 Km).

15/10/2013 Flassans – Niza (128 Km).

16/10/2013 Descanso en Niza.

Francia

Una vez en territorio francés, continúo mi camino hacia mi primera parada fuera de España, la ciudad de Perpiñán. Por el camino bajo puertos de montaña y atravieso pequeños pueblos, rodeado continuamente de frondosas montañas y verdes campos. Caída la noche, llego a Perpiñán donde hago una parada de  reabastecimiento de suministros en un pequeño supermercado. Para mi sorpresa, al preguntar en mi oxidado ingles  al hombre encargado de la seguridad,  si podría dejar la bicicleta dentro del local mientras hacia mis compras, el me contesta en un fluido español que no hay problema. Al parecer, el señor de procedencia nigeriana, había vivido años atrás en España. Antes de abandonar el local, charlo un rato con él y le pregunto si es seguro dormir en esta ciudad, a lo cual  me contesta que no hay ningún sitio seguro en Francia, hay demasiado loco. Antes de iniciar la búsqueda de mi emplazamiento para pasar la noche, observo como gente de aspecto extraño se agolpan en la entrada del supermercado, mirando con dientes largos mi  querida bicicleta.

Por suerte encontré un prado a las afueras de Perpiñán, donde pude acampar y pasar mi primera noche del viaje fuera de España. A lo largo de los días me di cuenta de que la imagen de unos pocos, no debe ensuciar la de muchos, puesto que los franceses me trataron en todo momento con educación y gentileza.

Amaneciendo en Perpiñán, retomo el camino hacia la costa azul. Me desvio de la carretera principal para hacer contacto con el mediterráneo. Por el camino atravieso los pueblos de Pía y Bompas entre otros, hasta llegar al puerto de Bacarés.

Frente al mar, aprovecho para hacer un descanso y retomar fuerzas disfrutando de las chocolatinas que me regalo la madre de mi cuñado en mi paso por Barcelona. Gracias Menchu!!!

Por el camino, el destino me lleva a compartir varios kilómetros del día con otro cicloturista.  Max, un señor francés, que a pesar de sus 72 años de edad se encuentra en una estupenda forma física, la cual me llevo en un principio a pensar que tenía delante a un hombre de apenas 50 años. Por el camino me cuenta anécdotas de sus viajes por Europa y hacemos una parada en una cafetería, donde muy amablemente me invito a un café, y pudimos continuar compartiendo experiencias  vividas.

 En todo momento Max lucia una enorme sonrisa, no paraba de contarme historias de sus viajes y de darme preciados consejos para emprender el mío. Cuando llego el momento de despedirnos me regalo una bolsa  térmica para portar agua, a la cual llamo, el suvenir de Max.

Imagen(Colorado On The Road junto a Max)

Al final del día llego a Narbonne, donde hago campamento  en lo alto de una colina a las afueras de la ciudad y disfruto de un gran atardecer después de haber superado mis primeros 1000 km del viaje.

Cuando sale el sol y me preparo para una nueva etapa, me percato de algo que era inevitable que pasara tarde o temprano, el primer pinchazo. He de reconocer que me esperaba que llegara muchos kilómetros mas tarde para poder alardear de ello en el futuro. Una vez reparado y asumida la lección de humildad, la etapa del día se desarrolla con normalidad, finalizándola en un pueblo costero llamado Palavas-Les-Flots. En aquella noche, decido hacer una de mis primeras pillerías y me cuelo en un camping como el que no quiere la cosa. El suelo llano, el blandito césped y el sonido de las olas de fondo  me proporcionaron un buen descanso, pasando desapercibida mi presencia. Por la mañana, me levanto antes que nadie y recojo el campamento para salir por la puerta sin que nadie me viera. La recompensa para tal madrugo, fue el  espectacular amanecer de la costa.

Imagen(Amanecer en Palavas-Les-Flots)

Decidido a llegar a Niza lo antes posible, me embarco en los días posteriores en una exhaustiva rutina de pedaleo continuo. Los kilómetros son largos y las horas más aun, los puertos de montaña me curten las piernas hasta llegar un punto en el que un tremendo  tirón muscular  me obliga a detenerme a descansar y estirar largos minutos. Una vez espantados mis temores,  vuelvo a subirme a la bicicleta relajando el ritmo, hasta volver poco a poco mí a mi estado de forma habitual.

Las próximas dos paradas me llevan a hacer campamento en el frondoso monte francés, cerca de los pueblos de Sant Cannat y Flassans. Cada vez elijo mejor el  emplazamiento, monto la tienda más fácilmente y organizo mejor el material dentro de ella. Poco a poco la experiencia que voy adquiriendo por el camino, hace cada noche más cómoda, confortable y segura. Ya no me despierto en mitad de la noche por los sonidos de los animares nocturnos. Me he acostumbrado a su presencia, y parece que ellos también a la mía.

Desde el inicio del viaje, mi dieta se basa principalmente en lentejas y raviolis precocinados, zumos de frutas, plátanos, huevos, latas de atún y todo tipo de dulces que devoro durante mis pedaladas. Al no ser una dieta muy variada, decido incluir arroz, pollo y algo de verduras, con el fin de nutrir lo mejor posible a mi cuerpo, y sustituyo las golosinas por un buen bocata de embutido.

Por fin el camino me lleva  a Cannes y posteriormente a Niza, donde a la  caída de la oscuridad no me queda más opción que pasar una malísima noche en el aeropuerto, la cual, rápidamente se me olvidó al salir el sol. Pedaleando por el paseo marítimo de Niza, el sol brilla y no hay rastro de ninguna de las nubes que días anteriores me castigaban con la intensa lluvia. Disfruto de la belleza de sus calles y monumentos, hasta encontrar un alberge juvenil donde me registro para disfrutar de un día de descanso, conocer a gente de todas partes de Europa y compartir anécdotas del viaje.

La próxima etapa me llevara a territorio Italiano. Es momento de  decir “Au Revoir” a Francia y decir “Buongiorno” a Italia.

Hay una frase que siempre me motiva para alcanzar los objetivos y metas que me marco en la vida:

 “Si tienes mil razones para darte por vencido, encuentra mil razones más, para seguir adelante”.