Costa Rica y Panamá

Etapas:

12/11/2014 Liberia – Cebadilla de Punta Arenas (104 Km).

13/11/2014 Cebadilla de Punta Arenas – San José (117 Km).

14/11/2014 Descanso en San José.

15/11/2014 Descanso en San José.

16/11/2014 Descanso en San José.

17/11/2014 San José – Turrialba (84 Km).

18/11/2014 Turrialba – Cahuita (138 Km).

19/11/2014 Descanso en Cahuita.

20/11/2014 Descanso en Puerto Viejo (22 Km).

21/11/2014 Descanso en Puerto Viejo.

22/11/2014 Descanso en Puerto Viejo.

23/11/2014 Puerto Viejo – Almirante (88 Km) (Entrada en Panamá).

24/11/2014 Almirante – Rambala (74 Km).

25/11/2014 Rambala – Chiriqui (87 Km).

26/11/2014 Chiriqui – San Félix (93 Km).

27/11/2014 San Félix – Santiago (124 Km).

28/11/2014 Santiago – Penonomé (101 Km).

29/11/2014 Penonomé – Panamá City (153 Km).

30/11/2014 Descanso en Panamá.

01/12/2014 Descanso en Panamá.

02/12/2014 Panamá – Colón (100 Km).

03/12/2014 Viaje Colón – Cartagena de Indias (FerryXpress).

04/12/2014 Llegada a Cartagena de Indias (Entrada en Colombia).

Costa Rica y Panamá

Dejar atrás Nicaragua suponía entrar en un país que me ofrecía mas condiciones de seguridad. Durante tres etapas pedalee hacia San José mucho mas relajado a la hora de encontrar campamento y despreocupado por pedalear unas horas en la noche, pero avanzar por Costa Rica no fue nada fácil. Tiene tantas colinas que yo la apodaría Cuesta Rica.

La llegada a San José me reservaba una gran noticia. La locutora española del programa de radio ADN Hoy, Eva Moreno, me estaba esperando para hospedarme, es mas, me llevaba esperando desde que hice la primera entrevista con ella cuando yo estaba en la India 9 meses atrás.

Llegue a casa de Eva un jueves por la noche y me recibió junto a Borja, su pareja, y su perro Clifor. Después de ponernos al día, una buena ducha y recargar el deposito con una ovípara cena, tocaba reponer fuerzas para madrugar y acompañar a Eva a su trabajo, para entrar en directo en su programa de radio. Hasta el momento ya había realizado docenas de entrevistas en directo por teléfono, pero nunca había ido a un estudio. Fue una experiencia totalmente nueva y pasados los sudores fríos del principio, me empecé a sentir cada vez mas cómodo. Una vez finalizamos, estuve hablando con una periodista del periódico La Nación, respondiendo a sus preguntas para publicar un artículo de mi proyecto. Finalizada la breve mañana de trabajo, tocaba volver a casa para organizar, lavar todo el equipo y reparar ciertas averías.

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(Colorado On The Road en el programa de radio ADN Hoy)

El sábado amaneció con un día perfecto. Eva y Borja me enseñaron la ciudad y sus alrededores teniendo un día tranquilo de turisteo, y el domingo visitamos Cartago. A pesar de que tenga mil cosas que agradecer a la española pareja por abrirme las puertas de su casa, mi mente solo es capaz de recordar una, la tremenda tortilla de patatas que cocino Eva y que me traslado a mi niñez de un bocado.

El lunes antes de partir realice una entrevista en directo en los 40 Principales Costa Rica, y una vez adquirido el habito de llamar a los costarricenses “Ticos” y a despedirme con un feliz “Pura vida”, era hora de volver al asfalto para alcanzar el Mar Caribe.

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(Colorado On The Road en los 40 Principales Costa Rica)

Invertí dos días en llegar a la costa y pasé la primera noche en las montañas de Turrialba. Con el final de la segunda etapa llegue a Cahuita y me hospede en el camping María. Instale el campamento en la misma costa caribeña con la intención de moverme a Puerto Viejo por la mañana, pero en cuanto amaneció me fue imposible no quedarme un día tirado a la bartola. Además las historias de María eran increíbles, se había recorrido medio mundo junto su ex marido estadounidense y había vivido en cuatro continentes.

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(Mar Caribe)

Antes de irme la pedí tomarnos una fotografía juntos para recordar a tan carismática mujer, y ella me pidió a cambio que firmara el artículo que salió en el periódico hablando de mi proyecto. Es todo un honor formar parte del muro de la fama de su camping.

Puerto Viejo no quedaba lejos, apenas 20 kilómetros. Fui directo al Hostel Rockin J´s y volví a instalar el campamento. Durante el fin de semana que viví allí me deje llevar por la filosofía rastafari, disfrute de la playa, la arena y el sol, compartí grandes y buenos momentos con otros españoles y conocí a gente de otros lados del mundo, me acostumbre al olor de los cigarros de hierba buena y todas las mañanas me sentí afortunado de estar allí.

Con tanta calma y relajación en el cuerpo casi olvido la sensación de cabalgar el asfalto, así que sin mas rodeos retome el viaje con la mirada puesta en Panamá City. Cruzar la frontera fue algo sorprendentemente nuevo, ya que la unión entre Costa Rica y Panamá es un puente antiquísimo con el suelo formado por tablones rotos con huecos en los que sin duda alguna, una persona podría caerse al rio Sixaola. Nunca me iré a dormir sin conocer algo nuevo.

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 (Frontera entre Costa Rica y Panamá)

Por delante tenia 7 etapas para cruzar de la costa Atlántica a la Pacífica, pedaleando 630 kilómetros de montañas y colinas, hasta llegar finalmente a la capital panameña. Los últimos kilómetros el terreno mejoro, casi al mismo tiempo que la carretera empeoro. El ensanchamiento de la ruta panamericana ralentizaba todo el transito de vehículos pesados, así que me lo tuve que tomar con paciencia.

La llegada a Panamá City fue gloriosa. Después de varios días de lucha la carretera se convirtió en una autopista iluminada, con 3 carriles y un arcén donde perfectamente cabria un elefante. Atravesé el Puente de las Américas cruzando el canal de Panamá, y llegue a la ciudad mas moderna y desarrollada de todo Centroamérica.

Antes de salir de San José, Borja me dio el contacto de un amigo suyo de la infancia que vive en Panamá, Gonzalo. Cuando después de 7 días te abren las puertas de una casa se escucha una canción angelical al cruzar el umbral. Gonzalo lo tenia todo preparado para que simplemente me dedicara a relajarme y trabajar el fin de semana. Pero por muy cansado que estuviera ni de broma iba a perderme la visita a una de las mayores obras de la ingeniería.

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(Llegada nocturna a Panamá City recibido por Gonzalo)

A media mañana pusimos rumbo a las esclusas de Miraflores, y llegamos justo cuando un buque de carga iba a ser elevado hasta el nivel del Lago Gatún. El buque entro en la esclusa con un margen de separación entre las paredes de solo 1 metro, mientras era guiado por las locomotoras desde ambos lados. En cuanto se cerraron las compuertas el nivel del agua empezó a subir utilizando solo la fuerza de la gravedad. El inmenso carguero tardo solo unos minutos en alzarse sobre el nivel del mar y adentrarse en el Lago Gatún. Durante todo el proceso no pude apartar la vista ni un solo segundo. Mas tarde visitamos el museo con toda la historia de construcción del canal de Panamá, sentí que había vuelto al colegio.

Mi ultimo día en casa de Gonzalo lo invertí en trabajar con el ordenador, y a la mañana siguiente fui con la bicicleta para despedirme del skyline de Panamá City. Mi siguiente paso seria llegar ese mismo día hasta la ciudad de Colón en la costa atlántica.

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(Colorado On The Road en Panamá City)

En cuanto llegué a Colón mi primera impresión fue la de entrar en un completo suburbio de ciudad. La idea de acampar ni se me paso por la cabeza y me fui directo a un Motel. Sinceramente me parece un desequilibrio social que a tan solo 70 kilómetros de una ciudad de la importancia económica de Panamá City, se encuentre la abandonada ciudad de Colón.

Desde hace tiempo circulaba el rumor de la apertura de una nueva línea de transporte entre Panamá y Colombia. Muchos hemos sido los viajeros que hemos esperado a que se brindara esa oportunidad para conectar Centro con Sudamérica, y finalmente a principios de Noviembre el FerryXpress era ya una realidad. El único inconveniente es la poca información que hay en la red, sobre las condiciones de viaje de la compañía.

Cuando llegué al puerto me notificaron que mi pasaje costaba 99 dólares, un precio justo para tan largo trayecto, pero mi potro mas mi equipaje adicional que deberían ir en la bodega, iban a costarme un total de 150 dólares más. No tenia ni por asomo esa cantidad de efectivo en ese momento, y aunque lo tuviera no me agradaba la idea de pagar esa suma de dinero, pero fue entonces cuando conocí a Oscar.

En frente mío junto a la oficina de información, había un señor de aspecto amble que enseguida se acerco a entablar conversación conmigo. Oscar viajaba en furgoneta hacia Argentina desde Costa Rica y debía pagar 300 dólares por su vehículo, independientemente de lo que llevara dentro, el peso no era problema.

Bucéfalo viajaría dentro de la furgoneta de Oscar, junto con todas mis alforjas ahorrándome así los 150 dólares y ganando un amigo abordo. Sin su ayuda no podría haber embarcado ese día hacia Colombia.

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(Oscar junto a su furgoneta cargando a Bucéfalo)

A las 19:00 pm ya estábamos todos abordo preparados para pasar una noche surcando el mar Caribe. El viaje fue tranquilo y por lo menos pude tener el gesto de invitar a mi nuevo amigo a unas cervezas mientras hablábamos en la cubierta del barco.

Estaba dejando atrás Centroamérica y con ello estaba completando la media vuelta al mundo, estaba a punto de hacer tierra en Sudamérica e iniciar la penúltima gran etapa del viaje. Hasta la fecha había pedaleado 31.000 kilómetros por 26 países y vivido 14 meses de aventura, pero no es momento para mirar hacia atrás, sino de afrontar todos los retos que aun quedan por superar.

“Solo hay que mirar atrás para valorar todo lo que hemos sido capaces de lograr, y así coger energías para seguir adelante con más fuerza”

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(Colorado On The Road antes de hacer tierra en Colombia)

Entrevista en el programa de radio ADN Hoy:

 

Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua

Etapas:

16/10/2014 Ciudad Tecún Umán – Tetalhuleu (72 Km).

17/10/2014 Tetalhuleu – Santa Lucía Cotzumalguapa (86 Km).

18/10/2014 Santa Lucía Cotzumalguapa – Chiquimulilla (100 Km).

19/10/2014 Descanso en Chiquimulilla.

20/10/2014 Descanso en Chiquimulilla.

21/10/2014 Chuiquimulilla – San Julián (93 Km) (Entrada en El Salvador).

22/10/2014 Descanso en San Julián.

23/10/2014 San Julián – Santa Tecla (69 Km).

24/10/2014 Santa Tecla – Chamoco (92 Km).

25/10/2014 Chamoco – La Unión (101 Km).

26/10/2014 La Unión – Santa Rosa de Lima (62 Km).

27/10/2014 Santa Rosa de Lima – Choluteca (103 Km) (Entrada en Honduras).

28/10/2014 Choluteca – Somotillo (55 Km) (Entrada en Nicaragua).

29/10/2014 Somotillo – Chinadega (75 Km).

30/10/2014 Chinadega – Nagarote (84 Km).

31/10/2014 Nagarote – Managua (43 Km).

01/11/2014 Descanso en Managua.

02/11/2014 Descanso en Managua.

03/11/2014 Managua – Nandaime (78 Km).

04/11/2014 Nandaime – Santa Cruz (63 Km).

05/11/2014 Descanso en Santa Cruz.

06/11/2014 Santa Cruz – San Juan del Sur (58 Km).

07/11/2014 Descanso en San Juan del Sur.

08/11/2014 Descanso en San Juan del Sur.

09/11/2014 Descanso en San Juan del Sur.

10/11/2014 Descanso en San Juan del Sur.

11/11/2014 San Juan del Sur – Liberia (118 Km) (Entrada en Costa Rica).

Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua

Entrar en Centroamérica supuso un gran avance en el viaje, pero también supuso afrontar nuevos riesgos.

El temor de sufrir un asalto estuvo muy presente en mi mente los primeros días, y la seguridad con la que contaban la gran mayoría de negocios reafirmaba mi sentimiento. Gasolineras, bancos, pequeños negocios y camiones de transporte siempre permanecían bajo la atenta mirada de los guardas armados de agencias privadas de seguridad.

Guatemala sufre mas de 30 asesinatos y varios secuestros diarios, y las cifras en los próximos países centroamericanos que tenia por delante eran igualmente desalentadoras. Por lo que decidí extremar las precauciones y seguir de forma estricta una serie de normas:

  1. Pedalear solo de día y en el atardecer buscar el campamento antes de que llegue la noche.
  2. Acampar solo en propiedades privadas, seguras y con la autorización del responsable.
  3. Pedalear solo por las carreteras principales y mas transitadas.

Quizás esta angustia que viví los primeros momentos y el hecho de seguir ciertas pautas de seguridad pueda parecer una exageración, pero siempre me he dicho a mi mismo que es mejor pecar de precavido que de confiado.

Pero mis días transcurrieron con normalidad conociendo a grandes personas de buen corazón, disfrutando de su compañía y de la comida local. El único riesgo del que fui victima fueron las picaduras de mosquitos. Los zancudos estaban siempre al acecho, amenazantes y dispuestos a extraerte la sangre transmitiéndote el Dengue o la fiebre Chikungunya.

Durante mi tercer atardecer en Guatemala, avanzando por una carretera colapsada por el trafico y las obras, escuche una voz familiar llamándome: “Javieeeeeer”. Gire la cabeza de una lado a otro hasta que vi a Madison asomando la cabeza por la furgoneta de Vanajeros. Pedalee como un rayo hasta que me puse a su altura y les intente seguir el ritmo durante varios minutos, pero al final acordamos en reunirnos 20 kilómetros mas adelante para acampar.

Devoré las constantes subidas y bajadas de las colinas guatemaltecas hasta que encontré a Joel esperándome en la carretera, para guiarme al campo de football donde pasaríamos la noche todos juntos.

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(Colorado On The Road reencontrándose con Vanajeros)

Nuevamente me invitaron a cenar, a beber cerveza y me era imposible despegarme la sonrisa de la cara. Estas coincidencias entre amistades creadas a lo largo del viaje, son una de las mas impresionantes sorpresas que la aventura ofrece. Por la mañana nos despedimos bajo la promesa de reencontrarnos en Ecuador, país en el que realizaran una parada de dos meses, dándome así tiempo suficiente para llegar pedaleando con el potro.

La geografía de Centroamérica no deja lugar para distinguir las diferencias entre los países que la componen. El terreno montañoso, los volcanes, el calor, las lluvias y la humedad de la jungla eran constantes día tras día.

Salir de Guatemala fue un tramite sencillo, el visado que adquirí al entrar en este país, la C-4, tenia validez para El Salvador, Honduras y Nicaragua, lo que agilizaba mis pasos fronterizos.

En mi primera etapa en El Salvador, escale durante horas una colina interminable para alcanzar San Salvador antes de que oscureciera. En el transcurso de la jornada conocí a un cicloturista francés, Allan. Decidimos pedalear juntos hasta Santa Tecla, donde un salvadoreño registrado en couchsurfing, Ever, nos estaba esperando para hospedarnos en su casa.

Nuestra llegada fue puntual y antes de que se pusiera el sol ya habíamos alcanzado el final de la etapa, pero nuestro anfitrión aun no había salido de trabajar en la universidad donde imparte clases de ingles. Cenamos en un pequeño restaurante y pasamos un largo tiempo hablando con los curiosos chavales que jugaban en la calle.

Durante la amena espera nos tomamos una cerveza en frente de una tiendecita. No me sorprendió la forma de pagar a través de una cabina con barrotes y cristal blindado, ya me había acostumbrado a las impenetrables medidas de seguridad de cada negocio, pero si llamo mucho mi atención una conversación entre dos salvadoreños que coincidieron en la calle.

Después de saludarse e intercambiar varias cordiales palabras, se despidieron con prisa a medida que se alejaban el uno del otro, hasta que uno se dio la vuelta mientras caminaba y grito: “Oyeeee!!! Salúdame a tu zipo…”

En España utilizamos esa palabra que no he completado, para referirnos de forma vulgar al miembro viril. Estoy seguro de que a ti, escuchar a gritos la palabra “zipo..” te llamaría también la atención.

Ever no tardo en llegar y darnos la bienvenida a su hogar, nos invito a cenar unos tamales de elote y charlamos durante horas en su sala de estar. Ever me saco de mis dudas explicándome que aquella palabra que me llamo tanto la atención era utilizada en El Salvador para referirse a los niños, hijos o chavales, por lo que el señor solo mando saludos para sus hijos en aquella calurosa despedida.

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(De izquierda a derecha: Allan, Ever y Colorado On The Road)

Ever también nos hablo largo tiempo sobre la sangrienta y olvidada historia de El Salvador, de los problemas que sufre su país a causa de las Maras, de como se han hecho con casi todo el control de ciertas áreas y la impotencia que sufren sus ciudadanos. Su testimonio acaparo mis pensamientos en las etapas venideras.

El día que deje atrás San Salvador pedalee hasta el ocaso. La noche apenas llega a las 17:30 pm, lo cual me deja muy poco margen para bombear los músculos y avanzar, por lo que madrugar ya no es una opción, sino una necesidad. Una de mis formas preferidas de acampar es bien pegadito a una comisaria de policía. Podría parecer que la presencia de los turistas pueda incomodarles, pero los agentes del orden saben mejor que nadie a los peligros que nos exponemos al viajar solos, y agradecen la petición de pasar la noche bajo su tutela.

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(Colorado On The Road amaneciendo junto a una comisaría)

Mi transito por Honduras fue breve y fugaz, apenas atravesé 130 kilómetros para llegar a Nicaragua. Cuanto mas avanzaba mas se incrementaba el nivel de seguridad, pero la forma de conducir en esta zona del mundo me dejaba totalmente atónito día a día. Los alocados conductores realizaban constantemente adelantamientos invadiendo el estrecho carril contrario sin importarles lo que viniera por delante, y en mas de una ocasión tuve que salir despedido de la carretera para evitar ser arrollado.

Antes de llegar a Managua, el sol avanzó mas rápido que yo abandonándome antes de que pudiera llegar a la capital nicaragüense. Para evitar entrar en la gran ciudad en plena noche acampé en el pueblo de Nagarote, fue toda una sorpresa descubrir aquel rincón oculto, cargado de tradición y buenas energías. Sus ciudadanos no tardaron en guiarme a la plaza del ayuntamiento para que acampara en ella, bajo la atención de la seguridad privada.

En Managua pare unos días simplemente para descansar y dedicar tiempo a trabajar con el ordenador, quería reponer fuerzas para una expedición que me llevaría a surcar el Lago Nicaragua.

Una vez lo tuve todo preparado me dirigí hacia San Jorge, para embarcarme en un Ferry y alcanzar la isla de Ometepe, haciendo tierra en el Puerto Las Brisas. Nada mas tocar suelo firme pregunte en un hotel para hacerme con un mapa que llevar siempre a mano, fue entonces cuando conocí a Danny, quien me recomendó un camping de unos amigos en Santa Cruz.

Durante las primeras rodadas me quedaba constantemente pasmado viendo de cerca los dos volcanes que componen la Isla: Concepción (1610 msnm) y Maderas (1394 msnm). A causa de la niebla no pude apreciar desde el Ferry la presencia imponente del volcán Concepción, pero ahora desde su base era imposible escapar de ella.

En poco tiempo llegue a Sata Cruz en las cercanías del volcán Maderas, entré en el restaurante Malinche y Sergio, amigo de Danny, me recibió y me asigno un lugar para instalar el campamento. Dispuse todo el equipo con prisa, quería subir al Mirador del Porvenir antes de que anocheciera. Antes de emprender la ruta de senderismo, deje avisado que subiría solo y mi hora prevista de llegada, no quería ninguna sorpresa y Harold, guía local de la isla, me dio preciados consejos.

Llegado el momento me puse en marcha y rápidamente llegue al inicio del sendero. Empecé a seguir los caminos marcados por las pisadas colina arriba, aunque a menudo se cruzaban unos con otros y no tarde mucho en perderme en la selva. Seguí avanzando durante dos horas entre la maleza, el barro, el agua y el sonido de los animales. No conseguí alcanzar el mirador cuando solo me quedaba una hora de luz, por lo que decidí dar media vuelta y regresar al campamento. Perderme ya no era una opción, y poder seguir mis inigualables pisadas en el barro me ayudo a llegar a tiempo.

Por la noche le conté mi experiencia a Harol describiéndole paso a paso todo los caminos que había tomado. Nos reímos y bromeamos durante horas, e hicimos muy buena amistad. Harol tenia una ascensión a la cima del volcán programada a la mañana siguiente para guiar a una pareja de británicos, y me invito a acompañarles sin costo alguno.

A las 06:00 am salí de un salto de la tienda de campaña, tenia hambre de revancha y esta vez iría con todo hasta la cima. A las 07:00 am nos pusimos en marcha y con mayor facilidad que el día anterior, alcanzamos el Mirador del Porvenir. Después de un breve descanso contemplando el volcán Concepción, continuamos con la escalada. A medida que avanzábamos la pendiente era mas pronunciada, la humedad calaba la ropa, la densa vegetación lo abarcaba todo cubriendo los rayos del sol y durante unos breves instantes, nos acompañaron monos aulladores y monos capuchinos.

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(Mirador del Porvenir frente al volcán Concepción)

Cada paso nos acercaba mas a la cima, pero también pesaba cada vez mas y mas. El barro, los arboles caídos y las resbaladizas piedras complicaban la ascensión, a la vez que la hacían mas emocionante. Cuando alcanzamos los 1304 msnm, nos adentramos dentro del cráter descendiendo 200 metros en el interior del volcán, donde se encuentra un lago cubierto por la niebla.

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(Colorado On The Road en el lago del cráter del volcán Maderas)

Descansamos durante 30 minutos, repuse fuerzas con un bocata y me cambie la camiseta totalmente calada por una seca. Habíamos completado la primera parte de la ruta pero ahora quedaba la mas peligrosa, el descenso. Después de 6 horas escalando la ladera, las piernas se resienten perdiendo fuerza y precisión, y cuando el terreno es una pronunciada pendiente entre barro y rocas, los accidentes se suceden constantemente. Poco a poco, sin prisa pero sin pausa, descendimos hasta volver de nuevo al campamento y celebrar con una buena cerveza las 10 horas de ruta por el volcán Maderas.

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(Colorado On The Road descendiendo el volcán)

La aventura en la volcánica isla supero todas mis expectativas, y ya era hora de abandonarla. Desde el puerto de Moyogalpa tome el Ferry hasta San Jorge, de ahí pedalee hasta San Juan del Sur en la costa Pacífica nicaragüense, para seguir la recomendación de un amigo y relajarme en el Naked Tiger Hostel. Durante todo un fin de semana salí de fiesta, la primera desde que coincidí con un amigo madrileño en San Francisco, por lo que no es de extrañar que la cogiera con ganas.

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(Colorado On The Road en The Naked Tiger Hostel)

Si alguna vez visitáis Nicaragua hay dos claras recomendaciones que siempre hare. Primero visitar la isla de Ometepe, y segundo hospedarse en The Naked Tiger. Muy importante seguir el orden, porque si creéis que subir al volcán Maderas es intenso, probar a desmadraros un fin de semana en San Juan del Sur.

“Cuanto mas duro sea el camino, mayor será la recompensa”

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Vídeo de la Isla Ometepe:

México: De Mazatlán a Guatemala

Etapas:

01/09/2014 Llegada a Mazatlán (9 Km).

02/09/2014 Descanso en Mazatlán.

03/09/2014 Descanso en Mazatlán.

04/09/2014 Descanso en Mazatlán.

05/09/2014 Descanso en Mazatlán.

06/09/2014 Mazatlán – El Rosario (73 Km).

07/09/2014 El Rosario –Acaponeta (91 Km).

08/09/2014 Acaponeta – Tepic (95 Km).

09/09/2014 Descanso en Tepic.

10/09/2014 Tepic – Ixtlán del Río (80 Km).

11/09/2014 Ixtlán del Río – Guadalajara (125 Km).

12/09/2014 Descanso en Guadalajara.

13/09/2014 Descanso en Guadalajara.

14/09/2014 Descanso en Guadalajara.

15/09/2014 Descanso en Guadalajara.

16/09/2014 Descanso en Guadalajara.

17/09/2014 Descanso en Guadalajara.

18/09/2014 Guadalajara – La Barca (110 Km).

19/09/2014 La Barca – Penindicuaro (100 Km).

20/09/2014 Penindicuaro – Araró (104 Km).

21/09/2014 Araró – Vía de Servicio (70 Km).

22/09/2014 Vía de Servicio – Toluca (113 Km).

23/09/2014 Toluca – México DF (50 Km).

24/09/2014 Descanso México DF.

25/09/2014 México DF – Llano Grande (80 Km).

26/09/2014 Llano Grande – Puebla (78 Km).

27/09/2014 Descanso en Puebla.

28/09/2014 Puebla – Tehuacán (126 Km).

29/09/2014 Tehuacán – Tepelmené (83 Km).

30/09/2014 Tepelmené – Oaxaca (124 Km).

01/10/2014 Oaxaca – Vado (75 Km).

02/10/2014 Vado – San Pedro de Juchatengo (73 Km).

03/10/2014 San Pedro de Juchatengo – Puerto Escondido (110 Km).

04/10/2014 Descanso en Puerto Escondido.

05/10/2014 Descanso en Puerto Escondido.

06/10/2014 Descanso en Puerto Escondido.

07/10/2014 Descanso en Puerto Escondido.

08/10/2014 Puerto Escondido – Zipolite (79 Km).

09/10/2014 Zipolite – Morro Ayuntla (96 Km).

10/10/2014 Morro Ayuntla – Tehuantepec (114 Km).

11/10/2014 Tehuantepec – Zanatepec (106 Km).

12/10/2014 Zanatepec – Tonada (95 Km).

13/10/2014 Tonada – Mapastepec (134 Km).

14/10/2014 Mapastepec – Huixtla (63 Km).

15/10/2014 Huixtla – Ciudad Tecún Umán (81 Km) (Entrada en Guatemala).

México (De Mazatlán a Guatemala)

Estaba ya cansado del desierto y quería salir cuanto antes de Baja California para alejarme de la amenaza del Huracán Marie. Por fortuna la compañía Baja Ferries decidió apoyar mi proyecto patrocinándome el billete, el transporte de la bicicleta con el equipaje y concediéndome una cabina con una confortable cama y baño propio.

Durante el trayecto pude disfrutar de la terraza, cenar con calma, dormir tranquilo y desayunar como un campeón. Además me invitaron a subir al puente de mando para conocer al capitán, y sentir por unos instantes el poder que significa estar en lo mas alto de la nave. Durante el trayecto conocí a tres jóvenes franceses que viajaban desde Canadá hasta Brasil haciendo autostop, que se hacen llamar Thesharingbros.

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(Izquierda: Colorado On The Road en el puente de mando junto al capitán. Derecha: Colorado On The Road junto a Thesahingbros.com)

A medio día llegamos a Mazatlán donde me esperaba Marchi, la hija de un follower mexicano que me ofreció una pequeña casa que tenia en venta para que me hospedara allí el tiempo que quisiera. Marchi me guio hasta la casa, me dio las llaves y su teléfono por si necesitaba ayuda en algún momento, era el lugar ideal para abrir el ordenador y trabajar durante varios días. La primera noche me escribieron Vanajeros para que me pasara por su hostal a tomar unas cervezas. No lo dude y me subí a la bicicleta sin perder ni un instante. A pesar de mi primer gran día en Mazatlán, el segundo no me dejo muy buenos recuerdos, es mas, borro todos los que tenia del viaje hasta el momento.

Después de una jornada poniéndome al día tecleando sin parar, deje el ordenador en el suelo de la desamueblada habitación con la cámara de fotos, el móvil y mi segunda GoPro conectados para que se cargaran toda la noche. A las 23:00 pm empezó a llover mientras yo me regodeaba en la cama escuchando caer la lluvia, disfrutando de no estar en la tienda de campaña, sino bajo techo.

La lluvia fue constante toda la noche e hizo que creciera demasiado un arroyo cercano hasta que se desbordo, inundando las calles y la casa en la que me hospedaba. A las 05:00 am me desperté para ir al baño y no daba crédito, el agua me llegaba por encima de los tobillos y mi portátil flotaba por la habitación.

Tarde varias horas en digerir la gran perdida mientras achicaba el agua de toda la casa. El portátil en el que tenia toda la información del viaje hasta el momento, con imágenes y videos inéditos que no había publicado, junto mi móvil, cámara de fotos y de video, se habían perdido en el naufragio.

Conserve el portátil para intentar recuperar y salvar el disco duro, la GoPro porque dio algún parpadeo de luz, y mi querida cámara de fotos que sin mas rodeos digo claramente que era cojonuda, la conserve porque aun puede llevar a cabo la ultima gran misión. Siempre la llevare en las alforjas en un espacio de rápido acceso acompañándome en todo momento, para si llegado el caso de sufrir un violento asalto, entregarla para saciar al atracador y salvar la situación. Este inerte objeto que en su día hizo unas fotos cojonudas por medio mundo, a partir de hoy ha pasado a llamarse, “La cámara del Titanic”.

Durante el viaje hay que aguantar momentos duros, pero eso no significa que sea escusa para dejar de mirar hacia delante. Durante varios días estuve trabajando en un cibercafé cercano hasta que tuve todo preparado para ponerme en marcha y llegar a Guadalajara.

Empezar a pedalear fue una gozada, había dejado atrás el desierto y a medida que salía de Mazatlán solo veía frondosa vegetación, todo era verde y había arboles, ¡Arboles! Llevaba semanas sin ver un árbol junto a la carretera con el que ocultarme del sol unos segundos, y beber agua al refugio de su sombra.

Poco a poco me fui adentrando en la estrecha carretera libre, tan estrecha que no había vehículo que me adelantara sin cortarme el pelo. Por lo que a la mañana siguiente fui convencido a la carretera de cuota, mas amplia y con arcén, pensando que tendría que montar una escena para que me dejaran pasar, pero en vez de ello me levantaron la barrera, me dejaron pasar sin pagar ni un peso y me desearon buen día… eso es tener autentico buen rollo con los turistas.

A un día de llegar a Guadalajara hice una parada en Tepic, donde me recibieron Pablo y Gabriela, dos moteros inscritos en Warmshower para apoyar a cualquier viajero. Al día siguiente aparecieron André y Karla, la pareja brasileña que conocí en San Ignacio (Baja California), al parecer ellos tomaron el Ferry un par de días después que yo. El Huracán Marie finalmente se adentro en el océano y perdió fuerza, pero otro de la misma categoría se formo días después, el Huracán Odile, agitando el mar y propinándoles a mis compañeros brasileños el peor viaje en barco de sus vidas. Días mas tarde, el huracán hizo tierra en Baja California Sur y la devasto.

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(Colorado On The Road junto a Gabriela, André y Karla)

Finalmente respire tranquilo cuando llegue a Guadalajara, era momento de hacer una larga, confortable y productiva parada en la casa del ciclista. Desde hace años hospedan a cicloviajeros de todo el mundo ofreciéndonos un lugar donde dormir, cocina, baño y todas las herramientas que podamos imaginar. André y Karla no tardaron mucho en llegar y durante varios días formamos una gran familia junto los mecánicos del taller.

La campaña de crowdfunding que monte en Los Ángeles estaba en pleno auge, y decenas de followers contribuían con sus donaciones a diario. Gracias a ello pude comprarme una nueva cámara de fotos para seguir documentando el viaje, y una follower mexicana me envió un portátil en perfectas condiciones para así poder seguir trabajando en cada una de mis publicaciones.

Lo mas importante fue poder sustituir las machacadas cubiertas de las dos ruedas por unas totalmente nuevas. En un humilde gesto de agradecimiento escribí los nombres de todas las personas que realizaron una donación en las nuevas cubiertas, y lo documente en un emotivo video.

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 (Izquierda: Casa del ciclista. Derecha: Recibiendo las cubiertas nuevas)

En los días que pase en Guadalajara, tuve la oportunidad de reunirme con una vieja amiga mexicana a la cual hacia casi 6 años que no veía, Karen. Disfrute de la vida nocturna de la ciudad y viví la fiesta del Grito de Dolores, con la que se conmemora la independencia de México, y tuve la oportunidad de conocer a Salvador y Lorenzo Rojo, dos viajeros españoles con años de trayectoria por todo el mundo.

Pero para alcanzar México DF y reencontrarme con mi gran amigo Gerardo Arche tenia que cruzar la región de Michoacán. Durante años los carteles de la droga han mantenido una sangrienta guerra con el estado mexicano, y mi única posibilidad para cruzar Michoacán era hacerlo por la militarizada carretera de cuota.

Cada 30 minutos un convoy de militares me adelantaba por la carretera 15D y en cada control de pago había un fuerte retén de la policía federal. Cada noche pedía permiso a los federales para acampar por las inmediaciones de los controles, en los lugares que ellos convenían mas seguros para mi. Finalmente llegué a la capital, lo cual marco una nueva marca en mi viaje al superar el Puerto las Cruces, con 3035 msnm.

Mi amigo Gerardo Arche a quien no veía desde hace años me estaba esperando para recibirme. Durante 3 noches gocé del hospedaje 5 estrellas que la familia Arche me brindó y antes de partir Raúl Arche, padre de Gerardo, me obsequio con unas botas nuevas, un kilo de barritas energéticas y un antiestaminico para picaduras de alacranes. Uno nunca sabe lo que se va a encontrar en el camino, así que mejor ir preparado.

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(Izquierda: Gerardo Arche, Colorado On The Road y Sergio Arche. Derecha: Calzando botas nuevas)

A la hora de cruzar la capital sufrí durante horas un trafico horrible, en muchos momentos pensé que no saldría del valle hasta el atardecer, pero finalmente corone Llano Grande y dormí al fresco a mas de 3000 de altura. Con la calma de la mañana baje la montaña y llegue a medio día a Puebla, donde me esperaba una amiga de la familia, Fernanda. En momentos como el que estoy teniendo ahora escribiendo estas palabras, me dio cuenta de lo impresionante que resulta que tantas personas me habrán las puertas de su casa y me traten como un invitado de honor. Durante esos días en Puebla deguste tortilla de patata y jamón serrano, probé el camote, el mole poblano y dulces típicos mexicanos, visite catedrales, capillas y conocí la que es a mi parecer una de las ciudades mas bonita de México.

Después de tantas comodidades el cuerpo me pedía una buena batalla. Para llegar a las playas de Puerto Escondido elegí encarar las montañas de lleno. En tres duras etapas alcance Oaxaca, eso fue la parte fácil, de ahí en adelante tenia 240 kilómetros de un laberinto de curvas atravesando la montaña, estaba en frente del reto de cruzar la carretera 131 en el aniversario de mi salida de la Puerta del Sol. Había alcanzado los 365 días de viaje y había que celebrarlo escalando una montaña.

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(Colorado On The Road iniciando la ruta por la carretera 131)

Durante tres etapas pedalee por la estrecha carretera, sin arcén, sin barreras protectoras en muchos tramos, bordeando precipicios bajo la lluvia, atravesando zonas de desprendimientos de tierra, alcanzando picos de hasta 2000 metros, durmiendo cada día en los márgenes de la selva y compartiendo mi campamento con tarántulas.

En la ultima jornada pedalee 110 kilómetros pasando las ultimas horas bajando la montaña en plena noche. La oscuridad era total y solo se interrumpía con los escasos vehículos que la transitaban, la selva devoraba prácticamente el asfalto dejando paredes de vegetación a ambos lados. Poco a poco empecé a apreciar destellos fluorescentes provenientes de los márgenes de la carretera, el numero de destellos se fue incrementando lenta pero constantemente hasta llegar un punto que decidí apagar mi linterna, y dejarme guiar por las luciérnagas que me mostraban el camino hacia al mar.

Cuanto mas sufrido es el camino mayor es la recompensa, llegar desde Puebla hasta Puerto Escondido fue un reto exigente. La recompensa a tal sufrido camino fue llegar a casa de Iñigo, follower y crowdfunder. Iñigo, director del Hotel Escondido y un surfero nato, me enseño la sensación de llegar a la playa por la mañana antes de que salga el primer rayo de sol, y zambullirse al agua en busca de olas. Cada tarde le acompañaba al hotel que regentaba donde con toda la calma del mundo dedicaba el día a trabajar con el ordenador, y a relajarme en la piscina.

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(Colorado On The Road en el Hotel Escondido)

Cuanto mas me quedo en un lugar mas me cuesta alejarme de el. Despedirme de Iñigo y de Puerto Escondido no fue nada fácil, pero he de reconocer que esos primeros minutos pedaleando con todo el equipo a lomos del potro, con la incertidumbre de que me deparara el camino, es una sensación adictiva.

Cada vez estaba mas cerca de la frontera con Guatemala, y durante una pelea con el viento atravesando un parque de molinos eólicos conocí al Profe Roro. Me dio su numero de teléfono para que al final del día durmiera en su casa familiar de Zanatepec. En la mañana siguiente antes de partir, me dio el contacto de su amigo Noé para que me hospedara en mi siguiente parada, Mapastepec.

Hay ciertas coincidencias del viaje que me hace pensar que el mundo es muy pequeño, y una de ellas estaba apunto de ocurrir. Cuando llegue al hogar de Noé, yo no era el único invitado, otro cicloturista español había llegado un día antes, se trataba de Juan Sisto (http://www.fisterrabicicleta.com/). Llevaba manteniendo el contacto hacia meses con este compañero, pero desde hacia semanas no habíamos hablado. Siempre decíamos que teníamos que quedar en el camino, compartir experiencias y justamente el camino fue el que nos unió en tremenda coincidencia. Compartimos historias durante horas y seguimos por la mañana hasta que el viaje nos llamo a continuar, el suyo hacia el Norte y el mío hacia el Sur.

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(Colorado On The Road junto a Juan Sisto)

Pedaleando camino hacia la frontera con Guatemala en plena época de lluvias, realice una valoración de todas las experiencias que había vivido en México, de cómo todas las personas que me cruce por el camino se preocuparon por hacerme sentir seguro, hacerme sentir cómodo, hacerme sentir bienvenido.

Las tormentas se sucedían cada vez con mas fuerza y frecuencia, la visibilidad en la carretera era prácticamente nula. Hubo un día que pedalee bajo la lluvia durante 4 horas, caía tanto agua que me resultaba difícil diferenciar las luces de los coches, por lo que estaba seguro de que ningún vehículo se percataría de mi hasta haberme adelantado. Cuando llegue al pueblo de Huixtla fui directo a pedir ayuda en la estación de bomberos, la idea de acampar era inviable. No me pusieron ninguna pega y me dejaron un lugar seguro para acomodar la bicicleta. A los 10 minutos de mi llegada recibieron una llamada de urgencia, varias casas están a punto de inundarse. Mientras se preparaban y organizaban el equipo lance una pregunta al aire, ¿Puedo ayudar? Se miraron durante unos segundos y mientras se lo pensaban hable nuevamente diciendo: “Quiero ayudar”.

En pocos segundos estaba con un peto de brigada comunitaria, subido en la furgoneta y de camino a auxiliar la viviendas en peligro. Cuando llegamos a la zona afectada la calle estaba totalmente inundada, el agua me llegaba por las rodillas y los desagües estaban totalmente colapsados. Abrieron la furgoneta, empezaron a repartir picos y palas para abrir un surco y liberar el agua hacia una zona despoblada. Durante un par de horas trabajamos codo con codo hasta que el agua empezó a fluir permitiendo respirar tranquilos a todos los vecinos.

A lo largo de la jornada atendimos un par de llamadas mas y de vuelta a la estación de bomberos todos bromeaban conmigo. Dormimos juntos en un cuarto acomodados con colchonetas en el suelo, y estuvieron alerta toda la noche por si se producía una nueva llamada. A la mañana siguiente me despedí de todos y cada uno de ellos, estaban muy contentos de haberme conocido y yo de haberles ayudado. Antes de partir me admitieron que fui el primer viajero que pasaba por allí que decidió apoyarles en su trabajo.

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(Colorado On The Road junto a los bomberos de Huixtla)

Cuando crucé Tijuana me sentí como un pollo perdido, y dos meses después estaba a 80 kilómetros de Guatemala a punto de despedirme de México, como un bombero voluntario.

Llegue a Ciudad Hidalgo y me despedí de mi aventura por Norteamérica, para cruzar el río Cabuz y dar la bienvenida a una nueva etapa, Centroamérica. Desde que inicie el reto de cruzar el continente americano he tenido momentos buenos y malos, y de ambos he sabido disfrutar, ya que considero que:

“Si no existieran momentos difíciles en la vida, no sabríamos valorar los felices”

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Video Baja Ferries:

Crowdfunders Guadalajara:

Video Carretera 131:

México: Baja California

Etapas:

14/08/2014 Descanso en Tijuana.

15/08/2014 Descanso en Tijuana.

16/08/2014 Tijuana – Trinidad (101 Km).

17/08/2014 Trinidad – San Vicente (91 Km).

18/08/2014 San Vicente – San Quintín (109 Km).

19/08/2014 San Quintín – El Rosario (59 Km).

20/08/2014 El Rosario – Cataviña (128 Km).

21/08/2014 Cataviña – Parador de Punta Prieta (105 Km).

22/08/2014 Parador de Punta Prieta – Guerrero Negro (134 Km).

23/08/2014 Descanso en Guerrero Negro.

24/08/2014 Guerrero Negro – San Ignacio (147 Km).

25/08/2014 San Ignacio – Playa Dos Amigos (109 Km).

26/08/2014 Paya Dos Amigo – Bahía Coyote (77 Km).

27/08/2014 Bahía Coyote – Loreto (113 Km).

28/08/2014 Loreto – Ciudad Insurgentes (121 Km).

29/08/2014 Ciudad Insurgentes – Km 128 Transpeninsular (110 Km).

30/08/2014 Km 128 Transpeninsular – La Paz (125 Km).

31/08/2014 La Paz – Mazatlán (Baja Ferries)

México (Baja California)

Minutos antes de cruzar el transitado paso fronterizo de Tijuana, me despedí de Estados Unidos dando mis ultimas pedaladas por la ciudad de San Diego. Llegado el momento, me incorpore a la fluida columna de vehículos que inundaba los cuatro carriles de acceso, pague mis tasa en la oficina de migración, estampe el visado mexicano y entre a la ciudad fronteriza mas visitada del mundo.

El contraste social fue instantáneo, atravesé zonas marginales y de gran pobreza que me hicieron recordar mi paso por Asia. El sol se ocultaba y era hora de descansar, localice un Motel adaptado a mi bolsillo y cerré los ojos en el vigésimo país que transitaba en mi aventura.

Después de tres meses en Estado Unidos todo cambio de golpe. Las carreteras, el tráfico, los vehículos, la moneda, las tiendas, la comida, los precios…pero sin duda alguna lo mas emocionante fue iniciar la etapa latinoamericana, y con ello, romper la barrera del idioma.

El momento de dejar atrás Tijuana no tardo en llegar. En mis primeras pedaladas me acompaño un inusual viento a favor, llenándome el cuerpo de buenas energías y haciendo que avanzara con una sonrisa pegada en la cara durante horas ¡Buen comienzo! Paré a almorzar en un pequeño puesto de carretera, donde devore un tremendo burrito, tan grande que si le hubiera puesto un pañal parecería un recién nacido. El hecho de disfrutar de mi primera etapa no me alejo de la concentración que debía mantener, ya que un nuevo reto se me venia encima.

La carretera Transpeninsular que recorre toda Baja California y que me llevaría hasta La Paz, esta considerada como una de las carreteras mas peligrosas de todo México, y debía pedalear mas de 1400 kilómetros por ella. Como un paso angosto y sin arcenes, atraviesa un territorio desértico donde viven escorpiones y serpientes de cascabel, una carretera que cuenta con constantes cambios de rasante cruzando zonas de terreno accidentado, y que ha costado la vida a numerosas personas. Las cruces que hay en los bordes de la carretera son prueba de ello.

Desde el primer momento asumí los riesgos que conlleva pedalear en compañía de impacientes tráilers por el estrecho asfalto, y las largas distancias entre abastecimientos de agua y comida. A fin de cuentas tantos kilómetros en la carretera ya me habían endurecido lo suficiente para afrontarlo como un día cualquiera.

Pero aunque la carretera sea mi hogar, no podía descuidar una nueva norma de seguridad a la hora de dormir en mi templo de descanso, mi tienda de campaña. Los días en los que acampaba donde me diera la real gana se acabaron. El riesgo de ser asaltado era una realidad, y las personas locales no tardaron en recordármelo a la vez que me facilitaban lugares seguros para instalar mi campamento. Ya sean hoteles, ranchos o campings, siempre hay que acampar en una propiedad privada, segura y con el consentimiento de sus dueños, y fue algo que la hospitalidad mexicana me lo puso realmente fácil.

A lo largo de las jornadas hago buenas medias de kilometraje por día, el calor no es algo que me afecte demasiado y llego sin problemas hasta San Quintín, donde me preparo para afrontar 400 kilómetros en 4 etapas por un desolado y montañoso desierto ¡Toca tirar de galones!

En la mañana que dejaba atrás San Quintín, un amigable camión me adelanto tan cerca que me zumbaron los oídos, provocando que me fuera de la carretera adentrándome descontroladamente en el desierto. Sin posibilidad de reaccionar choque contra una roca dando un tremendo llantazo con la rueda trasera, que le valió un agujero a la cubierta por el que asomaba la cámara. Me dejo pasmado la actitud del conductor, pero me dejo tremendamente alucinado como el potro aguanta a pesar de todo lo que se le viene encima. Bucéfalo es único en su especie.

A pesar de que las ruedas estaban en una situación crítica, aguantaban heroicamente mientras se iban sucediendo las etapas. El día que corone el pueblo de Cataviña, dedique un vídeo de agradecimiento a mis Crowdfunders por haber llenado mis botellas de agua y mis alforjas de comida, y poder llevar acabo toda y cada una de las etapas que se me venían por delante.

El mal estado de las cubiertas del potro me llevaron a reparar pinchazos día y noche, y para llegar a la ciudad de Guerrero Negro debía cruzar el Valle de los Cirios, bajo el vuelo de las aves rapaces y el sol abrasador. Pero el desierto de Baja California me guardaba un fenómeno que nunca antes contemple en ningún otro desierto.

La aparente sequia era solo interrumpida por autenticas trombas de agua que inundaban la arena y formaban ríos que rápidamente secaban. El resultado era un vacío en la carretera que te llevaba a pasar de pedalear en una llanura, a adentrarte en un hueco en la tierra y acto seguido a subir una cuesta de gran pendiente. En estas tierras lo bautizaron como Vado, yo lo denomine como Rompe Piernas.

Pero los lugares que ofrecen mas dificultades para ser explorados, son los que esconden los paisajes mas inusuales. El enigmático Valle de los Cirios cautiva durante el día, e hipnotiza en cada puesta de sol ofreciendo místicos atardeceres.

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(Atardecer en el Valle de los Cirios)

Alcanzar la ciudad de Guerrero Negro me supuso disfrutar de un día de descanso, agua fría y abundante comida mexicana. Reponer fuerzas fue vital para completar las 6 etapas que me separaban de La Paz, y prepararme para las sorpresas que la carretera me tenia guardadas.

Con las piernas fuertes y ligeras, pedalee como una bestia con el escaparate de un cielo oscuro en el horizonte, dando imagen a una tormenta que se alejaba. Mi objetivo era recorrer 147 kilómetros y llegar a San Ignacio, pero al final del día algo me ralentizó.

De repente una larga fila de vehículos esperaban inmóviles, y a medida que me acercaba la gente me gritaba desde sus coches: “¡¡Pero a donde vas!! ¡¡Que te vas ahogar!!” Me deje caer por una cuesta que me llevo a la razón de tal colapso. La tormenta que contemple alejarse en el horizonte, había inundado un vado dejando hasta 2 metros de agua en su parte mas profunda.

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(Colorado On The Road dispuesto a superar la inundación)

Solo los camiones y los todoterrenos mas potentes se atrevían a pasar, mientras el resto de conductores esperaban a que el nivel de agua bajara. Fue entonces cuando conocí a Parker y Aidan, dos jóvenes estadounidenses que viajan en una furgoneta Volkswagen junto a sus amigos Joel y Madison, para recorrer el continente americano y completar un proyecto al que bautizaron con el nombre de Vanajeros. Rápidamente hicimos amistad y me guiaron a una zona en el interior del desierto entre cactus y lodo, donde el nivel del agua era mas asequible y me brindaba la oportunidad de luchar junto al potro por superar el obstáculo.

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(Izquierda: Colorado On The Road hablándole de Bucéfalo a Parker. Derecha: Colorado On The Road atravesando la zona inundada)

Con el agua por las rodillas coronamos la otra orilla sin dificultad, y pedalee bajo el cielo estrellado hasta llegar a San Ignacio, donde quede con encontrarme con mis nuevos amigos en un camping a orillas de una pequeño lago.

He de reconocer que mi simple tienda de campaña no parecía nada en comparación con el despliegue de equipo del que disponía Vanajeros. Parker cocino para todos y me invitaron a cenar con ellos, luego pasamos varias horas bebiendo unas cervezas y hablando de nuestras aventuras.

Con la salida del sol me di un baño en el lago, y mientras preparaba el equipo para volver de nuevo al ruedo conocí a una pareja de brasileños que llevaban mas de dos años pedaleando por el mundo, André y Karla. Antes de que el sol empezara a pegar con fuerza me despedí del grupo y volví a la carretera.

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(Izquierda: Furgoneta de Vanajeros. Derecha: Colorado On The Road)

Transcurridas dos etapas bajo fuertes e intermitentes tormentas, alcance la Playa Coyote. Manteniendo una conversación con el dueño de un abarrotes me entere que Baja California estaba bajo la amenaza del Huracán Marie, situado a 750 kilómetros de la costa Pacífica y con vientos de 215 km/h. Si el huracán tocaba tierra, no me cabía ni la menor duda de que me llevaría volando de regreso a España.

Decidí acampar en la playa cerca de las casa para mantenerme informado de la situación. El mar del Golfo de California estaba tranquilo, y la puesta de sol te hacia pensar que era imposible que se estuviera acercando un huracán de categoría cinco por la otra costa, pero ahí estaba.

Antes de cerrar los ojos llegó un coche a la playa, en el iba David, un pontevedrés y su amiga californiana. Grata sorpresa que me llevo a desvelarme unas horas mientras hablábamos bajo las estrellas, e hicimos planes para coincidir en Loreto situado a menos de 115 kilómetros.

Mi despertador sonó a las 05:00 am cuando aun era de noche, y pude contemplar como el cielo cambiaba de color por instantes a medida que el sol salía por el horizonte. Empezar una etapa bien temprano es la diferencia entre completarla con éxito, o fracasar. A media mañana David me adelanto mandándome ánimos y al final del día volvimos a coincidir en el camping, donde además había una pareja de moteros, una mallorquina y un argentino. Hay momentos del viaje muy solitarios y otros en los que no paro de hacer nuevas amistades, pero esta vez habíamos coincidido 3 españoles viajando en tres modalidades diferentes, y con algo mas que una bandera en común, un corazón aventurero.

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(De izquierda a derecha y por procedencia: Mallorca, Colorado On The Road, Pontevedra, Estados Unidos y Argentina)

En el último esfuerzo para llegar a La Paz superé una zona montañosa y kilómetros de desierto. Estaba totalmente roto después de 14 etapas, mi ropa tenia tanta mugre que en muchos momentos del día me picaba todo el cuerpo, sufrí una reacción alérgica y me aparecieron sarpullidos por todo el pecho, llevaba mas de 15 días lavando la ropa a mano. No dude en alojarme en un Motel para darme una larga ducha y lavar la ropa con agua caliente.

Después de pasar tantas horas rodeado de la calma del desierto y de haber hecho tantas nuevas amistades, opino que no ha que incomodarse en los solitarios momentos, ya que:

“Debemos aprende a valorar la soledad, como una compañera mas de la aventura”

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(Colorado On The Road amaneciendo en Playa Coyote)

Video Baja California:

Video Crowdfunders Baja California:

CAMBOYA

Etapas:

22/04/2014 Svay Ríen – Phnom Penh (134 Km).

23/04/2014 Descanso en Phnom Penh.

24/04/2014 Descanso en Phnom Penh.

25/04/2014 Phnom Penh – Kampong Thnor (135 Km).

26/04/2014 Kampong Thnor – Kampong Thom (15 Km).

27/04/2014 Kampong Thom – Kampong Kdei (91 Km).

28/04/2014 Kampong Kdei – Siem Reap (66 Km).

29/04/2014 Siem Reap – Puok (50 Km).

30/04/2014 Puok – Wat Luang Aran (157 Km) Entrada en Tailandia.

01/05/2014 Wat Luang Aran – Chachoengsao (150 Km).

02/05/2014 Chachoengsao – Bangkok (85 Km).

03/05/2014 Descanso en Bangkok.

04/05/2014 Descanso en Bangkok.

05/05/2014 Descanso en Bangkok.

06/05/2014 Descanso en Bangkok.

Camboya

Mi primera etapa en Camboya no tuvo nada que ver con las que estaba acostumbrado a llevar a cabo en Vietnam. La carretera era llana, sin polvo, un leve tráfico me acompañaba y el viento soplaba como una suave brisa. Conseguí llegar a Phnom Penh lo suficientemente temprano como para encontrar un económico Guest House, pero no con el tiempo suficiente como para encontrar en el que estaba registrado Diego Morodo. Así que por la mañana cambié de alojamiento y volví a ver de nuevo un viejo amigo español, quien aprovechó la salida de Tailandia para renovar el visado y para darse un tiempo de vacaciones junto a su pareja.

Colorado On The Road_Camboya_Siem Reap_Phnom Penh_Angkor Wat_Angkor Vat_Vuelta al mundo   (1)(Colorado On The Road junto a Diego Morodo y María, su pareja)

Aprovechamos su último día en Phnom Pehn para salir a cenar y terminar la noche con unas cervezas en la terraza del Guest House. A la mañana siguiente madrugué para tener un largo día de visita histórica en la capital Camboyana, y conocer mas sobre el terrible genocidio que vivieron los camboyanos.

Entre los años 1967-1975, Camboya vivió una guerra civil que acabo dejando en el poder a los guerrilleros comunistas los Jemeres Rojos (“Jemer” es una etnia, y “Rojos” porque es el color del comunismo), bajo el poder de Pol Pot.

Pol Pot instauró a partir del año 1975, un régimen ultra comunista que obligaba a todos los ciudadanos a abandonar las ciudades e ir a los campos de cultivo a trabajar, dejando Phnom Penh y sus alrededores totalmente vacíos. Además persiguió, encarceló, torturó y asesinó a todos los que consideraba que ponían en peligro el régimen y que su único delito era tener estudios, hablar otro idioma o llevar gafas de ver.

En el centro de Phnom Penh estaba la cárcel S-21, que originalmente fue una escuela secundaria y hoy en día es el Museo Genocida Tuol Sleng. Los prisioneros eran encerrados durantes varios meses y sometidos a brutales torturas, como amputaciones de dedos y pezones, ahogamientos y latigazos con baños de agua salada entre otras brutales prácticas, para obligarles a firmar falsa confesiones de culpabilidad.

Colorado On The Road_Camboya_Siem Reap_Phnom Penh_Angkor Wat_Angkor Vat_Vuelta al mundo   (2)(Imagen de un prisionero en la cárcel S-21)

Después de 6 ó 7 meses pasando día y noche atados a una cama, si sobrevivían a la tortura, eran transportados en camiones a los campos de exterminio bajo el engaño de que estaban siendo trasladado a unas instalaciones nuevas, para evitar que en los 30 minutos que duraba el trayecto desde la cárcel, los presos dieran cualquier tipo de problema o se alzaran en una revuelta.

Colorado On The Road_Camboya_Siem Reap_Phnom Penh_Angkor Wat_Angkor Vat_Vuelta al mundo   (3)(Colorado On The Road en el campo de exterminio escuchando la audio guía)

Una vez llegaban al campo de exterminio, los Jemeres Rojos tenían colgado en las ramas de un gran árbol unos potentes altavoces alimentados con un generador diesel, para que el himno del régimen ocultara los gritos de la victimas mientras eran ejecutadas.

Como una bala era demasiado cara, utilizaban cualquier objeto para acabar con la vida de los enemigos del régimen. Cualquier herramienta afilada destinada para la agricultura, martillos, machetes, cuchillos e incluso el tallo de la palma de azúcar era ideal para cortar una garganta.

Colorado On The Road_Camboya_Siem Reap_Phnom Penh_Angkor Wat_Angkor Vat_Vuelta al mundo   (4)(Borde dentado del tallo de la palma de azúcar, utilizado para cortarle el cuello a los prisioneros)

Cuando una persona era acusada de traición, los Jemeres Rojos acababan con la vida de toda su familia para evitar una futura venganza. En una fosa común se encontraron los cuerpos de 100 victimas entre mujeres y niños. Al lado, aún permanece el árbol que fue utilizado para acabar con la vida de los niños, siendo estos agarrados por los tobillos para golpear su cabeza contra el grueso tronco.

Colorado On The Road_Camboya_Siem Reap_Phnom Penh_Angkor Wat_Angkor Vat_Vuelta al mundo   (5)(Árbol de exterminio)

Muchas personas murieron en los campos de trabajo. Comían solo dos sopas de arroz al día y trabajaban jornadas de entre 12 y 15 horas, básicamente trabajaban hasta la muerte. El objetivo era producir arroz y vender las cosechas a países extranjeros, principalmente China, para comprar armamento y suministros.

El régimen de Pol Pot duró cuatro años y se saldó con la vida de 3.000.000 de personas, de una población total de 8.000.000 de camboyanos. En el centro del campo de exterminio, hoy llamado Centro del Genocidio de Choueng Ek, se alza una estupa conmemorativa con 17 niveles. En los 10 primeros hay mas de 10.000 calaveras y en los otros 7 niveles superiores, los restos de huesos mas grandes.

Son 17 niveles ya que fue el 17 de Abril de 1975 cuando Pol Pot entró en Phnom Penh. En toda Camboya hubo un total de 300 campos de exterminio, que no fueron clausurados hasta 1979.

La larga jornada de visita histórica me dejó claramente afectado, y en la vuelta al Guest House había varias imágenes que no podía quitarme de la cabeza. Pero debía seguir adelante.

Por la mañana me subí de nuevo a la bicicleta. No tardé mucho en salir de la gran ciudad y toparme con una carretera llena de piedras y arena, con numerosa maquinaria llevando a cabo los trabajos de construcción de un nuevo pavimento hasta Siem Reap.

Las cubiertas que compré en Tailandia no eran de la calidad que esperaba, y la rueda trasera empezó a darme problemas al final de la etapa. La sucesión de pinchazos no cesó hasta que llegué a altas horas de la noche a Kampong Thnor, donde reparé la bicicleta y pasé la noche. Pero la etapa venidera fue un completo desastre, a penas 10 kilómetros en la carretera la rueda trasera reventó sin dejarme mas opción que empujar durante toda la mañana, hasta que una familia de camboyanos me recogió en su furgoneta Pick Up y me acercó 20 kilómetros hasta Kampong Thom, donde compré los repuestos necesarios y pasé la tarde descansando de ese difícil día.

Colorado On The Road_Camboya_Siem Reap_Phnom Penh_Angkor Wat_Angkor Vat_Vuelta al mundo   (6)(Colorado On The Road con la rueda trasera de la bicicleta averiada)

Pero la siguiente etapa me guardaba una sorpresa. Johannes, un cicloturista alemán de 27 años, se había detenido para realizar una fotografía, tiempo suficiente para que justo pasara con la bicicleta por ese mismo lugar e hiciéramos amistad rápidamente. Almorzamos juntos y decidimos ir al unísono hasta Siem Reap. Nuestra llegada a esta ciudad nos reservó otra sorpresa sobre dos ruedas. Una turista holandesa y otro estadounidense, nos alcanzaron en las bicicletas que alquilaron para conocer los alrededores, nos guiaron hasta un económico restaurante del centro y almorzamos los cuatro juntos. Antes de que Johannes y yo comenzáramos a buscar un Guest House, decidimos quedar todos esa misma noche para salir y tomar una cerveza.

Colorado On The Road_Camboya_Siem Reap_Phnom Penh_Angkor Wat_Angkor Vat_Vuelta al mundo   (7)(Colorado On The Road junto a Johannes, cumpliendo sus 8.000 Kilómetros de viaje)

Las averías de la bicicleta me habían hecho sudar mas de la cuenta, pero quizás sólo me estaban ralentizando para que coincidiera y disfrutara de la compañía de otros viajeros. Sin duda alguna fue una noche especial en la que disfrute de cada momento, pero con la salida del sol me despedí de Johannes y fui a visitar el Angkor Wat, antes de poner rumbo a la frontera tailandesa.

Angkor Wat, dedicado inicialmente al dios Vishnu, fue construido entre los siglos IX y XV durante el esplendor del imperio Jemer. La visita a la mayor estructura religiosa jamás construida, y uno de los tesoros arqueológicos mas importantes del mundo me llevó el día entero, y finalizó cuando llegó la noche y una tormenta cogió forma en el cielo.

Colorado On The Road_Camboya_Siem Reap_Phnom Penh_Angkor Wat_Angkor Vat_Vuelta al mundo   (8)(Colorado On The Road visitando el Angkor Wat)

Deje atrás Siem Reap pero no por muchos kilómetro, la lluvia dio por finalizada la etapa. En mi ultimo día en Camboya alcance los 16.000 kilómetros pedaleados desde que inicié el viaje, y crucé la frontera volviendo de nuevo a Tailandia.

Para dar por concluido este gran Roadtrip por el Sudeste Asiático, avancé hasta Bangkok y me hospedé en el mismo Guest House en el que dormí 58 días atrás, y 4.570 kilómetros después mi estómago me pedía una cerveza para celebrar el cierre de esta primera gran etapa, y dar el salto al continente Americano volando hasta Vancouver (Canadá).

Un nuevo amigo me esperaba en el Joe ́s Guest House, Pier, un joven holandés que había vivido los últimos 3 años en Singapur. Johannes no tardó en llegar en autobús desde Siem Reap, por lo que mis últimos días en Bangkok tuve la suerte de tener con quien brindar.

Colorado On The Road_Camboya_Siem Reap_Phnom Penh_Angkor Wat_Angkor Vat_Vuelta al mundo   (9)(Pier probando la bicicleta de Colorado On The Road en el pasillo del Guest House)

Hoy miro atrás y siento que hace una década que deje atrás mi hogar, cada mes de viaje vivo tantas experiencias nuevas que me da la sensación de que pasan como años. Yo no soy aún muy consciente de los grandes cambios que he experimentado, sé que hay algunos obvios como la larga melena, la barba y que ahora pese 5 kilos menos, pero me refiero a los cambios emocionales y de forma de ser, a mi visión de la vida, a mi mentalidad ante el mundo, a esta incesante búsqueda de la felicidad. Me gustaría compartir con vosotr@s las siguientes frases que escribí en mi diario personal:

“Seguir y alcanzar tus objetivos, te conduce a la autorrealización”.

“Perseguir un sueño, vivirlo y verlo hecho realidad, te lleva a la felicidad”.

“Poder tomar tus propias decisiones sin que tus miedos intervengan en ellas, te da la libertad”.

“Ser humanista es una responsabilidad del ser humano desde que nace, y nunca podrás dar tanto, como lo que recibes a cambio: constantes lecciones de humildad”.

“Vivir con amor, es la única riqueza que hará que no mueras pobre”.

Follow yours dreams, by Colorado On The Road.

Colorado On The Road_Camboya_Siem Reap_Phnom Penh_Angkor Wat_Angkor Vat_Vuelta al mundo   (10) (Colorado On The Road)

Phnom Penh:

Siem Reap:

VIETNAM

Etapas:

06/04/2014 Da Krong – The Chi Tay (120 Km).

07/04/2014 The Chi Tay – Lang Co (102 Km).

08/04/2014 Lang Co – Nui Thanh (128 Km).

09/04/2014 Nui Thanh – Quang Ngai (39 Km).

10/04/2014 Quang Ngai – Phu My (120 Km).

11/04/2014 Phu My – Xuan Tho (115 Km).

12/04/2014 Xuan Tho – Ninh Hoa (131 Km).

13/04/2014 Ninh Hoa – Nha Trang (41 Km).

14/04/2014 Nha Trang – Ba Thap (100 Km).

15/04/2014 Ba Thap – Pha Ri Cua (93 Km).

16/04/2014 Descanso en Pha Ri Cua.

17/04/2014 Pha Ri Cua – Tan Nghia (129 Km).

18/04/2014 Tan Nghia – Ho Chi Minh (151 Km).

19/04/2014 Descanso en Ho Chi Minh.

20/04/2014 Descanso en Ho Chi Minh.

21/04/2014 Ho Chi Minh – Svay Ríen (129 Km) Entrada en Camboya.

Vietnam

En mi primer día en Vietnam, busqué un lugar para acampar cerca de la jungla. Como siempre, pedí permiso en la casa cercana para advertirles de mi presencia y mis intenciones, pero esta vez fue una de esas ocasiones en las que no me dejaron acampar, y recibí la invitación de dormir en su hogar.

Había visto ese tipo de casas en muchas ocasiones en el Sudeste Asiático, hechas solo de madera con varios pilares que alzan la casa y la alejan del suelo un par de metros. Subí las escaleras y entre por la pequeña puerta, observando al detalle todo lo que me rodeaba, pero me pasé algo por alto. En Europa mis 186 centímetros de altura puede que sean vistos como algo normal, pero en Vietnam soy un gigante, así que no tarde mucho en dar de lleno con mi frente en una viga del techo. Los vietnamitas no se rieron, realmente me había hecho mucho daño pero cuando el dolor desapareció, todos hicimos bromas de la divertida situación.

La casa solo consistía en una habitación con un mueble para la televisión y la vida la hacen en el suelo. No tardaron en sintonizar el partido del Manchester United-New Castle, en el que el internacional Juan Mata metió dos auténticos golazos y con mucho orgullo les decía a los vietnamitas: “He is Spanish”.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (1)-1(Colorado On The Road viendo el partido de football junto al vietnamita que le hospedo)

A la mañana siguiente me despedí de mis anfitriones y continúe la ruta, dirigiéndome a la costa para posteriormente poner rumbo sur para alcanzar el actual Ho Chi Minh, que en antaño se llamo la ciudad de Saigón.

A las 11:00 de la mañana coincidí en la carretera con un motorista alemán, se detuvo y charlamos un buen rato. Compartió conmigo algo de fruta y nos sentamos en el suelo hablando de las experiencias del viaje. Fue entonces cuando un amable Vietnam salió de una casa cercana y me ofreció agua de una gran garrafa. Le pregunté claramente si era agua, el sonrío y me contesto que si. Por educación no quise tocar con los labios la botella, así que la alce y deje caer el agua directamente en mi boca, el único problema fue que era vodka casero y le di un buen lingotazo que fue directo a la garganta. Casi vomito al instante, la garganta me ardía y a los pocos segundos empecé a sentirme borracho. Tardé 30 minutos en recomponerme, pero el motero me hizo compañía en todo momento.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (2)-1(Colorado On The Road junto al motero alemán)

De nuevo en la bicicleta y después de despedirme del viajero alemán, conseguí alcanzar la costa y en los días venideros no me costó mucho esfuerzo encontrar un buen lugar para acampar. En varias ocasiones tuve que encarar un puerto de montaña bajo el abrasador sol, pero ello me daba la oportunidad de visitar los búnkeres americanos que aún permanecen en pie.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (3)-1 (Colorado On The Road en lo alto de la montaña en un búnker americano)

Pedalear por Vietnam no fue una tarea fácil. En muchas etapas la carretera estaba en muy malas condiciones o en obras, el polvo me atascaba los pulmones, el sol y la humedad hacían que hirviese mi piel, los autobuses y camiones conducían como auténticos locos haciendo sonar sus potentísimos cláxones constantemente. El flujo de motos era incesante y todas cargadas al máximo de su capacidad, transportando incluso scooters a otras scooters. En ocasiones la carretera era perfecta, totalmente llana, el sol ocultado por las nubes y el tráfico se suavizaba, pero desafortunadamente el viento soplaba en contra y con tanta fuerza que me daba la sensación de estar escalando una montaña. Pero me lo tomé con filosofía, y todos los días a media mañana me detenía en los pequeños puestos de carretera, me pedía un zumo de caña de azúcar hasta arriba de hielo y me tumbaba en una hamaca media hora para relajarme.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (4)-1 (Colorado On The Road descansando en una hamaca)

En muchos momentos me paraba en las pequeñas ciudades y trataba de imaginarme como serian esas tranquilas calles durante la guerra, y lo que vivieron los vietnamitas. No me costaba mucho esfuerzo, la guerra de Vietnam fue la mas mediática de la historia y acceder a la información está al alcance de cualquiera. Pero el Vietnam que yo conocí era totalmente diferente. La gente vivía fuera de los núcleos urbanos de la agricultura, la pesca y la ganadería, los jóvenes iban todos los días en bicicleta al colegio y por las noches los karaokes daban rienda suelta a la diversión.

Al final de una etapa, aparqué la bicicleta en la playa y dormí al raso hasta el amanecer. Me levante a las 05:45 am, contemplé como el sol se abría camino poco a poco en el horizonte y empecé el día dándome un chapuzón en el mar. Todo apuntaba a que iba a ser otro gran día, pero al anochecer mis fuerzas me empezaron a fallar. Detuve la bicicleta en un área de servicio, los sudores fríos y el dolor de cabeza me hicieron temerme lo peor y el termómetro confirmo mis sospechas, tenia 38º C de fiebre. Casi no le hubiera dado importancia de haber estado en Europa, pero en el Sudeste Asiático hay malaria, es complicado cogerla pero es posible. Así que no me lo pensé y me registre en un hotel, me tomé la profilaxis de la malaria que llevo, me bebí un buen vaso de leche y pase la noche empapado en sudor. Por la mañana pedaleé hasta Nha Trang donde fui directamente al hospital y pedí que me hicieran un análisis de sangre. Afortunadamente di negativo en malaria, y el medico me recetó simplemente unas pastillas para el dolor de cabeza y sobres con Vitamina C. Me extrañó que no me recetara ningún antibiótico para la fiebre, pero me dijo que solo debía descansar.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (5)-1 (Amanecer en la playa de Vietnam)

Me alojé en el hotel mas barato que pude encontrar y pasé toda la tarde tirado en la cama. Por la mañana mas o menos me encontraba mejor, aunque de nuevo pasé la noche empapado en sudor. Decidí continuar con la ruta y pedaleé dos días con un ritmo mas suave, pero siempre al llegar la noche la fiebre me subía y dormía fatal. Fue entonces cuando actualice mi estado en Twitter diciendo que estaba débil. Una oleada de followers, la mayoría de ellos ciclistas amateur, me escribieron diciéndome todos exactamente lo mismo. Padecía el Síndrome del Sobreentrenamiento, es decir, había llegado a mi limite.

No me había bajado de la bicicleta desde Vientiane (Laos), llevaba 16 días en la carretera y había avanzado 1700 kilómetros, soportando el calor y la humedad, durmiendo la gran mayoría de los días con la tienda y aguantando las penalidades del camino. Por lo que en Pha Ri Cua pasé un día de descanso, durmiendo 12 horas del tirón, comiendo bien y saliendo sólo a la calle para dar pequeños paseos. Rápidamente la energía volvió a mi y finalice dos etapas con mucha satisfacción alcanzando así la antigua ciudad de Saigón, que hoy en día tiene el nombre de Ho Chi Minh. Pase dos días muy tranquilos. Aproveché para actualizar la web, lavar la ropa, hacer una puesta a punto a la bicicleta y cada noche salía a dar una vuelta para tomar una cerveza.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (6)-1(Colorado On The Road en Saigón)

Dejar atrás Vietnam no me costó mucho esfuerzo. Alcance la frontera con Camboya en solo una etapa y tenía la sensación de que en este país había vivido momentos muy duros del viaje, pero siempre supe seguir adelante:

“El único secreto, es no dejar que nada nunca te pare”.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (7)-1(Colorado On The Road cumpliendo en Vietnam los 15.000 kilómetros pedaleados)

LAOS

Etapas:

27/03/2014 Descanso En Vientiane.

28/03/2014 Descanso En Vientiane.

29/03/2014 Descanso En Vientiane.

30/03/2014 Descanso En Vientiane.

31/03/2014 Vientiane – Nongkeun (123 Km).

01/04/2014 Nongkeun – Thang Beng (121 Km).

02/04/2014 Thang Beng – Thakhek (108 Km).

03/04/2014 Thakhek – Ban Nonvilay (121 Km).

04/04/2014 Ban Nonvilay – B.Vang Bouang Nuea (136 Km).

05/04/2014 B.Vang Bouang Nuea – Da Krong (102 Km) Entrada en Vietnam.

Laos

Nada mas cruzar a la otra orilla del río Mekong, tramitar el visado en el puesto fronterizo de Laos fue algo rutinario. Después del papeleo y de pagar 35 dólares de tasas, pedaleé los últimos 20 kilómetros de la jornada para llegar a su capital, Vientiane.

Después de haber escalado los duros puertos de montaña tailandeses, necesitaba un buen descanso y tiempo para tramitar el visado de Vietnam, por lo que me hospedé cuatro días en un Guest House para reponer fuerzas.

A pesar del continuo movimiento de los turistas en la capital laosiana, se respiraba paz y calma. Todas las tardes me acercaba a una terraza para degustar una cerveza local y contemplar el atardecer, después de haber cumplido con mis quehaceres del día…que sería de la vida sin un capricho de vez en cuando.

La gastronomía no se alejaba mucho de la tailandesa, pero con ciertas diferencias. Sin duda alguna la que mas me llamo la atención y que rápidamente descatalogué de mi dieta, era la carne de perro. No es porque no me guste la carne, al contrario, como carne a diario, es solo que considero al perro como un animal de compañía, al que muchas personas llaman mascota, pero que para mi, el colega de cuatro patas que me espera en Madrid, es parte de mi familia.

Una vez tuve el visado de Vietnam estampado en mi pasaporte, y con 75 dólares menos en mi cuenta por el pago de las tasas, retomé la ruta lazándome de nuevo a la carretera.

A medida que avanzaba y dejaba atrás la ciudad, fui sumergiéndome poco a poco en la parte mas tradicional del país donde la mayoría de la población, lejos de los núcleos urbanos, se dedica principalmente a la ganadería, la pesca y la agricultura, y quienes construyen sus hogares y comercios con la materia prima que la selva les proporciona.

Colorado_On_The_Road_Laos_Vientiane_Vuelta_al_mundo   (1)(Atravesando los primeros pueblos y dejando atrás Vientiane)

El primer día después de haber pedaleado 123 kilómetros, pare en un pequeño pueblo donde pedí permiso a una familia para acampar cerca de su hogar, y advertirles de mi presencia. Pero en vez de obtener el consentimiento al que estaba acostumbrado, me obsequiaron con la invitación de dormir en su casa.

Pude recobrar fuerzas con un buen baño y una suculenta cena, pero al sentarme junto al padre de familia, su mujer y sus tres hijos a ver la televisión en el único cuarto que consistía la casa, pude mitigar por unos instantes la melancolía de tener a mi familia a miles de kilómetros.

Colorado_On _The Road_Laos_Vientiane_Vuelta_al_ mundo   (2)(Colorado On The Road junto al padre de familia que me hospedo en su hogar)

Los dos días posteriores avance en dirección sur paralelo al río Mekong. Fue en una de estas jornadas, abrasado por el duro calor y asfixiado por la humedad, cuando estuve apunto de sufrir una insolación. Un fuerte dolor de cabeza, el incesante sudor y un mareo que me hacía tambalear de la bicicleta, me alertaron del estado de mi cuerpo, pero la solución estaba a mi alcance. Aparqué la bicicleta, me quité la camiseta y me zambullí en el refrescante río Mekong. A los pocos segundos ya estaba recuperado y como nuevo para continuar la marcha.

Antes de llegar a la ciudad de Savannakhet, cambié de dirección para dirigirme a la frontera con Vietnam, poniendo de nuevo rumbo al Este. Cada día de ruta en Laos, hacía breves paradas para explorar un poco la selva y contemplar mas de cerca las plantas y árboles que veía por primera vez. Cuando llegaba la noche, ver el sol ocultarse entre las montañas me aliviaba del fuerte calor, pero un nuevo inconveniente salía a la carretera. Millones de insectos voladores impactaban contra mi cuerpo, mi cara, y decenas de ellos caían atrapados en mi larga rizada melena En muchas ocasiones no tenia ni idea de que tenia enredado en el pelo, solo lo agarraba con la mano, tiraba fuerte para desenredarlo, lo lanzaba y continuaba pedaleando.

Colorado_On_The_Road_Laos_Vientiane_Vuelta_al_mundo   (3)(Colorado On The Road explorando la selva de Laos)

A la hora de acampar, los sonidos de la selva eran sencillamente impresionantes, y daba igual el pequeño pueblo o aldea en el que pasara la noche, el cielo estaba cubierto por un manto de estrellas.

La población laosiana es simplemente encantadora. Todos los chavales salían corriendo de sus casas para decirme ̈Hello” mientras agitaban la mano. Cada día compraba en el mercado una sandía y me sentaba a merendar junto a ellos, y por las tardes, todos lo jóvenes volvían de la escuela montados en sus bicicletas, compartiendo conmigo varios kilómetros y haciéndome compañía.

Colorado_On_The_Road_Laos_Vientiane_Vuelta_al_mundo   (4)(Colorado On The Road pedaleando junto a los jóvenes que vuelven de la escuela)

Mi paso por Laos fue breve, pero el suficiente para darme cuenta de los paraísos naturales que alberga, y de la gran variedad de ocio que ofrece. Sin duda alguna, es en el que mas grupos de turistas me he cruzado hasta el momento, y en el que mas he extrañado estar junto a mis amigos.

“Conocer el paraíso no es lo mismo, sino tienes con quien compartirlo”.

Colorado_On_The_Road_Laos_Vientiane_Vuelta_al_mundo   (5)(Colorado On The Road a orillas del río Mekong)

TAILANDIA

Etapas:

05/03/2014 Bangkok Aeropuerto – Bangkok (37 Km) Entrada en Tailandia.

06/03/2014 Descanso en Bangkok.

07/03/2014 Bangkok – Ang Thong (102 Km).

08/03/2014 Ang Thong – Wat Muang (63 Km).

09/03/2014 Wat Muang – Nakhon Sawan (85 Km).

10/03/2014 Nakhon Sawan – Kamphaeg Phet (123 Km).

11/03/2014 Kamphaeg Phet – Wat Pratt at (163 Km).

12/03/2014 Wat Pratt at – Hospital de Elefantes de Chiang Mai (122 Km).

13/03/2014 Hospital de Elefantes de Chiang Mai – Chiang Mai (71 Km).

14/03/2014 Descanso en Chiang Mai.

15/03/2014 Descanso en Chiang Mai.

16/03/2014 Descanso en Chiang Mai.

17/03/2014 Descanso en Chiang Mai.

18/03/2014 Descanso en Chiang Mai.

19/03/2014 Descanso en Chiang Mai (12 Km).

20/03/2014 Chiang Mai – Lampang (129 Km).

21/03/2014 Lampang – Uttaradit (106 Km).

22/03/2014 Uttaradit – What Din So (131 Km).

23/03/2014 What Din So – Lom Sak (93 Km).

24/03/2014 Lom Sak – Chum Phae (121 Km).

25/03/2014 Chum Phae – Udon Thani (136 Km).

26/03/2014 Udon Thani – Vientiane (82 Km) Entrada en Laos.

Tailandia

Dejar atrás la India no fue tarea fácil, ya no solo por todas las experiencias vividas en este país, ni por el pedacito de corazón que deje Calcuta.

Las normas de la aerolínea con la que me disponía a viajar a Tailandia, me obligaban a pasar la bicicleta por la maquina de Rayos-X. Después de haber desmontado y embalado a mi potro, embarque en el avión en el que supuestamente iba a pasar dos tranquilas horas de vuelo. Pero nada mas despegar, un penetrante dolor me atravesó el estomago, lo retortijones y los sudores fríos me alertaron de que me llevaba un souvenir de la India que no deseaba.

Aterrice en Bangkok a las 02:00 de la mañana, y tarde casi una hora en montar y equipar la bicicleta de nuevo. La decisión de donde pasaría aquella noche estaba clara, dormiría en un banco de la sala de espera del aeropuerto, que a mi parecer, era como una noche de hotel gratis.

colorado-on-the-road-tailandia(Equipaje de Colorado On The Road, junto a la bicicleta completamente embalada en el aeropuerto de Bangkok)

Al amanecer, salí del aeropuerto para pedalear hasta el centro turístico de Bangkok, y localizar la zona de mochileros para hospedarme en el hostal mas económico posible. Nada mas salí al exterior y contemplé por primera vez el sudeste asiático, la humedad y el sofocante calor me recibieron de la misma forma, que el aire de un secador te abrasa la cara.

Pedaleando mis 37 primeros kilómetros hasta alcanzar un hostal en la ciudad, me di cuenta que este clima acababa de subir el nivel las próximas etapas del viaje.

Durante 48 horas, termine de matizar la ruta que me llevaría a recorrer Tailandia, Laos, Vietnam, Camboya y finalmente a volver a Bangkok. La primera parada en el sudeste asiático sería Chiang Mai, donde me esperaba un viejo amigo de Madrid, así que no lo dudé dos veces, y aunque mi estómago me decía que descansara, la ilusión de ver una cara conocida por primera vez en el viaje, me hicieron que me lanzara de nuevo a la carretera.

Durante las tres primeras jornadas, tenía claro que no estaba al 100 %. Los retortijones y el dolor de estómago no me estaban permitiendo avanzar todo lo que deseaba, aunque la comida tailandesa ayudaba. Pero la noche del tercer día en la carretera, en la ciudad de Nakhon Sawan, no lo pude aguantar mas y fui directo a la sala de urgencias del hospital, donde primero me libraron de la inquietud de tener un parásito intestinal. No fue difícil explicarles como me sentía, tenia una cara espantosa. Finalmente me diagnosticaron una simple diarrea aguda y me recetaron 5 medicamentos diferentes. Aquella noche acampe en frente de una comisaría de policía, con la esperanza de encontrarme cada vez mejor y recuperar las fuerzas lo antes posible.

Cada vez que duermo con la tienda de campaña, utilizo solo con la mosquitera sin poner la cubierta impermeable. El principal inconveniente, es que dentro de la tienda hace 5ºC mas con respecto al exterior, y en Tailandia por las noches hace aproximadamente 30 ºC, por lo que literalmente me aso todas las noches y duermo empapado en sudor, pero es eso o dormir al raso y sufrir miles de picaduras de mosquitos.

Por fortuna, los medicamentos empezaron a hacer efecto rápidamente, y en los tres días siguientes cada vez me encontraba con mas energías, pedaleando un total de 400 kilómetros a 42 ºC bajo el sol.

Cada vez que necesitaba parar a descansar y escapar por unos minutos del calor, los templos budistas me proporcionaban sombra, paz y calma.

colorado-on-the-road-tailandia-chiang-mai (Colorado On The Road visitando un templo budista)

El día antes de llegar a Chiang Mai, acampe en las montañas de Tailandia a escasa distancia de un hospital de elefantes, con la intención de visitarlo por la mañana antes de pedalear los últimos 70 kilómetros. La decisión resultó ser todo un acierto, la experiencia fue increíble. El contacto con los elefantes fue directo y junto la supervisión de los cuidadores, interactuar con estos impresionantes animales fue una sensación única, y casualidades de la vida, justo el día que visite las instalaciones inauguraban un nuevo paritorio, y nueve monjes budistas vinieron a bendecirlo. Contemplar la ceremonia fue un regalo inesperado.

colorado-on-the-road-vuelta-al-mundo-bicicleta (Colorado On The Road visitando el hospital de elefantes de Chiang Mai)

Finalmente alcancé Chiang Mai, donde me esperaba un viejo amigo madrileño, Diego Morodo, quien salió antes de trabajar para recibirme en una de las puertas de la parte antigua de la ciudad.

Me hospedé en el Giant Guest House, donde se respiraba un ambiente hippie. Todas las noches nos reuníamos gente de todo el mundo en la terraza del hostal, y pasábamos horas hablando mientras compartíamos unas cervezas, volví a sentirme parte de un grupo.

colorado-world-tour-hostel (Colorado On The Road en el Giant Guest House de Chiang Mai)

En un principio, mis intenciones eran las de quedarme sólo un par de días, pero me sentía tan cómodo y estaba tan contento de tener un amigo cerca, que mi estancia se prolongó cinco días. En uno de ellos, Diego me llevó de excursión por las montañas de Chiang Mai, visitamos varios templos, conocimos mas de cerca la selva y acabamos el día con un refrescante baño en una cascada.

colorado-on-the-road-cascada (Colorado On The Road en una cascada de Tailandia)

El día antes de dejar atrás este pequeño oasis, cambié por completo la rueda delantera que instalé en la India después del accidente, y compré una nueva cubierta para la rueda trasera.

Pero no quería irme sin dejar un recuerdo de mi estancia en el Guest House, por lo que colgué en una de las escaleras la vieja rueda delantera, con un cartel en inglés en el que explicaba la historia de mi viaje, y animaba a los futuros viajeros a luchar por sus sueños.

Retomar la ruta no fue tan sencillo como otras veces, esta vez volvía a dejar atrás a un amigo, pero debía de continuar mi camino para llegar a Laos.

Los dos primeros días en la carretera, avance 129 y 106 kilómetros. En el atardecer de la segunda etapa, paré a descansar y a contemplar como el sol se escondía en el horizonte, fue un momento de reflexión en el que valoré la dureza del viaje, la soledad, la melancolía y cómo había dejado atrás el frío y la nieve invernal de Turquía e Irán, para vivir ahora el calor y la humedad de la selva del sudeste asiático.

Esa misma noche fui a buscar campamento en un claro de la jungla, pero el cielo me pronosticó con los destellos de los rayos en el horizonte, una noche pasada por agua. Busqué en una gasolinera la protección que su pararrayos me daba, y me dispuse a soportar la tormenta que sin duda alguna estaba llegando. Al principio de la noche no fueron mas que unas gotas, pero de madrugada el cielo se abrió dejando caer un torrente de agua. Los rayos iluminaban el interior de la tienda y los ensordecedores truenos me despertaban de mi agitado sueño.

Por la mañana y con la salida del sol, me puse de nuevo en marcha para atravesar un nuevo puerto de montaña y alcanzar la ciudad de Lom Sak. Escalar las infinitas pendientes parecía una materia dominada, pero el abrasador calor me hacían beber 1,5 litros de agua a la hora. El sudor era incesante y parecía imposible cerrar el grifo, pero todo esfuerzo tiene su recompensa. Al final de la etapa llegó el preciado momento de bajar la montaña bajo el verdoso escaparate selvático.

Amaneciendo en Lom Sak alcance los 13.000 kilómetros desde el inicio del viaje, y por delante me quedaba un nuevo puerto de montaña por atravesar, pero la recompensa de hoy sería mas preciada que una simple bajada. La etapa me llevaría a travesar el Namnao National Park, una reserva de elefantes asiáticos.

Pedaleando por la carretera que lo atravesaba, deseaba constantemente ver uno de ellos y los carteles avisando de su presencia a los conductores, aumentaban mas mi impaciencia, pero la suerte no se puso de mi lado y no pude contemplar ningún ejemplar. Pero desde un mirador me pude llevar una visión de toda el parque nacional a lo alto de una colina, sin duda alguna las vistas de la jungla es uno de mis paisajes favoritos.

colorado-vuelta-al-mundo(Colorado On The Road atravesando el Namnao National Park)

En los dos días siguientes avance 200 kilómetros y alcance finalmente el río Mekong, el cual delimita el territorio con Laos. Al cruzar el puente que lo atraviesa, sabía que esta vez seria una de las pocas ocasiones en las que volvería de nuevo a un país en el viaje, ya que desde Bangkok será donde coja el avión que me llevará a Norte América. Solo hay tres países mas en los que ya he pedaleado en el viaje, y que volveré a pedalear: Grecia, Italia y como no, España.

De mi paso por Tailandia me llevo una valoración causada por la melancolía y la soledad, en las que sin duda alguna, reflexioné mucho en los últimos kilómetros antes de llegar al río Mekong:

“Que sencillo resulta decir “Hola”, pero que duro es decir “Adiós”.

colorado-bicicleta-vuelta-al-mundo(Colorado On The Road junto a Diego Morodo con Chiang Mai a nuestras espaldas)

Tailandia 1ª Parte:

Tailandia 2ª Parte:

MIS VIDEOS DE LA INDIA

En este post quiero hacer un resumen en imágenes de mi paso por la India. Espero que os guste.

Aquí están los enlaces:

Video 1: Desde Nueva Delhi a Taj Mahal. Después de lo sucedido en Pakistán, retomo mi viaje en bicicleta, de nuevo con las fuerzas y los ánimos renovados. En este video veréis el trayecto desde Nueva Delhi hasta una de las maravillas del mundo, el Taj Mahal.

Video 2: Desde Agra a Vanarasi. Este video es desde mi salida de la ciudad de Agra, justo después de visitar el Taj Mahal hasta llegar a la ciudad de Varanasi.

Video 3: Varanasi. Este video está dedicado exclusivamente a la ciudad de Varanasi, a reflejar los lugares más representativos y las tradiciones más relevantes de la ciudad.

Video 4: Mi salida de Varanasi hacía Kolkata.

Video 5: Kolkata. Durante aproximadamente una semana estuve en Kolkota. A través de este video quiero mostrar mi apoyo y enseñar la labor que hacen dos, de las muchas ONG’s que hay en Kolkata. Su labor es imprescindible para que la gente más pobre de la India pueda vivir con dignidad.

INDIA

Etapas:

25/01/2014 Descanso en Amritsar.

26/01/2014 Descanso en Amritsar.

27/01/2014 Amritsar – Phagwara (104 Km).

28/01/2014 Phagwara – Ambala (151 Km).

29/01/2014 Ambala – Nueva Delhi (208 Km).

30/01/2014 Descanso en Nueva Delhi (9 Km).

31/01/2014 Descanso en Nueva Delhi.

01/02/2014 Descanso en Nueva Delhi.

02/02/2014 Descanso en Nueva Delhi.

03/02/2014 Descanso en Nueva Delhi (13 Km).

04/02/2014 Descanso en Nueva Delhi.

05/02/2014 Nueva Delhi – Hodal (100 Km).

06/02/2014 Hodal – Agra (105 Km).

07/02/2014 Agra – Taj Mahal (15 Km).

08/02/2014 Taj Mahal – Sarai Ikdill (135 Km).

09/02/2014 Sarai Ikdill – Kanpur (138 Km).

10/02/2014 Kanpur – Fatehpur (109 Km).

11/02/2014 descanso Fatehpur.

12/02/2014 Fatehpur – Allahabad (122 Km).

13/02/2014 Allahabad – Varanasi (134 Km).

14/02/2014 Descanso en Varanasi (6 Km).

15/02/2014 Descanso en Varanasi.

16/02/2014 Descanso en Varanasi.

17/02/2014 Descanso en Varanasi.

18/02/2014 Descanso en Varanasi.

19/02/2014Varanasi – Sasaram (126 Km).

20/02/2014 Sasaram – Madanpur (66 Km).

21/02/2014 Madanpur – Barakatha (117 Km).

22/02/2014 Barakatha – Dhanbad (100 Km).

23/02/2014 Dhanbad – Kaksa (130 Km).

24/02/2014 Kaksa – Kolkata (146 Km).

25/02/2014 Descanso en Kolkata (20 Km).

26/02/2014 Descanso en Kolkata.

27/02/2014 Descanso en Kolkata.

28/02/2014 Descanso en Kolkata.

01/03/2014 Descanso en Kolkata.

02/03/2014 Descanso en Kolkata.

03/03/2014 Descanso en Kolkata.

04/03/2014 Kolkata – Aeropuerto de Kolkata (19 Km).

India

Nada mas cruzar la frontera y entrar en la India, me subí de nuevo a la bicicleta pedaleando hasta la ciudad de Amristar, donde visualice por primera vez todas las imágenes que recogí con mi cámara en tierras Pakistaníes. No tuve tiempo de recuperarme emocionalmente de todo lo vivido, la necesidad de esclarecer la realidad de los hechos era mas urgente, y poder mostrar al mundo la terrible realidad que vive a diario la población Pakistaní.

Trabaje día y noche en la edición del video, en la redacción del diario y en cuanto tuve todo preparado, me subí de nuevo a la bicicleta pedaleando con fuerza hasta Nueva Delhi, con angustia y ansia por revelarlo todo.

Una vez en la capital india y sintiéndome mas seguro, publique toda la información que tenia en mis manos mostrando la realidad de los hechos, y estuve varios días atendiendo a la prensa.

El estrés no se despego de mi cuerpo y mi mente en ningún momento. Solo encontré un poco de calma, cuando retome el viaje. Era momento de mirar al futuro, seguir hacia delante y continuar con la ruta, pero siendo siempre consciente de que nunca podré olvidar todo lo que he vivido.

El primer día que deje atrás Nueva Delhi, cada segundo encima de la bicicleta me aportaba cada vez mas paz, ya que es cuando estoy pedaleando cuando encuentro mis momentos de reflexión mas profunda.

La primera noche me invitaron a acampar en el jardín de un lujoso hotel. Volver a dormir en la tienda de campaña me hizo sentir viejas sensaciones que pensaba que había olvidado. Había retomado la ruta, mis piernas volvían a pedirme descanso después de kilómetros recorridos, volvía a sentir el sudor en mi frente y el viento en mi cuerpo con cada pedalada, y a encontrar el reposo necesario en mi fiel tienda de campaña. Había vuelto al que considero mi hogar desde que inicie el viaje, estaba de nuevo en la carretera.

Con solo una etapa mas, alcance la ciudad de Agra y pude contemplar el Taj Mahal. Me maravillo la arquitectura mogola de la obra, la cual necesito mas de 20.000 hombres y 22 años para llevarla acabo, pero aún me fascino mas la historia que hay detrás. El emperador Shah Jahan, desolado por la muerte de su mas querida esposa, Mumtaz, ordenó la construcción del increíble mausoleo, como tributo a su eterno amor.

(Colorado On The Road visitando el Taj Mahal)

Después de contemplar el Taj Mahal durante horas, llego el momento de subirme de nuevo a la bicicleta, y continuar con el viaje hasta mi siguiente parada, Varanasi.

Circulando por las carreteras indias, observé infinidad de animales. Monos, ocas camellos, burros, búfalos de agua, cerdos, cabras, cuervos, aguilas…y como no, vacas por doquier. Los mosquitos me atormentaban por las noches, y al no encontrar la efectividad deseada del repelente, opté por la acertada decisión de dormir con la tienda dentro de las habitaciones de los económicos hoteles en los que me hospedaba.

El tráfico de la india es un equilibrado caos, en el que se mezclan todo tipo de vehículos en la calzada, comunicándose constantemente con el claxon y circulando sin seguir ninguna norma de circulación. Tan pronto me adelantaba un alocado Tuk Tuk, venía en dirección contraria un camión, saliéndome de la carretera para evitar ser arrollado, pero topándome con un carro tirado por burros y una enorme montaña de heces de vaca y basura. A pesar del alocado tráfico, pronto me hice a él, pero hay algo a lo que no te puedes adaptar, la excesiva polución del ambiente.

En mi camino a Varanasi encontré un nuevo obstáculo, el cual ya había asumido que sin duda alguna tendría que superar. En mi llegada nocturna a la ciudad de Fatehpur, mis piernas me pedían mas kilómetros, pero mi estomago clamaba reposo. Fue entonces cuando conocí a un joven indio, Raj, quien me guió a un hotel cercano y negoció el precio consiguiéndome una económica habitación de hotel, en la que pase 36 horas superando la madre de todas las diarreas.

colorado-on-the-road-india(Colorado On The Road junto a Raj, en Fatehpur)

Gracias al descanso y a la amabilidad de Raj, quien me acompaño a los “restaurantes” para que me preparan arroz y sopa en condiciones higiénicas, pude volver a ponerme en pie y subirme a la bicicleta, para pedalear dos etapas de 122 y 134 kilómetros prácticamente en ayunas, para finalmente llegar a Varanasi,

Fascinado por la espiritualidad que hay entorno a la ciudad de Varanasi y al río Ganges, pasé varios días conociendo mas sobre la religión Hindú.

colorado-on-the-road-vanarasi-india-rio-ganges(Colorado On The Road a orillas del río Ganges)

Cuentan que la ciudad de Varanasi surgió a partir de una lagrima de Shiva, que fue derramada en el río Ganges hace mas de 7000 años. Es el destino que todos los Hindúes desean, para ser incinerados después de fallecer y ser liberados del ciclo de muerte y reencarnación (Samsara), alcanzando por fin la paz eterna (El Nirvana). Pero hay cinco excepciones que no son cremadas, los niños menores de 10 años, las mujeres embarazadas, los considerados santos y los fallecidos a causa de una picadura de serpiente, pues son considerados puros, y por último los que han contraído la lepra.

En la ceremonia, el cuerpo del fallecido es transportado en una camilla hasta orillas del río Ganges, donde es sumergido para purificarlo, mientras el Dom, quien se puede considerar un maestro de ceremonias, prepara la pira funeraria en el Ghats, una pasarela de piedra construida a orillas del río Ganges. El hijo mayor del fallecido enciende la pira, y el fuego es supervisado por el Dom en todo momento.

colorado-on-the-road-rio-ganges-varanasi(Familiares despidiéndose de un ser querido, antes de encender la pira funeraria)

Pasadas las tres horas necesarias para llevar a cabo la cremación, el Dom recoge de las cenizas los huesos de la cadera que no se han consumido en el fuego, y los arroja al río Ganges, para finalmente apagar las ultimas llamas con un jarrón de barro dejándolo caer al suelo.

Las cremaciones están abiertas a todo el mundo, y es una parte de su cultura que comparten con todo el que quiera conocer mas acerca del Hinduismo. Pero hubo algo que me llamo la atención después de despertar de los 30 minutos que estuve absorto contemplando las llamas de la pira funeraria, no había mujeres locales presentes. Después de preguntar, un señor indio me explicó que las mujeres son mas propensas a llorar, y sus llantos interrumpirían el viaje del alma al Nirvana. Aquella explicación me hizo darme cuenta que no había nadie triste ni pensativo, pues solo estaban despidiendo a un ser querido, quien descansaría alcanzando por fin la paz eterna.

Pasados cinco días en Varanasi, continúe atravesando el norte de la India para alcanzar mi ultimo destino, Kolkata. En un principio me marqué el objetivo de pedalear en cinco etapas 680 kilómetros, pero a la mañana de mi segundo día después de dejar atrás Varanasi, un conductor de un todoterreno estacionado en el arcén de la carretera, tuvo el detalle de abrir la puerta justo en el momento que lo estaba rebasando. No tuve tiempo ni de frenar ni de esquivarlo, por lo que impacte de lleno contra ella.

La rueda delantera fue la primera en hacer contacto, siguiéndola mi rodilla y hombro izquierdo, antes de irme al suelo pasando de 25 a 0 Km/h en décimas de segundo. El golpe fue duro, pero por fortuna, no pasaba ningún otro vehículo en ese preciso momento, por lo que no fui arrollado en el tiempo que permanecí tendido en el suelo. El amable señor, mas preocupado por su querida puerta que por mi estado, se subió a su vehiculo lo antes posible dejándome atrás sin prestarme ningún tipo de ayuda.

No era momento para las lamentaciones, era momento de ponerse de nuevo en pie, sacar fuerzas para borrar el dolor físico y sustituirlo por la superación personal.

Con la rueda delantera inservible y totalmente doblada, cargue con mi fiel potro hasta un taller cercano, donde me puse manos a la obra. Encontrar una llanta a mi medida no fue tarea fácil, y al acoplar una pieza totalmente anticuada en el primer mundo en una moderna bicicleta, las horas de trabajo se alargaron hasta que cayo la noche.

colorado-on-the-road-taller-bicicletas-india (Colorado On The Road en el taller de bicicletas, rodeado por curiosos indios)

En ningún momento he pasado desapercibido en mi viaje por la India. Pare donde pare, a los pocos segundos tengo a varios curiosos indios observándome, y a los pocos minutos a decenas de ellos, por lo que mi estancia en el taller no iba a ser una excepción. Al terminar la reparación y debido a la imposibilidad de retomar la carretera a esas horas de la noche, un amable señor llamado Ranapratap, se acercó al taller y me pidió que le siguiera a un restaurante cercano donde me invitó a cenar, y donde habló con el encargado para que me dejaran dormir en una esquina del local .

A la mañana siguiente, Ranapratap vino a despedirse y a desearme buena suerte con mi aventura. Al subirme de nuevo a la bicicleta, pronto me di cuenta de que la rueda no era una circunferencia exacta, y que con cada rodada, me acompañaba constantemente la sensación de pedalear sobre infinitos baches, pero no le di importancia, pues había conseguido superar el obstáculo, podía seguir adelante, podía seguir luchando.

Las cuatro etapas que empleé para llegar a Kolkata, me sumergí de lleno en la vida de la India. Cada noche pedía permiso para dormir con la tienda en los restaurantes de carretera y en las gasolineras, recibiendo siempre una hospitalaria afirmación. Compartían su mesa conmigo, me alimentaban con la real comida de la India, no la que encontramos en un restaurante para turistas, sino la humilde comida que ellos tienen en su día a día. Dormía junto a ellos, escapando del voraz apetito de los insufribles mosquitos bajo la protección de mi tienda, y esquivando la basura y las ratas para hacer mis necesidades en mitad del campo. Lo que para mí era una parte mas del viaje y de la aventura, para ellos era su día a día

Desde que entré en la India viví experiencias que hicieron tambalear mis ánimos. Aguante durante horas las largas entrevistas en Nueva Delhi para esclarecer los hechos de Pakistán, reviviéndolos constantemente. Me integré en el caótico trafico de la India hasta formar parte de él, volví a erguir la espalda después de que me la encogieran los retortijones de la tremenda diarrea en Fatehpur, volví a ponerme en pie cuando la puerta de un coche me lanzó al suelo, volví a subirme a la bicicleta cada mañana después de dormir rodeado por las ratas, volví a dejarme claro que pase lo que pase, siempre tendré la confianza en mí mismo para seguir luchando, para seguir adelante. Pero aún me quedaba ver la cara mas dura de la India.

A mi llegada a la ciudad de Kolkata, me hospedé en un económico hotel en Sudder Street, donde para mi sorpresa encontré un café español. Cuando me acerqué para saciar mi curiosidad, me encontré con un ambiente internacional en el que se juntaban jóvenes de todas las nacionalidades, incluida la española.

Enseguida entablé conversación con dos viajeros españoles, quienes estaban en Kolkata como voluntarios en la Casa Madre Teresa. Fernando, ex legionario, y Bernardo, ex Guardia Civil, pronto me pusieron al tanto de la gran labor que llevan a cabo las Hermanas de la Caridad, y junto con la ayuda de Daniel, un voluntario estadounidense que llevaba cerca de seis meses ayudando a los desamparados, no lo dudé un segundo y al día siguiente me registre como voluntario en la Casa Madre Teresa.

colorado-on-the-road-kolkata(Colorado On The Road junto a Fernando y Bernardo, en el café español)

Lo único que hace falta, es presentarse un lunes, miércoles o viernes en Shishu Bhavan a las 15:00 con tu pasaporte. Antes de iniciar el registro, nos dieron una extensa charla informativa de la situación actual en la ciudad, de la que quisiera remarcar, que en ella nos pedían que antes de ayudar a una persona por nuestra cuenta en la calle, contactásemos con una ONG o con un voluntario de mas experiencia, ya que los niños y los adultos son explotados para llevar a cabo la practica de la mendicidad. La comida que le los turistas les compran para su consumo, acto seguido la revenden para al final del día rendirle cuentas a sus “jefes”, y miles de niños y adultos con problemas físicos o mentales son abandonados en los Slum y en las estaciones de trenes, donde con seguridad acabarían falleciendo o en manos de los traficantes de personas, sino fuera por la labor de las ONGs y la Casa Madre Teresa.

Después del registro, me destinaron por las mañanas al centro de Prem Dam y por las tardes al centro de Kalighat, para poder ayudar a las hermanas en las tareas de mantenimiento de las instalaciones, y en las atenciones de los moribundos y desahuciados que alojan.

Pero tendría que esperar un día para iniciar mi voluntariado, puesto que me registre un miércoles y los jueves es el día libre de los voluntarios. Pero el día no sería desaprovechado, pues Fernando se había puesto en contacto con dos ONGs que trabajan en la ciudad, y me invitó a acompañarle para poder colaborar documentando su gran labor.

En la mañana del jueves, nos presentamos en el centro de Hope Foundation (www.hopechild.org), una ONG irlandesa que desde hace años trabaja en la ciudad de Kolkata. Allí nos recibió Jenny, una de las directoras de la ONG, quien puso a nuestra disposición a Gora, nuestro guía.

La primera parada la hicimos en el hospital de la fundación, donde lo que para nosotros sería un hospital normal del primer mundo, allí era todo un logro llevado a cabo con mucho esfuerzo. Alejado de la realidad de los hospitales del gobierno, en los que los perros, gatos, ratas y cucarachas comparten habitación con los hospitalizados en unas condiciones deplorables, Hope Foundation había conseguido abrir, gracias a las donaciones, un hospital con sala de Rayos X, ecografía, quirófano y dos plantas para atender a los hospitalizados, y todo ello con unas condiciones perfectas de higiene y sanidad.

colorado-on-the-road-kolkata-hope-fundation (Planta de internos en el hospital de Hope Foundation, donde una voluntaria ayuda a las enfermeras)

Pronto nos pusimos de nuevo en marcha para visitar los Slum, asentamientos en los que vive la gente en hogares improvisados y en la mas absoluta miseria., donde la ONG había abierto escuelas para dar educación a los niños.

colorado-on-the-road-kolkata-slum(Niños de las escueles de Hope Foundation en los Slum)

Pero la labor de la ONG no termina ahí. Muchos niños son abandonados en los Slum y en la estación de tren, y son acogidos en orfanatos construidos por la Fundación, donde no solo se les proporciona alimento, ropa, educación y un hogar a los menores, sino que también son tratados con cercanía y cariño.

Además, Hope Foundation ayuda a otras 12 ONGs para que puedan llevar acabo su gran labor. Una de ellas es Girl2B (www.girl2b.org), quien nos mostró un orfanato de acogida listo para abrir sus puertas a 52 niñas abandonadas, salvándolas de las calles, de los traficantes de seres humanos y de la miseria.

colorado-on-the-road-kolkata-girl-fudation(Orfanato de Girl2B preparado para acoger a 52 niñas abandonadas)

Después de haber conocido la dureza de las calles de Kolkata, fue esperanzador comprobar como Hope Foundation (www.hopechild.org) y Girl2B (www.girl2b.org), dan un rayo de esperaza.

En la mañana del jueves, madrugué para llegar puntual a las 07:00 a la Casa Madre Teresa, e iniciar mi primer día de voluntariado. Después de un breve pero agradecido desayuno, que consistía en un poco de pan, un plátano y un té, se abrían las puertas y los voluntarios nos organizábamos en grupos según el centro que nos habían asignado.

Pronto el grupo de Prem Dam se puso en marcha, y a las 08:00 iniciamos nuestras tareas ayudando a las hermanas en el duro trabajo que conlleva mantener las instalaciones. Comenzábamos tendiendo la ropa y limpiando los suelos, para después dar el té con galletas a los residentes, adultos desahuciado y moribundos, con problemas físicos y mentales que fueron abandonados en la calle a su suerte, y que las hermanas acogieron salvándoles del trágico final que les deparaba. Nuestra labor no terminaba ahí, también las ayudábamos a servir la comida y a fregar los utensilios de cocina, y también dábamos a los residentes la atención y el amor que merecen. A la llamada de “brother”, nos acercábamos cualquier voluntario para atender la petición del residente, que casi siempre era un simple saludo con la mano, un abrazo o unos minutos de atención.

colorado-on-the-road-kolkata-voluntariado (A las puertas de Prem Dam, en mi primer día de voluntariado)

Después de ver las calles de Kolkata, de comprobar la miseria en la que llegan a vivir las personas, fue esperanzador ser testigo de la gran labor que llevan a cabo las hermanas, dando un trato humano a las personas rechazadas por la sociedad, en un centro limpio, higiénico, digno y con todo el cariño del mundo.

Pero el día continuaba, y mi labor se trasladaba por la tarde al centro de Kalighat, donde durante la primera hora teníamos un contacto mas cercano. Dábamos masajes a las personas que tenían los músculos atrofiados, ayudábamos en la higiene personal y en los momentos libres, simplemente hacíamos compañía a los residentes, quienes daban una palmadita en la cama como señal para que te sentaras a su lado. La comunicación era complicada, todos hablaban Hindi o Bengalí, y pocos eran los que hablaban inglés, pero había una palabra que aprendieron rápidamente:“Thank you”.

La segunda hora les dábamos la cena y ayudábamos a las hermanas a limpiar los utensilios de cocina. Cada día después de terminar el voluntariado, nos reuníamos jóvenes de todas las nacionalidades en Sudder Street, para cenar juntos y compartir una cerveza en un ambiente internacional, en el que se respiraba el buen rollo.

colorado-on-the-road-kolkata-grupo-voluntariado (Colorado On The Road junto a otros voluntarios en Sudder Street)

Mis cuatro días de voluntariado pasaron con normalidad, pero en una de las tardes en Kalighat, había un voluntario japonés que trajo pasteles para todos los residentes. En el momento que estaba junto a Fernando atendiendo a un hombre, este cogió el dulce con la mano, lo partió en tres y nos dio un trozo a cada uno. No tengo que imaginar la cara que se me puso, pues era la misma que tenia Fernando por el inmenso gesto de generosidad que habíamos recibido.

Mi ultimo día en Kalighat, fui testigo de algo que no estaba preparado para ver. Cuando estaba dando un masaje a un hombre con el cuerpo paralizado después de haber sufrido tres ictus, vi, dos camas mas adelante, como un voluntario estadounidense le sujetaba la mascarilla de oxigeno a un residente en estado crítico, el cual luchaba por cada bocanada de aire. En ese momento no era consciente de que estaba presenciando sus últimos segundos, ya que minutos después, el hombre falleció.

Las hermanas rezaron una oración por el alma del difunto, y todos los voluntarios coincidimos en que al menos ese hombre no había muerto solo en la calle y sin cuidados, había vivido sus últimos momentos con atención, con dignidad y había tenido a su lado, a una persona que sin conocerla de nada, le demostraba su amor.

Terminado mi voluntariado y después de despedirme de todas las amistades, era momento de continuar el viaje, de subirme a un avión y alcanzar el sudeste asiático. Me fui pensativo en mis ultimas pedaladas en la India camino al aeropuerto, donde me embarcaría con destino a Bangkok. Una clara visón me llevo de todo lo que he presenciado en Kolkata:

“Aquel que realmente muere pobre, es aquel que vive sin amor.”

India: Agra.

India: Desde Agra a Varanasi.

India: Varanasi.

India: Desde Varanasi a Kolkata.

India: Kolkata.