Perú

Etapas

06/02/2015 Tumbes – Zorritos (35 Km).

07/02/2015 Descanso en Zorritos.

08/02/2015 Descanso en Zorritos.

09/02/2015 Descanso en Zorritos.

10/02/2015 Descanso en Zorritos.

11/02/2015 Zorritos – El Alto (97 Km).

12/02/2015 El Alto – Sullana (118 Km).

13/02/2015 Sullana – Km 912 de la 1N (119 Km).

14/02/2015 Km 912 de la 1N – Mórrope (94 Km).

15/02/2015 Mórrope – Pacanguilla (91 Km).

16/02/2015 Pacanguilla – Paiján (104 Km).

17/02/2015 Paiján – Trujillo (52 Km).

18/02/2015 Descanso en Trujillo.

19/02/2015 Descanso en Trujillo.

20/02/2015 Descanso en Trujillo.

21/02/2015 Trujillo – Santa (121 Km).

22/02/2015 Santa – Km 347 de la 1N (105 Km).

23/02/2015 Km 347 de la 1N – Huarmey (61 Km).

24/02/2015 Huarmey – Km 250 de la 1N (47 Km).

25/02/2015 Km 250 de la 1N – Huancho (104 Km).

26/02/2015 Huancho – Chacra y Mar (80 Km).

27/02/2015 Chacra y Mar – Lima (82 Km).

28/02/2015 Descanso en Lima.

01/03/2015 Descanso en Lima.

02/03/2015 Descanso en Lima.

03/03/2015 Descanso en Lima.

04/03/2015 Descanso en Lima.

05/03/2015 Descanso en Lima.

06/03/2015 Lima – Trébol (158 Km).

07/03/2015 Trébol – Paracas (85 Km).

08/03/2015 Paracas – Santiago (96 Km).

09/03/2015 Santiago – El Ingenio (88 Km).

10/03/2015 El Ingenio – Nazca (39 Km).

11/03/2015 Nazca – Villatambo (40 Km).

12/03/2015 Villatambo – Puquio (100 Km).

13/03/2015 Puquio – Km 190 (34 Km).

14/03/2015 Km 190 – Negro Mayo (41 Km).

15/03/2015 Negro Mayo – Promesa (80 Km).

16/03/2015 Promesa – Santa Rosa (80 Km).

17/03/2015 Santa Rosa – Abancay (50 Km).

18/03/2015 Abancay – Cuzco (Remolcado) (200 Km).

19/03/2015 Descanso en Cuzco.

20/03/2015 Descanso en Cuzco.

21/03/2015 Descanso en Cuzco.

22/03/2015 Descanso en Cuzco.

23/03/2015 Descanso en Cuzco.

24/03/2015 Ruta mochilero hasta Aguas Calientes.

25/03/2015 Visita al Santuario Histórico de Machu Picchu.

26/03/2015 Descanso en Cuzco.

27/03/2015 Cuzco – Cusipata (85 Km).

28/03/2015 Cusipata – Marangani (89 Km).

29/03/2015 Marangani – Pukara (117 Km).

30/03/2015 Pukara – Juliaca (67 Km).

31/03/2015 Descanso en Juliaca.

01/04/2015 Juliaca – Ilave (102 Km).

02/04/2015 Ilave – Copacabana (Entrada en Bolivia) (91 Km).

Perú

Mis últimos metros en Ecuador me llevaron hasta el puente de la Paz y con ello a la entrada fronteriza peruana. Perú pasa a ser el país 29º de esta gran aventura, y me iba a deparar varias de las experiencias mas duras que he vivido desde que me subí en la bicicleta en España.

Mi primera noche acampé en Tumbes, pendiente de una llamada que llevaba semanas esperando a realizar. Con la salida del sol fui a una cabina telefónica, marque un numero peruano y en cuanto contestaron salió de mi boca: Que pasa Nachooo!!!

Desde varias semanas atrás estábamos cuadrando esta reunión, mi camino hacia el Sur me llevó a reunirme con un viajero español que iba al Norte, Nacho Dean. Ambos coincidíamos en un mismo objetivo, dar la vuelta al mundo, pero Nacho la estaba llevando a cabo andando y llevaba ya mas de 25.000 km.

Pedalee 35 kilómetros hasta Zorritos donde quedamos en reunirnos. Después de un fuerte abrazo almorzamos y decidimos acampar en el Hostel Ecológico de unos españoles, Grillo Tres Puntas. En ningún momento pudimos dejar de contar todas nuestras experiencias hasta el momento, fue como hablar con un espejo en el que ambos nos veíamos reflejados.

Por la mañana Nacho debía continuar hacia Ecuador y yo me quedaría unos días mas, aceptando la invitación de Ana y León, los propietarios del Hostel, de quedarme ha descansar sin coste alguno. En poco tiempo Nacho y yo construimos una amistad que normalmente tardaría meses en crearse. Con un gran abrazo nos despedimos y le acompañe hasta la puerta para darle el último adiós.

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(Nacho Dean & Colorado On The Road) 

Durante varios días pude descansar y trabajar con el ordenador. Cada mañana me despertaba en la playa y empezaba el día con un baño en el mar. Comencé a trabajar en un proyecto que me propuso la Editorial Santillana y di rienda suelta a mi creatividad. Cada tarde me relajaba con el sonido de las olas, contemplando la puesta de sol mientras me calentaba con una pequeña hoguera y dormía con un sueño ininterrumpido.

Durante mis días en la playa de Zorritos hice buenas migas con otro español, Marc. Un joven catalán que después de trabajar durante año y medio en Lima, decidió dejarlo todo para viajar por Latinoamérica. Por lo general suelo hacer mis paradas de descanso durante el tiempo suficiente para reponer fuerzas y conocer el lugar, pero no lo suficientemente larga como para echar raíces y que la despedida sea mas dura de lo necesario. Esta vez me salte mi norma.

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 (Primeras etapas en Perú)

Pasada una semana deje atrás Zorritos y continué mi marcha sin un céntimo en el bolsillo, podría haberme esperado a recibir un dinero que tenia pendiente de cobro por un artículo que escribí, pero el cuerpo me pedía volver a la carretera. El primer día me alimente con 4 plátanos y 2 magdalenas. Conseguí llegar al pueblo de El Alto tras pasar mi primer choque con el viento del desierto peruano. Instalé mi tienda de campaña en una gasolinera y la dependienta me pregunto que si había cenado, antes de terminar de contestar ya me estaba sacando un plato de pescado con arroz. Ya había asumido que dormiría con el estomago vacío.

Continuando mi camino hacia Trujillo, sobreviví con unas bolsas de patatas fritas que me encontré en la carretera junto a 8 latas de leche evaporada. En un restaurante fui a preguntar si me podían llenar las botellas con agua del grifo y me acabaron ofreciendo un almuerzo. En la carretera pasé junto a un camión volcado lleno de cebollas, tampoco desaproveché la oportunidad y llene mis alforjas con 5 de ellas. En un peaje paré para ir al baño y el guarda me ofreció nuevamente comida mientras me decía: Estas muy delgado hijo!! Al final del día llegué a Sullana, donde acampe y pude sacar el dinero que ya había recibido. Fue una suerte ya que debía cruzar el desierto de Sechura, y tener algo de dinero me ayudo a hacerlo con los vivieres necesarios.

Después de atravesar la ciudad de Piura me dispuse a adentrarme en el desierto. Mientras abandonaba la ciudad una señora que vendía refrescos a los vehículos, me detuvo para avisarme de que un mototaxi me estaba siguiendo. Te van a asaltar me decía, en cuanto te adentres en el desierto te estarán esperando. Llegué a las casetas del peaje y fui a un policía a decirle lo que me había sucedido. En 5 minutos tenia un coche de policía para escoltarme los primeros 20 kilómetros.

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(Entrando en el desierto de Sechura escoltado por la policía)

Finalizada la escolta me adentre en solitario en la planicie desértica inundada por las dunas. El día fue largo y el viento lo prolongó mas de lo necesario. Luchando a contracorriente conseguí llegar a un pequeño restaurante en mitad de la nada, donde me dejaron dormir en el suelo. Aún tenia 94 kilómetros a través del desierto para llegar al Distrito de Mórrope, y mi mayor enemigo fue nuevamente el viento. Después de 10 horas de batalla y concluyendo el día con una pletórica cena, escribí en mi diario:

Cuando el sol seca tu piel,

la sed pega tus labios,

y el viento te empuja hacia atrás.

Solo tu corazón te mantiene pie,

para luchar hacia delante.

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 (Atravesando el desierto de Sechura)

Durante dos etapas mas añadí un nuevo enemigo en el frente, los mosquitos. Cada noche devoraban el repelente y a mínimo que entrara y saliera de mi tienda de campaña, ellos estaban esperando para invadirla. A pesar de lo mucho que hablo de los obstáculos del camino, disfruté de cada instante porque sabia que al final tendría mi victoria, y no hay nada que sepa mejor que una sufrida victoria.

Mi ultima noche antes de llegar a Trujillo dormí junto a una comisaría de policía, bien protegido y cuidado. Por la mañana se despidieron de mi haciéndome un original regalo, una sandia de 5 kilos. Habilite el trasportín para poder portarla y llegué a la casa ciclista de Trujillo, una de las mas importantes de todo Latinoamérica, donde Lucho me recibió y me otorgó una inmejorable cama. Antes de la necesaria ducha, tenia más necesidad de terminar la historia de la sandia, compartiéndola con todos los cicloviajeros que había en la casa. Era una buena sandia, con un delicioso sabor y escondía un toque especial… el sabor de la sufrida victoria.

Pasé mis días en Trujillo junto a Luis Carlos, un ciclista colombiano, y tres ciclistas franceses. Aprovecho el tiempo trabajando con el ordenador y logro finalizar el proyecto para la Editorial Santillana en el que edité un video motivacional para sus vendedores. Las tardes pasaron tranquilas junto a Lucho, su mujer Araceli y sus hijos, el hiperactivo Lance y su encantadora hija Ángela.

Luis Carlos y yo hicimos muy buena amistad, se acostumbro a que en vez de llamarle por su nombre le llamara Colombia, y el me llamaba a mi España. Todas las mañanas íbamos a desayunar juntos al mismo puesto de bocatas donde llenábamos el buche por solo un dólar, y por la noche cenábamos un menú en el mercado y volvíamos a casa rodando. Si algo puedo decir de la comida peruana, es que es buena, abundante y barata. El ultimo día mientras ayudábamos a Lucho a hacer la mudanza de su casa, Colombia y yo decidimos compartir pedaladas hasta Lima.

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 (Casa ciclista de Trujillo)

A la mañana siguiente nos pusimos en marcha, Colombia tiene muy buena pierna para la bicicleta y avanzamos 121 kilómetros bastante tranquilos. Acampamos y cenamos unos espaguetis antes de aniquilar a los mil y un mosquitos que se metieron en nuestras tiendas de campaña. La segunda jornada fue mucho mas intensa, luchando contra las tormentas de arena y pedaleando las eternas colinas. Agotados dejamos de pedalear en el kilometro 347 de la 1N, donde encontramos un restaurante cerrado y dormimos al raso en sus puertas.

Con la luz del sol nos despertó una amable voz, era Don Clemente el propietario del restaurante. Pasar amigos, por favor poneros cómodos nos dijo. Nos invito a un desayuno que nos devolvió a la vida mientras nos enseñaba un libro de visitas de todos los viajeros que pasaron por su local, y a los cuales había ayudado. Fue un honor firmar y formar parte de el. Al despedirnos remato la faena dándonos a cada uno 20 soles (moneda peruana, 3 soles = 1 dólares) para que comiéramos el resto del día. Son momentos en los que sé, que lo mejor de este viaje son las personas que conozco por el camino y sus apasionantes historias.

Despidiéndonos de la generosidad de Don Clemente comenzamos la tercera etapa en nuestra travesía hasta Lima. Colombia gozaba de una formidable condición física y sobretodo la indestructible motivación del que inicia un nuevo viaje. Yo en cambio sentía las piernas mas cansadas por las miles de pedaladas acumuladas. Nuevamente el desierto nos machacó y en Huarmey mis baterías se acabaron, apenas eran las 16:00 pm pero mi cuerpo dijo basta. Pasamos la noche en la iglesia del pueblo y pude reponer algo de fuerzas.

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(Colorado On The Road pedaleando junto a Luis Carlos, Colombia)

Me desperté con buenas vibraciones y entre bromas le decía a Colombia: Hoy lo damos todo en el desierto!!! Pero el desierto siempre tiene la última palabra. Avanzamos lo que el desierto nos deja avanzar, y probablemente ese fue uno de los días mas duros que pase pedaleando en Perú.

En cuanto dejamos atrás Huarmey, el viento nos dio los buenos días. La arena se levantaba y nos golpeaba todo el cuerpo, en mas de una ocasión solo podíamos andar empujando las bicicletas luchando por no ser derribados. En una parada de descanso junto a unas rocas que nos protegían parcialmente de las sacudidas de la arena, le dije a Colombia mientras bebíamos agua: Si algún día me caso estas invitado a mi boda hermano, y si alguien te pregunta de que me conoces, debes decir que nos conocimos cuando atravesamos juntos el infierno!!!

Fueron palabras que nos hicieron reír y bromear, mientras olvidábamos momentáneamente la batalla que estábamos librando y que pronto nos tocaría retomar. Terminamos llegando a un pequeño restaurante en mitad de la nada, donde pudimos cenar algo y recuperar la sonrisa. Colombia agotado se durmió sobre sus brazos apoyándolos en la mesa. Fue un alivio saber que era humano y que también se cansaba, porque hasta el momento había pedaleado como un animal. Pregunte a la propietaria del establecimiento si nos dejaba dormir en el suelo y nos acabo dejando un cobertizo. Vamos Colombia, vámonos a dormir le decía levantándole de la mesa.

A lo largo de toda esa jornada solo habíamos avanzado 47 kilómetros, caímos rendidos en el saco de dormir a las 20:00 pm y no nos movimos en 10 horas. Esa noche solo pude describir la sensación de luchar contra la nada, escribiendo en mi diario: Hoy el viento era tan fuerte que teníamos que pedalear hasta para ir cuesta abajo, en los llanos sentíamos que pedaleábamos cuesta arriba, y avanzar cuesta arriba, era el infierno.

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(Amaneciendo en mitad del desierto)

Para ahorrar dinero Colombia y yo bebíamos agua del grifo, lo cual nos provocaba ciertas incomodidades que hacia que nuestras necesidades matutinas llegaran puntualmente. A las 06:00 am me desperté para ir corriendo al desierto a echar una buena liberación de peso, cuando termine la tapé echándole arena con los pies, y Colombia cogió el relevo. Cuando regreso le pregunte: ¿Has tapado tu caca con arena como si fueras un gato? Si, me contesto.

Nuestras bromas mañaneras parece que también pusieron de buen humor al desierto y nos concedió una tregua. Con buenas energías pedaleamos hasta cumplir dos jornadas de 104 y 80 kilómetros. Colombia siempre iba delante mío y me sacaba buena distancia. Cuando el paraba compraba galletas y refrescos, se echaba a un lado de la carretera y esperaba a que llegara para que descansáramos juntos.

El ultimo día antes de llegar a Lima conocimos a un Veda que nos ofreció dormir bajo el techo de un devoto del Hare Krishna. Era una casa hecha de adobe y barro, sin agua corriente ni electricidad. Nos brindaron un cuarto para nosotros solos y nos enseñaron a usar un baño seco. Básicamente es un retrete que no funciona con agua y que tiene serrín en el fondo, haces tus necesidades, te limpias el trasero con agua y frotándote con la mano y al acabar echas mas serrín sobre tus desechos. Cuando este lleno el serrín con todo lo que viene se entierra y sirve como abono. Colombia estaba muy sorprendido y fue el primero en usarlo, pero nuestra puntual diarrea llamo a los dos a la vez. Mientras esperaba en la puerta oía a Colombia al otro lado decir lo extraño e inusitado que le parecía. A mi realmente me daba igual, en países musulmanes y en la India hice lo mismo solo que sin serrín, y en ese momento solo quería que Colombia terminara rápido.

Más aliviados fuimos con nuestro anfitrión a dar una paseo por la playa y practicar sandboard en las dunas. Después pasamos una buena noche matando mosquitos y madrugamos para por fin coronar Lima.

A 10 kilómetros de llegar a la capital peruana nos separamos, Colombia iba a la casa de una voluntaria de la ONG Techo con la que colaboraba desde hacia años, y yo iba directo a la casa de un español que me estaba esperando para recibirme, Andrés. Nos dimos tremendo abrazo para despedirnos y con la promesa de volver a coincidir. La dureza de las etapas nos habían unido como hermanos, y juntos fuimos mas fuertes.

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(Últimas pedaladas para llegar a Lima)

El trafico de la capital me hizo pasar instantes muy peligrosos y en un momento un camión casi me lleva por delante. El trafico era muy agresivo y no había lugar para una bicicleta. Llegar al centro fue duro he hice una parada para comer un ceviche en un puesto de la calle. La amable señora no me dejo pagar los 5 soles y me invito al almuerzo. Una vez cerca del barrio de Miraflores la situación se calmo y los carriles para bicicletas aparecieron.

Cuando llegué a la casa de Andrés sentí que las puertas del cielo se abrían. Disfruté de una larga ducha, la gloriosa cena, las cervecitas que nos tomamos riendo mientras compartíamos historias, para después envolverme en las suaves sábanas y dormir como un bebe. Me gustaría decir que tuve un agradable despertar, pero el ceviche que me tomé llegando al centro de Lima me produjo una de las mas terribles diarreas de todo el viaje, dejándome fuera de combate durante dos días.

Pasada la tormenta y los continuos viajes al baño, conocí el centro histórico de la ciudad, pasee por sus calles, visité una exposición de fotografías de la India y caminé por el malecón. Luche por crear una nueva relación con una revista peruana y solucionar mis problemas económicos, pero el barco no llego a ningún puerto. Durante una semana me alimente como un legionario devorando la despensa de Andrés, y repuestas las energías era momento de continuar.

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(Despidiéndome de Andrés en Lima)

Tan prolongado descanso dio sus frutos marcándome una etapa de 158 kilómetros, alimentándome solo a base de plátanos. Por el camino me encontré 5 soles y los invertí en unos paquetes de macarrones para completar el segundo día. El sol apretaba fuerte en mi avance hacia Nazca, pero las noches eran frías. Acampando en medio del desierto me dormí destapado y acalorado, el sueño fue tan profundo que no me di cuenta de la bajada de temperatura y me desperté de madrugada temblando de frío. Un error que pagaría muy pronto.

El tercer amanecer decidí poner en la parte trasera de la bicicleta un cartel en el que escribí ¨Sin Plata¨, con la esperanza de que alguien me brindara algo de comida. A media mañana me encontré una llave inglesa y un destornillador entre la arena del desierto, estaban en buen estado, así que los guarde y unos kilómetros mas adelante los cambie por algo de comer en un taller mecánico. Con la panza llena llegue a un peaje, donde mi cartel llamo la atención a los operarios y me regalaron una bolsa de comida, y un encanto de mujer me dio 10 soles. El día parecía que empezaba mal, pero la ayuda de los peruanos se hizo notar. Terminé acampando en una gasolinera de un pequeño pueblo llamado Santiago, cocine los espaguetis que pude comprar con el dinero que me dieron y antes de irme a dormir dos coches interrumpieron en la estación de servicio. Se había producido un robo en un hogar, los ladrones se dieron a la fuga pero los propietarios dispuestos a imponer su propia justicia habían salido a su captura, interceptándolos en la gasolinera donde estaba descansando. Lo único que impidió que se liaran a tiros fue la aparición casi instantánea de un coche de policía, poniendo nuevamente a los delincuentes en fuga.

Me aconsejaron que moviera todo mi campamento a otro lugar por si volvían, pero las fuerzas me abandonaron y la gélida noche anterior venia a cobrarse su factura. Entre temblores entré en mi tienda, me puse el termómetro y pasados unos minutos leí 38,5ºC. En ese momento lo único que me importaba era entrar en mi saco de dormir, tomarme el antibiótico y descansar.

Por la mañana la fiebre cedió terreno y el calor del sol hizo que sintiera de nuevo la fuerza de mis músculos. Cargue el potro de agua, desayune unas galletas y volví a internarme en el desierto. Cuanto mas calor hacia mejor me sentía, la temperatura subió hasta los 43ºC y avance a buen ritmo. Concentrado en mis pensamientos y en la carretera, no me percate de que dos ciclistas que estaban llevando a cabo su entrenamiento se acercaban por mi espalda. No me di cuenta hasta que se pusieron al lado mío y uno de ellos dijo: Colorado on the road!!!

Resulta que era un follower de mi proyecto, y después de compartir unas palabras quedamos en vernos en un restaurante próximo. Fue agradable hacer el descanso con dos compañeros. Me ofrecieron refrescos, comida y dado el descaro de mi cartel de ¨Sin Plata¨, me dieron 20 soles para continuar. Uno de ellos me pregunto que si estaba tan mal porque continuaba, mi respuesta no fue preparada, solo salió de mi: ¨Haga frío o calor, si nieva o llueve, tenga o no dinero, aun con 38,5 ºC de fiebre siempre seguiré adelante. Si paro me rindo, si avanzo sigo luchando, ese es mi concepto¨.

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(Pedaleando por el desierto con 38,5 ºC de fiebre)

Al final del día acampé cerca de Nazca y dormí con tan solo unas décimas, parecía como si el calor hubiera fundido la fiebre, pero aun no estaba al 100%. Antes de llegar a Nazca contemplé dos líneas desde un mirador, Las Manos y El Árbol. El encargado me dejo subir gratis, ahí no sabría diferenciar si por admiración a mi proyecto o por pena.

Nazca es una ciudad plagada de turistas que vienen de todas partes del mundo para sobrevolar las milenarias Líneas de Nazca. No tenia suficiente plata para darme ninguno de los lujos que me ofrecían, así que salí de la ciudad y acampe al inicio de la carretera que me llevarías a escalar las montañas andinas hasta llegar a Cuzco. Aproveche mi ultimo día de aire seco porque en cuanto comenzara el ascenso el clima comenzaría a castigarme de nuevo.

Tanto tiempo pedaleando por el desierto te anima a cambiar de paisaje y conocer algo nuevo, pero sabia que el reto que se me venia encima iba a ser duro. El inicio fue leve, hasta cómodo podría decir, muy poca pendiente y agradable, hasta que empecé a pedalear por la interminable serpiente asfaltada que reptaba por la ladera de Los Andes. Todo un día exprimiendo mis fuerzas para avanzar solo 40 kilómetros a lo largo, pero mas de 2000 metros a lo alto, un buen comienzo. En Villatambo me dispuse a dormir en la fría y húmeda montaña, y hablando con un camionero tuvo el gran gesto de invitarme a una cena calentita. Tenia mi vista puesta en Puquio pero 100 kilómetrazos que me lo iban a poner muy duro, en la cima de la montaña estaba la Pampa, una verde planicie donde las Llamas pastaban, y pasado el alto llegué a la bajada al valle donde la ciudad de Puquio me esperaba.

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(Subiendo Los Andes desde Nazca)

El desgaste del día anterior no me favoreció para escalar de nuevo y salir del valle, pero finalmente ascendí a 4000 msnm, donde me dejaron dormir en el suelo de un restaurante al cobijo de la lluvia y la niebla. No fue una buena noche, el frío me atravesaba el cuerpo pero aun así al salir el sol retome con motivación mi escalada. Las pedaladas eran largas y termine empujando un buen trecho hasta que alcance la Pampa, la auténtica Pampa a 4541 msnm. El oxigeno era escaso y cada poco tenia que parar a descansar para respirar por muy leve que fuera la subida. Las Llamas me ignoraban mientras se alimentaban en rebaños de cientos, pero las Vicuñas eran diferentes, mas desconfiadas siempre soltaban un grito desde la lejanía para advertir a sus amigas de mi presencia.

Estaba totalmente agotado y entumecido por el frío cuando llegue al casi deshabitado pueblo de Negro Mayo. Una tormenta dejó caer aguanieve justo cuando entraba en un restaurante, para comprar algo de comida y pedir si me dejaban un rincón para dormir. Muy amablemente me brindaron un cobertizo con un montón de gruesas mantas, era un millón de veces mejor que estar ahí afuera luchando con mi tienda de campaña contra la tormenta.

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(Pedaleando a 4541 msnm en la Pampa peruana)

A la una de la madrugada me despertó un intenso dolor de cabeza, la altura me estaba dando un aviso, el cual no pude dejar de escuchar hasta que salió el sol y me ofrecieron en la casa un té de hoja de coca. No fue un remedio milagroso, pero me alivio. Tenia claro que no quería pasar otra noche mas en la altura andina, así que decidido me subí a mi potro con las montañas nevadas de escaparate. En teoría decir Pampa se refiere a una planicie, pero esto no es exactamente así. Por muy fácil que parezca subir una colina al nivel del mar, a 4541 msnm es como escalar una montaña. Fue una jornada especialmente exigente y enigmática a la vez. El deseado descenso llegó rozando el ocaso y pude dormir a 3600 msnm, olvidando el desagradable dolor de cabeza.

Los días siguientes me deslice por la carretera que atraviesa el cañón formado por el caudaloso río Pachachaca. Fueron momentos tranquilos en los que el riesgo de desprendimiento no alteró mi calma, ni aun cuando la roca cubría la carretera y tenia que escalar los montículos para llegar al otro lado. La ciudad de Abancay estaba cada vez mas cerca y con ella la promesa de restar distancia hasta Cuzco.

Pero hubo algo que si perturbo mis tranquilos días, y que agitaría mis mas temidos miedos. Pedaleando con total normalidad y enfrascado en mis pensamientos, un bocinazo de un autobús que estaba a punto de rebasarme me despertó de mi parsimonia. Me aparte de su trayectoria arrimándome cuanto pude al borde del asfalto, entonces fue cuando un tranquilo perro negro decidió cruzar la carretera, inconsciente del peligro que se avecinaba. No se inmuto hasta que el conductor volvió a dar un nuevo aviso con la bocina, el canino desorientado empezó a correr hacia delante, yo comencé a frenar y el autobús me rebaso, pero el perro solo corría hacia delante. El pánico me hizo gritar con todas mis fuerzas, ¨¡Apártate!¨, pero el conductor no hizo ni siquiera un amago de frenar ni de girar, simplemente lo paso por encima a escasos metros de mi. Vi como lo destrozo, como se le salían las tripas, escuché el crujido de todos sus huesos rompiéndose y como lo descuartizaba entre las ruedas. Me detuve junto al pobre animal mientras estiraba la única pata que le quedaba en su sitio, retorció el cuello de dolor y murió.

Hacia mucho tiempo que no lloraba, la última vez fue en Washington cuando hablé con mi hermana después de que diera a luz. Pero esta vez no lloraba de alegría, lloraba de rabia mientras dejaba atrás el aun caliente cadáver del perro. No podía dejar de pensar en partirle la cara al conductor, me hervía la sangre y durante 30 minutos retumbo por todo el cañón un grito que no pude detener: HIJODEP***!!!!!

Conseguí dejar de gritar, conseguí calmarme, pero nunca conseguiré olvidar lo que vi. Me sentía identificado con el pobre perro, y reconozco que tengo miedo de sufrir el mismo final, pero ese miedo no podrá elegir como finalizará este viaje, porque yo ya lo he elegido, volver a casa sano y a salvo.

A medida que me acercaba a Abancay empecé a toparme con rocas en la carretera pero que no parecían haberse caído de la montaña, sino puestas por el hombre. En mi breve desconexión del mundo, parece que en Abancay y Andahuaylas se había desatado una batalla campal en contra de las excesivas facturas de electricidad. Las ciudades eran una zona de batalla.

Tarde poco tiempo en llegar a una barricada a 30 kilómetros de Abancay, donde la caravana de autobuses, coches y camiones permanecía inmóvil desde hacia 2 días. Miles de personas se agolpaban para conseguir algo de comida y la desesperación se apoderaba de todos. Numerosos vigías hacían guardia en lo alto de la montaña para lanzar piedras a cualquiera que se atreviera a transitar la carretera. No había mas opción que sentarse y esperar.

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(Izquierda: Barricada entrando a Abancay. Derecha: Vigías en la montaña)

Junto a la barricada conocí a dos hermanos turcos que viajaban en una furgoneta hacia Cuzco, con la ilusión de montar un puesto de Kebabs. Nos hicimos amigos muy rápidamente y les conté un sin fin de anécdotas que viví en su país, eran buena gente.

Por fortuna el problema de las revueltas fue expuesto en el parlamento y llegaron a un acuerdo, dando así por finalizado el asedio de la ciudad. Levantaron la barricada y dejaron que los vehículos avanzaran. Mis nuevos amigos turcos me ofrecieron llevarme hasta Abancay, y no lo dude ni un solo instante, tenia que alejarme lo antes posible de ahí. Cuando llegamos a la ciudad, nuevamente los protestantes impidieron el paso quemando neumáticos para cortar la carretera. Esto aun no había terminado.

Durante una hora esperamos a que la revuelta finalizara, y por fortuna así fue. Los turcos y yo acampamos en una gasolinera, y rematamos la faena bebiéndonos unos tragos de ron que tenían escondido en la furgoneta. A fin de cuentas teníamos razones para celebrar.

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(En Abancay junto a mis amigos turcos)

Por la mañana nos despertó el sonido de la lluvia y la incertidumbre de que las revueltas volvieran a comenzar, así que cuando mis nuevos amigos me ofrecieron llevarme hasta Cuzco no lo dude, cargue todo el equipo y a mirar hacia delante. Mientras iba en la parte trasera de la Volkswagen no dejaba de pensar que estaba cometiendo un error, pero en situaciones difíciles hay que tomar decisiones difíciles.

Todo apuntaba a que seria un trayecto tranquilo, pero en una curva traicionera una de las ruedas delanteras estalló. Mis amigos turcos habían comprado el coche en Perú, y hasta que la rueda falló no se dieron cuenta de que la furgoneta no contaba con rueda de repuesto, ni gato, ni herramientas. Echados a un lado de la carretera y analizando el problema, me di cuenta de que había una cámara en el interior del neumático. Es la misma idea que en mi bicicleta, pero a mayor escala. Solo pude decirme una cosa a mi mismo, acepto el reto.

Primero detuve a un coche para pedirle prestado el gato, elevé la furgoneta y la sostuve con varias rocas. No pudimos sacar la rueda entera porque las herramientas del coche no eran de la misma medida. Con mucha paciencia conseguí sacar la cámara por el pequeño espacio que quedaba entre la llanta y el neumático. Una vez la tuve en mi mano fui haciendo autostop hasta un pueblo con uno de los turcos, mientras el otro se quedaba vigilando. Ya frente al taller fue sencillo encontrar un repuesto de las mismas medidas, y volver de nuevo hasta la furgoneta haciendo autostop. Ahora venia lo complicado. Introduje la nueva cámara ayudándome de unas herramientas de mi bicicleta, para ir empujándola pacientemente hasta su posición. Una vez instalada comencé a inflarla con el hinchador de mi potro, y 30 minutos después quedo lo suficientemente bien como para llegar a la próxima gasolinera y terminar de hincharla. Justo cuando me dispuse a parar nuevamente a un coche para utilizar su gato y volver a bajar la furgoneta, una grúa se detuvo y nos ayudo a terminar la faena sin coste alguno.

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(Hinchando la rueda con el inflador de mi bicicleta)

Terminamos llegando de noche a Cuzco, pero llegamos!!!. Una amiga me estaba esperando para recibirme, y también invitó a mis nuevos colegas a pasar la noche en casa. Al día siguiente nos despedimos y fueron a visitar a un amigo en el centro de la ciudad. Colombia había llegado un día después que yo y fue una grata sorpresa poder abrazar de nuevo a mi compañero.

Pero tenia que dejar de lado todas las complicaciones que supere para llegar a Cuzco desde Lima, era momento de concentrarse en el presente objetivo, ir al Machu Picchu. Con timidez accedí en mi cuenta bancaria desde el ordenador, para comprobar si me había llegado el pago de la Editorial Santillana, pero en vez de eso encontré un regalo de mis primas para que continuara luchando por este gran sueño. El regalo fue suficiente para cubrir los gastos del transporte, la entrada y la alimentación hasta el Machu Picchu.

Ir en bicicleta hasta el santuario histórico era un reto que no ofrecía viabilidad, no estaba en mi ruta y tenía la complicación de que en vez de ahorrar dinero, la excursión me iba a salir mas cara. La mejor opción era dejar la bicicleta en Cuzco y hacer la ruta como un mochilero, y así dar un buen descanso a Bucéfalo.

Contrate por 80 soles los servicios de una agencia, que me llevaría en autobús hasta la hidroeléctrica y me traería de vuelta. Desde la hidroeléctrica haría una caminata de 14 kilómetros hasta el pueblo de Aguascalientes, situado en la base de la montaña donde se encuentra el Machu Picchu.

Con mi macuto ya preparado me subí en un minibús a las 08:00 am para dejarme llevar durante 7 horas. El viaje fue mucho mas ameno de lo que pensaba gracias a la compañía de una vieja colombiana llamada Andrea, y también porque las dos últimas horas las hicimos cruzando ríos y bordeando precipicios por caminos de tierra. En cuanto mis botas tocaron de nuevo la tierra, me puse en marcha junto a otros viajeros para caminar hasta Aguascalientes.

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(Llegando a la Hidroeléctrica bordeando los acantilados)

El camino consiste en seguir unas vías de tren paralelas al río Vilcanota, evitando así pagar 12 dólares por el pasaje. La mayoría de los guías dicen que es solo un paseo, y lo comparto, a fin de cuentas tengo 28 años y unas piernas de acero. Pero el camino es mas difícil de lo que parece.

Mientras caminábamos serpenteando el cañón, maravillados por la fuerza del río, abrigados del sol por las montañas y la naturaleza, nos topamos con una señora que viajaba junto a su hija, y que estaba teniendo dificultades por la fatiga. Un grupo de israelís llego antes que nosotros y la transportaban en brazos. La señora no podía respirar bien, le costaba andar y tenia la tensión muy baja. Avanzamos unos metros más pero necesitábamos asistencia para transportar a la señora en un vehículo a cualquier centro de salud cercano. Conseguimos llevarla hasta una estación de tren, donde los israelís la dejaron en el suelo para descansar. Aguascalientes estaba a 2 kilómetros, la presté mi sudadera y les pedí que me esperaran, iría corriendo a Aguascalientes a buscar un coche. Fue una buena trotada que me llevo a las puertas del pueblo donde me tope con una patrulla de policía nada mas llegar, antes de que terminara de explicar la situación ellos me dijeron que ya lo sabían. Mientras yo corría un peruano que pasaba por la zona consiguió contactar con la comisaría y pedir ayuda. Pasé unos minutos esperando hasta que los trajeron a todos, busqué un hostal por 20 soles, compré la entrada por 45 dólares y me fui pronto a dormir para reponer fuerzas, las iba a necesitar.

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(Iniciando el camino a Aguascalientes junto a Andrea, viajera colombiana)

Había que hacer el esfuerzo de subir hasta el Machu Picchu, desde Aguas Calientes hay un sin fin de escaleras para llegar a la entrada, y no estaba por la labor de pagar 12 dólares por el autobús. Me levanté a las 03:45 am y a las 04:30 am ya estaba saliendo del hostal bajo la lluvia y rodeado por la niebla. Llendo hacia el primer control de acceso me crucé con dos chilenos con los que terminaría compartiendo la escalada. Llevaba todo el peso del macuto a la espalda ya que al finalizar la visita volvería directamente a la hidroeléctrica para volver a Cuzco. Los primeros pasos fueron fáciles y emocionantes, pero a los 30 minutos el cansancio apareció. Varios fueron los que intentaron parar algún autobús, arrepentidos de no haberse subido desde un primer momento, pero todos iban completamente llenos. Poco a poco, escalón a escalón, fuimos subiendo lentamente. En cuanto salió el sol, la lluvia se calmo y la niebla era cada vez menos densa. Cuando estábamos a escasos metros de coronar me di la vuelta y le dije a uno de los chilenos, ¨Esto es de nivel militar¨. Fue un gran momento finalizar la escalada de mas de 1000 metros en vertical.

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(En la cima, después de subir todas las escaleras hasta la entrada)

Ya en la cima dejamos los macutos en unas taquillas, entramos con ansia por ver la maravilla del mundo, pero la niebla no nos permitió tener la primera impresión que buscábamos. Decidimos subir a un mirador situado a mayor altitud. La mejor opción es subir la montaña de Huayna Picchu, pero la entrada es más cara. Después de una hora llegamos al mirador situado junto a un templo, la niebla aun estaba presente pero unos minutos mas de espera y por fin llegó la claridad. Fue una sensación única, parecía que brillaba el Santuario Histórico de Machu Picchu. Son momentos en los que valoras todo el esfuerzo de haber llegado hasta ese momento. Nuestra siguiente decisión fue bajar para recorrer sus calles y conocerlo más de cerca. Situado a una altitud media de 2500 msnm, el Santuario fue construido en el año 1450 bajo el gobierno del Inka Pachacuti, para que fuera el centro religioso, político y administrativo de la región. Caminar entre sus centenarias rocas fue como darse un baño de historia.

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(Colorado On The Road en el Santuario histórico de Machu Picchu)

Pero el reloj no perdona y la agencia de transportes nos habían dejado un margen muy pequeño. Teníamos que regresar a la Hidroeléctrica antes de las 14:00 pm para regresar a Cuzco. Por delante teníamos 1 hora bajando las resbaladizas escaleras, 14 kilómetros de caminata y 7 horas de minibús. Mientras regresaba valoré toda la experiencia que había vivido, y sin duda alguna lo que mas me gustó, fue la aventura de llegar hasta la cima.

De vuelta a Cuzco no hubo nadie que pudiera moverme de la cama durante todo un día, tenia que descansar. Volví a encontrarme con Colombia, comimos juntos y quedamos de vernos en La Paz. Repare la suela de mis botas, organice todo mi equipo, actualice mi web y cuando volví a consultar el saldo de mi cuenta me llevé la alegría de haber recibido ya el pago de Santillana. Con dinero suficiente para vivir dos meses mas de pedaleo, me dispuse a continuar y poner rumbo a la frontera con Bolivia.

Bucéfalo y yo volvíamos al ruedo, solo que esta fue una de las extrañas ocasiones que pedaleaba con agujetas. Las jornadas fueron agradables, tranquilas y sobre todo sentía la profunda tranquilidad de tener algo de dinero en la cuenta. Un día apure las pedaladas hasta altas horas de la noche, la carretera estaba poco transitada y mi potro cuenta con muchas luces de posición. Un camión me quería adelantar, así que me eche a un lado, me detuve y me rebaso con mucha seguridad. Hubiera sido algo monótono e incluso rutinario, pero nada mas me adelantó vi como un motorista ebrio avanzaba en dirección contraria. El camionero intento esquivarle mientras frenaba al mismo tiempo, pero el motero se estampo de lleno contra el.

Me quede inmóvil, no quería pasar por ahí, no quería verlo, pero tenia que hacerlo. Me aproxime y vi al hombre tirado en el suelo con las dos piernas destrozadas, fui a dejar la bicicleta para ayudar en lo que pudiera, pero un coche de policía llegó en ese momento y decidí dejar el lugar.

Avance lento, afectado por lo que había vivido, avanzaba como un espectro. Mas adelante me cruce con una manada de perros que andaban por la carretera, yo estaba tranquilo y ellos también, parecían buenos chicos. Nos cruzamos la mirada y cada uno siguió su rumbo, todos menos uno. A los 30 segundos paso un coche que no le dio valor a sus vidas y atropello a uno de ellos. Joder estaba ya hasta los huevos.

Termine mis últimos días en Perú escalando hasta el paso de Abra la Raya (4338 msnm) y entrando en el Altiplano de Los Andes Centrales. Mi última comida antes de cruzar la frontera fue una trucha del lago Titicaca. Era momento de empezar un nuevo reto, perseguir nuevos objetivos, conocer mi país numero 30 y continuar mi camino hacia el Sur.

¨La felicidad reside en la libertad,

y la libertad se alcanza con el coraje¨.

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Vídeo Nacho Dean:

Desierto de Sechura:

Desde Nazca hasta Cuzco:

Machu Picchu:

Video para Santillana:

Ecuador

Etapas:

11/01/2015 Ipiales – Ambuqui (Entrada en Ecuador) (94 Km).

12/01/2015 Ambuqui – Otovalo (70 Km).

13/01/2015 Otovalo – Quito (85 Km).

14/01/2015 Quito – Tumbaco (58 Km).

15/01/2015 Descanso en Tumbaco.

16/01/2015 Descanso en Tumbaco.

17/01/2015 Descanso en Tumbaco.

18/01/2015 Descanso en Tumbaco.

19/01/2015 Descanso en Tumbaco.

20/01/2015 Descanso en Tumbaco.

21/01/2015 Tumbaco – Alluriquín (134 Km).

22/01/2015 Alluriquín – La Crespa (92 Km).

23/01/2015 La Crespa – Tosagua (95 Km).

24/01/2015 Tosagua – San Lorenzo (104 Km).

25/01/2015 San Lorenzo – Ayampe (89 Km).

26/01/2015 Descanso en Ayampe.

27/01/2015 Descanso en Ayampe.

28/01/2015 Descanso en Ayampe (38 Km).

29/01/2015 Ayampe – Vía a la Costa (86 Km).

30/01/2015 Vía a la Costa – Troncal a la Costa (162 Km).

31/01/2015 Troncal a la Costa – Hierba Buena (59 Km).

01/02/2015 Hierba Buena – Cuenca (84 Km).

02/02/2015 Descanso en Cuenca.

03/02/2015 Descanso en Cuenca.

04/02/2015 Cuenca – Pasaje (142 Km).

05/02/2015 Pasaje – Tumbes (Entrada en Perú) (104 Km).

Ecuador

Por primera vez crucé una frontera acompañado. Luis Chamorro quien me estuvo hospedando mis últimos días en Colombia, pedalearía a mi lado hasta llegar al pueblo ecuatoriano de Ambuqui, donde dormiríamos en su casa de vacaciones.

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(Entrada en Ecuador)

A medida que avanzábamos por mi país numero 28 desde que inicié esta gran aventura, las montañas y las eternas pendientes me hacían pensar que no había cruzado esa línea imaginaria, pero no tardó mucho tiempo en cambiar el paisaje, dejar atrás las frondosas colinas sustituidas por un terreno mas árido y sin casi vegetación.

Constantemente Luis me deja atrás, mi marcha no era tan rápida como la suya pero finalizamos la jornada con una tremenda bajada que nos llevaría a nuestro destino.

En mi primera impresión de Ecuador, el descenso de seguridad en las carreteras hizo que me relajara pedaleando en un país mas tranquilo, sin constantes controles policiales ni retenes militares.

Al amanecer llegó la mujer de Luis con su hijo y un amigo. Mientras ellos disfrutaban de la piscina nosotros pedaleamos hasta Ibarra donde quedamos para almorzar en la Laguna de Yahuarcocha, y me dieron a probar los famosos helados caseros de Paila. La despedida no fue cómoda, siempre estrecho lazos muy rápido con las personas que me reciben en su hogar, y sin duda alguna echaré de menos a Luis y su familia. Pedaleando con la luz del atardecer llegué hasta Otovalo para hacer noche y prepararme para mi llegada a Quito.

Las carreteras ecuatorianas están en constante expansión, creando unas autopistas que sin duda alguna fortalecerán la economía del país. El presidente de la republica incita a todos los ciudadanos con carteles publicitarios para ayudar a Ecuador a convertirse en una potencia turística, y la respuesta de sus ciudadanos acompaña la iniciativa recibiendo a los extranjeros con los brazos abiertos.

Pedalear hasta la capital fue una tortura por las eternas pendientes, especialmente la última antes de llegar a la ciudad. Pero he ahí donde esta la belleza de la bicicleta, aguantar el duro camino en una simbiosis entre el musculo y el metal, para finalmente alcanzar la meta.

Con el objetivo de visitar el Monumento a la Mitad del Mundo situado al norte de Quito, pasé la noche en un hostal de Carcelén. No me quedaba lejos así que llegué a muy buena hora, pero lo primero con lo que me tope fueron unos tornos. Debía pagar 3 dólares y no podía acceder con mi bicicleta. Bucéfalo y yo somos uno, así que la idea de separarme de él no me agrado ni un solo segundo. Intente hablar con algún encargado a ver si podría entrar aunque fueran solo 5 minutos para sacarme la fotografía con mi potro, pero no hubo manera. Desde los tornos realice varias fotografías y saque mi cámara de video para grabarme y presentar un articulo que estaba preparando para los lectores de una revista de ciclismo española. Mis primeras palabras fueron: “Estoy en la Mitad del Mundo, en Ecuador, me gustaría mostrároslo mas de cerca pero lamentablemente no me dejan entrar con la bicicleta y mi potro y yo somos uno…”. En cuanto fui a grabar la segunda toma se acerco a mi una encargada de la seguridad del Monumento, me abrió los tornos y me dijo “ Ven, te dejo grabar mas de cerca”. Al parecer la solución me la dio mi cámara de video y además no pague ni un céntimo. Hecho el trabajo pedalee hasta Tumbaco, situado al Este de la ciudad para llegar a la Casa Ciclista de Santiago, una de las mas visitadas en todo Latinoamérica.

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(Colorado On The Road en el Monumento de la Mitad del Mundo)

Santiago lleva mas de 20 años recibiendo a cicloviajeros en su casa, y firme en su cuarto libro de visitas siendo yo el numero 463, y el tercer viajero que llegaba en 2015. Santiago ofrece un lugar tranquilo y seguro para dormir con la tienda de campaña, la oportunidad de aprender mecánica en su taller de bicicletas y de compartir experiencias con otros viajeros. Durante varios días compartí momentos con un Colombiano, un Francés y un Argentino. Fueron unos días muy tranquilos en los que el deber me llamaba. Tenia mucho que trabajar con el ordenador para actualizar todo el material documental del viaje y preparar el articulo para la revista española.

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(Colorado On The Road junto a Santiago)

Demasiadas horas enganchado al portátil me dejaban la cara cuadriculada, pero pasaba buenos ratos con mis compañeros que me daban ánimos y me arrancaban siempre una sonrisa. La mala noticia fue que tanto el video que grabe en el Monumento de la Mitad del Mundo, como el articulo y las fotografía que envié junto a varios de mis documentales, no interesó a la revista por lo que decidieron al final no comprarme todas esas horas de trabajo, una puerta mas cerrada en las narices.

A pesar de estar junto a gran compañía, el clima de montaña no es lo mío. Reanudé la marcha directo a la costa pedaleando montaña abajo a través de la niebla, la lluvia y el frio junto al bosque húmedo siguiendo el cauce del rio. La primera noche acampé sobre el barro y bajo la lluvia al lado de un reten de la policía, cocinando la cena de una forma que nunca antes había usado. Ante la dificultad de encontrar bombonas para mi camping gas, seguí el manual de una página de internet para fabricar un hornillo con una lata de Coca-Cola utilizando alcohol como combustible. El invento dio resultado, el agua tarda bastante en hervir pero el resultado son unos espaguetis para cenar.

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(Bajando los Andes camino a la costa)

Durante las dos etapas siguientes me topé con muchas colinas de pequeña altura que no me dejaron margen para avanzar con velocidad. La lluvia cada día era menos abundante y el calor de la costa cada vez llegaba con mas fuerza.

El final de mi tercera etapa desde Quito instalé el campamento en el césped próximo a una gasolinera, cené lo poco que tenía y me fui pronto a dormir. A los 20 minutos de estar dentro del sobre alguien vino a mi “puerta”, abrí la cremallera y asome la cabeza, vi a un hombre parado frente a mi con un plato de comida y un vaso de zumo. Pensaba que me iba a dormir con el estomago casi vacío, pero en vez de eso descansaría con una cena completa. Por la mañana el generoso vecino llamado Javier, me invito a desayunar a su casa y a conocer a su familia.

Pasé un par de horas con su mujer, su suegra y sus tres hijas, disfrutando de un abundante desayuno, eran una familia humilde. Mientras me alimentaba me dijeron algo que he ido escuchando por medio mundo: “Hemos pasado momentos difíciles, y sabemos lo que es pasarlo mal. Ahora que nos van mejor las cosas siempre intentamos ayudar con lo que tenemos, aunque no sea mucho”.

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(Colorado On The Road con la familia de Javier)

Mi infancia fue muy buena, nunca me ha faltado de nada y cuando quise tener la oportunidad de trabajar y estudiar, la tuve. En este viaje estoy afrontando los momentos mas difíciles de mi vida y entiendo perfectamente la postura de esta familia, lo cual me hizo valorar muchísimo mas su gran gesto.

Deje atrás a la encantadora familia de Javier y pedalee los últimos kilómetros hasta Manta, alcanzando así la costa ecuatoriana, el calor, el buen tiempo y cumpliendo los 33.000 kilómetros. Apuré el día hasta San Lorenzo, donde acampé en la playa junto la brisa del mar y el sonido de las olas.

La etapa siguiente recorrí la costa dirección Sur hasta llegar al pueblo de Ayampe, donde había quedado con encontrarme con un amigo aventurero. Llegué a los hostales de la primera línea de playa antes de que el sol se pusiera. Sin teléfono al que llamar simplemente me quedé de pie rodeado de surferos esperando toparme con mi colega, y a los pocos minutos escuche mi nombre a lo lejos. Saliendo del mar, con una tabla de surf en una mano y levantando la otra saludándome, mientras caminaba hacia mi con una sonrisa en la cara, estaba Parker.

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(Colorado On The Road junto a Parker)

Mis amigos de Vanajeros habían tenido un problema con su furgoneta al entrar en Ecuador, el motor de su fiel vehículo había gripado. Joel ya estaba de vuelta en Estados Unidos, Aidan y Madison se habían quedado en Cuenca siguiendo sus planes iniciales de instalarse en la ciudad y trabajar durante unos meses, y Parker continuo de mochilero unas semanas mas recorriendo Ecuador antes de volver a casa. Coincidir con él en el camino fue la mejor noticia que tuve en semanas.

Durante varios días estuve disfrutando de la paz y calma de una costa dedicada al deporte. Cada día la puesta de sol era sencillamente perfecta y por las noches bebía cerveza a orillas del mar con otros viajeros. Una noche iluminado por la luz de la luna me di un baño en las agitadas aguas, y el mar guió mi camino envolviéndome con el plancton fluorescente. Fue un breve descanso que valió mil veces mas la pena que haber pedaleado 20 kilómetros mas hasta Montañita, la ciudad de la juerga absurda de la costa ecuatoriana.

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(Puesta de sol en Ayampe)

La ruta continua y cada vez es mas complicado no mirar atrás, pero justamente todo lo que voy dejando en el camino es lo que mas fuerzas me da para seguir adelante, cada vez son mas personas las que apoyan mi proyecto, y que quieren verme completándolo con éxito.

Con un fuerte abrazo me despedí de Parker y de todas las nuevas amistades que hice en mi estancia en Ayampe. Puse un punto y aparte con Vanajeros, ya que mi siguiente destino sería Cuenca. Aidan y Madison ya estaban pendientes de mi llegada, ahora solo me quedaba a mi cumplir y trepar la montaña para alcanzar una de las ciudades mas hermosas de Latinoamérica.

Con tan solo dos jornadas llegué a dormir en las faldas de la montaña, a escasos metros sobre el nivel del mar. Mi objetivo era escalar el Parque Nacional Cajas para coronar en dos días su cima pedaleando hasta los 4166 msnm.

A poco que te introduces en la montaña el clima cambia radicalmente, adiós al calor y adiós al sol. En pocas horas ya estaba envuelto por la niebla, pedaleando bajo la lluvia, y el frio poco a poco era cada vez mas intenso. La abundante vegetación no dejaba que se escapara ni un ápice de la humedad del ambiente y los ríos caían colina abajo.

Después de 60 kilómetros solo cuesta arriba conseguí llegar en medio de la oscuridad al pueblecito de Hierba Buena, donde un restaurante aun permanecía abierto. Converse con dos ecuatorianos de Cuenca, Patricio y Francisco, quienes me dieron su teléfono para cualquier necesidad que tuviera en su ciudad, y hablaron con la encargada del local para que me brindaran un lugar donde dormir esa noche protegido del frío y la lluvia. Agotado y casi sin fuerzas, metí todo mi material en una habitación que me cedieron para que descansara. Entré en el saco de dormir con ropa seca y algo caliente en el estomago, cerré los ojos y dormí profundamente hasta el amanecer.

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(Colorado On The Road subiendo el Parque Nacional Cajas)

Bien temprano continué con mi lucha por superar los Andes ecuatorianos. Nuevamente envuelto por la niebla seguí escalando lentamente. La jornada fue larga y dura, y a pesar de tener la belleza andina de escaparate, en mi mente estaba la preocupación de coronar la cima con la oscuridad de la noche, por lo que a medida que pasaban las horas aceleraba mi marcha.

Finalmente con los últimos 10 minutos de luz del día me hice con el paso de Cajas. Había escalado 4166 metros en tan solo dos días comenzando desde el nivel del mar, logrando mi objetivo en el aniversario de mi salida de Madrid. Estaba celebrando mis 16 meses de viaje superando mi récord de altura. A pesar de la euforia del momento no quedaba mucho tiempo para despistes. Me desnude bajo la atenta mirada de los conductores que transitaban la carretera, saque ropa seca de mis alforjas y me preparé para bajar la montaña. Me deslice a gran velocidad en silencio hasta que el ruido de la ciudad me envolvió de nuevo.

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(Colorado On The Road en la cima del Parque Nacional Cajas)

No hay dinero para pagar hostales, ya no. Intenté que me hospedaran en la estación de bomberos pero nadie respondió a la puerta. Pasada la media noche fui a la estación de autobuses, me senté en un banco ya que la seguridad de la estación no dejaba a nadie tumbarse, até el potro a mi pierna y me dormí durante unas horas.

Por la mañana llame a Francisco, el ecuatoriano que conocí en Hierba Buena y me invito a dormir en su casa, pero debía esperar hasta la tarde a que saliera de trabajar. Aidan y Madison comenzaron su estancia en Cuenca alquilando un departamento propio, pero las dificultades económicas que siempre atravesamos los viajeros les llevo a mudarse a la casa de unos señores Británicos, quienes les acogieron sin coste alguno, pero sin la posibilidad de recibir a ningún otro viajero.

La buena noticia es que en la estación no se estaba del todo mal, había buena temperatura, enchufes para conectar el ordenador y buena señal de wifi, así que me puse manos a la obra y aproveché el día actualizando mi web. Francisco me llamó cuando salió del trabajo y fui a su casa, cenamos como unos legionarios y hablamos un par de horas, hasta que llego el momento de dormir y me envolví en las sábanas sobre una mullida cama, agradecidísimo de no volver a pasar la noche en la estación de autobús.

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(Trabajando en la estación de autobús de Cuenca)

Al día siguiente Francisco volvió a trabajar y yo volví con mis quehaceres. Primero fui de nuevo a la estación para revisar mi correo electrónico, ahí conocí a un señor que llevaba un hostal y después de hablar un rato me ofreció ir a su casa para lavar la ropa e invitarme a comer. Por la tarde me acerque a la oficina de Francisco donde me ofrecieron poner unas pegatinas de su empresa en mi bicicleta, a cambio de darme una ayudita para la alimentación de unos días ¡¡Bienvenida sea!! Remate la jornada llendo a visitar a mi colegas de Vanajeros. Durante un par de horas fue como si no hubiera pasado el tiempo, siempre que ves una cara conocida en el viaje es un momento único, y me encanto comprobar como cada vez les van mejor las cosas.

Terminé el día subiendo con Francisco y Patricio a lo alto de un mirador para observar la ciudad iluminada, mientras bebíamos unos tragos de Canelazo, una cálida bebida con alcohol típica de Ecuador.

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(Colorado On The Road junto a Francisco)

 Había visitado una ciudad considerada uno de los mejores destinos para vivir del mundo, y prácticamente no hice turismo por no decir nada, lo cual no me hizo sentir mal, ya que es la vida del viajero. Cada parada es fundamental para realizar todos los recados necesarios y puestas a punto para continuar con el viaje. Mi turismo es el que la naturaleza me brinda y el que la carretera me otorga.

En Cuenca me despedí de nuevas y antiguas amistades, y para poner fin a mi travesía por Ecuador avance 142 kilómetros bajando la montaña, aunque los Andes nuevamente me quisieron regalar mis últimos tramos antes de llegar a Machala. Descendí por una carretera en la que bajaba 300 metros y acto seguido subía 150 mas. Pero al ocaso conseguí dormir cerca de la frontera con Perú.

Siempre acostumbro a hacer una valoración de mis experiencias al final de cada diario, pero ahora me pregunto que valoración harían de mi todas las personas que me van conociendo por el camino. Ecuador ha sido un país generosos, cordial y amable, y estoy casi seguro de que la huella que he dejado a mi paso es casi inapreciable, pero:

“Lo que siempre se recuerda mientras viajas, son las personas que conoces por el camino, y la huella que dejan en ti”

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 Documental desde Quito hasta la costa:

 

Documental del Parque Nacional Cajas:

México: De Mazatlán a Guatemala

Etapas:

01/09/2014 Llegada a Mazatlán (9 Km).

02/09/2014 Descanso en Mazatlán.

03/09/2014 Descanso en Mazatlán.

04/09/2014 Descanso en Mazatlán.

05/09/2014 Descanso en Mazatlán.

06/09/2014 Mazatlán – El Rosario (73 Km).

07/09/2014 El Rosario –Acaponeta (91 Km).

08/09/2014 Acaponeta – Tepic (95 Km).

09/09/2014 Descanso en Tepic.

10/09/2014 Tepic – Ixtlán del Río (80 Km).

11/09/2014 Ixtlán del Río – Guadalajara (125 Km).

12/09/2014 Descanso en Guadalajara.

13/09/2014 Descanso en Guadalajara.

14/09/2014 Descanso en Guadalajara.

15/09/2014 Descanso en Guadalajara.

16/09/2014 Descanso en Guadalajara.

17/09/2014 Descanso en Guadalajara.

18/09/2014 Guadalajara – La Barca (110 Km).

19/09/2014 La Barca – Penindicuaro (100 Km).

20/09/2014 Penindicuaro – Araró (104 Km).

21/09/2014 Araró – Vía de Servicio (70 Km).

22/09/2014 Vía de Servicio – Toluca (113 Km).

23/09/2014 Toluca – México DF (50 Km).

24/09/2014 Descanso México DF.

25/09/2014 México DF – Llano Grande (80 Km).

26/09/2014 Llano Grande – Puebla (78 Km).

27/09/2014 Descanso en Puebla.

28/09/2014 Puebla – Tehuacán (126 Km).

29/09/2014 Tehuacán – Tepelmené (83 Km).

30/09/2014 Tepelmené – Oaxaca (124 Km).

01/10/2014 Oaxaca – Vado (75 Km).

02/10/2014 Vado – San Pedro de Juchatengo (73 Km).

03/10/2014 San Pedro de Juchatengo – Puerto Escondido (110 Km).

04/10/2014 Descanso en Puerto Escondido.

05/10/2014 Descanso en Puerto Escondido.

06/10/2014 Descanso en Puerto Escondido.

07/10/2014 Descanso en Puerto Escondido.

08/10/2014 Puerto Escondido – Zipolite (79 Km).

09/10/2014 Zipolite – Morro Ayuntla (96 Km).

10/10/2014 Morro Ayuntla – Tehuantepec (114 Km).

11/10/2014 Tehuantepec – Zanatepec (106 Km).

12/10/2014 Zanatepec – Tonada (95 Km).

13/10/2014 Tonada – Mapastepec (134 Km).

14/10/2014 Mapastepec – Huixtla (63 Km).

15/10/2014 Huixtla – Ciudad Tecún Umán (81 Km) (Entrada en Guatemala).

México (De Mazatlán a Guatemala)

Estaba ya cansado del desierto y quería salir cuanto antes de Baja California para alejarme de la amenaza del Huracán Marie. Por fortuna la compañía Baja Ferries decidió apoyar mi proyecto patrocinándome el billete, el transporte de la bicicleta con el equipaje y concediéndome una cabina con una confortable cama y baño propio.

Durante el trayecto pude disfrutar de la terraza, cenar con calma, dormir tranquilo y desayunar como un campeón. Además me invitaron a subir al puente de mando para conocer al capitán, y sentir por unos instantes el poder que significa estar en lo mas alto de la nave. Durante el trayecto conocí a tres jóvenes franceses que viajaban desde Canadá hasta Brasil haciendo autostop, que se hacen llamar Thesharingbros.

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(Izquierda: Colorado On The Road en el puente de mando junto al capitán. Derecha: Colorado On The Road junto a Thesahingbros.com)

A medio día llegamos a Mazatlán donde me esperaba Marchi, la hija de un follower mexicano que me ofreció una pequeña casa que tenia en venta para que me hospedara allí el tiempo que quisiera. Marchi me guio hasta la casa, me dio las llaves y su teléfono por si necesitaba ayuda en algún momento, era el lugar ideal para abrir el ordenador y trabajar durante varios días. La primera noche me escribieron Vanajeros para que me pasara por su hostal a tomar unas cervezas. No lo dude y me subí a la bicicleta sin perder ni un instante. A pesar de mi primer gran día en Mazatlán, el segundo no me dejo muy buenos recuerdos, es mas, borro todos los que tenia del viaje hasta el momento.

Después de una jornada poniéndome al día tecleando sin parar, deje el ordenador en el suelo de la desamueblada habitación con la cámara de fotos, el móvil y mi segunda GoPro conectados para que se cargaran toda la noche. A las 23:00 pm empezó a llover mientras yo me regodeaba en la cama escuchando caer la lluvia, disfrutando de no estar en la tienda de campaña, sino bajo techo.

La lluvia fue constante toda la noche e hizo que creciera demasiado un arroyo cercano hasta que se desbordo, inundando las calles y la casa en la que me hospedaba. A las 05:00 am me desperté para ir al baño y no daba crédito, el agua me llegaba por encima de los tobillos y mi portátil flotaba por la habitación.

Tarde varias horas en digerir la gran perdida mientras achicaba el agua de toda la casa. El portátil en el que tenia toda la información del viaje hasta el momento, con imágenes y videos inéditos que no había publicado, junto mi móvil, cámara de fotos y de video, se habían perdido en el naufragio.

Conserve el portátil para intentar recuperar y salvar el disco duro, la GoPro porque dio algún parpadeo de luz, y mi querida cámara de fotos que sin mas rodeos digo claramente que era cojonuda, la conserve porque aun puede llevar a cabo la ultima gran misión. Siempre la llevare en las alforjas en un espacio de rápido acceso acompañándome en todo momento, para si llegado el caso de sufrir un violento asalto, entregarla para saciar al atracador y salvar la situación. Este inerte objeto que en su día hizo unas fotos cojonudas por medio mundo, a partir de hoy ha pasado a llamarse, “La cámara del Titanic”.

Durante el viaje hay que aguantar momentos duros, pero eso no significa que sea escusa para dejar de mirar hacia delante. Durante varios días estuve trabajando en un cibercafé cercano hasta que tuve todo preparado para ponerme en marcha y llegar a Guadalajara.

Empezar a pedalear fue una gozada, había dejado atrás el desierto y a medida que salía de Mazatlán solo veía frondosa vegetación, todo era verde y había arboles, ¡Arboles! Llevaba semanas sin ver un árbol junto a la carretera con el que ocultarme del sol unos segundos, y beber agua al refugio de su sombra.

Poco a poco me fui adentrando en la estrecha carretera libre, tan estrecha que no había vehículo que me adelantara sin cortarme el pelo. Por lo que a la mañana siguiente fui convencido a la carretera de cuota, mas amplia y con arcén, pensando que tendría que montar una escena para que me dejaran pasar, pero en vez de ello me levantaron la barrera, me dejaron pasar sin pagar ni un peso y me desearon buen día… eso es tener autentico buen rollo con los turistas.

A un día de llegar a Guadalajara hice una parada en Tepic, donde me recibieron Pablo y Gabriela, dos moteros inscritos en Warmshower para apoyar a cualquier viajero. Al día siguiente aparecieron André y Karla, la pareja brasileña que conocí en San Ignacio (Baja California), al parecer ellos tomaron el Ferry un par de días después que yo. El Huracán Marie finalmente se adentro en el océano y perdió fuerza, pero otro de la misma categoría se formo días después, el Huracán Odile, agitando el mar y propinándoles a mis compañeros brasileños el peor viaje en barco de sus vidas. Días mas tarde, el huracán hizo tierra en Baja California Sur y la devasto.

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(Colorado On The Road junto a Gabriela, André y Karla)

Finalmente respire tranquilo cuando llegue a Guadalajara, era momento de hacer una larga, confortable y productiva parada en la casa del ciclista. Desde hace años hospedan a cicloviajeros de todo el mundo ofreciéndonos un lugar donde dormir, cocina, baño y todas las herramientas que podamos imaginar. André y Karla no tardaron mucho en llegar y durante varios días formamos una gran familia junto los mecánicos del taller.

La campaña de crowdfunding que monte en Los Ángeles estaba en pleno auge, y decenas de followers contribuían con sus donaciones a diario. Gracias a ello pude comprarme una nueva cámara de fotos para seguir documentando el viaje, y una follower mexicana me envió un portátil en perfectas condiciones para así poder seguir trabajando en cada una de mis publicaciones.

Lo mas importante fue poder sustituir las machacadas cubiertas de las dos ruedas por unas totalmente nuevas. En un humilde gesto de agradecimiento escribí los nombres de todas las personas que realizaron una donación en las nuevas cubiertas, y lo documente en un emotivo video.

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 (Izquierda: Casa del ciclista. Derecha: Recibiendo las cubiertas nuevas)

En los días que pase en Guadalajara, tuve la oportunidad de reunirme con una vieja amiga mexicana a la cual hacia casi 6 años que no veía, Karen. Disfrute de la vida nocturna de la ciudad y viví la fiesta del Grito de Dolores, con la que se conmemora la independencia de México, y tuve la oportunidad de conocer a Salvador y Lorenzo Rojo, dos viajeros españoles con años de trayectoria por todo el mundo.

Pero para alcanzar México DF y reencontrarme con mi gran amigo Gerardo Arche tenia que cruzar la región de Michoacán. Durante años los carteles de la droga han mantenido una sangrienta guerra con el estado mexicano, y mi única posibilidad para cruzar Michoacán era hacerlo por la militarizada carretera de cuota.

Cada 30 minutos un convoy de militares me adelantaba por la carretera 15D y en cada control de pago había un fuerte retén de la policía federal. Cada noche pedía permiso a los federales para acampar por las inmediaciones de los controles, en los lugares que ellos convenían mas seguros para mi. Finalmente llegué a la capital, lo cual marco una nueva marca en mi viaje al superar el Puerto las Cruces, con 3035 msnm.

Mi amigo Gerardo Arche a quien no veía desde hace años me estaba esperando para recibirme. Durante 3 noches gocé del hospedaje 5 estrellas que la familia Arche me brindó y antes de partir Raúl Arche, padre de Gerardo, me obsequio con unas botas nuevas, un kilo de barritas energéticas y un antiestaminico para picaduras de alacranes. Uno nunca sabe lo que se va a encontrar en el camino, así que mejor ir preparado.

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(Izquierda: Gerardo Arche, Colorado On The Road y Sergio Arche. Derecha: Calzando botas nuevas)

A la hora de cruzar la capital sufrí durante horas un trafico horrible, en muchos momentos pensé que no saldría del valle hasta el atardecer, pero finalmente corone Llano Grande y dormí al fresco a mas de 3000 de altura. Con la calma de la mañana baje la montaña y llegue a medio día a Puebla, donde me esperaba una amiga de la familia, Fernanda. En momentos como el que estoy teniendo ahora escribiendo estas palabras, me dio cuenta de lo impresionante que resulta que tantas personas me habrán las puertas de su casa y me traten como un invitado de honor. Durante esos días en Puebla deguste tortilla de patata y jamón serrano, probé el camote, el mole poblano y dulces típicos mexicanos, visite catedrales, capillas y conocí la que es a mi parecer una de las ciudades mas bonita de México.

Después de tantas comodidades el cuerpo me pedía una buena batalla. Para llegar a las playas de Puerto Escondido elegí encarar las montañas de lleno. En tres duras etapas alcance Oaxaca, eso fue la parte fácil, de ahí en adelante tenia 240 kilómetros de un laberinto de curvas atravesando la montaña, estaba en frente del reto de cruzar la carretera 131 en el aniversario de mi salida de la Puerta del Sol. Había alcanzado los 365 días de viaje y había que celebrarlo escalando una montaña.

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(Colorado On The Road iniciando la ruta por la carretera 131)

Durante tres etapas pedalee por la estrecha carretera, sin arcén, sin barreras protectoras en muchos tramos, bordeando precipicios bajo la lluvia, atravesando zonas de desprendimientos de tierra, alcanzando picos de hasta 2000 metros, durmiendo cada día en los márgenes de la selva y compartiendo mi campamento con tarántulas.

En la ultima jornada pedalee 110 kilómetros pasando las ultimas horas bajando la montaña en plena noche. La oscuridad era total y solo se interrumpía con los escasos vehículos que la transitaban, la selva devoraba prácticamente el asfalto dejando paredes de vegetación a ambos lados. Poco a poco empecé a apreciar destellos fluorescentes provenientes de los márgenes de la carretera, el numero de destellos se fue incrementando lenta pero constantemente hasta llegar un punto que decidí apagar mi linterna, y dejarme guiar por las luciérnagas que me mostraban el camino hacia al mar.

Cuanto mas sufrido es el camino mayor es la recompensa, llegar desde Puebla hasta Puerto Escondido fue un reto exigente. La recompensa a tal sufrido camino fue llegar a casa de Iñigo, follower y crowdfunder. Iñigo, director del Hotel Escondido y un surfero nato, me enseño la sensación de llegar a la playa por la mañana antes de que salga el primer rayo de sol, y zambullirse al agua en busca de olas. Cada tarde le acompañaba al hotel que regentaba donde con toda la calma del mundo dedicaba el día a trabajar con el ordenador, y a relajarme en la piscina.

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(Colorado On The Road en el Hotel Escondido)

Cuanto mas me quedo en un lugar mas me cuesta alejarme de el. Despedirme de Iñigo y de Puerto Escondido no fue nada fácil, pero he de reconocer que esos primeros minutos pedaleando con todo el equipo a lomos del potro, con la incertidumbre de que me deparara el camino, es una sensación adictiva.

Cada vez estaba mas cerca de la frontera con Guatemala, y durante una pelea con el viento atravesando un parque de molinos eólicos conocí al Profe Roro. Me dio su numero de teléfono para que al final del día durmiera en su casa familiar de Zanatepec. En la mañana siguiente antes de partir, me dio el contacto de su amigo Noé para que me hospedara en mi siguiente parada, Mapastepec.

Hay ciertas coincidencias del viaje que me hace pensar que el mundo es muy pequeño, y una de ellas estaba apunto de ocurrir. Cuando llegue al hogar de Noé, yo no era el único invitado, otro cicloturista español había llegado un día antes, se trataba de Juan Sisto (http://www.fisterrabicicleta.com/). Llevaba manteniendo el contacto hacia meses con este compañero, pero desde hacia semanas no habíamos hablado. Siempre decíamos que teníamos que quedar en el camino, compartir experiencias y justamente el camino fue el que nos unió en tremenda coincidencia. Compartimos historias durante horas y seguimos por la mañana hasta que el viaje nos llamo a continuar, el suyo hacia el Norte y el mío hacia el Sur.

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(Colorado On The Road junto a Juan Sisto)

Pedaleando camino hacia la frontera con Guatemala en plena época de lluvias, realice una valoración de todas las experiencias que había vivido en México, de cómo todas las personas que me cruce por el camino se preocuparon por hacerme sentir seguro, hacerme sentir cómodo, hacerme sentir bienvenido.

Las tormentas se sucedían cada vez con mas fuerza y frecuencia, la visibilidad en la carretera era prácticamente nula. Hubo un día que pedalee bajo la lluvia durante 4 horas, caía tanto agua que me resultaba difícil diferenciar las luces de los coches, por lo que estaba seguro de que ningún vehículo se percataría de mi hasta haberme adelantado. Cuando llegue al pueblo de Huixtla fui directo a pedir ayuda en la estación de bomberos, la idea de acampar era inviable. No me pusieron ninguna pega y me dejaron un lugar seguro para acomodar la bicicleta. A los 10 minutos de mi llegada recibieron una llamada de urgencia, varias casas están a punto de inundarse. Mientras se preparaban y organizaban el equipo lance una pregunta al aire, ¿Puedo ayudar? Se miraron durante unos segundos y mientras se lo pensaban hable nuevamente diciendo: “Quiero ayudar”.

En pocos segundos estaba con un peto de brigada comunitaria, subido en la furgoneta y de camino a auxiliar la viviendas en peligro. Cuando llegamos a la zona afectada la calle estaba totalmente inundada, el agua me llegaba por las rodillas y los desagües estaban totalmente colapsados. Abrieron la furgoneta, empezaron a repartir picos y palas para abrir un surco y liberar el agua hacia una zona despoblada. Durante un par de horas trabajamos codo con codo hasta que el agua empezó a fluir permitiendo respirar tranquilos a todos los vecinos.

A lo largo de la jornada atendimos un par de llamadas mas y de vuelta a la estación de bomberos todos bromeaban conmigo. Dormimos juntos en un cuarto acomodados con colchonetas en el suelo, y estuvieron alerta toda la noche por si se producía una nueva llamada. A la mañana siguiente me despedí de todos y cada uno de ellos, estaban muy contentos de haberme conocido y yo de haberles ayudado. Antes de partir me admitieron que fui el primer viajero que pasaba por allí que decidió apoyarles en su trabajo.

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(Colorado On The Road junto a los bomberos de Huixtla)

Cuando crucé Tijuana me sentí como un pollo perdido, y dos meses después estaba a 80 kilómetros de Guatemala a punto de despedirme de México, como un bombero voluntario.

Llegue a Ciudad Hidalgo y me despedí de mi aventura por Norteamérica, para cruzar el río Cabuz y dar la bienvenida a una nueva etapa, Centroamérica. Desde que inicie el reto de cruzar el continente americano he tenido momentos buenos y malos, y de ambos he sabido disfrutar, ya que considero que:

“Si no existieran momentos difíciles en la vida, no sabríamos valorar los felices”

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Video Baja Ferries:

Crowdfunders Guadalajara:

Video Carretera 131:

USA: De Montana a California

Etapas:

01/06/2014 Superior – Clinton (139 Km).

02/06/2014 Clinton – Gregson (161 Km).

03/06/2014 Gregson – Norris (136 Km).

04/06/2014 Descanso en Norris.

05/06/2014 Descanso en Norris.

06/06/2014 Norris – West Yellowstone (133 Km).

07/06/2014 West Yellowstone – Yellowstone National Park, Canyon Village (70 Km) (Entrada en Wyoming).

08/06/2014 Yellowstone National Park, Canyon Village (118 Km).

09/06/2014 Canyon Village – Grand Teton National Park, Flagg Ranch (108 Km).

10/06/2014 Flagg Ranch – Jackson (94 Km).

11/06/2014 Jackson – Smoot (137 Km).

12/06/2014 Smoot – Garden City (116 Km) (Entrada en Utah).

13/06/2014 Garden City – Ogden (149 Km).

14/06/2014 Ogden – Farmington (29 Km).

15/06/2014 Descanso Farmington.

16/06/2014 Farmington – Salt Lake City (33 Km).

17/06/2014 Descanso en Salt Lake City.

18/06/2014 Descanso en Salt Lake City.

19/06/2014 Salt Lake City – Grassy Mountain West Rest Area (119 Km).

20/06/2014 Grassy Mountain West Rest Area – Oasis (153 Km).

21/06/2014 Oasis – Ryndon (110 Km) (Entrada en Nevada).

22/06/2014 Ryndon – Rest Area I80 (98 Km).

23/06/2014 Rest Area I80 – Winnemucca (147 Km).

24/06/2014 Winnemucca – Lovelock (123 Km).

25/06/2014 Lovelock – Fernley (103 Km).

26/06/2014 Fernley – Truckee (121 Km) (Entrada en California).

27/06/2014 Truckee – Strawberry (97 Km).

28/06/2014 Strawberry – Sacramento (155 Km).

29/06/2014 Sacramento – San Francisco (203 Km).

30/06/2014 Descanso en San Francisco (14 Km).

01/07/2014 Descanso en San Francisco (60 Km).

02/07/2014 Descanso en San Francisco.

03/07/2014 Descanso en San Francisco (15 Km).

04/07/2014 Descanso en San Francisco (15 Km).

05/07/2014 Descanso en San Francisco.

Estados Unidos: Montana, Wyoming, Utah, Nevada y California

Nada más entrar en Montana, la recompensa por haber escalado un puerto de montaña fue instantánea, una larga bajada entre los frondosos bosques.

El haber cruzado las montañas significaba que entraba en un nuevo ecosistema en el que el Oso es el rey. Todo lo que Darren me había enseñado en mi paso por Canadá era hora de ponerlo en práctica, durante mis tres primeros días de acampada. Fui adquiriendo la costumbre de dejar siempre a 30 metros del campamento las alforjas de la comida colgadas en la rama de un árbol, a repasar siempre antes de dormir que nada con un rastro de olor de comida estuviera dentro de la tienda, ni siquiera la pasta de dientes. Dormir con el cuchillo cerca como última medida de seguridad se estaba convirtiendo en un hábito que ya nunca perdería.

A los lados de la carretera los ciervos salvajes pastaban tranquilamente, pero también algún descuidado cruzaba la carretera al pleno galope y el trágico resultado algunas veces se daba, y terminaban muertos a un lado de la carretera.

El clima era húmedo, los pastos verdes y los bosques no parecen tener fin. Atravesar el estado de Montana en primavera fue sin duda un acierto. Llegando a la ciudad de Norris en plena noche y bajo una intensa lluvia, me detuve en el único establecimiento que había abierto para preguntar por un lugar seguro en el que acampar. Fue entonces cuando conocí a Josh y Penélope, una pareja que tenía un rancho a pocos kilómetros y que me ofrecieron pasar unos días en su casa para descansar, y continuar con toda la energía posible mi camino hacia Yellowstone.

Situada a orillas de un gran lago, la casa tenía un paisaje con la firma “Made in Montana”, con las vacas pastando en los prados, las montañas con la cumbre cubierta por la nieve y el imperturbable lago reflejándolas en la superficie del agua. Sin duda alguna, el mejor paisaje para encontrar la paz y la calma.

1(Colorado On The Road junto a Josh y Penélope en Montana)

Durante un par de días, me alimentaron como a un legionario, tuve tiempo de pensar, reflexionar y valorar no solo esta experiencia, sino todas y cada una de las que había vivido a lo largo del viaje. Josh se preocupo mucho por la logística que utilizaba para documentar mí día a día, y me ayudo mejorándola con creces. Me regalo una nueva carcasa sumergible para la Gopro, ya que la mía estaba totalmente machacada, me dio una nueva batería de reserva, una micro SD, un sistema autónomo para cargar baterías e incluso un adaptador de wireless para poder conectarme a internet en cualquier parte de Estados Unidos, y hablar así a diario con mi familia.

Cuando retome el viaje, solo me separaban 130 kilómetros hasta la ciudad de West Yellowstone, y a la entrada oeste al parque nacional. Pase la noche a las afueras de la ciudad para poder madrugar, entrar en Yellowstone y llegar hasta el campground que estaba situado en el centro del parque, Canyon Village.

2(Colorado On The Road entrando en Yellowstone National Park)

Nada mas pagar las tasas de entrada, pocos pedales di para cruzarme con el primer ciervo de muchos que vería a mi paso. La carretera era estrecha y atravesaba una zona de bosque hasta que pude llegar a una inmensa pradera, y contemplar los primeros búfalos desde una respetable distancia.

3(Colorado On The Road observando los búfalos)

Una de las primeras cosas que note nada más entrar en el supervolcan mas grande del continente y considerado en actividad, es que cuenta con su propio clima. A pesar de estar en plena primavera el aire corría frio y había restos de nieve en las montañas. El Parque Nacional de Yellowstone está cubierto por la nieve diez meses y medio al año, una vez más sentías que había escogido la temporada ideal para visitarlo.

Mis nuevos compañeros serian el lobo gris, el lince, el oso grizzly y el oso negro, bisontes, pumas, alces y ciervos. Cuando llegue al campground me puse manos a la obra, monte la tienda de campaña, recogí madera suficiente para calentarme por la noche y por primera vez encendí la hoguera utilizando mi pedernal. Deje todo lo que tuviera un olor atrayente para los osos en las cajas metálicas llamadas Bearbox, y mantenerme a salvo por la noche. Me prepare la cena, contemple largo tiempo las estrellas junto al fuego y me fui pronto a dormir para madrugar con energía.

4(Campamento en Canyon Village)

En mi segundo día en Yellowstone me dispuse a hacer un tour de 113 kilómetros, pero esta vez dejando todo el equipo en la tienda para pedalear con más ligereza por toda la zona montañosa que comprende uno de los supervolcanes más grandes del mundo.

Desde Canyon Village fui hasta Tower Roosevelt atravesando el Dunraven Pass con 8859 pies de altura, la mayor que he pedaleado hasta el momento. Pude contemplar las cascadas de Tower Fall y  superar y salir ileso del atropello marcha atrás de un gigante todoterreno, cuando me detuve a realizar una foto de una puñetera cabra.

Desde Tower Roosevelt pedalee junto a la presencia de búfalos y ciervos hasta Mammoth Hot Springs, donde puede contemplar el colorido de las fuentes termales, producto de la elevada actividad geotérmica del parque. Inicie la vuelta al campamento pasando por Norris y finalmente llegando hasta Canyon Village.

5(Colorado On The Road en Mammoth Hot Springs)

Durante toda mi estancia en el parque nacional, la presencia de animales herbívoros fue constante, pero no tuve la oportunidad de observar ningún depredador durante el día, y la suerte de no verlos frente a mi tienda por la noche. La elevada actividad geotérmica del parque era uno de los atractivos turísticos, constante mente veía las calderas, fuentes calientes y geiseres. Pero a mí la idea de dormir dentro de un supervolcan activo me robaba mucho sueño, y ya era hora de continuar.

Mi última jornada me llevaría a visitar el Yellowstone Lake y a salir del Parque Nacional, para llegar hasta el Gran Teton National Park. Pedaleando por la solitaria carretera, una vez más vi como el destino se pondría de mi parte. Un inmenso árbol cayó enfrente de mí cortando la carretera, unos segundos antes y me hubiera aplastado. Los coches se empezaron a acumular y en pocos minutos habíamos formado un grupo de 30 hombres, para intentar liberar la carretera a base de puro musculo. Finalmente uno de los carriles quedo despejado y el tráfico se reanudo mientras llegaban los Rangers del parque para finalizar el trabajo.

6(El árbol caído cortando la carretera)

Mi avance hacia Salt Lake City no fue tarea fácil, el viento en contra de Wyoming parecía que no quería que continuara con el viaje y los puertos de montaña no cesaban. Los días iban pasando pero siempre los iniciaba con fuerza y los acababa completamente agotado. Cuando entre en Utah y alcance Salt Lake City, pude descansar después de unas agotadoras jornadas cabalgando sin cesar con mi potro.

Pero el hecho de que al inicio de cada diario especifico el itinerario que he seguido y que en varios días ponga “Descanso en …” realmente es cuando más trabajo tengo para documentar el viaje. Mis piernas reposan pero mis quehaceres se incrementan. Hospedado en un hostal de la ciudad, libero mi mente de la presión de encontrar campamento, mantenerme a salvo de los peligros de la carretera, la fauna salvaje y de las condiciones climatológicas, para sustituir esta presión por las interminables pero ociosas horas frente al ordenador.

Escribir diarios, editar fotos, videos, actualizaciones GPS, actualizaciones de mi web, Facebook, Twitter, Canal de Youtube y Vimeo, escribir y contestar emails de prensa, entrevistas, mensajes de mis queridos followers y encontrar esos preciados minutitos para hablar con mi familia. Los días los finalizo arreglando pinchazos, limpiando y haciendo el mantenimiento a mi potro, recogiendo la colada y cayendo en la tentación de la comida rápida para cenar, y no retrasar más la increíble recompensa de dormir entre sabanas limpias, bajo techo y protegido.

Sino amase esta aventura como la amo, sino disfrutase tanto documentándola y compartiéndola con mis followers, sino se me encogiera el corazón con cada mensaje de apoyo y admiración que me enviáis…evidentemente no encontraría fuerzas para seguir trabajando de esta manera.

En Salt Lake City me lleve frente al televisor y arropado con mi bandera española la misma desilusión que todos nos llevamos, al ver como Chile pulverizaba nuestras esperanzas de volver a ser campeones al vencer a nuestra Selección. Pero a pesar del fracaso deportivo de nuestros internacionales más queridos y admirados, el sentimiento de agradecimiento por estos seis maravillosos años del mejor football con la firma española, es evidente y me llena de orgullo patriótico.

No era momento para las lamentaciones, una vez limpiada mi agenda de deberes y con las piernas bailando al son del pedaleo, era momento de embarcarme en otra gran etapa para recorrer 1430 kilómetros hasta llegar a San Francisco, sin hacer ningún día de descanso para poder pasar más tiempo en esta ciudad californiana.

Por la tarde, en medio de un desierto de sal en Utah y antes de cruzar a Nevada, a las 00:00 horas según la franja horaria española, en el kilómetros 19.195, cumplí 28 años de edad. Esa noche la pase en medio del desierto de Nevada, solo, sin familiares ni amigos y sin cerveza, no tenia nadie con quien brindar. Aun así fue un momento especial bajo las estrellas, rodeado por la calma del desierto.

7(Colorado On The Road en el desierto de Utah)

El norte de Nevada es puro desierto con largos kilómetros sin nada más que arena, arbustos y serpientes de cascabel. Las rectas son interminables y las cuestas parecían no tener fin, de vez cuando las montañas se interponían en mi camino y bajo el sol abrasador las superaba intentando ahorrar sudor.

Cada noche a la hora de acampar, enciendo un pequeño fuego y disperso las cenizas alrededor de mi campamento, con la esperanza de evitar que las serpientes de cascabel encuentren debajo de mi tienda un confortable hueco calentito en el que dormir. Cada día al despertar salgo de la tienda con cuidado y la levanto del suelo con más cuidado aun, por si  algún reptil ha decidido dormir bajo mi campamento. A pesar de que afortunadamente no me lleve ninguna sorpresa mañanera, si las tuve a lo largo del camino.

8(Una de las muchas serpientes de cascabel que vi en el desierto)

Cuando llevo etapas de tan larga distancia  entre dos grandes ciudades, cada día es importante mantener la moral bien alta. Estar más de diez días de ruta sin ducharse, durmiendo en la tienda y poniéndome cada mañana la misma ropa, los pequeños placeres o pequeñas recompensas son fundamentales para no caer en la desmotivación. Por ello, una vez atravesado el duro desierto del norte de Nevada, después de haber dejado atrás las infinitas llanuras y los fuertes vientos, después de conseguir entrar en California y sus verdes bosques, de atravesar por segunda vez las Rocosas, cruzar el lago Tahoe y después de haber cumplido 20.000 kilómetros, encontrar un momento de paz junto a la hoguera con una cerveza fría, es un privilegio que nunca dejare de lado.

9(Colorado On The Road junto al fuego en California)

Cuando alcance Sacramento, ya solo me quedaban 203 kilómetros para alcanzar San Francisco, así que ni corto ni perezoso lleve a cabo la etapa más larga hasta el momento en el continente americano después de 10 días de ruta…Ole!!!

En el barrio de Palo Alto en el sur de San Francisco me estaba esperando Fernando, un follower que me invito a pasar unos días en una Hacker House, una casa que alquila habitaciones a personas que vienen a San Francisco en busca de financiación para desarrollar una idea tecnológica. Fernando además me enseño la sede de Google, Facebook y Twitter, mientras me explicaba que en San Francisco se desarrolla prácticamente el mundo tecnológico que hoy en día conocemos.

10(Colorado On The Road junto a Fernando)

Una vez más mi mensaje de Facebook pidiendo ayuda para encontrar alojamiento, me había dejado varias generosas invitaciones para ser hospedado. Después de cruzar la ciudad hasta llegar a la zona norte, me hospede varios días en casa de Bárbara, la hermana mayor de una buena amiga madrileña, y conseguí reencontrarme con Javier, un amigo de Madrid que conocí en mi Erasmus en Italia cuando vino a visitar a un compañero.

11(Colorado On The Road junto a su tocayo Javier)

Viví el 4 de Julio, el día más importante para los estadounidenses en su aniversario de la independencia, pero he de reconocer que para un español acostumbrado a los fuegos artificiales valencianos, no me supo a mucho. La mañana que volví a preparar la bicicleta para volver de nuevo a la carretera, tuve una reunión con el Grupo Imagine para hacerles una exposición de mi proyecto, y transmitirles que no hay nada más hermoso que luchar por un sueño, para posteriormente cruzar junto a ellos en bicicleta el Golden Gate.

Llevaba más de la mitad de mi ruta por Estados Unidos, pero aun me quedaba las etapas más duras no solo del país, sino también del viaje.

“La única forma de alcanzar tus objetivos, es a base de esfuerzo y trabajo.”

12(Colorado On The Road junto al Grupo Imagine visitando el Golden Gate)

USA: CALIFORNIA, NEVADA, UTAH Y ARIZONA

Etapas:

06/07/2014 San Francisco – San José (105 Km).

07/07/2014 San José – Casa de Fruta (119 Km).

08/07/2014 Casa de Fruta – Kerman (160 Km).

09/07/2014 Kerman – Fresno (30 Km).

10/07/2014 Descanso en Fresno.

11/07/2014 Fresno – Woodlake (125 Km).

12/07/2014 Woodlake – Pinewood (70 Km) (Entrada en Sequoia National Park).

13/07/2014 Pinewood – Lindsay (110 Km).

14/07/2014 Lindsay – Edison (121 Km).

15/07/2014 Edison – Ricardo Campground (121 Km).

16/07/2014 Ricardo Campground – Carretera 190 (124 Km).

17/07/2014 Carretera 190 – Stovepipe Wells Village (108 Km) (Entrada en Death Valley National Park).

18/07/2014 Stovepipe Wells Village – Amargosa Valley (100 Km) (Entrada en Nevada).

19/07/2014 Amargosa Valley – Indian Springs (97 Km).

20/07/2014 Indian Springs – Las Vegas (95 Km).

21/07/2014 Descanso en Las Vegas.

22/07/2014 Descanso en Las Vegas.

23/07/2014 Descanso en Las Vegas.

24/07/2014 Las Vegas – Glendale (92 Km).

25/07/2014 Glendale – Beaver Dam (75 Km).

26/07/2014 Beaver Dam – Hurracane (83 Km) (Entrada en Utah).

27/07/2014 Hurracane – Kanab (109 Km).

28/07/2014 Kanab – Page (128 Km) (Entrada en Arizona).

29/07/2014 Page – Cameron (135 Km).

30/07/2014 Cameron – Grand Canyon National Park (95 Km).

31/07/2014 Grand Canyon National Park – Williams (100 Km).

01/08/2014 Williams – Via de Servicio I40 (159 Km).

02/08/2014 Via de Servicio I40 – Needless (125 Km) (Entrada en California).

03/08/2014 Descanso en Needless.

04/08/2014 Descanso en Needless.

05/08/2014 Needless – Amboy (125 Km).

06/08/2014 Amboy – Barstow (125 Km).

07/08/2014 Barstow – Victorville (55 Km).

08/08/2014 Victorville – Los Angeles (165 Km).

09/08/2014 Descanso en Los Angeles.

10/08/2014 Descanso en Los Angeles.

11/08/2014 Descanso en Los Angeles.

12/08/2014 Los Angeles – Old Pacific Highway (126 Km).

13/08/2014 Old Pacific Highway – Tijuana (126 Km) (Entrada en México).

Estados Unidos: California, Nevada, Utah y Arizona

Después de visitar el Golden Gate con mis amigos del Grupo Imagine, vuelvo a cruzar todo San Francisco para salir por el puente sur y alcanzar así San José.

Ahora me tocaba iniciar el segundo gran tramo de mi ruta por Estados Unidos, el cual me llevaría a cruzar las Rocosas por tercera y cuarta vez y a encarar una de las pruebas más duras del viaje.

Después de pedalear 5 etapas llegue a la entrada del Parque Nacional de las Sequoias. Desde la base de la montaña contemple uno de los puertos de montaña más complicados a los que me he enfrentado. Aunque empecé a escalarlo con toda la claridad del día, las agotadoras subidas ralentizaron tanto mi paso que la noche me alcanzo cuando me adentraba en el inmenso bosque de sequoias.

Al igual que en la mayoría de los parques nacionales que he visitado en Estados Unidos, la presencia de la vida salvaje no es algo para tomarse a broma, y un automóvil que venía en dirección contraria se paro para advertirme, de que había visto cruzar la carretera a un oso negro 4 kilómetros carretera arriba. No soy la clase de persona que se da por vencido a la primera de cambio, por lo que conteste al amable conductor en un ingles cada vez más depurado: “Tranquilo, estaré bien”

Osos negros, pumas y ciervos eran los animales más comunes de gran tamaño en el bosque. Con la oscuridad de la noche y sin apenas un rastro de luz por parte de la luna, avanzaba sigiloso por la intransitada carretera con la esperanza de llegar lo antes posible al primer campground.

Cada ruido me exaltaba cada vez más, hasta que uno de ellos lo oí tan cerca que me hizo bajar de la bicicleta, ponerla de barrera entre el ruido que cada vez se acercaba mas y mas hacia mí por un lado de la carretera, y desenfundar mi cuchillo. Mirando a la pared de oscuridad que se alzaba entre los troncos de las inmensas sequoias. Simplemente mantenía mi posición mientras me repetía una y otra vez: ” Solo una presa huye”. No era momento de mostrar debilidad ni de tratar de adivinar cuál era el animal que se aproximaba a mí, lo único que sabía que por la forma de crujir las ramas del suelo, era uno grande.

Me da vergüenza admitir directamente que fue lo que empecé a gritar para espantar al animal, producir la mayor adrenalina posible y subirme las revoluciones mientras agarraba con fuerza el cuchillo, pero si diré que las saque de una película cuyo título es el resultado de multiplicar 6×50. Finalmente solo escuche como el crujido de ramas se alejaba de mí. Nunca sabré si lo que tuve delante fue un ciervo o un oso negro. Por fortuna llegue a la zona de campamento sano y a salvo, pude descansar después de una merecida cena y madrugar para visitar el árbol más grande del mundo, el General Sherman.

Con 11 metros de diámetro y 84 metros de altura, el General Sherman se ha especializado en dar dolor de cuello al intentar apreciar su copa, y a hacernos sentir como unas hormiguitas a su lado.

1(Colorado On The Road en la base del General Sherman)

Viví momentos muy emocionantes en el bosque de las sequoias gigantes, pero era hora de bajar el puerto de montaña y continuar hasta mi siguiente objetivo, cruzar el Death Valley.

Con la luz del día y bajando la ladera, me despedía del frondoso bosque para dirigirme a la caldera de Estados Unidos. La inaccesibilidad de la cordillera montañosa, me llevaría a dar un rodeo de 500 kilómetros, llevándome primero hacia el sur para cruzar por tercera vez las Rocosas y volver posteriormente hacia el norte, para alcanzar así la carretera que me llevaría al desierto.

A medida que avanzaba hacia mi objetivo, el desierto de California no se hizo de rogar, y poco a poco la temperatura iba subiendo hasta alcanzar los 45 ºC. La primera medida para soportar el calor y que no ralentizara mi avance, fue cubrirme el cuerpo entero. Manga larga, guantes, cullote largo, sombrero y cara tapada. Cuanta menos piel expusiera a los fuertes rayos del sol, más protegido estaría.

2(Colorado On The Road a punto de cruzar las rocosas por tercera vez)

Una mañana sonó el despertador a las 06:00 am como de costumbre, me desperté y salí de la tienda, había acampado a un lado de la carretera en mitad del desierto, parecía un día normal pero no lo era, hoy tocaba entrar en el Death Valley. Un desayuno rápido y sin perder tiempo empecé a pedalear, la temperatura superaba los 30 ºC a las 10:00 am, y en cuanto baje la montaña para adentrarme en el valle la temperatura se disparo. Mi primera parada para reabastecerme de agua y comida fue Panamint Springs.

3(Colorado On The Road en la entrada al Death Valley)

Con 9 litros de agua y a más de 50 ºC de temperatura, encare un puerto de montaña de 1511 metros de altura. No era momento para hacer sobreesfuerzos y olvidarse donde estaba, tenía que ser paciente y pedalear lento pero seguro. Cuando alcance la cima había gastado casi 4 horas en recorrer apenas 21 kilómetros, pero lo había logrado. Bajar la ladera no fue como cualquier otra, el aire venia tan caliente que me empezó a quemar la cara, las manos y a asarme vivo.

Una vez llegue a Stovepipe Wells Village, busque una forma de acampar a pesar de que mis intenciones al comienzo del día eran las de avanzar 40 kilómetros mas, pero estaba agotado. Viendo el sol ponerse en el horizonte no significo que el calor se fuera a relajar, un fuerte viento arrastraba todo el calor que la roca acumulo durante todo el día. Cerrando los ojos a las 23:00  la temperatura era de 40 ºC, estaba durmiendo en el mismísimo infierno.

Al amanecer el objetivo del día estaba claro, salir de ese horno y dejar de derretirme como un pedazo de mantequilla en una sartén. Mi primera parada fue alcanzar Furnace Creek, con una elevación de -60 metros con respecto el nivel del mar, y donde todo el calor del sol se concentraba. Una vez cargue la bicicleta con litros y litros de agua, salí de la pequeña villa con el sol pegando de frente a 55ºC, la mayor temperatura a la que me he enfrentado jamás en mi vida.

4(Colorado On The Road atravesando el Death Valley)

Pasar horas y horas bajo el agobio del calor pasa factura, pero me llamo mucho la atención  al parar periódicamente en busca de un pedazo de sombra, siempre encontrar un pequeño arbusto de hojas verdes totalmente adaptado al extremo clima. Al fin y al cabo, la vida siempre se abre camino.

Conseguir entrar y salir del Death Valley a lomos de mi potro en pleno mes de Julio, fue todo un triunfo digno de una recompensa, pero aun debía ser paciente ya que esta me esperaría en Las Vegas. Por fin llegue a la mítica ciudad del estado de Nevada con apenas 200 kilómetros mas de esfuerzo, donde me esperaba un económico hostal, una ducha, dormir en cama arropado entre sabanas limpias bajo el frescor del aire acondicionado y como no, una cerveza de la victoria bien fría.

5(Colorado On The Road llegando a Las Vegas)

Me gustaría contar más sobre mi paso por Las Vegas, pero como dice la frase: “Lo que pase en Las Vegas, se queda en Las Vegas”, aunque si me gustaría remarcar que después de haber viajado por zonas de extrema pobreza, de haber compartido y recibido con el que menos tiene y de haber pasado tanto hambre en algunas partes del viaje, ver una ciudad que sin duda alguna es un claro sinónimo de lo desproporcionado, la exageración, el derroche y del capitalismo extremo, me hizo pensar que opinarían cualquiera de los amigos que hice en la India si visitaran Las Vegas.

Después de cuatro merecidas noches de descanso y con un nuevo agujero en el bolsillo, por haber sido tan iluso de pensar que con 50 dólares conseguiría reventar la banca del Bellagio, fue hora de ponerse de nuevo en marcha.

Por delante tendría que salir de Nevada en mi camino hacia el oeste, entrar momentáneamente en Utah y finalmente en Arizona, para ver completado uno de los principales objetivos del proyecto Colorado On The Road, visitar el Cañón del Colorado. En mi quinto día desde que salí de Las Vegas, llegue a la ciudad de Page y pude contemplar por primera vez en mi vida el río Colorado.

6(Colorado On The Road junto al río Colorado)

Cuando avanzaba subiendo el puerto de montaña que me llevaría a la entrada del Grand Canyon National Park, me lleve una sorpresa que jamás pensaría que tendría. El motero con quien coincidí en la India llendo camino a la ciudad de Agra para visitar el Taj Mahal, justo estaba bajando la cuesta que yo subía. Me miro, le mire y acto seguido nos reconocimos al mismo tiempo. Desde luego, hay que reconocer que el mundo es un pañuelo, después de 6 meses y más de 12.000 kilómetros más en los pedales, el destino nos vuelve a encontrar.

7(Colorado On The Road junto a un motero alemán. En la imagen de la izquierda en la India y en la imagen de la derecha en Arizona)

Algo que suele pasar mucho a los viajeros, es que cuando una va al norte y el otro al sur, los encuentros son realmente breves, pero aun así fue un momento digno de recordar, y sobre todo de inmortalizar.

Finalmente, cuando el sol estaba cerca de desaparecer y dejarme sin mi primera impresión del Gran Cañón después de todo el día subiendo la colina, llegue a mi gran parada con los últimos rayos de luz. Antes de tomar la primera fotografía, tenía claro lo que mi corazón me pedía. Apoye la bicicleta, me acerque a un saliente de la ladera con las mejores vistas que jamás halla observado, me puse de rodillas, cogí aire mientras levantaba los brazos y grite a pleno pulmón:”¡¡¡Victoryyyy!!!” .Fue maravilloso escuchar el eco de mi voz.

8(Colorado On The Road en el Gran Cañón del Colorado)

Cuando me prepare para dormir en el campground, me puse la alarma bien temprano, pero esta vez no para pedalear sino para tomarme mi tiempo para desayunar tranquilamente disfrutando de las vistas. De todos modos era lo único que podía hacer,  ya que ni de broma me podía permitir ninguna de las excursiones que me ofrecían en el parque, pero a mí me valió.

Llegado a este punto solo quedaba volver de nuevo a la costa, dejar atrás Arizona y entrar de nuevo en California para llegar a Los Ángeles, llevando así mi última gran etapa, pero eso sí, lo haría al más puro estilo americano, pedaleando por la histórica Ruta 66.

9(Colorado On The Road atravesando la histórica Ruta 66)

Lo malo de llevar acabo tantas etapas seguidas ya no es solo el desgaste físico y mental, ni la falta de higiene al ponerme día tras día la misma pegajosa ropa sin poder ducharme, lo peor son las consecuencias que lo anterior tiene. Las irritaciones y las llagas en el trasero y en las joyas de la corona de todo varón que se precie, me hacen temblar de escalofríos cada noche al despegarme el culotte. Pero es mejor no pensar en las incomodidades del camino, y mantener la moral alta con las recompensas que esperan al final de este. La mía me esperaba en Los Ángeles, donde la hermana mayor de un amigo me hospedaría en su casa,  me recibiría como se tiene que recibir a un español de pelo en pecho, con una cerveza y un buen plato de jamón serrano, esos sí, después de la urgente ducha.

10(Recibimiento a Colorado On The Road en Los Ángeles)

En Los Ángeles principalmente pude descansar y liberar parte del trabajo que se acumula con cada pedalada que doy. Aun así Mariana, mi hospedadora, junto a su prima Paty que estaba de visita, me dieron un tour por toda la ciudad visitando el puerto de Santa Mónica, el final de la Ruta 66, el gimnasio en el que entreno Arnold Schwarzenegger, la casa en la que se rodo los exteriores de la serie El Príncipe de Bel Air, el paseo de la fama, el Teatro Chino, las escaleras de los Oscar y el mítico cartel de Hollywood.

A la hora de poner rumbo a la frontera con Tijuana y entrar en México, me estaba despidiendo de un país en el que lo había vivido casi todo. Desde que entre en Estado Unidos había atravesado todos los estados de la costa oeste descontando Oregon, había pedaleado por Washington, Idaho, Montana, Utah, Wyoming, Nevada, California y Arizona, había atravesado los Parques Nacionales de Yellowstone, Grand Teton, Tahoe, Sequoia, Death Valley y Grand Canyon. Había visto desde los densos bosques del norte hasta las llanuras desérticas del sur, había vivido un festival tan salvaje como lo es el Sasquatch Music Festival, me había acercado un poco mas a Kurt Cobain en Seattle, y conocido mas sobre mí al pedalear a 55 ºC en el Death Valley. Había visitado el árbol mas grande del mundo, vivido el 4 de Julio en San Francisco, pedaleado cual motero por la Ruta 66 y me había atiborrado de comida basura. Había cruzado cuatro veces las montañas rocosas en bicicleta, perdí 50 dólares dejado llevar por la codicia en la mesa del Black Jack del Bellagio, y cruce la frontera hacia México con el visado caducado por dos días…..había vivido toda clase de aventuras, pero ahora tocaba empezar una nueva.

El día antes de ponerme de nuevo en marcha, tome la decisión de desistir en mi persistente labor de encontrar un sponsor que se involucrara en los gastos que tengo que soportar en el desarrollo de tan ambicioso proyecto. De nada sirve que entregue toda mi pasión en la carretera, sino tengo dinero para cargar mi cuerpo de combustible. Por ello decidí crear una campaña de Crowdfunding para intentar recaudar los 7000 € con los que podría terminar el viaje antes de que mis fondos se agoten.

“Con vuestra fuerza y apoyo, podre seguir respondiéndoos con todo mi coraje y corazón.”

11(Colorado On The Road)

Death Valley:

Gran Cañón del Colorado:

LAOS

Etapas:

27/03/2014 Descanso En Vientiane.

28/03/2014 Descanso En Vientiane.

29/03/2014 Descanso En Vientiane.

30/03/2014 Descanso En Vientiane.

31/03/2014 Vientiane – Nongkeun (123 Km).

01/04/2014 Nongkeun – Thang Beng (121 Km).

02/04/2014 Thang Beng – Thakhek (108 Km).

03/04/2014 Thakhek – Ban Nonvilay (121 Km).

04/04/2014 Ban Nonvilay – B.Vang Bouang Nuea (136 Km).

05/04/2014 B.Vang Bouang Nuea – Da Krong (102 Km) Entrada en Vietnam.

Laos

Nada mas cruzar a la otra orilla del río Mekong, tramitar el visado en el puesto fronterizo de Laos fue algo rutinario. Después del papeleo y de pagar 35 dólares de tasas, pedaleé los últimos 20 kilómetros de la jornada para llegar a su capital, Vientiane.

Después de haber escalado los duros puertos de montaña tailandeses, necesitaba un buen descanso y tiempo para tramitar el visado de Vietnam, por lo que me hospedé cuatro días en un Guest House para reponer fuerzas.

A pesar del continuo movimiento de los turistas en la capital laosiana, se respiraba paz y calma. Todas las tardes me acercaba a una terraza para degustar una cerveza local y contemplar el atardecer, después de haber cumplido con mis quehaceres del día…que sería de la vida sin un capricho de vez en cuando.

La gastronomía no se alejaba mucho de la tailandesa, pero con ciertas diferencias. Sin duda alguna la que mas me llamo la atención y que rápidamente descatalogué de mi dieta, era la carne de perro. No es porque no me guste la carne, al contrario, como carne a diario, es solo que considero al perro como un animal de compañía, al que muchas personas llaman mascota, pero que para mi, el colega de cuatro patas que me espera en Madrid, es parte de mi familia.

Una vez tuve el visado de Vietnam estampado en mi pasaporte, y con 75 dólares menos en mi cuenta por el pago de las tasas, retomé la ruta lazándome de nuevo a la carretera.

A medida que avanzaba y dejaba atrás la ciudad, fui sumergiéndome poco a poco en la parte mas tradicional del país donde la mayoría de la población, lejos de los núcleos urbanos, se dedica principalmente a la ganadería, la pesca y la agricultura, y quienes construyen sus hogares y comercios con la materia prima que la selva les proporciona.

Colorado_On_The_Road_Laos_Vientiane_Vuelta_al_mundo   (1)(Atravesando los primeros pueblos y dejando atrás Vientiane)

El primer día después de haber pedaleado 123 kilómetros, pare en un pequeño pueblo donde pedí permiso a una familia para acampar cerca de su hogar, y advertirles de mi presencia. Pero en vez de obtener el consentimiento al que estaba acostumbrado, me obsequiaron con la invitación de dormir en su casa.

Pude recobrar fuerzas con un buen baño y una suculenta cena, pero al sentarme junto al padre de familia, su mujer y sus tres hijos a ver la televisión en el único cuarto que consistía la casa, pude mitigar por unos instantes la melancolía de tener a mi familia a miles de kilómetros.

Colorado_On _The Road_Laos_Vientiane_Vuelta_al_ mundo   (2)(Colorado On The Road junto al padre de familia que me hospedo en su hogar)

Los dos días posteriores avance en dirección sur paralelo al río Mekong. Fue en una de estas jornadas, abrasado por el duro calor y asfixiado por la humedad, cuando estuve apunto de sufrir una insolación. Un fuerte dolor de cabeza, el incesante sudor y un mareo que me hacía tambalear de la bicicleta, me alertaron del estado de mi cuerpo, pero la solución estaba a mi alcance. Aparqué la bicicleta, me quité la camiseta y me zambullí en el refrescante río Mekong. A los pocos segundos ya estaba recuperado y como nuevo para continuar la marcha.

Antes de llegar a la ciudad de Savannakhet, cambié de dirección para dirigirme a la frontera con Vietnam, poniendo de nuevo rumbo al Este. Cada día de ruta en Laos, hacía breves paradas para explorar un poco la selva y contemplar mas de cerca las plantas y árboles que veía por primera vez. Cuando llegaba la noche, ver el sol ocultarse entre las montañas me aliviaba del fuerte calor, pero un nuevo inconveniente salía a la carretera. Millones de insectos voladores impactaban contra mi cuerpo, mi cara, y decenas de ellos caían atrapados en mi larga rizada melena En muchas ocasiones no tenia ni idea de que tenia enredado en el pelo, solo lo agarraba con la mano, tiraba fuerte para desenredarlo, lo lanzaba y continuaba pedaleando.

Colorado_On_The_Road_Laos_Vientiane_Vuelta_al_mundo   (3)(Colorado On The Road explorando la selva de Laos)

A la hora de acampar, los sonidos de la selva eran sencillamente impresionantes, y daba igual el pequeño pueblo o aldea en el que pasara la noche, el cielo estaba cubierto por un manto de estrellas.

La población laosiana es simplemente encantadora. Todos los chavales salían corriendo de sus casas para decirme ̈Hello” mientras agitaban la mano. Cada día compraba en el mercado una sandía y me sentaba a merendar junto a ellos, y por las tardes, todos lo jóvenes volvían de la escuela montados en sus bicicletas, compartiendo conmigo varios kilómetros y haciéndome compañía.

Colorado_On_The_Road_Laos_Vientiane_Vuelta_al_mundo   (4)(Colorado On The Road pedaleando junto a los jóvenes que vuelven de la escuela)

Mi paso por Laos fue breve, pero el suficiente para darme cuenta de los paraísos naturales que alberga, y de la gran variedad de ocio que ofrece. Sin duda alguna, es en el que mas grupos de turistas me he cruzado hasta el momento, y en el que mas he extrañado estar junto a mis amigos.

“Conocer el paraíso no es lo mismo, sino tienes con quien compartirlo”.

Colorado_On_The_Road_Laos_Vientiane_Vuelta_al_mundo   (5)(Colorado On The Road a orillas del río Mekong)

INDIA

Etapas:

25/01/2014 Descanso en Amritsar.

26/01/2014 Descanso en Amritsar.

27/01/2014 Amritsar – Phagwara (104 Km).

28/01/2014 Phagwara – Ambala (151 Km).

29/01/2014 Ambala – Nueva Delhi (208 Km).

30/01/2014 Descanso en Nueva Delhi (9 Km).

31/01/2014 Descanso en Nueva Delhi.

01/02/2014 Descanso en Nueva Delhi.

02/02/2014 Descanso en Nueva Delhi.

03/02/2014 Descanso en Nueva Delhi (13 Km).

04/02/2014 Descanso en Nueva Delhi.

05/02/2014 Nueva Delhi – Hodal (100 Km).

06/02/2014 Hodal – Agra (105 Km).

07/02/2014 Agra – Taj Mahal (15 Km).

08/02/2014 Taj Mahal – Sarai Ikdill (135 Km).

09/02/2014 Sarai Ikdill – Kanpur (138 Km).

10/02/2014 Kanpur – Fatehpur (109 Km).

11/02/2014 descanso Fatehpur.

12/02/2014 Fatehpur – Allahabad (122 Km).

13/02/2014 Allahabad – Varanasi (134 Km).

14/02/2014 Descanso en Varanasi (6 Km).

15/02/2014 Descanso en Varanasi.

16/02/2014 Descanso en Varanasi.

17/02/2014 Descanso en Varanasi.

18/02/2014 Descanso en Varanasi.

19/02/2014Varanasi – Sasaram (126 Km).

20/02/2014 Sasaram – Madanpur (66 Km).

21/02/2014 Madanpur – Barakatha (117 Km).

22/02/2014 Barakatha – Dhanbad (100 Km).

23/02/2014 Dhanbad – Kaksa (130 Km).

24/02/2014 Kaksa – Kolkata (146 Km).

25/02/2014 Descanso en Kolkata (20 Km).

26/02/2014 Descanso en Kolkata.

27/02/2014 Descanso en Kolkata.

28/02/2014 Descanso en Kolkata.

01/03/2014 Descanso en Kolkata.

02/03/2014 Descanso en Kolkata.

03/03/2014 Descanso en Kolkata.

04/03/2014 Kolkata – Aeropuerto de Kolkata (19 Km).

India

Nada mas cruzar la frontera y entrar en la India, me subí de nuevo a la bicicleta pedaleando hasta la ciudad de Amristar, donde visualice por primera vez todas las imágenes que recogí con mi cámara en tierras Pakistaníes. No tuve tiempo de recuperarme emocionalmente de todo lo vivido, la necesidad de esclarecer la realidad de los hechos era mas urgente, y poder mostrar al mundo la terrible realidad que vive a diario la población Pakistaní.

Trabaje día y noche en la edición del video, en la redacción del diario y en cuanto tuve todo preparado, me subí de nuevo a la bicicleta pedaleando con fuerza hasta Nueva Delhi, con angustia y ansia por revelarlo todo.

Una vez en la capital india y sintiéndome mas seguro, publique toda la información que tenia en mis manos mostrando la realidad de los hechos, y estuve varios días atendiendo a la prensa.

El estrés no se despego de mi cuerpo y mi mente en ningún momento. Solo encontré un poco de calma, cuando retome el viaje. Era momento de mirar al futuro, seguir hacia delante y continuar con la ruta, pero siendo siempre consciente de que nunca podré olvidar todo lo que he vivido.

El primer día que deje atrás Nueva Delhi, cada segundo encima de la bicicleta me aportaba cada vez mas paz, ya que es cuando estoy pedaleando cuando encuentro mis momentos de reflexión mas profunda.

La primera noche me invitaron a acampar en el jardín de un lujoso hotel. Volver a dormir en la tienda de campaña me hizo sentir viejas sensaciones que pensaba que había olvidado. Había retomado la ruta, mis piernas volvían a pedirme descanso después de kilómetros recorridos, volvía a sentir el sudor en mi frente y el viento en mi cuerpo con cada pedalada, y a encontrar el reposo necesario en mi fiel tienda de campaña. Había vuelto al que considero mi hogar desde que inicie el viaje, estaba de nuevo en la carretera.

Con solo una etapa mas, alcance la ciudad de Agra y pude contemplar el Taj Mahal. Me maravillo la arquitectura mogola de la obra, la cual necesito mas de 20.000 hombres y 22 años para llevarla acabo, pero aún me fascino mas la historia que hay detrás. El emperador Shah Jahan, desolado por la muerte de su mas querida esposa, Mumtaz, ordenó la construcción del increíble mausoleo, como tributo a su eterno amor.

(Colorado On The Road visitando el Taj Mahal)

Después de contemplar el Taj Mahal durante horas, llego el momento de subirme de nuevo a la bicicleta, y continuar con el viaje hasta mi siguiente parada, Varanasi.

Circulando por las carreteras indias, observé infinidad de animales. Monos, ocas camellos, burros, búfalos de agua, cerdos, cabras, cuervos, aguilas…y como no, vacas por doquier. Los mosquitos me atormentaban por las noches, y al no encontrar la efectividad deseada del repelente, opté por la acertada decisión de dormir con la tienda dentro de las habitaciones de los económicos hoteles en los que me hospedaba.

El tráfico de la india es un equilibrado caos, en el que se mezclan todo tipo de vehículos en la calzada, comunicándose constantemente con el claxon y circulando sin seguir ninguna norma de circulación. Tan pronto me adelantaba un alocado Tuk Tuk, venía en dirección contraria un camión, saliéndome de la carretera para evitar ser arrollado, pero topándome con un carro tirado por burros y una enorme montaña de heces de vaca y basura. A pesar del alocado tráfico, pronto me hice a él, pero hay algo a lo que no te puedes adaptar, la excesiva polución del ambiente.

En mi camino a Varanasi encontré un nuevo obstáculo, el cual ya había asumido que sin duda alguna tendría que superar. En mi llegada nocturna a la ciudad de Fatehpur, mis piernas me pedían mas kilómetros, pero mi estomago clamaba reposo. Fue entonces cuando conocí a un joven indio, Raj, quien me guió a un hotel cercano y negoció el precio consiguiéndome una económica habitación de hotel, en la que pase 36 horas superando la madre de todas las diarreas.

colorado-on-the-road-india(Colorado On The Road junto a Raj, en Fatehpur)

Gracias al descanso y a la amabilidad de Raj, quien me acompaño a los “restaurantes” para que me preparan arroz y sopa en condiciones higiénicas, pude volver a ponerme en pie y subirme a la bicicleta, para pedalear dos etapas de 122 y 134 kilómetros prácticamente en ayunas, para finalmente llegar a Varanasi,

Fascinado por la espiritualidad que hay entorno a la ciudad de Varanasi y al río Ganges, pasé varios días conociendo mas sobre la religión Hindú.

colorado-on-the-road-vanarasi-india-rio-ganges(Colorado On The Road a orillas del río Ganges)

Cuentan que la ciudad de Varanasi surgió a partir de una lagrima de Shiva, que fue derramada en el río Ganges hace mas de 7000 años. Es el destino que todos los Hindúes desean, para ser incinerados después de fallecer y ser liberados del ciclo de muerte y reencarnación (Samsara), alcanzando por fin la paz eterna (El Nirvana). Pero hay cinco excepciones que no son cremadas, los niños menores de 10 años, las mujeres embarazadas, los considerados santos y los fallecidos a causa de una picadura de serpiente, pues son considerados puros, y por último los que han contraído la lepra.

En la ceremonia, el cuerpo del fallecido es transportado en una camilla hasta orillas del río Ganges, donde es sumergido para purificarlo, mientras el Dom, quien se puede considerar un maestro de ceremonias, prepara la pira funeraria en el Ghats, una pasarela de piedra construida a orillas del río Ganges. El hijo mayor del fallecido enciende la pira, y el fuego es supervisado por el Dom en todo momento.

colorado-on-the-road-rio-ganges-varanasi(Familiares despidiéndose de un ser querido, antes de encender la pira funeraria)

Pasadas las tres horas necesarias para llevar a cabo la cremación, el Dom recoge de las cenizas los huesos de la cadera que no se han consumido en el fuego, y los arroja al río Ganges, para finalmente apagar las ultimas llamas con un jarrón de barro dejándolo caer al suelo.

Las cremaciones están abiertas a todo el mundo, y es una parte de su cultura que comparten con todo el que quiera conocer mas acerca del Hinduismo. Pero hubo algo que me llamo la atención después de despertar de los 30 minutos que estuve absorto contemplando las llamas de la pira funeraria, no había mujeres locales presentes. Después de preguntar, un señor indio me explicó que las mujeres son mas propensas a llorar, y sus llantos interrumpirían el viaje del alma al Nirvana. Aquella explicación me hizo darme cuenta que no había nadie triste ni pensativo, pues solo estaban despidiendo a un ser querido, quien descansaría alcanzando por fin la paz eterna.

Pasados cinco días en Varanasi, continúe atravesando el norte de la India para alcanzar mi ultimo destino, Kolkata. En un principio me marqué el objetivo de pedalear en cinco etapas 680 kilómetros, pero a la mañana de mi segundo día después de dejar atrás Varanasi, un conductor de un todoterreno estacionado en el arcén de la carretera, tuvo el detalle de abrir la puerta justo en el momento que lo estaba rebasando. No tuve tiempo ni de frenar ni de esquivarlo, por lo que impacte de lleno contra ella.

La rueda delantera fue la primera en hacer contacto, siguiéndola mi rodilla y hombro izquierdo, antes de irme al suelo pasando de 25 a 0 Km/h en décimas de segundo. El golpe fue duro, pero por fortuna, no pasaba ningún otro vehículo en ese preciso momento, por lo que no fui arrollado en el tiempo que permanecí tendido en el suelo. El amable señor, mas preocupado por su querida puerta que por mi estado, se subió a su vehiculo lo antes posible dejándome atrás sin prestarme ningún tipo de ayuda.

No era momento para las lamentaciones, era momento de ponerse de nuevo en pie, sacar fuerzas para borrar el dolor físico y sustituirlo por la superación personal.

Con la rueda delantera inservible y totalmente doblada, cargue con mi fiel potro hasta un taller cercano, donde me puse manos a la obra. Encontrar una llanta a mi medida no fue tarea fácil, y al acoplar una pieza totalmente anticuada en el primer mundo en una moderna bicicleta, las horas de trabajo se alargaron hasta que cayo la noche.

colorado-on-the-road-taller-bicicletas-india (Colorado On The Road en el taller de bicicletas, rodeado por curiosos indios)

En ningún momento he pasado desapercibido en mi viaje por la India. Pare donde pare, a los pocos segundos tengo a varios curiosos indios observándome, y a los pocos minutos a decenas de ellos, por lo que mi estancia en el taller no iba a ser una excepción. Al terminar la reparación y debido a la imposibilidad de retomar la carretera a esas horas de la noche, un amable señor llamado Ranapratap, se acercó al taller y me pidió que le siguiera a un restaurante cercano donde me invitó a cenar, y donde habló con el encargado para que me dejaran dormir en una esquina del local .

A la mañana siguiente, Ranapratap vino a despedirse y a desearme buena suerte con mi aventura. Al subirme de nuevo a la bicicleta, pronto me di cuenta de que la rueda no era una circunferencia exacta, y que con cada rodada, me acompañaba constantemente la sensación de pedalear sobre infinitos baches, pero no le di importancia, pues había conseguido superar el obstáculo, podía seguir adelante, podía seguir luchando.

Las cuatro etapas que empleé para llegar a Kolkata, me sumergí de lleno en la vida de la India. Cada noche pedía permiso para dormir con la tienda en los restaurantes de carretera y en las gasolineras, recibiendo siempre una hospitalaria afirmación. Compartían su mesa conmigo, me alimentaban con la real comida de la India, no la que encontramos en un restaurante para turistas, sino la humilde comida que ellos tienen en su día a día. Dormía junto a ellos, escapando del voraz apetito de los insufribles mosquitos bajo la protección de mi tienda, y esquivando la basura y las ratas para hacer mis necesidades en mitad del campo. Lo que para mí era una parte mas del viaje y de la aventura, para ellos era su día a día

Desde que entré en la India viví experiencias que hicieron tambalear mis ánimos. Aguante durante horas las largas entrevistas en Nueva Delhi para esclarecer los hechos de Pakistán, reviviéndolos constantemente. Me integré en el caótico trafico de la India hasta formar parte de él, volví a erguir la espalda después de que me la encogieran los retortijones de la tremenda diarrea en Fatehpur, volví a ponerme en pie cuando la puerta de un coche me lanzó al suelo, volví a subirme a la bicicleta cada mañana después de dormir rodeado por las ratas, volví a dejarme claro que pase lo que pase, siempre tendré la confianza en mí mismo para seguir luchando, para seguir adelante. Pero aún me quedaba ver la cara mas dura de la India.

A mi llegada a la ciudad de Kolkata, me hospedé en un económico hotel en Sudder Street, donde para mi sorpresa encontré un café español. Cuando me acerqué para saciar mi curiosidad, me encontré con un ambiente internacional en el que se juntaban jóvenes de todas las nacionalidades, incluida la española.

Enseguida entablé conversación con dos viajeros españoles, quienes estaban en Kolkata como voluntarios en la Casa Madre Teresa. Fernando, ex legionario, y Bernardo, ex Guardia Civil, pronto me pusieron al tanto de la gran labor que llevan a cabo las Hermanas de la Caridad, y junto con la ayuda de Daniel, un voluntario estadounidense que llevaba cerca de seis meses ayudando a los desamparados, no lo dudé un segundo y al día siguiente me registre como voluntario en la Casa Madre Teresa.

colorado-on-the-road-kolkata(Colorado On The Road junto a Fernando y Bernardo, en el café español)

Lo único que hace falta, es presentarse un lunes, miércoles o viernes en Shishu Bhavan a las 15:00 con tu pasaporte. Antes de iniciar el registro, nos dieron una extensa charla informativa de la situación actual en la ciudad, de la que quisiera remarcar, que en ella nos pedían que antes de ayudar a una persona por nuestra cuenta en la calle, contactásemos con una ONG o con un voluntario de mas experiencia, ya que los niños y los adultos son explotados para llevar a cabo la practica de la mendicidad. La comida que le los turistas les compran para su consumo, acto seguido la revenden para al final del día rendirle cuentas a sus “jefes”, y miles de niños y adultos con problemas físicos o mentales son abandonados en los Slum y en las estaciones de trenes, donde con seguridad acabarían falleciendo o en manos de los traficantes de personas, sino fuera por la labor de las ONGs y la Casa Madre Teresa.

Después del registro, me destinaron por las mañanas al centro de Prem Dam y por las tardes al centro de Kalighat, para poder ayudar a las hermanas en las tareas de mantenimiento de las instalaciones, y en las atenciones de los moribundos y desahuciados que alojan.

Pero tendría que esperar un día para iniciar mi voluntariado, puesto que me registre un miércoles y los jueves es el día libre de los voluntarios. Pero el día no sería desaprovechado, pues Fernando se había puesto en contacto con dos ONGs que trabajan en la ciudad, y me invitó a acompañarle para poder colaborar documentando su gran labor.

En la mañana del jueves, nos presentamos en el centro de Hope Foundation (www.hopechild.org), una ONG irlandesa que desde hace años trabaja en la ciudad de Kolkata. Allí nos recibió Jenny, una de las directoras de la ONG, quien puso a nuestra disposición a Gora, nuestro guía.

La primera parada la hicimos en el hospital de la fundación, donde lo que para nosotros sería un hospital normal del primer mundo, allí era todo un logro llevado a cabo con mucho esfuerzo. Alejado de la realidad de los hospitales del gobierno, en los que los perros, gatos, ratas y cucarachas comparten habitación con los hospitalizados en unas condiciones deplorables, Hope Foundation había conseguido abrir, gracias a las donaciones, un hospital con sala de Rayos X, ecografía, quirófano y dos plantas para atender a los hospitalizados, y todo ello con unas condiciones perfectas de higiene y sanidad.

colorado-on-the-road-kolkata-hope-fundation (Planta de internos en el hospital de Hope Foundation, donde una voluntaria ayuda a las enfermeras)

Pronto nos pusimos de nuevo en marcha para visitar los Slum, asentamientos en los que vive la gente en hogares improvisados y en la mas absoluta miseria., donde la ONG había abierto escuelas para dar educación a los niños.

colorado-on-the-road-kolkata-slum(Niños de las escueles de Hope Foundation en los Slum)

Pero la labor de la ONG no termina ahí. Muchos niños son abandonados en los Slum y en la estación de tren, y son acogidos en orfanatos construidos por la Fundación, donde no solo se les proporciona alimento, ropa, educación y un hogar a los menores, sino que también son tratados con cercanía y cariño.

Además, Hope Foundation ayuda a otras 12 ONGs para que puedan llevar acabo su gran labor. Una de ellas es Girl2B (www.girl2b.org), quien nos mostró un orfanato de acogida listo para abrir sus puertas a 52 niñas abandonadas, salvándolas de las calles, de los traficantes de seres humanos y de la miseria.

colorado-on-the-road-kolkata-girl-fudation(Orfanato de Girl2B preparado para acoger a 52 niñas abandonadas)

Después de haber conocido la dureza de las calles de Kolkata, fue esperanzador comprobar como Hope Foundation (www.hopechild.org) y Girl2B (www.girl2b.org), dan un rayo de esperaza.

En la mañana del jueves, madrugué para llegar puntual a las 07:00 a la Casa Madre Teresa, e iniciar mi primer día de voluntariado. Después de un breve pero agradecido desayuno, que consistía en un poco de pan, un plátano y un té, se abrían las puertas y los voluntarios nos organizábamos en grupos según el centro que nos habían asignado.

Pronto el grupo de Prem Dam se puso en marcha, y a las 08:00 iniciamos nuestras tareas ayudando a las hermanas en el duro trabajo que conlleva mantener las instalaciones. Comenzábamos tendiendo la ropa y limpiando los suelos, para después dar el té con galletas a los residentes, adultos desahuciado y moribundos, con problemas físicos y mentales que fueron abandonados en la calle a su suerte, y que las hermanas acogieron salvándoles del trágico final que les deparaba. Nuestra labor no terminaba ahí, también las ayudábamos a servir la comida y a fregar los utensilios de cocina, y también dábamos a los residentes la atención y el amor que merecen. A la llamada de “brother”, nos acercábamos cualquier voluntario para atender la petición del residente, que casi siempre era un simple saludo con la mano, un abrazo o unos minutos de atención.

colorado-on-the-road-kolkata-voluntariado (A las puertas de Prem Dam, en mi primer día de voluntariado)

Después de ver las calles de Kolkata, de comprobar la miseria en la que llegan a vivir las personas, fue esperanzador ser testigo de la gran labor que llevan a cabo las hermanas, dando un trato humano a las personas rechazadas por la sociedad, en un centro limpio, higiénico, digno y con todo el cariño del mundo.

Pero el día continuaba, y mi labor se trasladaba por la tarde al centro de Kalighat, donde durante la primera hora teníamos un contacto mas cercano. Dábamos masajes a las personas que tenían los músculos atrofiados, ayudábamos en la higiene personal y en los momentos libres, simplemente hacíamos compañía a los residentes, quienes daban una palmadita en la cama como señal para que te sentaras a su lado. La comunicación era complicada, todos hablaban Hindi o Bengalí, y pocos eran los que hablaban inglés, pero había una palabra que aprendieron rápidamente:“Thank you”.

La segunda hora les dábamos la cena y ayudábamos a las hermanas a limpiar los utensilios de cocina. Cada día después de terminar el voluntariado, nos reuníamos jóvenes de todas las nacionalidades en Sudder Street, para cenar juntos y compartir una cerveza en un ambiente internacional, en el que se respiraba el buen rollo.

colorado-on-the-road-kolkata-grupo-voluntariado (Colorado On The Road junto a otros voluntarios en Sudder Street)

Mis cuatro días de voluntariado pasaron con normalidad, pero en una de las tardes en Kalighat, había un voluntario japonés que trajo pasteles para todos los residentes. En el momento que estaba junto a Fernando atendiendo a un hombre, este cogió el dulce con la mano, lo partió en tres y nos dio un trozo a cada uno. No tengo que imaginar la cara que se me puso, pues era la misma que tenia Fernando por el inmenso gesto de generosidad que habíamos recibido.

Mi ultimo día en Kalighat, fui testigo de algo que no estaba preparado para ver. Cuando estaba dando un masaje a un hombre con el cuerpo paralizado después de haber sufrido tres ictus, vi, dos camas mas adelante, como un voluntario estadounidense le sujetaba la mascarilla de oxigeno a un residente en estado crítico, el cual luchaba por cada bocanada de aire. En ese momento no era consciente de que estaba presenciando sus últimos segundos, ya que minutos después, el hombre falleció.

Las hermanas rezaron una oración por el alma del difunto, y todos los voluntarios coincidimos en que al menos ese hombre no había muerto solo en la calle y sin cuidados, había vivido sus últimos momentos con atención, con dignidad y había tenido a su lado, a una persona que sin conocerla de nada, le demostraba su amor.

Terminado mi voluntariado y después de despedirme de todas las amistades, era momento de continuar el viaje, de subirme a un avión y alcanzar el sudeste asiático. Me fui pensativo en mis ultimas pedaladas en la India camino al aeropuerto, donde me embarcaría con destino a Bangkok. Una clara visón me llevo de todo lo que he presenciado en Kolkata:

“Aquel que realmente muere pobre, es aquel que vive sin amor.”

India: Agra.

India: Desde Agra a Varanasi.

India: Varanasi.

India: Desde Varanasi a Kolkata.

India: Kolkata.

STATEMENT OF THE FACTS THAT OCCURRED IN PAKISTAN

Hello All,

I write to you from New Delhi where I am finally safe and sound.

I want to begin by thanking the Pakistani military for the care and safety they provided me as well as thank members of the Ministry of Foreign Affairs for all of their efforts. With all of my heart I mourn the deaths of the six members of the Pakistani Military, men who lost their lives in the line of duty fighting against barbaric terrorists. I send my sincerest condolences to their family and friends. I would also like to thank the representatives of the national and international media for the attention they have given me these days, and my supporters as well as my family and friends for their constant and unwavering love and encouragement.

The unfortunate death of six soldiers, bears no relation to the events of which I was a victim

I want to make clear, contrary to some comments and published reports, at the time of the attack on the vehicle we were traveling in we were alone on the road. The six police officers, who unfortunately lost their lives, did not die in the attack on our vehicle and therefore bear no relation with me. Fortunately, the driver and the escort traveling with me, were able to escape with their lives, I was the only person wounded in the attack.

The protection of escorts from the Pakistani authorities was compulsory, to which I am eternally grateful

The protection of the Armed Forces is provided throughout the territory due to terrorist activity in the area, and was not in any way provided to me exclusively. Pakistani military and police in the line of duty keep watch over the safety of all residents and travelers in the area.

I never asked for an escort from the Pakistani army, but I took the recommendations and precautions they provided me. Thanks to their anonymous and selfless work, I felt safe and reassured as much as is possible after seeing the effects of a bomb attack on a bus travelling with 40 Pakistani passengers, which sadly, did not leave a single survivor.

The choice of traveling through the territory, a conscious decision that I was obligated to make due to the circumstances

Due to setbacks because of the harsh travel conditions in the Iranian desert, I was not on time to take one of the two trains leaving monthly from Zahedan city bound for Quetta. My visa was expiring in two days and I decided to cross the border to get on a bus to the border town of Taftan. At all times I was aware of the complications involved in passage through the territory, but in the exercise of my freedom, I was ready to meet them without help and by my own means.

Once in Taftan I followed the instructions given to me by the Pakistani army and traveled in an escorted convoy, a service granted to all travelers transiting the area.

At all times I was aware of the dangers and followed the recommendations of the army, in order to minimize the risks my journey involved.

In this challenge I’m meeting a lot of kind, hospitable, generous and interesting people. Just remember that sport unites cultures, transcends barriers and makes the world “smaller” and closer than what artificial boundaries would have us believe.

With all my heart, thank you all very much,

Javier Colorado

COMUNICADO DE LOS HECHOS QUE OCURRIERON EN PAKISTÁN

Hola a todos, ahora por fin seguro, en Nueva Delhi.

Quiero empezar por agradecer la atención y seguridad que las fuerzas armadas pakistaníes me han prestado y lamentar de todo corazón, el fallecimiento de seis de ellos en el cumplimiento de su deber por la barbarie terrorista; y a los miembros del Ministerio de Asuntos Exteriores por sus gestiones. Mis más sinceras condolencias a sus familiares y amigos; a los representantes de  los medios de comunicación nacionales e internacionales, por la atención que me han prestado en estos días;  y a mis colaboradores y a mis amigos y familiares, por su constante e inquebrantable aliento.

 La lamentable muerte de seis militares, no guarda ninguna relación con los sucesos de los que fui víctima

Quiero dejar muy claro, frente algunos comentarios e informaciones publicados, que el momento del ataque al vehículo en el que viajaba, estábamos solos en la carretera. Los seis policías que lamentablemente perdieron la vida, no murieron en tal ataque y, por tanto, no guarda ninguna relación conmigo.  Afortunadamente tanto el conductor como el escolta que viajaban conmigo, salimos con vida aunque el único herido leve del atentado fui yo.

La protección con escoltas fue un imperativo de las autoridades pakistaníes a las que estaré eternamente agradecido

La protección de las Fuerzas Armadas se brinda en todo el territorio de hostigamiento de los terroristas, y en absoluto a mí en exclusiva. Militares y policías pakistaníes, velan en el cumplimiento de su deber, por la seguridad de todos los habitantes y viajeros del territorio.

No solicité la escolta del ejercito pakistaní, sino que adopte las recomendaciones y precauciones que me dieron. Gracias a su anónimo y desinteresado trabajo, me sentí seguro y aliviado hasta donde es posible después de haber visto los efectos de una bomba que acabó con un autobús regular de  40 pasajeros pakistaníes y que, tristemente, no dejó ni un solo superviviente.

La elección de transitar por el territorio, una decisión consciente y obligada por las circunstancias

Por contratiempos en las duras etapas llevadas a cabo en el desierto iraní, no llegue a tiempo de coger uno de los dos trenes que salen mensualmente de la ciudad de Zahedan con destino a Quetta. Mi visado estaba a dos días de expirar y tomé la decisión de cruzar la frontera terrestre para subirme en un autobús en la ciudad fronteriza de Taftan.  En todo momento fui consciente de las complicaciones que entrañaba el paso por el territorio, pero en el ejercicio de mi libertad, estaba dispuesto a afrontarlas sin ayuda y por mis medios.

Una vez en Taftan seguí las indicaciones que el ejercito pakistaní me dio y viajé en los convoyes y con la escolta que otorgan a todos los viajeros que transitan esa zona.

En todo momento fui consciente de los peligros y seguí las recomendaciones del ejercito, con la finalidad de minimizar los riesgos que mi viaje implica.

En este reto estoy conociendo a mucha gente bondadosa, hospitalaria, generosa e interesante. Solo recordar que el deporte une culturas, traspasa barreras, y hace el mundo más “pequeño” y cercano de lo que las fronteras artificiales nos hacen creer.

De todo corazón, muchas gracias a todos

Javier Colorado

IRÁN

Etapas:

23/12/2013 Khajal – Evolglu (95 Km)

2412/2013 Evoglu – Tabriz (121 Km)

25/12/2013 Tabriz – Bostanabad (80 Km)

26/12/2013 Bostanabad – Miyaned (105 Km)

27/12/2013 Miyaned – Zanjan (134 Km)

28/12/2013 Zanjan – Qazvin (175 Km)

29/12/2013 Qazvin – Nazarabad (44 Km)

30/12/2013 Nazarabad -Teheran (105 Km)

31/12/2013 Descanso en Teheran

01/01/2014 Descanso en Teheran

02/01/2014 Descanso en Teheran

03/01/2014 Descanso en Teheran

04/01/2014 Descanso en Teheran

05/01/2014 Descanso en Teheran (19 Km)

06/01/2014 Descanso en Teheran (21 Km)

07/01/2014 Descanso en Teheran (25 Km)

08/01/2014 Teheran – Hoz-e-soltan (95 Km)

09/01/2014 Hoz-e-soltan -Mesh-Kat (140 Km)

10/01/2014 Mesh-Kat – Mahabad (141 Km)

11/01/2014 Mahabad -Neyestanak (68 Km)

12/01/2014 Neyestanak – Ardakan (173 Km)

13/01/2014 Ardakan – Mehriz (89 Km)

14/01/2014 Mehriz -Anar (121 Km)

15/01/2014 Anar -Kerman (174 Km)

16/01/2014 Kerman – Mahan (84 Km)

17/01/2014  Mahan – Bam (162 Km)

18/01/2014 Bam – Zahedan (149 Km + 150 Km en Autobus)

19/01/2014 Zahedan -Taftan (94 Km coche privado). (Entrada en Pakistan)

Irán

Cuando pase la frontera iraní, pedalee con fuerza durante tres horas en busca de un pueblo en el que encontrar cobijo. En mi mente solo se repetía el aviso que recibí por parte de los turcos, del grave peligro que corría de ser víctima de un asalto con violencia en el territorio persa.

Nada mas llegar a Khajal, entre en un pequeño local para escapar del frío de la noche. El haber salido de Turquía, no significaba que hubiera dejado atrás las temperaturas bajo cero. Fue entonces cuando conocí a Ali, un hombre que se dedica a la reparación de tractores agrícolas, que sin dudarlo un segundo me ofreció pasar la noche en su humilde taller.

Después de ofrecerme una surtida cena, saco de una bolsa una plasta negra y arranco una porción como si de plastelina se tratase. Le dio forma plana y circular, lo unió a un trozo de alambre y calentó otro en el fuego hasta que este se puso al rojo vivo. Mientras con una mano sujetaba el fino metal con la extraña sustancia en su extremo, con la otra le acercaba el incandescente hierro, quemando lentamente y liberando un humo de extraño olor, e inhalando con una pajita. Sorprendido por la desconocida situación, le pregunte sobre aquella extraña sustancia, pero no entendí en ese momento la explicación. Mas adelante del viaje, me comentaron que era opio.

COLORADO ON THE ROAD JUNTO CON ALI(Colorado On The Road junto a Ali)

En mi camino a Teherán, fui hospedado en varias ocasiones y advertido numerosas veces del peligro que corría de recibir un violento atraco en Irán. Pero la verdad, es que en ningún momento temí por mi seguridad. La amabilidad y hospitalidad iraní, pronto alejaron todos los temores de mi mente. El mayor susto que me lleve, fue cuando compre un brick de leche y al abrirlo, me fije en que la fecha de caducidad databa de 1392. Según el calendario musulmán, están en el siglo XIV.

El dia de Noche Buena, pedaleando para llegar a la ciudad de Tabriz, conocí a Akbar en medio de la carretera. Este amante de la bicicleta, el deporte y la aventura, me obsequio con una bebida energetica, comida y la lista de amigos suyos en Irán para que me hospedaran.

COLORADO_ON_THE_ROAD_IRAN_3(Colorado On The Road junto a Akbar)

Antes de llegar al centro de la ciudad de Tabriz, pare a las afueras para cenar en un restaurante, y salir de mi rutina en Noche Buena, buscando la opción mas económica que se amoldara a mi bolsillo. Entre en un discreto establecimiento, en el que conocí aun al joven iraní de 21 años que trabajaba en la cocina. Casualmente también se llamaba igual que mi primer anfitrión en el país, Ali. No solo me dio de cenar, sino que también me ofreció quedarme a dormir en el almacén del restaurante, donde el paso también la noche para hacerme compañía.

COLORADO_ON_THE_ROAD_IRAN_2(Colorado On The Road junto a Ali. Nuestros diferentes gustos futbolisticos no impidieron que creciera nuestra amistad)

En tan señaladas fechas, la melancolía que me producía estar  lejos de la familia, fueron levemente mitigadas al poder dormir caliente bajo techo, con el estomago lleno y  en agradable compañía.

A medida que avanzaba hacia Teherán, cada día hacia menos frío e iba dejando la nieve atrás. Las temperaturas se acercaban cada vez mas a los 0ºC por la noche, y de día rondaban los 10 ºC.

En la ciudad de Zanjan conocí a Baback, un iraní que me presto su teléfono para llamar a Behnam, uno de los contactos de la lista de Akbar.

Behenam me hospedo en su casa, compartió conmigo su pasión por la bicicleta y la escalada. Mientras cenábamos, me contó lo duro que se le hacia vivir en Irán, a raíz de que ganaba muy poco dinero en su trabajo, y cada vez que se emprendía en un viaje con su bicicleta fuera del país, el cambio de moneda le acortaba los días de aventura. No dude ni un segundo en mostrarle mi apoyo, para que si en un futuro tiene intenciones de venir a España en busca de trabajo, que siempre tuviera en cuenta que mi casa y mi amistad estarían siempre a su disposición.

COLORADO ON THE ROAD JUNTO A BEHNA(Colorado On The Road junto a Behnam)

Después de haber atravesado las ciudades de Tabriz, Miyaned, Zanjan, Qazvin, Nazarabad, finalmente llegaba a Teherán. Un amigo español, me había puesto en contacto con Tazu, su antigua compañera de universidad iraní que reside en la capital.

COLORADO ON THE ROAD EN LA TORRE DE LA LIBERTAD DE TEHERÁN(Colorado On The Road en la Torre de la Libertad de Teheran)

Nada mas llegar al centro urbano, busco un teléfono publico en la estación de autobuses para llamar a Tazu. Pero antes de llegar a la cabina, la bicicleta y mi aspecto de turista llaman rápidamente la atención de los iraníes, formándose un revuelo de gente alrededor mío en cuestión de segundos, dispuestos ayudarme.

Uno de ellos saca rápidamente su teléfono móvil para llamarla, me pone en contacto con ella y me comunica que por la mañana se había lesionado la rodilla, y que no le es posible venir a buscarme. Pero el amable ciudadano se ofrece a buscar la dirección y a guiarme en coche hasta la su casa.

Tanto a ella como a mi nos parece bien, por lo que me pongo en camino siguiendo al vehículo con mi bicicleta, atravesando el caótico trafico de Teherán. Pero al llegar a nuestro destino, algo no iba bien. Tazu había salido urgentemente de su casa con la excusa de ir al hospital a raíz de su lesión en la rodilla, debido a que aquel amable ciudadano la había comunicado que era un policía de incógnito.

Al parecer, esta terminantemente prohibido que una mujer soltera reciba a un invitado en su casa. La única solución para aquella situación, fue que pasar la noche en un hotel totalmente alejado de mis posibilidades económicas, y esperar al día siguiente hasta que todo el temporal hubiera pasado.

Por la mañana vuelvo a ponerme en contacto con Tazu por medio del teléfono del hotel, y soy hospedado esa noche en su casa. Era el día de fin de año y casualmente, era también el aniversario de la muerte del profeta Mohamad.

Esa misma noche me invita a una fiesta y me tomo las uvas a las 00:00 siguiendo nuestra tradición. Ademas tenían preparado un buffet de carnes, arroces, guarniciones, postres…fue una gran cena de noche vieja, que me hizo sentir en familia.

COLORADO_ON_THE_ROAD_IRAN_6(Colorado On The Road cenando el día de Noche Vieja)

Al irme a dormir esa noche, antes de cerrar los ojos miro la hora y justo eran las 02:30, las 00:00 en España. La melancolía se apodero de mi mente, imaginando a mis familiares y amigos tomando las uvas, disfrutando de la Noche Vieja y dando la bienvenida al año nuevo.

Al despertar, seguí con una tradición para mi de año nuevo. Ver una película de dibujos animados acurrucado en el sofá, tapado con una calentita manta. Tazu me hizo sentir como en mi propia casa.

En los días venideros, Tazu me hospeda en su hogar, me enseño la ciudad y me llevo de excursión a los Montes Alborz.

COLORADO_ON_THE_ROAD_IRAN_7(Colorado On The Road escribiendo el diario en los Montes Alborz)

Intento trabajar todos los días en mis publicaciones de las redes sociales, pero desde que se acabo la monarquía en Irán hace mas de 30 años, el país vive bajo una estricta censura. No puedo acceder ni a Facebook y ni al Twitter, y mi tarjeta de crédito no es aceptada en ningún banco.

Empiezo con el tramite para el visado pakistaní y finalmente me es concebido. Antes de despedirme de Tazu y de su gran hospitalidad, consigo encontrar una agencia de viajes que me proporciona dinero en metálico, a traves de una transferencia bancaria bajo unos fuertes intereses del 11%.

Después de agradecer a Tazu toda su generosidad y con el visado de Pakistán en mi pasaporte, pongo rumbo a la ciudad de Zahedan para coger un tren, atravesar Pakistan, y llegar a la India.

Salgo a contrarreloj. Tramitar el visado me llevo demasiados días. Tomo la decisión para acortar distancias de no visitar las ciudades de Esfahan y Shiraz. Aun así me separan mas de 1400 Kilómetros hasta Zahedan, pero estoy decidido a pedalear con fuerza para llegar a tiempo al tren que sale en 10 días.

COLORADO_ON_THE_ROAD(Nevada en el desierto camino a Zahedan)

El desierto es llano y no tengo ningún puerto de montaña, pero el tiempo es muy variable. Un día el sol brilla y la temperatura es de 18 ºC de día y 3ºC de noche, consiguiendo avanzar mas de 140 Kilómetros por etapa. Pero otros días me enfrento a fuertes nevadas, temperaturas bajo cero o tormentas de arena, relentizando mi avance y acortando las etapas, pero derramando sudor en todas y cada una de ellas para conseguir llegar a tiempo a mi destino.

COLORADO_ON_THE_ROAD_IRAN_9(Atravesando una tormenta de arena, camino a Zahedan)

Atravieso las ciudades de Qom, Kashan, Naein, Ardakan, Yazd, Kerman y Bam. Pero un nuevo problema se presenta. La cubierta de la rueda trasera esta muy deteriorada después de más de 8000 Kilómetros y los pinchazos no dejan de producirse, y la imposibilidad de acceder a repuestos me lleva a valerme de mi ingenio. Cambio de posición la cubierta  delantera y la instalo en la rueda trasera, ya que esta apenas contaba con 4000 Kilómetros y estaba en mejores condiciones. Para reforzar la rueda que tanto peso aguanta y soporta la tracción, abrí en canal una de las cámaras pinchadas, la utilice de envoltura para la cámara en perfectas condiciones, e introduciendo ambas unidas de nuevo en la cubierta de la rueda, otorgando una barrera extra a los pinchazos a mi fiel compañera. El invento funciono y una vez mas conseguí seguir adelante, pero lamentablemente no llegue a tiempo a la ciudad de Zahedan y el tren salió sin mi en su interior.

COLORADO_ON_THE_ROAD_IRAN_10(Colorado On The Road llevando acabo los trabajos de reparación)

Desde la ciudad de Bam hasta Zahedan, pedalee 149 Kilometros y avancé ese mismo día los últimos 150 en autobús, para llegar con tiempo suficiente a la ciudad de Zahedan antes de que finalizara mi visado. Una vez allí, debía informarme de los autobuses disponibles para llegar hasta Quetta, utilizando el único medio de transporte que se amoldaba a mi bolsillo.

Después de pasar la noche en la estación de autobuses, me veo obligado a alquilar un coche privado para llegar a la frontera con Pakistan, puesto que en el abarrotado autobús no quedaba espacio para mi equipaje. Pero pude evitar pedalear en aquella carretera, la cual las autoridades iraníes me habían desaconsejado transitar con mi bicicleta.

COLORADO ON THE ROAD LLEGANDO A LA FRONTERA DE PAKISTAN(Colorado On The Road llegando a la frontera con Pakistán)

Cuando llegué al paso fronterizo, me despedía de un país que me había tratado con gran cariño y respeto. De los 28 días que duro mi estancia, fui hospedado 21 de ellos, recibiendo alimento y el aprecio de esta encantadora población.

Por delante me quedaba atravesar Pakistán, llegar en autobús hasta Quetta y viajar desde allí en tren hasta Lahore y así alcanzar la India.

En mi paso por Irán me enfrente a nuevos retos y obstáculos. En la vida nos cruzamos a diario con nuevos baches en el camino, pero solo nosotros podemos decidir enfrentarlos y superarlos para seguir adelante.