Ecuador

Etapas:

11/01/2015 Ipiales – Ambuqui (Entrada en Ecuador) (94 Km).

12/01/2015 Ambuqui – Otovalo (70 Km).

13/01/2015 Otovalo – Quito (85 Km).

14/01/2015 Quito – Tumbaco (58 Km).

15/01/2015 Descanso en Tumbaco.

16/01/2015 Descanso en Tumbaco.

17/01/2015 Descanso en Tumbaco.

18/01/2015 Descanso en Tumbaco.

19/01/2015 Descanso en Tumbaco.

20/01/2015 Descanso en Tumbaco.

21/01/2015 Tumbaco – Alluriquín (134 Km).

22/01/2015 Alluriquín – La Crespa (92 Km).

23/01/2015 La Crespa – Tosagua (95 Km).

24/01/2015 Tosagua – San Lorenzo (104 Km).

25/01/2015 San Lorenzo – Ayampe (89 Km).

26/01/2015 Descanso en Ayampe.

27/01/2015 Descanso en Ayampe.

28/01/2015 Descanso en Ayampe (38 Km).

29/01/2015 Ayampe – Vía a la Costa (86 Km).

30/01/2015 Vía a la Costa – Troncal a la Costa (162 Km).

31/01/2015 Troncal a la Costa – Hierba Buena (59 Km).

01/02/2015 Hierba Buena – Cuenca (84 Km).

02/02/2015 Descanso en Cuenca.

03/02/2015 Descanso en Cuenca.

04/02/2015 Cuenca – Pasaje (142 Km).

05/02/2015 Pasaje – Tumbes (Entrada en Perú) (104 Km).

Ecuador

Por primera vez crucé una frontera acompañado. Luis Chamorro quien me estuvo hospedando mis últimos días en Colombia, pedalearía a mi lado hasta llegar al pueblo ecuatoriano de Ambuqui, donde dormiríamos en su casa de vacaciones.

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(Entrada en Ecuador)

A medida que avanzábamos por mi país numero 28 desde que inicié esta gran aventura, las montañas y las eternas pendientes me hacían pensar que no había cruzado esa línea imaginaria, pero no tardó mucho tiempo en cambiar el paisaje, dejar atrás las frondosas colinas sustituidas por un terreno mas árido y sin casi vegetación.

Constantemente Luis me deja atrás, mi marcha no era tan rápida como la suya pero finalizamos la jornada con una tremenda bajada que nos llevaría a nuestro destino.

En mi primera impresión de Ecuador, el descenso de seguridad en las carreteras hizo que me relajara pedaleando en un país mas tranquilo, sin constantes controles policiales ni retenes militares.

Al amanecer llegó la mujer de Luis con su hijo y un amigo. Mientras ellos disfrutaban de la piscina nosotros pedaleamos hasta Ibarra donde quedamos para almorzar en la Laguna de Yahuarcocha, y me dieron a probar los famosos helados caseros de Paila. La despedida no fue cómoda, siempre estrecho lazos muy rápido con las personas que me reciben en su hogar, y sin duda alguna echaré de menos a Luis y su familia. Pedaleando con la luz del atardecer llegué hasta Otovalo para hacer noche y prepararme para mi llegada a Quito.

Las carreteras ecuatorianas están en constante expansión, creando unas autopistas que sin duda alguna fortalecerán la economía del país. El presidente de la republica incita a todos los ciudadanos con carteles publicitarios para ayudar a Ecuador a convertirse en una potencia turística, y la respuesta de sus ciudadanos acompaña la iniciativa recibiendo a los extranjeros con los brazos abiertos.

Pedalear hasta la capital fue una tortura por las eternas pendientes, especialmente la última antes de llegar a la ciudad. Pero he ahí donde esta la belleza de la bicicleta, aguantar el duro camino en una simbiosis entre el musculo y el metal, para finalmente alcanzar la meta.

Con el objetivo de visitar el Monumento a la Mitad del Mundo situado al norte de Quito, pasé la noche en un hostal de Carcelén. No me quedaba lejos así que llegué a muy buena hora, pero lo primero con lo que me tope fueron unos tornos. Debía pagar 3 dólares y no podía acceder con mi bicicleta. Bucéfalo y yo somos uno, así que la idea de separarme de él no me agrado ni un solo segundo. Intente hablar con algún encargado a ver si podría entrar aunque fueran solo 5 minutos para sacarme la fotografía con mi potro, pero no hubo manera. Desde los tornos realice varias fotografías y saque mi cámara de video para grabarme y presentar un articulo que estaba preparando para los lectores de una revista de ciclismo española. Mis primeras palabras fueron: “Estoy en la Mitad del Mundo, en Ecuador, me gustaría mostrároslo mas de cerca pero lamentablemente no me dejan entrar con la bicicleta y mi potro y yo somos uno…”. En cuanto fui a grabar la segunda toma se acerco a mi una encargada de la seguridad del Monumento, me abrió los tornos y me dijo “ Ven, te dejo grabar mas de cerca”. Al parecer la solución me la dio mi cámara de video y además no pague ni un céntimo. Hecho el trabajo pedalee hasta Tumbaco, situado al Este de la ciudad para llegar a la Casa Ciclista de Santiago, una de las mas visitadas en todo Latinoamérica.

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(Colorado On The Road en el Monumento de la Mitad del Mundo)

Santiago lleva mas de 20 años recibiendo a cicloviajeros en su casa, y firme en su cuarto libro de visitas siendo yo el numero 463, y el tercer viajero que llegaba en 2015. Santiago ofrece un lugar tranquilo y seguro para dormir con la tienda de campaña, la oportunidad de aprender mecánica en su taller de bicicletas y de compartir experiencias con otros viajeros. Durante varios días compartí momentos con un Colombiano, un Francés y un Argentino. Fueron unos días muy tranquilos en los que el deber me llamaba. Tenia mucho que trabajar con el ordenador para actualizar todo el material documental del viaje y preparar el articulo para la revista española.

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(Colorado On The Road junto a Santiago)

Demasiadas horas enganchado al portátil me dejaban la cara cuadriculada, pero pasaba buenos ratos con mis compañeros que me daban ánimos y me arrancaban siempre una sonrisa. La mala noticia fue que tanto el video que grabe en el Monumento de la Mitad del Mundo, como el articulo y las fotografía que envié junto a varios de mis documentales, no interesó a la revista por lo que decidieron al final no comprarme todas esas horas de trabajo, una puerta mas cerrada en las narices.

A pesar de estar junto a gran compañía, el clima de montaña no es lo mío. Reanudé la marcha directo a la costa pedaleando montaña abajo a través de la niebla, la lluvia y el frio junto al bosque húmedo siguiendo el cauce del rio. La primera noche acampé sobre el barro y bajo la lluvia al lado de un reten de la policía, cocinando la cena de una forma que nunca antes había usado. Ante la dificultad de encontrar bombonas para mi camping gas, seguí el manual de una página de internet para fabricar un hornillo con una lata de Coca-Cola utilizando alcohol como combustible. El invento dio resultado, el agua tarda bastante en hervir pero el resultado son unos espaguetis para cenar.

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(Bajando los Andes camino a la costa)

Durante las dos etapas siguientes me topé con muchas colinas de pequeña altura que no me dejaron margen para avanzar con velocidad. La lluvia cada día era menos abundante y el calor de la costa cada vez llegaba con mas fuerza.

El final de mi tercera etapa desde Quito instalé el campamento en el césped próximo a una gasolinera, cené lo poco que tenía y me fui pronto a dormir. A los 20 minutos de estar dentro del sobre alguien vino a mi “puerta”, abrí la cremallera y asome la cabeza, vi a un hombre parado frente a mi con un plato de comida y un vaso de zumo. Pensaba que me iba a dormir con el estomago casi vacío, pero en vez de eso descansaría con una cena completa. Por la mañana el generoso vecino llamado Javier, me invito a desayunar a su casa y a conocer a su familia.

Pasé un par de horas con su mujer, su suegra y sus tres hijas, disfrutando de un abundante desayuno, eran una familia humilde. Mientras me alimentaba me dijeron algo que he ido escuchando por medio mundo: “Hemos pasado momentos difíciles, y sabemos lo que es pasarlo mal. Ahora que nos van mejor las cosas siempre intentamos ayudar con lo que tenemos, aunque no sea mucho”.

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(Colorado On The Road con la familia de Javier)

Mi infancia fue muy buena, nunca me ha faltado de nada y cuando quise tener la oportunidad de trabajar y estudiar, la tuve. En este viaje estoy afrontando los momentos mas difíciles de mi vida y entiendo perfectamente la postura de esta familia, lo cual me hizo valorar muchísimo mas su gran gesto.

Deje atrás a la encantadora familia de Javier y pedalee los últimos kilómetros hasta Manta, alcanzando así la costa ecuatoriana, el calor, el buen tiempo y cumpliendo los 33.000 kilómetros. Apuré el día hasta San Lorenzo, donde acampé en la playa junto la brisa del mar y el sonido de las olas.

La etapa siguiente recorrí la costa dirección Sur hasta llegar al pueblo de Ayampe, donde había quedado con encontrarme con un amigo aventurero. Llegué a los hostales de la primera línea de playa antes de que el sol se pusiera. Sin teléfono al que llamar simplemente me quedé de pie rodeado de surferos esperando toparme con mi colega, y a los pocos minutos escuche mi nombre a lo lejos. Saliendo del mar, con una tabla de surf en una mano y levantando la otra saludándome, mientras caminaba hacia mi con una sonrisa en la cara, estaba Parker.

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(Colorado On The Road junto a Parker)

Mis amigos de Vanajeros habían tenido un problema con su furgoneta al entrar en Ecuador, el motor de su fiel vehículo había gripado. Joel ya estaba de vuelta en Estados Unidos, Aidan y Madison se habían quedado en Cuenca siguiendo sus planes iniciales de instalarse en la ciudad y trabajar durante unos meses, y Parker continuo de mochilero unas semanas mas recorriendo Ecuador antes de volver a casa. Coincidir con él en el camino fue la mejor noticia que tuve en semanas.

Durante varios días estuve disfrutando de la paz y calma de una costa dedicada al deporte. Cada día la puesta de sol era sencillamente perfecta y por las noches bebía cerveza a orillas del mar con otros viajeros. Una noche iluminado por la luz de la luna me di un baño en las agitadas aguas, y el mar guió mi camino envolviéndome con el plancton fluorescente. Fue un breve descanso que valió mil veces mas la pena que haber pedaleado 20 kilómetros mas hasta Montañita, la ciudad de la juerga absurda de la costa ecuatoriana.

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(Puesta de sol en Ayampe)

La ruta continua y cada vez es mas complicado no mirar atrás, pero justamente todo lo que voy dejando en el camino es lo que mas fuerzas me da para seguir adelante, cada vez son mas personas las que apoyan mi proyecto, y que quieren verme completándolo con éxito.

Con un fuerte abrazo me despedí de Parker y de todas las nuevas amistades que hice en mi estancia en Ayampe. Puse un punto y aparte con Vanajeros, ya que mi siguiente destino sería Cuenca. Aidan y Madison ya estaban pendientes de mi llegada, ahora solo me quedaba a mi cumplir y trepar la montaña para alcanzar una de las ciudades mas hermosas de Latinoamérica.

Con tan solo dos jornadas llegué a dormir en las faldas de la montaña, a escasos metros sobre el nivel del mar. Mi objetivo era escalar el Parque Nacional Cajas para coronar en dos días su cima pedaleando hasta los 4166 msnm.

A poco que te introduces en la montaña el clima cambia radicalmente, adiós al calor y adiós al sol. En pocas horas ya estaba envuelto por la niebla, pedaleando bajo la lluvia, y el frio poco a poco era cada vez mas intenso. La abundante vegetación no dejaba que se escapara ni un ápice de la humedad del ambiente y los ríos caían colina abajo.

Después de 60 kilómetros solo cuesta arriba conseguí llegar en medio de la oscuridad al pueblecito de Hierba Buena, donde un restaurante aun permanecía abierto. Converse con dos ecuatorianos de Cuenca, Patricio y Francisco, quienes me dieron su teléfono para cualquier necesidad que tuviera en su ciudad, y hablaron con la encargada del local para que me brindaran un lugar donde dormir esa noche protegido del frío y la lluvia. Agotado y casi sin fuerzas, metí todo mi material en una habitación que me cedieron para que descansara. Entré en el saco de dormir con ropa seca y algo caliente en el estomago, cerré los ojos y dormí profundamente hasta el amanecer.

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(Colorado On The Road subiendo el Parque Nacional Cajas)

Bien temprano continué con mi lucha por superar los Andes ecuatorianos. Nuevamente envuelto por la niebla seguí escalando lentamente. La jornada fue larga y dura, y a pesar de tener la belleza andina de escaparate, en mi mente estaba la preocupación de coronar la cima con la oscuridad de la noche, por lo que a medida que pasaban las horas aceleraba mi marcha.

Finalmente con los últimos 10 minutos de luz del día me hice con el paso de Cajas. Había escalado 4166 metros en tan solo dos días comenzando desde el nivel del mar, logrando mi objetivo en el aniversario de mi salida de Madrid. Estaba celebrando mis 16 meses de viaje superando mi récord de altura. A pesar de la euforia del momento no quedaba mucho tiempo para despistes. Me desnude bajo la atenta mirada de los conductores que transitaban la carretera, saque ropa seca de mis alforjas y me preparé para bajar la montaña. Me deslice a gran velocidad en silencio hasta que el ruido de la ciudad me envolvió de nuevo.

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(Colorado On The Road en la cima del Parque Nacional Cajas)

No hay dinero para pagar hostales, ya no. Intenté que me hospedaran en la estación de bomberos pero nadie respondió a la puerta. Pasada la media noche fui a la estación de autobuses, me senté en un banco ya que la seguridad de la estación no dejaba a nadie tumbarse, até el potro a mi pierna y me dormí durante unas horas.

Por la mañana llame a Francisco, el ecuatoriano que conocí en Hierba Buena y me invito a dormir en su casa, pero debía esperar hasta la tarde a que saliera de trabajar. Aidan y Madison comenzaron su estancia en Cuenca alquilando un departamento propio, pero las dificultades económicas que siempre atravesamos los viajeros les llevo a mudarse a la casa de unos señores Británicos, quienes les acogieron sin coste alguno, pero sin la posibilidad de recibir a ningún otro viajero.

La buena noticia es que en la estación no se estaba del todo mal, había buena temperatura, enchufes para conectar el ordenador y buena señal de wifi, así que me puse manos a la obra y aproveché el día actualizando mi web. Francisco me llamó cuando salió del trabajo y fui a su casa, cenamos como unos legionarios y hablamos un par de horas, hasta que llego el momento de dormir y me envolví en las sábanas sobre una mullida cama, agradecidísimo de no volver a pasar la noche en la estación de autobús.

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(Trabajando en la estación de autobús de Cuenca)

Al día siguiente Francisco volvió a trabajar y yo volví con mis quehaceres. Primero fui de nuevo a la estación para revisar mi correo electrónico, ahí conocí a un señor que llevaba un hostal y después de hablar un rato me ofreció ir a su casa para lavar la ropa e invitarme a comer. Por la tarde me acerque a la oficina de Francisco donde me ofrecieron poner unas pegatinas de su empresa en mi bicicleta, a cambio de darme una ayudita para la alimentación de unos días ¡¡Bienvenida sea!! Remate la jornada llendo a visitar a mi colegas de Vanajeros. Durante un par de horas fue como si no hubiera pasado el tiempo, siempre que ves una cara conocida en el viaje es un momento único, y me encanto comprobar como cada vez les van mejor las cosas.

Terminé el día subiendo con Francisco y Patricio a lo alto de un mirador para observar la ciudad iluminada, mientras bebíamos unos tragos de Canelazo, una cálida bebida con alcohol típica de Ecuador.

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(Colorado On The Road junto a Francisco)

 Había visitado una ciudad considerada uno de los mejores destinos para vivir del mundo, y prácticamente no hice turismo por no decir nada, lo cual no me hizo sentir mal, ya que es la vida del viajero. Cada parada es fundamental para realizar todos los recados necesarios y puestas a punto para continuar con el viaje. Mi turismo es el que la naturaleza me brinda y el que la carretera me otorga.

En Cuenca me despedí de nuevas y antiguas amistades, y para poner fin a mi travesía por Ecuador avance 142 kilómetros bajando la montaña, aunque los Andes nuevamente me quisieron regalar mis últimos tramos antes de llegar a Machala. Descendí por una carretera en la que bajaba 300 metros y acto seguido subía 150 mas. Pero al ocaso conseguí dormir cerca de la frontera con Perú.

Siempre acostumbro a hacer una valoración de mis experiencias al final de cada diario, pero ahora me pregunto que valoración harían de mi todas las personas que me van conociendo por el camino. Ecuador ha sido un país generosos, cordial y amable, y estoy casi seguro de que la huella que he dejado a mi paso es casi inapreciable, pero:

“Lo que siempre se recuerda mientras viajas, son las personas que conoces por el camino, y la huella que dejan en ti”

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 Documental desde Quito hasta la costa:

 

Documental del Parque Nacional Cajas:

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VIETNAM

Etapas:

06/04/2014 Da Krong – The Chi Tay (120 Km).

07/04/2014 The Chi Tay – Lang Co (102 Km).

08/04/2014 Lang Co – Nui Thanh (128 Km).

09/04/2014 Nui Thanh – Quang Ngai (39 Km).

10/04/2014 Quang Ngai – Phu My (120 Km).

11/04/2014 Phu My – Xuan Tho (115 Km).

12/04/2014 Xuan Tho – Ninh Hoa (131 Km).

13/04/2014 Ninh Hoa – Nha Trang (41 Km).

14/04/2014 Nha Trang – Ba Thap (100 Km).

15/04/2014 Ba Thap – Pha Ri Cua (93 Km).

16/04/2014 Descanso en Pha Ri Cua.

17/04/2014 Pha Ri Cua – Tan Nghia (129 Km).

18/04/2014 Tan Nghia – Ho Chi Minh (151 Km).

19/04/2014 Descanso en Ho Chi Minh.

20/04/2014 Descanso en Ho Chi Minh.

21/04/2014 Ho Chi Minh – Svay Ríen (129 Km) Entrada en Camboya.

Vietnam

En mi primer día en Vietnam, busqué un lugar para acampar cerca de la jungla. Como siempre, pedí permiso en la casa cercana para advertirles de mi presencia y mis intenciones, pero esta vez fue una de esas ocasiones en las que no me dejaron acampar, y recibí la invitación de dormir en su hogar.

Había visto ese tipo de casas en muchas ocasiones en el Sudeste Asiático, hechas solo de madera con varios pilares que alzan la casa y la alejan del suelo un par de metros. Subí las escaleras y entre por la pequeña puerta, observando al detalle todo lo que me rodeaba, pero me pasé algo por alto. En Europa mis 186 centímetros de altura puede que sean vistos como algo normal, pero en Vietnam soy un gigante, así que no tarde mucho en dar de lleno con mi frente en una viga del techo. Los vietnamitas no se rieron, realmente me había hecho mucho daño pero cuando el dolor desapareció, todos hicimos bromas de la divertida situación.

La casa solo consistía en una habitación con un mueble para la televisión y la vida la hacen en el suelo. No tardaron en sintonizar el partido del Manchester United-New Castle, en el que el internacional Juan Mata metió dos auténticos golazos y con mucho orgullo les decía a los vietnamitas: “He is Spanish”.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (1)-1(Colorado On The Road viendo el partido de football junto al vietnamita que le hospedo)

A la mañana siguiente me despedí de mis anfitriones y continúe la ruta, dirigiéndome a la costa para posteriormente poner rumbo sur para alcanzar el actual Ho Chi Minh, que en antaño se llamo la ciudad de Saigón.

A las 11:00 de la mañana coincidí en la carretera con un motorista alemán, se detuvo y charlamos un buen rato. Compartió conmigo algo de fruta y nos sentamos en el suelo hablando de las experiencias del viaje. Fue entonces cuando un amable Vietnam salió de una casa cercana y me ofreció agua de una gran garrafa. Le pregunté claramente si era agua, el sonrío y me contesto que si. Por educación no quise tocar con los labios la botella, así que la alce y deje caer el agua directamente en mi boca, el único problema fue que era vodka casero y le di un buen lingotazo que fue directo a la garganta. Casi vomito al instante, la garganta me ardía y a los pocos segundos empecé a sentirme borracho. Tardé 30 minutos en recomponerme, pero el motero me hizo compañía en todo momento.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (2)-1(Colorado On The Road junto al motero alemán)

De nuevo en la bicicleta y después de despedirme del viajero alemán, conseguí alcanzar la costa y en los días venideros no me costó mucho esfuerzo encontrar un buen lugar para acampar. En varias ocasiones tuve que encarar un puerto de montaña bajo el abrasador sol, pero ello me daba la oportunidad de visitar los búnkeres americanos que aún permanecen en pie.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (3)-1 (Colorado On The Road en lo alto de la montaña en un búnker americano)

Pedalear por Vietnam no fue una tarea fácil. En muchas etapas la carretera estaba en muy malas condiciones o en obras, el polvo me atascaba los pulmones, el sol y la humedad hacían que hirviese mi piel, los autobuses y camiones conducían como auténticos locos haciendo sonar sus potentísimos cláxones constantemente. El flujo de motos era incesante y todas cargadas al máximo de su capacidad, transportando incluso scooters a otras scooters. En ocasiones la carretera era perfecta, totalmente llana, el sol ocultado por las nubes y el tráfico se suavizaba, pero desafortunadamente el viento soplaba en contra y con tanta fuerza que me daba la sensación de estar escalando una montaña. Pero me lo tomé con filosofía, y todos los días a media mañana me detenía en los pequeños puestos de carretera, me pedía un zumo de caña de azúcar hasta arriba de hielo y me tumbaba en una hamaca media hora para relajarme.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (4)-1 (Colorado On The Road descansando en una hamaca)

En muchos momentos me paraba en las pequeñas ciudades y trataba de imaginarme como serian esas tranquilas calles durante la guerra, y lo que vivieron los vietnamitas. No me costaba mucho esfuerzo, la guerra de Vietnam fue la mas mediática de la historia y acceder a la información está al alcance de cualquiera. Pero el Vietnam que yo conocí era totalmente diferente. La gente vivía fuera de los núcleos urbanos de la agricultura, la pesca y la ganadería, los jóvenes iban todos los días en bicicleta al colegio y por las noches los karaokes daban rienda suelta a la diversión.

Al final de una etapa, aparqué la bicicleta en la playa y dormí al raso hasta el amanecer. Me levante a las 05:45 am, contemplé como el sol se abría camino poco a poco en el horizonte y empecé el día dándome un chapuzón en el mar. Todo apuntaba a que iba a ser otro gran día, pero al anochecer mis fuerzas me empezaron a fallar. Detuve la bicicleta en un área de servicio, los sudores fríos y el dolor de cabeza me hicieron temerme lo peor y el termómetro confirmo mis sospechas, tenia 38º C de fiebre. Casi no le hubiera dado importancia de haber estado en Europa, pero en el Sudeste Asiático hay malaria, es complicado cogerla pero es posible. Así que no me lo pensé y me registre en un hotel, me tomé la profilaxis de la malaria que llevo, me bebí un buen vaso de leche y pase la noche empapado en sudor. Por la mañana pedaleé hasta Nha Trang donde fui directamente al hospital y pedí que me hicieran un análisis de sangre. Afortunadamente di negativo en malaria, y el medico me recetó simplemente unas pastillas para el dolor de cabeza y sobres con Vitamina C. Me extrañó que no me recetara ningún antibiótico para la fiebre, pero me dijo que solo debía descansar.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (5)-1 (Amanecer en la playa de Vietnam)

Me alojé en el hotel mas barato que pude encontrar y pasé toda la tarde tirado en la cama. Por la mañana mas o menos me encontraba mejor, aunque de nuevo pasé la noche empapado en sudor. Decidí continuar con la ruta y pedaleé dos días con un ritmo mas suave, pero siempre al llegar la noche la fiebre me subía y dormía fatal. Fue entonces cuando actualice mi estado en Twitter diciendo que estaba débil. Una oleada de followers, la mayoría de ellos ciclistas amateur, me escribieron diciéndome todos exactamente lo mismo. Padecía el Síndrome del Sobreentrenamiento, es decir, había llegado a mi limite.

No me había bajado de la bicicleta desde Vientiane (Laos), llevaba 16 días en la carretera y había avanzado 1700 kilómetros, soportando el calor y la humedad, durmiendo la gran mayoría de los días con la tienda y aguantando las penalidades del camino. Por lo que en Pha Ri Cua pasé un día de descanso, durmiendo 12 horas del tirón, comiendo bien y saliendo sólo a la calle para dar pequeños paseos. Rápidamente la energía volvió a mi y finalice dos etapas con mucha satisfacción alcanzando así la antigua ciudad de Saigón, que hoy en día tiene el nombre de Ho Chi Minh. Pase dos días muy tranquilos. Aproveché para actualizar la web, lavar la ropa, hacer una puesta a punto a la bicicleta y cada noche salía a dar una vuelta para tomar una cerveza.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (6)-1(Colorado On The Road en Saigón)

Dejar atrás Vietnam no me costó mucho esfuerzo. Alcance la frontera con Camboya en solo una etapa y tenía la sensación de que en este país había vivido momentos muy duros del viaje, pero siempre supe seguir adelante:

“El único secreto, es no dejar que nada nunca te pare”.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (7)-1(Colorado On The Road cumpliendo en Vietnam los 15.000 kilómetros pedaleados)

STATEMENT OF THE FACTS THAT OCCURRED IN PAKISTAN

Hello All,

I write to you from New Delhi where I am finally safe and sound.

I want to begin by thanking the Pakistani military for the care and safety they provided me as well as thank members of the Ministry of Foreign Affairs for all of their efforts. With all of my heart I mourn the deaths of the six members of the Pakistani Military, men who lost their lives in the line of duty fighting against barbaric terrorists. I send my sincerest condolences to their family and friends. I would also like to thank the representatives of the national and international media for the attention they have given me these days, and my supporters as well as my family and friends for their constant and unwavering love and encouragement.

The unfortunate death of six soldiers, bears no relation to the events of which I was a victim

I want to make clear, contrary to some comments and published reports, at the time of the attack on the vehicle we were traveling in we were alone on the road. The six police officers, who unfortunately lost their lives, did not die in the attack on our vehicle and therefore bear no relation with me. Fortunately, the driver and the escort traveling with me, were able to escape with their lives, I was the only person wounded in the attack.

The protection of escorts from the Pakistani authorities was compulsory, to which I am eternally grateful

The protection of the Armed Forces is provided throughout the territory due to terrorist activity in the area, and was not in any way provided to me exclusively. Pakistani military and police in the line of duty keep watch over the safety of all residents and travelers in the area.

I never asked for an escort from the Pakistani army, but I took the recommendations and precautions they provided me. Thanks to their anonymous and selfless work, I felt safe and reassured as much as is possible after seeing the effects of a bomb attack on a bus travelling with 40 Pakistani passengers, which sadly, did not leave a single survivor.

The choice of traveling through the territory, a conscious decision that I was obligated to make due to the circumstances

Due to setbacks because of the harsh travel conditions in the Iranian desert, I was not on time to take one of the two trains leaving monthly from Zahedan city bound for Quetta. My visa was expiring in two days and I decided to cross the border to get on a bus to the border town of Taftan. At all times I was aware of the complications involved in passage through the territory, but in the exercise of my freedom, I was ready to meet them without help and by my own means.

Once in Taftan I followed the instructions given to me by the Pakistani army and traveled in an escorted convoy, a service granted to all travelers transiting the area.

At all times I was aware of the dangers and followed the recommendations of the army, in order to minimize the risks my journey involved.

In this challenge I’m meeting a lot of kind, hospitable, generous and interesting people. Just remember that sport unites cultures, transcends barriers and makes the world “smaller” and closer than what artificial boundaries would have us believe.

With all my heart, thank you all very much,

Javier Colorado

COMUNICADO DE LOS HECHOS QUE OCURRIERON EN PAKISTÁN

Hola a todos, ahora por fin seguro, en Nueva Delhi.

Quiero empezar por agradecer la atención y seguridad que las fuerzas armadas pakistaníes me han prestado y lamentar de todo corazón, el fallecimiento de seis de ellos en el cumplimiento de su deber por la barbarie terrorista; y a los miembros del Ministerio de Asuntos Exteriores por sus gestiones. Mis más sinceras condolencias a sus familiares y amigos; a los representantes de  los medios de comunicación nacionales e internacionales, por la atención que me han prestado en estos días;  y a mis colaboradores y a mis amigos y familiares, por su constante e inquebrantable aliento.

 La lamentable muerte de seis militares, no guarda ninguna relación con los sucesos de los que fui víctima

Quiero dejar muy claro, frente algunos comentarios e informaciones publicados, que el momento del ataque al vehículo en el que viajaba, estábamos solos en la carretera. Los seis policías que lamentablemente perdieron la vida, no murieron en tal ataque y, por tanto, no guarda ninguna relación conmigo.  Afortunadamente tanto el conductor como el escolta que viajaban conmigo, salimos con vida aunque el único herido leve del atentado fui yo.

La protección con escoltas fue un imperativo de las autoridades pakistaníes a las que estaré eternamente agradecido

La protección de las Fuerzas Armadas se brinda en todo el territorio de hostigamiento de los terroristas, y en absoluto a mí en exclusiva. Militares y policías pakistaníes, velan en el cumplimiento de su deber, por la seguridad de todos los habitantes y viajeros del territorio.

No solicité la escolta del ejercito pakistaní, sino que adopte las recomendaciones y precauciones que me dieron. Gracias a su anónimo y desinteresado trabajo, me sentí seguro y aliviado hasta donde es posible después de haber visto los efectos de una bomba que acabó con un autobús regular de  40 pasajeros pakistaníes y que, tristemente, no dejó ni un solo superviviente.

La elección de transitar por el territorio, una decisión consciente y obligada por las circunstancias

Por contratiempos en las duras etapas llevadas a cabo en el desierto iraní, no llegue a tiempo de coger uno de los dos trenes que salen mensualmente de la ciudad de Zahedan con destino a Quetta. Mi visado estaba a dos días de expirar y tomé la decisión de cruzar la frontera terrestre para subirme en un autobús en la ciudad fronteriza de Taftan.  En todo momento fui consciente de las complicaciones que entrañaba el paso por el territorio, pero en el ejercicio de mi libertad, estaba dispuesto a afrontarlas sin ayuda y por mis medios.

Una vez en Taftan seguí las indicaciones que el ejercito pakistaní me dio y viajé en los convoyes y con la escolta que otorgan a todos los viajeros que transitan esa zona.

En todo momento fui consciente de los peligros y seguí las recomendaciones del ejercito, con la finalidad de minimizar los riesgos que mi viaje implica.

En este reto estoy conociendo a mucha gente bondadosa, hospitalaria, generosa e interesante. Solo recordar que el deporte une culturas, traspasa barreras, y hace el mundo más “pequeño” y cercano de lo que las fronteras artificiales nos hacen creer.

De todo corazón, muchas gracias a todos

Javier Colorado

IRÁN

Etapas:

23/12/2013 Khajal – Evolglu (95 Km)

2412/2013 Evoglu – Tabriz (121 Km)

25/12/2013 Tabriz – Bostanabad (80 Km)

26/12/2013 Bostanabad – Miyaned (105 Km)

27/12/2013 Miyaned – Zanjan (134 Km)

28/12/2013 Zanjan – Qazvin (175 Km)

29/12/2013 Qazvin – Nazarabad (44 Km)

30/12/2013 Nazarabad -Teheran (105 Km)

31/12/2013 Descanso en Teheran

01/01/2014 Descanso en Teheran

02/01/2014 Descanso en Teheran

03/01/2014 Descanso en Teheran

04/01/2014 Descanso en Teheran

05/01/2014 Descanso en Teheran (19 Km)

06/01/2014 Descanso en Teheran (21 Km)

07/01/2014 Descanso en Teheran (25 Km)

08/01/2014 Teheran – Hoz-e-soltan (95 Km)

09/01/2014 Hoz-e-soltan -Mesh-Kat (140 Km)

10/01/2014 Mesh-Kat – Mahabad (141 Km)

11/01/2014 Mahabad -Neyestanak (68 Km)

12/01/2014 Neyestanak – Ardakan (173 Km)

13/01/2014 Ardakan – Mehriz (89 Km)

14/01/2014 Mehriz -Anar (121 Km)

15/01/2014 Anar -Kerman (174 Km)

16/01/2014 Kerman – Mahan (84 Km)

17/01/2014  Mahan – Bam (162 Km)

18/01/2014 Bam – Zahedan (149 Km + 150 Km en Autobus)

19/01/2014 Zahedan -Taftan (94 Km coche privado). (Entrada en Pakistan)

Irán

Cuando pase la frontera iraní, pedalee con fuerza durante tres horas en busca de un pueblo en el que encontrar cobijo. En mi mente solo se repetía el aviso que recibí por parte de los turcos, del grave peligro que corría de ser víctima de un asalto con violencia en el territorio persa.

Nada mas llegar a Khajal, entre en un pequeño local para escapar del frío de la noche. El haber salido de Turquía, no significaba que hubiera dejado atrás las temperaturas bajo cero. Fue entonces cuando conocí a Ali, un hombre que se dedica a la reparación de tractores agrícolas, que sin dudarlo un segundo me ofreció pasar la noche en su humilde taller.

Después de ofrecerme una surtida cena, saco de una bolsa una plasta negra y arranco una porción como si de plastelina se tratase. Le dio forma plana y circular, lo unió a un trozo de alambre y calentó otro en el fuego hasta que este se puso al rojo vivo. Mientras con una mano sujetaba el fino metal con la extraña sustancia en su extremo, con la otra le acercaba el incandescente hierro, quemando lentamente y liberando un humo de extraño olor, e inhalando con una pajita. Sorprendido por la desconocida situación, le pregunte sobre aquella extraña sustancia, pero no entendí en ese momento la explicación. Mas adelante del viaje, me comentaron que era opio.

COLORADO ON THE ROAD JUNTO CON ALI(Colorado On The Road junto a Ali)

En mi camino a Teherán, fui hospedado en varias ocasiones y advertido numerosas veces del peligro que corría de recibir un violento atraco en Irán. Pero la verdad, es que en ningún momento temí por mi seguridad. La amabilidad y hospitalidad iraní, pronto alejaron todos los temores de mi mente. El mayor susto que me lleve, fue cuando compre un brick de leche y al abrirlo, me fije en que la fecha de caducidad databa de 1392. Según el calendario musulmán, están en el siglo XIV.

El dia de Noche Buena, pedaleando para llegar a la ciudad de Tabriz, conocí a Akbar en medio de la carretera. Este amante de la bicicleta, el deporte y la aventura, me obsequio con una bebida energetica, comida y la lista de amigos suyos en Irán para que me hospedaran.

COLORADO_ON_THE_ROAD_IRAN_3(Colorado On The Road junto a Akbar)

Antes de llegar al centro de la ciudad de Tabriz, pare a las afueras para cenar en un restaurante, y salir de mi rutina en Noche Buena, buscando la opción mas económica que se amoldara a mi bolsillo. Entre en un discreto establecimiento, en el que conocí aun al joven iraní de 21 años que trabajaba en la cocina. Casualmente también se llamaba igual que mi primer anfitrión en el país, Ali. No solo me dio de cenar, sino que también me ofreció quedarme a dormir en el almacén del restaurante, donde el paso también la noche para hacerme compañía.

COLORADO_ON_THE_ROAD_IRAN_2(Colorado On The Road junto a Ali. Nuestros diferentes gustos futbolisticos no impidieron que creciera nuestra amistad)

En tan señaladas fechas, la melancolía que me producía estar  lejos de la familia, fueron levemente mitigadas al poder dormir caliente bajo techo, con el estomago lleno y  en agradable compañía.

A medida que avanzaba hacia Teherán, cada día hacia menos frío e iba dejando la nieve atrás. Las temperaturas se acercaban cada vez mas a los 0ºC por la noche, y de día rondaban los 10 ºC.

En la ciudad de Zanjan conocí a Baback, un iraní que me presto su teléfono para llamar a Behnam, uno de los contactos de la lista de Akbar.

Behenam me hospedo en su casa, compartió conmigo su pasión por la bicicleta y la escalada. Mientras cenábamos, me contó lo duro que se le hacia vivir en Irán, a raíz de que ganaba muy poco dinero en su trabajo, y cada vez que se emprendía en un viaje con su bicicleta fuera del país, el cambio de moneda le acortaba los días de aventura. No dude ni un segundo en mostrarle mi apoyo, para que si en un futuro tiene intenciones de venir a España en busca de trabajo, que siempre tuviera en cuenta que mi casa y mi amistad estarían siempre a su disposición.

COLORADO ON THE ROAD JUNTO A BEHNA(Colorado On The Road junto a Behnam)

Después de haber atravesado las ciudades de Tabriz, Miyaned, Zanjan, Qazvin, Nazarabad, finalmente llegaba a Teherán. Un amigo español, me había puesto en contacto con Tazu, su antigua compañera de universidad iraní que reside en la capital.

COLORADO ON THE ROAD EN LA TORRE DE LA LIBERTAD DE TEHERÁN(Colorado On The Road en la Torre de la Libertad de Teheran)

Nada mas llegar al centro urbano, busco un teléfono publico en la estación de autobuses para llamar a Tazu. Pero antes de llegar a la cabina, la bicicleta y mi aspecto de turista llaman rápidamente la atención de los iraníes, formándose un revuelo de gente alrededor mío en cuestión de segundos, dispuestos ayudarme.

Uno de ellos saca rápidamente su teléfono móvil para llamarla, me pone en contacto con ella y me comunica que por la mañana se había lesionado la rodilla, y que no le es posible venir a buscarme. Pero el amable ciudadano se ofrece a buscar la dirección y a guiarme en coche hasta la su casa.

Tanto a ella como a mi nos parece bien, por lo que me pongo en camino siguiendo al vehículo con mi bicicleta, atravesando el caótico trafico de Teherán. Pero al llegar a nuestro destino, algo no iba bien. Tazu había salido urgentemente de su casa con la excusa de ir al hospital a raíz de su lesión en la rodilla, debido a que aquel amable ciudadano la había comunicado que era un policía de incógnito.

Al parecer, esta terminantemente prohibido que una mujer soltera reciba a un invitado en su casa. La única solución para aquella situación, fue que pasar la noche en un hotel totalmente alejado de mis posibilidades económicas, y esperar al día siguiente hasta que todo el temporal hubiera pasado.

Por la mañana vuelvo a ponerme en contacto con Tazu por medio del teléfono del hotel, y soy hospedado esa noche en su casa. Era el día de fin de año y casualmente, era también el aniversario de la muerte del profeta Mohamad.

Esa misma noche me invita a una fiesta y me tomo las uvas a las 00:00 siguiendo nuestra tradición. Ademas tenían preparado un buffet de carnes, arroces, guarniciones, postres…fue una gran cena de noche vieja, que me hizo sentir en familia.

COLORADO_ON_THE_ROAD_IRAN_6(Colorado On The Road cenando el día de Noche Vieja)

Al irme a dormir esa noche, antes de cerrar los ojos miro la hora y justo eran las 02:30, las 00:00 en España. La melancolía se apodero de mi mente, imaginando a mis familiares y amigos tomando las uvas, disfrutando de la Noche Vieja y dando la bienvenida al año nuevo.

Al despertar, seguí con una tradición para mi de año nuevo. Ver una película de dibujos animados acurrucado en el sofá, tapado con una calentita manta. Tazu me hizo sentir como en mi propia casa.

En los días venideros, Tazu me hospeda en su hogar, me enseño la ciudad y me llevo de excursión a los Montes Alborz.

COLORADO_ON_THE_ROAD_IRAN_7(Colorado On The Road escribiendo el diario en los Montes Alborz)

Intento trabajar todos los días en mis publicaciones de las redes sociales, pero desde que se acabo la monarquía en Irán hace mas de 30 años, el país vive bajo una estricta censura. No puedo acceder ni a Facebook y ni al Twitter, y mi tarjeta de crédito no es aceptada en ningún banco.

Empiezo con el tramite para el visado pakistaní y finalmente me es concebido. Antes de despedirme de Tazu y de su gran hospitalidad, consigo encontrar una agencia de viajes que me proporciona dinero en metálico, a traves de una transferencia bancaria bajo unos fuertes intereses del 11%.

Después de agradecer a Tazu toda su generosidad y con el visado de Pakistán en mi pasaporte, pongo rumbo a la ciudad de Zahedan para coger un tren, atravesar Pakistan, y llegar a la India.

Salgo a contrarreloj. Tramitar el visado me llevo demasiados días. Tomo la decisión para acortar distancias de no visitar las ciudades de Esfahan y Shiraz. Aun así me separan mas de 1400 Kilómetros hasta Zahedan, pero estoy decidido a pedalear con fuerza para llegar a tiempo al tren que sale en 10 días.

COLORADO_ON_THE_ROAD(Nevada en el desierto camino a Zahedan)

El desierto es llano y no tengo ningún puerto de montaña, pero el tiempo es muy variable. Un día el sol brilla y la temperatura es de 18 ºC de día y 3ºC de noche, consiguiendo avanzar mas de 140 Kilómetros por etapa. Pero otros días me enfrento a fuertes nevadas, temperaturas bajo cero o tormentas de arena, relentizando mi avance y acortando las etapas, pero derramando sudor en todas y cada una de ellas para conseguir llegar a tiempo a mi destino.

COLORADO_ON_THE_ROAD_IRAN_9(Atravesando una tormenta de arena, camino a Zahedan)

Atravieso las ciudades de Qom, Kashan, Naein, Ardakan, Yazd, Kerman y Bam. Pero un nuevo problema se presenta. La cubierta de la rueda trasera esta muy deteriorada después de más de 8000 Kilómetros y los pinchazos no dejan de producirse, y la imposibilidad de acceder a repuestos me lleva a valerme de mi ingenio. Cambio de posición la cubierta  delantera y la instalo en la rueda trasera, ya que esta apenas contaba con 4000 Kilómetros y estaba en mejores condiciones. Para reforzar la rueda que tanto peso aguanta y soporta la tracción, abrí en canal una de las cámaras pinchadas, la utilice de envoltura para la cámara en perfectas condiciones, e introduciendo ambas unidas de nuevo en la cubierta de la rueda, otorgando una barrera extra a los pinchazos a mi fiel compañera. El invento funciono y una vez mas conseguí seguir adelante, pero lamentablemente no llegue a tiempo a la ciudad de Zahedan y el tren salió sin mi en su interior.

COLORADO_ON_THE_ROAD_IRAN_10(Colorado On The Road llevando acabo los trabajos de reparación)

Desde la ciudad de Bam hasta Zahedan, pedalee 149 Kilometros y avancé ese mismo día los últimos 150 en autobús, para llegar con tiempo suficiente a la ciudad de Zahedan antes de que finalizara mi visado. Una vez allí, debía informarme de los autobuses disponibles para llegar hasta Quetta, utilizando el único medio de transporte que se amoldaba a mi bolsillo.

Después de pasar la noche en la estación de autobuses, me veo obligado a alquilar un coche privado para llegar a la frontera con Pakistan, puesto que en el abarrotado autobús no quedaba espacio para mi equipaje. Pero pude evitar pedalear en aquella carretera, la cual las autoridades iraníes me habían desaconsejado transitar con mi bicicleta.

COLORADO ON THE ROAD LLEGANDO A LA FRONTERA DE PAKISTAN(Colorado On The Road llegando a la frontera con Pakistán)

Cuando llegué al paso fronterizo, me despedía de un país que me había tratado con gran cariño y respeto. De los 28 días que duro mi estancia, fui hospedado 21 de ellos, recibiendo alimento y el aprecio de esta encantadora población.

Por delante me quedaba atravesar Pakistán, llegar en autobús hasta Quetta y viajar desde allí en tren hasta Lahore y así alcanzar la India.

En mi paso por Irán me enfrente a nuevos retos y obstáculos. En la vida nos cruzamos a diario con nuevos baches en el camino, pero solo nosotros podemos decidir enfrentarlos y superarlos para seguir adelante.

PAKISTÁN

Etapas:

20/01/2014 Taftan -Dalbandin (290 Km en coche escolta).

21/01/2014 Dalbandin – Dhingar (294 Km en coche escolta).

22/01/2014 Dhingar – Lahore (51,5 Km en coche escolta) (931Km en avión).

23/01/2014 Descanso en Lahore

24/01/2014 Lahore – Amritsar (22,3 Km en coche escolta) (31 Km bicicleta). (Entrada en la India)

Pakistán

Nada mas pasar la frontera y entrar en Pakistán, soy conducido por un agente al cuartel de policía, donde hablo con el hombre al mando y le comunico mis intenciones de viajar en autobús hasta la ciudad de Quetta, para luego llegar a Lahore en tren.

Acto seguido me comunica que el autobús no es un medio seguro y que a partir de ese momento hasta mi llegada a Quetta, estaría bajo la escolta de los Levis de Beluchistan.

Colorado On The Road en el cuartel de policía de Taftan(Colorado On The Road en el cuartel de policia de Taftan)

Esa noche la pase en el cuartel bajo su protección, y a la mañana siguiente fui trasladado en un vehículo de los Levis de Beluchistan, junto con todo el material.

En cada puesto de control registraba mi pasaporte, cambiaba de vehículo y pasaba a estar bajo la protección de nuevos escoltas, a medida que acababa la juridisticción de unos y comenzaba la de otros.

COLORADO_ON_THE_ROAD_2(Colorado On The Road dentro del vehículo, junto a los Levis de Beluchistan)

El día lo termine en la ciudad de Dalbandin, y desde los primeros minutos de la mañana fui testigo de la heroica labor que llevan acabo los Levis de Beluchistan.

En la mañana de mi tercer día en Pakistán, nuevamente fui escoltado en un vehículo y a medida que avanzábamos hacia Quetta, los puestos de control eran mas numerosos debido a la zona de riesgo que atravesábamos, y ningún vehículo circulaba sin la protección de las fuerzas de orden pakistaníes.

COLORADO_ON_THE_ROAD_4(Colorado On The Road dentro del vehículo, junto a los Levis de Beluchistan)

Al atardecer y a escasos kilometro de llegar a mi destino, me dispuse a realizar el ultimo cambio de vehículo en el puesto de control. Pero la situación era diferente. La presencia de militares era la mas numerosa que había visto hasta el momento, y una larga caravana de vehículos se adentraba por la carretera en las rocosas montañas.

Saque mi cámara de video para grabar una toma del video documental que estaba llevando acabo de la región. En ese momento en que estaba levantado en el maletero de la furgoneta pick up, ocurrió la tragedia.

Una ensordecedora detonación seguida de una enorme bola de fuego, destrozando un autobús de pasajeros y provocando la muerte de 24 inocentes.

COLORADO_ON_THE_ROAD_5(Colorado On The Road en el momento exacto del atentado contra el autobús)

Paralizado por el terrorífico acontecimiento, permanezco inmóvil varios segundos observando la devastadora explosión. Solo el sonido de los disparos y el silbido de las balas, hacen que reaccione, salte del maletero y corra para salvar mi vida, poniéndome a cubierto detras de una pequeña casa que estaba a escasos metros de mi posición.

Todos los civiles abandonaron rápidamente la zona, todos menos yo. Estaba bajo la protección de los Levis de Beluchistan y debía permanecer con ellos. Me ordenaron que volviera al vehículo y espere durante  horas, observando el continuo ir y venir de militares y fuerzas del orden pakistaníes, a que pudieran trasladarme de forma segura a un cuartel situado a pocos kilómetros y pasar la noche bajo tu tutela.

Una vez en el cuartel, me esforcé por dormir unas horas, pero la  mente la tenia inundada de imágenes del terror de la guerra. Los Levis de Beluchistan consiguieron calmar mi estado, tratándome en todo momento con tremendo amor y cariño. Los Levis de Beluchistan, para mi los héroes de Beluchistan, me acogieron en sus brazos en todo momento, compartieron su comida conmigo ofreciéndome las raciones mas abundantes, me proporcionaron siempre el lugar mas cálido y confortable de la habitación para dormir, y en ningún momento me pidieron nada a cambio. Su único deseo es que toda persona que pase por ese lugar, pueda hacerlo de una forma libre y segura.

Por la mañana pasamos enfrente de los restos del autobús que sufrió el atentado del día anterior, y avanzamos por la única carretera que llega a Quetta atravesando la montaña.

Solo mi vehículo se adentro en la zona, no vamos mas que el conductor y un escolta que viaja en la parte trasera junto a mi. En el momento que dejamos atrás los restos metálicos del vehículo carbonizado con 24 almas, todo mi cuerpo se queda rígido y en tensión al ser consciente de la peligrosa zona que nos disponíamos a atravesar.

A los pocos minutos, detona una granada de mano a nuestro paso, alcanzándome una esquirla metálica de metralla en la cabeza. Rápidamente nos ponemos el escolta y yo a cubierto, tumbándonos en el suelo del maletero mientras el conductor acelera a fondo para escapar de las ráfagas de disparos.

COLORADO_ON_THE_ROAD_6(Colorado On The Road  en el momento del ataque)

La sangre empieza a brotar de la herida y pronto forma un charco de sangre. El conductor me lleva a una clínica cercana sin perder ni un solo segundo, donde me hacen un primer análisis y recibo atención sanitaria. Gracias a Dios, el escolta y el conductor salen ilesos y solo sufro una herida leve.

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(Impacto de la metralla de la granada en el vehículo)

Tan pronto como fue posible, me trasladaron al hospital militar de Quetta, donde me realizaron un chequeo completo y recibí la atención del alto mando militar, el cual me puso inmediatamente en contacto con mi embajada. El ejercito militar pakistaní, tomo la decisión de ponerme a salvo evacuándome en un avión de pasajeros hasta la ciudad de Lahore, donde me hospede en un hotel.

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(Colorado On The Road  recibiendo asistencia sanitaria)

Pase toda la noche en vela sin poder dormir ni un solo segundo. A las 10:00 de la mañana se presentaron varios hombres del servicio de inteligencia militar pakistaníes, para comunicarme que era noticia en todo el país, que mi imagen, mi ubicación y mis intenciones de ir a la India, eran de dominio publico. Podía ser nuevamente el medio para enviar el mensaje de terror por parte de los criminales que asolan el país de Pakistán.

Pero no iba a dar ni un solo paso sin comunicárselo a mi embajada, la cual decidió, que antes de ser trasladado, deba de recuperarme emocionalmente, para evitar ser ingresado por skock postraumático sin estar bajo la tutela de mi embajada.

Por lo que pase ese día en el hotel, fui escoltado en todo momento por los servicios especiales de seguridad del gobierno pakistaní, y a las 23:00, después de mas de 52 horas estando despierto, conseguí encontrar 7 horas de descanso.

Por la mañana fui escoltado hasta la frontera, donde salí de Pakistan y entre en la India.

Lamentablemente, estos sucesos  solo tienen eco en los medios de comunicación internacionales, cuando un turista extranjero se ve envuelto en ellos. Pero la realidad,  es que el conflicto bélico esta a las puertas de las casas de los  ciudadanos pakistaníes, y  diariamente policías y militares, dan la vida por proteger a los  ciudadanos de a pie del terror de la guerra.

Siempre estaré eternamente agradecido a las Fuerzas de Seguridad Pakistaníes, a la Embajada Española y al Ministerio de Asuntos Exteriores Español.

En mi corazón siempre llevare a los 24 fallecidos en el atentado del 21 de Enero, a los policías que perdieron la vida en los ataques del 22 de Enero, y a todos los Levis que protegen día a día la libertad de Beluchistan.

Cuando a travesee la frontera y entre en la India, se acabo la jurisdicción de la escolta. Me subí de nuevo a la bicicleta, la cual no había montado desde mi ultima etapa a Zahedan, y pedalee hasta la ciudad de Amritsar. A penas fueron 30 Kilómetros, pero en cada pedaleara un mensaje cobraba cada vez mas fuerza en mi cabeza: “Se acabo vivir con miedo”.

COLORADO_ON_THE_ROAD_(Colorado On The Road  nada mas pasar la frontera y entrar en la India)

En la noche que pasé en el hotel de Dalbandin, me dejaron leer un libro de un fotógrafo europeo, que viajo en coche hasta Bangladesh recogiendo las ideas de libertad de las personas que fotografiaba por el camino. Esa noche pensé mucho en mi idea de libertad, y escribí en mi diario de viaje personal, que ser libre significa:

“Vivir aprendiendo de las derrotas, y compartiendo las victorias personales,

vivir sin temer perseguir un sueño, luchando por el cada día,

vivir mostrándonos al mundo, tal y como somos,

vivir agradecidos, de ver una nueva mañana,

vivir, sin miedo”.

TURQUÍA

Etapas:

21/11/2013 Ipsala – Kesan (28 Km).

22/11/2013 Kesan – Tekirdag (87 Km).

23/11/2013 Tekirdag – Estambul (143 Km).

24/11/2013 Descanso Estambul (57 Km).

25/11/2013 Descanso Estambul

26/11/2013 Estambul – Tavsanli ( 101 Km).

27/11/2013 Tavsanli – Hicriye (122 Km).

28/11/2013 Hicriye – Bakacak (Bolu) (59 Km).

29/11/2013 Bakacak (Bolu) – Aktas (90 Km).

30/11/2013 Aktas – Ankara (125 Km).

01/12/2013 Descanso Ankara

02/12/2013 Descanso Ankara (16 Km).

03/12/2013 Ankara – Kayadibi (Kirikkale) (57 Km).

04/12/2013 Kayadibi (Kirikkale) – Küllüktepe (121 Km).

05/12/2013 Küllüktepe – Corum (73 Km).

06/12/2013 Corum -Cakalli (135 Km).

07/12/2013 Cakalli – Aybeder (Samsun) (89 Km).

08/12/2013 Aybeder (Samsun) – Piraziz (136 Km).

09/12/2013 Piraziz – Akcaabat (140 Km).

10/12/2013 Akcaabat – Sürmene (60 Km).

11/12/2013 Descanso en Sürmene (45 Km).

12/12/2013 Descanso en Sürmene

13/12/2013 Sürmene -Esiroglu (53 Km).

14/12/2013 Esiroglu – Gümüshane (85 Km).

15/12/2013 Gümüshane – Bayburt (75 Km).

16/12/2013 Bayburt – Askale (80 Km).

17/12/2013 Askale – Pasinles (91 Km).

18/12/2013 Pasinles -Aktas (75 Km).

19/12/2013 Aktas -Agri (75 Km).

20/12/2013 Agri -Karapazar (45 Km).

21/12/2013 Karapazar -Dogubayazit (50 Km).

22/12/2013 Dogubayazit -KhaJal (Entrada en Irán) (85 Km).

Turquía

En cuanto atravese la frontera y entré en Turquía, la tormenta que me había acompañado todo el día, me dio una tregua favoreciendo mi avance hasta el primer pueblo situado a 5 kilometros, Ipsala. Al llegar las calles estaban completamente inundadas por la constante lluvia y a pesar de ir sobre la bicicleta, el agua me llegaba por los tobillos. Cuando encontre el único hostal del pequeño pueblo, recibí la mala noticia de que no quedaban habitaciones disponibles. Eran las 23:30, la única posibilidad de dormir bajo techo era pedalear 25 kilometros más hasta la próxima ciudad. Estaba completamente calado, agotado y mis fuerzas me abandonaban, solo quería descansar.

Pare a las afueras de  una estación de servicio, pensando en las opciones que tenía. La idea de acampar con el riesgo de que la tormenta volviera a descargar un torrente de agua y rayos, no me atraía mucho. En ese breve periodo de reflexión, perdí calor corporal y el frío me atravesó el cuerpo, un fuerte dolor de  estómago me alerto de que tenía que tomar una decisión cuanto antes. Empecé a desnudarme a la intemperie y a sustituir mi húmeda ropa por otra seca de mis alforjas. Concentrado en la tarea, no me percate de que estaba situado a escasos metros de un pararayos. Sin previo aviso, un cegador destello acompañado de un ensordecedor estruendo, me dejo paralizado mientras se quedaba totalmente a  oscuras la estación de servicio. Todos los músculos de mi cuerpo se quedaron en tensión y mi mente permaneció en blanco. A los pocos segundos volvió la iluminación, y fui consciente de que un rayo estuvo a punto de alcanzarme.

Somnoliento por la dura etapa llevada acabo, tome la difícil decisión de acampar con la esperanza de que la tormenta se alejara de mi ubicación. Por suerte así fue y pude reponer un poco de fuerzas, pero no recuperarme al completo. A la mañana siguiente el dolor de estómago era más agudo y no me permitió ingerir alimento alguno. Debilitado, me subí a la bicicleta y pedalee 25 kilometros hasta Kesan, donde conocí a Mutlu. Un joven turco de 26 años que me ofreció dormir en su casa, con la esperanza de que mi estado mejorara y la energía volviera a rebosar en mi cuerpo. Después de subir las estrechas escaleras de su hogar, compartió conmigo su pasión por el equipo de football del Fenerbahçe y el deporte español.

colorado_on_the_road_turquía(Colorado On The Road junto a Mutlu, sugetando la bandera del Fenerbahçe)

Gracias a la hospitalidad de Mutlu, mis fuerzas volvieron al nivel que estoy acostumbrado. Pedalee con ritmo hasta la ciudad de Tekirdag, donde hice una parada de reabastecimiento para pasar la noche. Antes de continuar conocí a una pareja de mochileros. Él de Tenerife y ella, a pesar de ser alemana,  hablaba un perfecto español. Basto poco tiempo de conversación para decidir acampar juntos a las afueras de la ciudad, en la costa del mar Mármara, y así continuar compartiendo experiencias del viaje. A pesar de que mis intenciones de aquel día eran de pedalear más kilometros, fue muy reconfortante hablar en español con otros trotamundos.

Con la salida del sol, nos despedimos antes de seguir cada uno nuestro camino y puse rumbo a Estambul. Con la noche y después de avanzar mas de 140 kilometros, llegué al caótico tráfico de la tercera ciudad mas poblada del mundo. Con mas de 21 millones de habitantes el flujo de vehículos era incesante, y mi bicicleta insignificante ante aquella marabunda. Todos mis esfuerzos por evitar ser envestido fueron en vano cuando un temerario taxi me llevo por delante. Aún así la fortuna se puso de mi lado y no sufrí daño alguno. Pero aquella situación no podía darse por zanjada tan fácilmente, no para mi temperamental bicicleta, que en la colisión se vengó propinando un buen arañazo en la puerta lateral del vehículo. Hasta mi llegada al centro turístico de Estambul, me sentí continuamente como una hormiga en una estampida de elefantes.

Al final de la jornada y una vez alcanda mi meta, inicié la búsqueda de un hostal acorde con mi bolsillo. Fue entonces cuando conocí a Marc Reverdi, un apasionado ciclista turco, que me guió hasta el Honorable Consulado de Benín regentado por su amigo Kontawa, quien me ofreció hospedarme en la habitacion de invitados situada en el ático del edificio.

El reconfortante descanso fue bien merecido, y temprano por la mañana, Marc vino a buscarme con su bicicleta para guiarme hasta su casa familiar, donde su madre nos había preparado un energético desayuno.

colorado_on_the_road_turquia_2-2(Colorado On The Road junto a Marc Reverdi, desayunando en su casa familar)

Después de devorar la comida, probar un postre tradicional turco, el Asure, y disfrutar de la hospitalidad de su hogar, nos lanzamos a la carretera. Marc, decidido a enseñarme los lugares mas hermosos de la ciudad, me había preparado un tour por Estambul y me reservaba una sorpresa. A mediada que íbamos avanzando se nos fueron uniendo sus amigos de la Asociacion Pampisler Bicycle Group, y poco a poco, formamos un gran pelotón.

Esquivábamos ágilmente el tráfico, nos deteníamos en los puestos de comida para que saboreara la gastronomía turca y la carretera parecía solo nuestra. En mi mente ya no estaba la preocupación de mirar el mapa, de estar atento de no perderme y ser consciente de mi ubicación. Guiado por los miembros de Pampisler, solo me centraba en disfrutar de aquella  soleada tarde de domingo, de sentir mi ligera bicicleta sin las pesadas alforjas, de contemplar la ciudad, sus monumentos y mezquitas, ya no me sentía como una hormiga en una estampida de elefantes, sino como agua que fluia entre las rocas.

Llegado el momento de despedirse y de volver cada uno a sus hogares, Marc me acompaño hasta el Consulado de Benín, donde Kontawa me ofreció hospedarme un día mas. Ya en la cama y a punto de cerrar los ojos, repase todo el día escribiendo mi diario de viaje. La sonrisa de felicidad no se borraba de mi cara, aquella experiencia tan auténtica y original, no se puede contratar en una agencia de viajes.

Mi último día en Estambul hice vida normal de turista, visitando la Mezquita Azul, el Hagia Sophia, el gran bazar, probando toda la comida turca que estaba a mi alcance y finalmente, terminando en la azotea del Consulado contemplado el atardecer y la gran ciudad iluminada, tenia Estambul a mis pies.

colorado_on_the_road_turquia_3(Iluminacion nocturna de Estambul)

De nuevo era el momento de preparar las alforjas y el equipaje, de retomar la carretera y continuar la aventura. Agradezco a Marc y Kontawa toda la hospitalidad que me han brindado y me despido de ellos con un gran abrazo.

colorado_on_the_road_turquia_4(Marc Reverdi, Colorado On The Road y Kontawa, en frente del Honorable Consulado de Benín junto a sus bicicletas)

Dentro de Estambul, subiéndome a un ferry dejo atrás el continente europeo y hago tierra en Asia. En mi camino hacia la capital turca, Ankara, de nuevo el terreno no me lo iba a poner nada fácil. Los continuos puertos de montaña, el frío y la lluvia, hacian mas sufridas mis pedaladas, pero no lograban detener mi avance. Había un tramo especialmente difícil de superar, el puerto de montaña de Bolu, del cual ya había sido avisado por numerosos turcos de la dura prueba que iba ser escalarlo con mi bicicleta.

En la mañana de mi tercer día desde mi salida de Estambul, me levante totalmente motivado para llevar acabo el reto. La lluvia, el fuerte viento, el frío y una pendiente de mas del 10%, hicieron que me esforzara al máximo en cada pedalada que daba. Poco a poco subía cada vez mas alto y a causa de mi lento pero constante avance, la noche me alcanzó antes de llegar a la cima. El frío hacía mella en  mis ya debilitadas fuerzas y sólo me consolaba el pensamiento de que cada vez quedaba menos para superar la montaña, pero algo hizo que me detuviera en mitad de aquella pronunciada pendiente. Un leve sonido y una sombra en la cuneta de la carretera me llamaron la atención. Alumbre con mi linterna y vi en el fondo de aquella profunda zanja a un empapado perro callejero, con el caudaloso agua embarrada  que  caía a causa de la constante lluvia cubriéndole hasta la mitad del cuerpo.

Sorprendido por aquella visión, empecé a llamar al animal para guiarlo a un lugar mas seguro, pero solo me miraba y se quedaba inmóvil. Avance hasta una solitaria área de descanso en lo alto del puerto de montaña, donde deje la bicicleta y volví  para intentar convencer al desorientado animal de que saliera  de aquel lugar. Cuando me aproximé, baje lento por la embarrada pendiente y deje que me oliera la mano, para darle a entender que estaba en buena compañía. Fue entonces cuando me percate de las numerosas heridas de su cuerpo. Tenía las patas traseras paralizadas e intentaba ponerse en pie con la fuerza que le quedaba en las delanteras. El miedo se apodero de mi, he hizo que saliera de la zanja. ¿Que podia hacer?, me preguntaba constantemente. Era de noche, estaba congelado por el frío, empapado por la lluvia y debilitado por el gran esfuerzo de la etapa.

El sentimiento de impontencia era implacable y no pude evitar romper a llorar desconsolado, mientras me alejaba con pasos lentos y dudoso a la vez que escuchaba los llantos del animal que  dejaba atrás, envuelto en la oscuridad esperando  el inevitable destino.

Hay días en los que la batalla esta perdida antes de empezarla, días en los que luchar parece inútil, días en los que te cruzas con circunstacias que te hacen pensar que no queda rastro de esperanza alguna…….pero hoy no era ese día.

Me detuve antes de llegar  de nuevo a la bicicleta, levante la cabeza y me seque las lágrimas de la cara, di media vuelta y empecé a avanzar, pero mis pasos ya no eran lentos y dudosos, sino rápidos y firmes. Cuando llegué a la altura del animal, pegué un salto a la inundada cuneta a la vez que llamaba al canino, utilizando un adjetivo que siempre me gusta emplear para referirme a los animales: “¡Tranquilo Fiero!”

Cogí en brazos a Fiero y trepe la resbaladiza pared haciendo acopio de mis últimas energías, anduve 200 metros con él entre mis brazos mientras me olía la cara y me miraba con asombro. Al llegar a la solitaria estación de servicio subí las escaleras de un clausurado local,  y dejé a mi nuevo compañero con suavidad en el suelo bajo el iluminado porche. Volví corriendo a por mi bicicleta y la llevé junto a él.

Rapidamente empecé a desvestirme y a cambiar mis caladas prendas por otras secas. Para entrar en calor y dejar de temblar, me metí dentro del saco de dormir mientras contemplaba como la lluvia se volvía nieve por la continua bajada de temperatura.

Antes de prepararme para pasar la noche a la intenperie y buscar con la salida del sol  un veterinario, saque de mis alforjas pan, salami y judias en conserva. Una escasa cena para uno, y mas aún al ser compartida entre dos.

colorado_on_the_road_turquia_5(Colorado On The Road cenando a la intemperie junto a Fiero)

Cuando me dispuse a dormir se abrió la puerta del restaurante colindante, el cual creía vacio. Un señor se acerco a mi y boquiabierto después de explicarle la situación,  me invitó a pasar la noche caliente y bajo techo. Resguardamos a Fiero protegido del tiempo en un cobertizo donde almacenaban la leña. Al entrar en el restaurante, me dio de cenar una sopa caliente de pollo y arroz, mientras no dejaba de pensar en aquella curiosa circunstancia en la que habia pasado de rescatador, a rescatado. Agotado y con el estómago lleno, me duermo en la misma postura en la que había cenado, utilizando de almohada mis brazos cruzados sobre la mesa.

Me despierto a primera hora de la mañana con el sonido del primer cliente del dia. Rápidamente me levanto y corriendo llego hasta el cobertizo, abro la puerta y Fiero me mira levantando la cabeza. Había luchado toda la noche, y ahora me tocaba luchar a mi.

No pierdo ni un segundo e intento convencer a todos los clientes que llegan al concurrido establecimiento, para que me ayuden a llevar a Fiero en coche al centro de la ciudad para prestarle asistencia sanitaria. Puesto que ninguno de los turcos tenia ni pajolera idea de inglés, me valgo de gestos, onomatopeyas y finalmente les guio hasta el cobertizo para que viendo a mi nuevo amigo, terminaran de entender el mensaje, pero la respuesta era siempre una rotunda negativa.

Pasaron las horas y sentado junto a la ventana, no hacia mas que esperar a un nuevo cliente al que intentar convencer, las opciones se me acababan. Los murmullos de los comensales eran constantes, a la vez que me miraban fijamente ajenos a una innegable realidad, la persona que tenian delante es una de las mas cabezonas y tenaces que iban a ver en mucho tiempo.

Entonces la oportunidad que estaba esperando se presento. Un grupo de operarios paso por la carretera en una furgoneta pick up, colocando conos de señalizacion para hacer trabajos de saneamiento en la calzada. Me lancé a la carrera y esta vez si, obtuve la respuesta que tanto estaba luchando por encontrar. Uno de los operarios dio marcha atras a la furgoneta mientras yo cogía a Fiero en brazos del cobertizo. Lo puse en la parte trasera y nos desplazamos 20 kilometros hasta una recinto canino municicpal, donde Fiero recibio los cuidados de un veterinario.

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(Llevando a fiero al veterinario)

Después de despedirme y de darle todo mi apoyo a aquel animal, volví con el operario al restaurante donde dejé la bicicleta, para continuar de nuevo con el viaje. La verdad es que no se si se recuperaría de sus heridas y si en estos momentos estará bien, pero de algo si estoy seguro, Fiero tuvo la segunda oportunidad que todos nos merecemos. La oportunidad de luchar por seguir adelante.

Un nuevo olor me acompañaba impregnado en mi ropa, el aroma a perro mojado. Pero no me disgustaba, al contrario, me hacia recordar a un querido miembro de mi familia que deje en Madrid y que añoro profundamente, mi fiel mascota Bruce.

colorado_on_the_road_bruce(Colorado On The Road junto a su fiel mascota, Bruce)

Durante mi avance hacia Ankara, constantemente los turcos me invitaron a entrar a sus locales para escapar del frío, ofreciendome té caliente, alimentándome sin pedir dinero a cambio y en varias ocasiones, acogiéndome para pasar la noche. Gracias a ellos conseguí llegar a la capital en el plazo que me había marcado. Me alojé dos días en el hotel mas económico que pude encontrar para recobrar fuerzas y el sueño atrasado. En Ankara conocí a numerosos jóvenes universitarios, estudiantes de español  y tuve la oportunidad de saber mas sobre Mustafa Kemal Atatük. Lider de la guerra de independencia turca, fundador y primer presidente de la republica de  Turquia, quien tiene un gran mausoleo en el centro de la gran ciudad, Antitkabir. En todos los establecimientos, lugares públicos y hogares en los que he estado en Turquía, siempre he visto una imagen de Atatük. Conocer mas sobre el me ayudó a conocer mas sobre la poblacion turca.

colorado_on_the_road_turquia_7(Colorado On The Road visitando Antitkabir)

He de reconocer que aunque disfruto de las grandes ciudades, siempre es muy caótico entrar en ellas con la bicicleta, todo es mas caro y me siento como un simple turista mas. Prefiero estar en la carretera, rodeado de la naturaleza, del aire libre y pasar la noche en los pequeños pueblos, donde no me tratan como un turista, sino como un invitado de honor.

Mi parada en Ankara marcaría un antes y un después en el trayecto del viaje. Cuando abandoné mi descanso y puse rumbo a la costa del mar negro, sabía que me encaminaba al duro invierno. Cada día que avanzaba hacia la ciudad costera de Samsum, el frío en las montañas turcas era cada vez mayor. Nuevamente, gracias a la gentileza de la población, varias noches las pase bajo techo. El descenso de las temperaturas iba siendo gradual, por lo que mi cuerpo y mi mente se fueron adaptando poco a poco a la gran prueba que me esperaba en mi ultimo tramo en Turquia.

Finalmente alcance la ciudad de Samsum donde deje atrás la lluvia de la montaña, la cual a medida que avanzaba por la costa fue sustituida por la densa nieve. Mis intenciones iniciales eran de avanzar en cuatro etapas bordeando la costa hasta llegar a Rize, y preparame para adentrarme en la region mas fría de Turquía, para alcanzar así la frontera con Irán.

colorado_on_the_road_turquia_8(Costa nevada del Mar Negro)

Justo en la etapa en la que haría noche en Rize, me detuve al medio día en Sürmene buscado un Kebab. Fue entonces cuando conocí a Kutay, un joven universitario turco que me advirtió del peligro que corría si me aventuraba a continuar por la ruta que tenía establecida. Las constantes nevadas de los días anteriores habían provocado el cierre de la carretera que habia escogido, convirtiéndola en intransitable. Pero Kutay se ganó las alas de ángel salvador y me invitó a pasar dos dias en su casa. Tiempo suficiente para que el temporal de nieve se calmara, tramitar el visado de Irán y reponer fuerzas después de 7 días de ruta.

A 40 Kilometros de Sürmene estaba la ciudad de Trabzon. Era el punto de entrada mas largo hacia el interior de Turquía, pero a la vez el mas seguro, y ademas donde pude tramitar el visado de la Republica Islamica de Irán.

colorado_on_the_road_turquia_9(En Sürmene junto a Kutay y su pareja)

Pasados dos días y con el visado ya estampado en mi pasaporte, tremendamente agradecido por la suerte de haber encontrado en el camino a Kutay, emprendí el reto mas duro al que me iba a enfrentar desde que inicie el viaje. Pedalear desde la ciudad de Trabzon hasta la frontera con Iran, atravesando las regiones de Erzurum y Agri.

Los puertos de montaña eran ya una asignatura dominada, pero las placas de hielo en la carretera, las continuas nevadas, las temperaturas entre los -10ºC y -20ºC, las escasas horas de luz del mes de diciembre y el constante peligro en algunas zonas montañosas por la presencia de lobos, me pusieron a prueba día a día. Mi avance fue lento pero firme, haciendo etapas de menos de 80 kilometros, pero finalizando todas y cada una de ellas con la moral bien alta.

Cada vez que me subía a la bicicleta por la mañana o después de realizar una parada, el frío se hacía insoportable los primeros minutos hasta que lograba entrar en calor. El constante viento que impactaba contra mi cuerpo, hacía que la sensación térmica fuera mucho menor de los -20ºC.

 A pesar de la ropa de abrigo, en muchos momentos perdía la sensibilidad en partes de la cara, en las manos y los pies durante la marcha, derivando en un fuerte dolor que sólo era aliviado por el calor de un cobijo. El hielo se acumulaba en todo mi cuerpo y la prenda que usaba para protegerme del cuello hasta debajo de los ojos, se congelaba y endurecía a los pocos minutos adoptando la forma de mi cara.

colorado_on_the_road_turquia_10(Colorado On The Road cubierto de hielo a -14ºC)

Los vehículos que transitaban aquellas carreteras se detenían en numerosas ocasiones. Atónitos y sorprendidos por el hielo que cubría mi cuerpo, enseguida me ofrecían trasladarme hacía mi destino, pero con una sonrisa en la cara rechazaba sus amables ofertas y continuaba pedaleando, lo cual los dejaba aún mas estupefactos.

Cuando planifiqué el viaje sabía que  inevitablemente tendría que vivir un invierno en algún lugar del mundo, yo decidí vivirlo aqui, decidí ponerme a prueba en este territorio y en esta época del año.

colorado_on_the_road_turquia_11(Atravesando las montañas heladas de Turquía)

En mi última parada, llegué a la ciudad de Dogubayazit y me recibieron las impresionantes vistas del pico mas alto de Turquía, el  Monte Ararat. A penas me separaban 32 kilometros de la militarizada frontera iraní, para dejar atrás un país en el que dejo un pedacito de mi corazon, a cambio de toda la gran hospitalidad que me ha mostrado.

colorado_on_the_road_turquia_12(Llegada a Dogubayazit, con el Monte Ararat de fondo)

Para alcanzar la frontera di lo mejor de mi  mismo en cada etapa, sudé escarcha en mi frente, avance sobre el hielo, me abrí camino entre la nieve, superé montañas y me llevé un recuerdo de esta dura prueba, la pérdida de sensibilidad en algunos dedos de los pies a causa de la congelación, la cual espero recuperar en climas mas cálidos que me depare el camino.

“Dicen que lo que no te mata te hace mas fuerte, pero yo prefiero pensar, que cada vez que nos superamos a nosotros mismos, nos hacemos mas fuertes”.

by Colorado On The Road

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GRECIA

Etapas:

8/11/2013 Dragostunjë – Krystallopigi (135 Km). (Entrada en Grecia).

9/11/2013 Krystallopigi – Grevena (120 Km).

10/11/2013 Grevena – Stavros (124 Km).

11/11/2013 Stavros – Termópilas (110 Km).

12/11/2013 Termópilas – A1 km 261 (66 Km).

13/11/2013 A1 Km 261 – Makrychori (136 Km).

14/11/2013 Makrychori – Katerini (73 Km).

15/11/2013 Katerini – Thessaloniki (140 Km).

16/11/2013 Descanso en Thessaloniki ( 7 Km).

17/11/2013 Thessaloniki – Vrisi (123 km).

18/11/2013 Vrisi – Komotini (167 Km).

19/11/2013 Descanso en Komotini.

20/11/2013 Komotini –Ipsala (128 Km). (Entrada en Turquía).

Grecia

Cuando planifique el viaje, podría haber escogido el camino fácil y cruzar el norte de Grecia  para llegar a Turquía por la ruta más directa. Pero sabía que tenía que hacer una parada obligatoria que no podía pasar por alto.

Mi primera mañana en Grecia me desperté en el pueblo de Krystallopigi, situado a escasos kilómetros de la frontera albana. Me subí a la bicicleta completamente motivado, decidido a realizar un considerable rodeo de varios cientos de kilómetros, pero que serían pedaleados por mis piernas de gustosa forma.

No tarde mucho tiempo en cruzarme con una señal alertando de la presencia de osos y lobos en los montes griegos, acampar cada noche se está volviendo más peligroso. Pero no me importa,  voy directo a mi destino.

2(Señal advirtiendo de la presencia de osos y lobos en los montes griegos)

Cada vez las noches son más largas y los días duran menos, viéndome obligado cada etapa a pedalear varias horas por las oscuras y solitarias carreteras secundarias. La lluvia y el terreno montañoso griego me complico el avance, pero no conseguiría detenerme. Los dos primeros días en Grecia hago campamento en Grevena y Stravos, después de avanzar 120 y 124 Kilómetros.

La mañana de mi tercer día madrugo para ponerme en marcha lo antes posible, ese día iba a llegar a tan ansiada ubicación y la razón de dar este rodeo, pero la etapa no trascurrió con normalidad. Desde que salió el sol, la lluvia no paraba de ralentizar mi avance y me complicaba más aun escalar los puertos de montaña que había entre mi objetivo y yo. Pero no iba a detenerme tan fácilmente, al menos eso creía. En la cima de la última montaña que me quedaba por superar, el cielo se abre y deja caer un torrente de agua, viéndome obligado a buscar refugio en una gasolinera durante dos horas.

El momento de buscar  campamento para pasar la noche estaba más cerca. Un leve desanimo por la posibilidad de no alcanzar mi preciada meta, precedió al posterior sentimiento de lucha y superación, la lluvia no me iba a vencer tan facilmente. Cambie mis húmedas prendas por ropa seca y me preparé para continuar mi avance a pesar de que en esas condiciones meteorológicas era imposible pedalear, y me vería obligado a continuar con  la bicicleta andando. Pero en el instante que iba a salir de la gasolinera, el torrente se calmó. La suerte se puso de mi lado y baje la montaña como un rayo, pedaleando  durante mis últimos 30 kilómetros del día con más energía que nunca. Cada vez estaba más cerca.

El haber hecho estos kilómetros extra en los días pasados, el haber aguantado la lluvia, el frio y el terreno montañoso, había merecido la pena, pues esa noche, dormiría en las Termópilas.

Nunca he ocultado mi admiración hacia la batalla de las Termópilas, los espartanos y mi curiosidad por saber más e investigar para conocer todo lo posible sobre esta apasionante batalla. Y ahora comparto con todos vosotros las fuerzas que me dio pasar la noche en ese lugar.

A mi llegada al pueblo de las Termópilas me recibe el monumento a Leónidas, sobresaliendo de la oscuridad de la noche iluminado por los focos. Después de contemplar el monumento, observo un cartel informativo en el cual los historiadores ubican la costa actual y la costa en el año 480 a.c. A pesar de lo que había cambiado la geografía del lugar en  casi 2500 años, las indicaciones eran precisas.

En el momento de buscar campamento y pasar la noche, la decisión estaba clara. Dormiría en las mismísimas Termópilas, en su ubicación hace 2500 años junto al monumento a Leónidas.

6(Colorado On The Road junto el monumento a Leónidas)

Llegado el momento de dormir, me quite los zapatos y calcetines totalmente calados por la continua lluvia del día. No me lo podía creer, tenía mis pies completamente arrugados, hinchados y doloridos. No era consciente del tremendo error que había cometido. Para evitar cometerlo de nuevo incluí una nueva y fundamental regla:

# 10. Mantén siempre secos los pies.

Por la mañana me lo tome con calma. Desayune, tome más fotos, grave un par de escenas de video y me di un buen baño caliente en las termas. No me pudo sentar mejor, tenía ganas de pasar otro día más allí pero sabía que debía retomar la carretera.

Por delante me quedaba ascender la costa griega del mar Egeo hacia Thessaloniki, para  poner rumbo a Turquía. La lluvia y el frio me siguieron haciendo el camino más duro, pero cada vez me afectaba menos. Una esperada noticia me daría más ánimo a continuar, pero a la vez, ganas de volver a  mi hogar con mi familia. Mi sobrino Álvaro había nacido, de un día para otro sin darme cuenta entre pedalada y pedalada, ya era tío. Con las tecnologías de hoy en día se hace llevadero el contacto con los seres queridos, pero no borran la melancolía. Lo más importante es que  todo salió según lo previsto y que tanto mi hermana como mi sobrino estaban bien.

Continuando con el viaje, hubo un día especialmente complicado por la lluvia y por el viento. Pero la amabilidad de los griegos me iba a sorprender. En medio de una carretera secundaria me dio el alto un coche de policía, con la intención de avisarme de lo peligroso que era avanzar con la bicicleta. Decididos a proteger mi seguridad, fui escoltado por los policías durante varios kilómetros hasta llegar a la desviación a una carretera menos transitada, y que también llegaba a mi destino. Por el camino los simpáticos agentes me animaban por el megáfono del coche policía diciendo:” Go, go, my friend”.

Ese mismo día paré en una cafetería a calentarme con un café, y antes de salir para continuar mi camino, la señora que la regentaba decidió obsequiarme con un bocata para la próxima parada. El día empezó mal, pero la amabilidad griega lo mejoro con creces.

Antes de llegar a Thessalonniki, hice una pequeña desviación para recorrer varios kilómetros y realizar una parada igual de necesaria que las Termópilas. Tuve la oportunidad de visitar el pequeño pueblo de Pella, ciudad natal de Alejandro Magno.

La historia de este sobrenatural hombre nunca me dejo indiferente, y después de leer la novela biográfica del escritor Valerio Massimo Manfredi, mi admiración por Alejandro Magno no podría ser mayor. He de reconocer que desde que inicie el viaje, llamé a mi bicicleta Orbea con el mismo nombre que el llamo a su caballo, Bucéfalo.

DSCN0404(Colorado On The Road junto al monumento de Alejandro Magno montando a Bucéfalo)

En Thessaloniki pude descansar un día, pero solo de pedalear. Debido a la gran cantidad de recados pendientes que eran de gran importancia ser llevados a cabo antes de salir de Europa. El más importante de ellos era hacerle una puesta a punto a la bicicleta, ya que después de casi 5000 kilómetros, las ruedas y los frenos inevitablemente estaban desgastados. Para tal misión simplemente pregunte por la mejor tienda de bicicletas de Thessaloniki, y todo el mundo coincidió en una. Por lo que puse rumbo a la tienda “Cycle” donde el mecánico dio rienda suelta a su experiencia para llevar acabo la revisión de la bicicleta. Como no podía ser de otra forma, este gran mecánico era un gran admirador de la marca Orbea.

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(Colorado On The Road junto el mecánico después de la puesta a punto de la bicicleta)

Después de un duro día de recados en la ciudad de Thessaloniki, retomé la ruta durante dos etapas  para esta vez sí, hacer una parada para descansar en la ciudad de Komotini, donde John Gorman, el primo de mi buen amigo Michael, me recibiría con los brazos abiertos para hospedarme un par de noches.

John, junto con su mujer y su hija pequeña, me  hicieron sentir de nuevo lo que es dormir en un auténtico hogar. Esta encantadora familia me trato con gran gentileza, hospitalidad, y sin duda alguna se han ganado mi cariño y mi respeto.

La mañana de retomar la ruta, John me preparó una  suculenta bolsa de comida para alimentarme toda la etapa, y me acompañó a su farmacia para despedirme de su mujer que en ese momento estaba trabajando.

DSCN0431(Colorado On The Road junto John y su mujer, en su farmacia de Komotini)

Después de darnos el último adiós, retome la ruta  y a los pocos minutos comenzó a llover. Lo que parecía una simple llovizna, derivo a los pocos kilómetros en un buen chaparrón que me acompañaría todo el día. Llegada la noche la lluvia se convirtió en tormenta. De repente caía un tremendo aguacero, soplaba el viento con fuerza y los rayos iluminaban el cielo, pero a los 20 minutos paraba y luego volvía a empezar de nuevo. Constantemente me detenía para buscar refugio, hasta que en una de estas ocasiones en mitad de la nada, no había posibilidad de resguardarse y la que me cayó fue la más gorda de todas. En mitad de una carretera secundaria, sin iluminación alguna solo veía cuando los constantes rayos atravesaban el cielo, la lluvia y el fuerte viento me obligaron a detenerme sin más opción que la de inclinarme sobre el manillar de la bicicleta, abrocharme bien la capucha y esperar a que el temporal pasara. Pasados los primeros 15 minutos, la verdad es que disfrute del espectáculo de descargas eléctricas, hasta que rematando la faena empezó a caer del cielo bolas de granizo del tamaño de un guisante, castigándome todo el cuerpo… ya no me lo estaba pasando tan bien.

Finalmente cedió un poco el temporal, y pude continuar hasta llegar al puesto fronterizo griego. Cuando pasó el vehículo de delante  mio y llegado mi turno de presentar mi identificación, el policía de la garita muy sorprendido me miró con una cara de espanto, diciéndome una frase en griego que a pesar de que no entiendo el idioma, esto  si lo entendí muy bien debido a su expresión y al contexto:

“Pero hijo mío, qué haces tú aquí con la que está cayendo”.

Después de la cómica situación, avance hasta el puesto de control turco atravesando el puente que delimita ambas fronteras. Debido a las prisas de los militares que vigilaban el paso para que abandonara el puente, no pude hacer una buena foto, pero si conseguí sacar una.

DSCN0432(Límite entre Grecia y Turquía)

Era momento de estampar el visado en mi pasaporte, cambiar los euros por liras turcas y avanzar hasta el primer pueblo llamado Ipsala, para buscar un hostal donde refugiarme del tiempo.

A pesar de la drástica climatología del último día en Grecia, conseguí mi objetivo de llegar a Turquía. Atrás dejo Europa y encaro Oriente medio para atravesar Turquía, Irán y Pakistán, hasta poder alcanzar el sudeste asiático. El viaje toma una nueva perspectiva, y sin duda alguna cruzar este terreno en pleno invierno será una parte del viaje que pondrá mi moral a prueba.

“There is nothing impossible to him who will try”.

Alejandro Magno.

ITALIA

Etapas:

17/10/2013 Niza – Ospedaletti ( 76 Km). Entrada en Italia.

18/10/2013 Ospedaletti – Savona ( 119 Km).

19/10/2013 Savona – Prati ( 106 Km).

20/10/2013  Prati – Passo del Bocco ( 17 Km).

21/10/2013 Passo del Bocco – Pegognaga ( 169 Km).

22/10/2013 Pegognaga –Venecia ( 181 Km).

23/10/2013 Descanso en Venecia

24/10/2013 Descanso en Venecia (24 Km).

25/10/2013 Venecia – San Vito (140 Km).

Norte de Italia

Después de un día de descanso en Niza, las energías renovadas me animan a  subirme de nuevo a la bicicleta.  Me pongo en marcha al medio día y continuo ascendiendo la costa azul camino a tierras italianas. Al salir de Niza y subir un puerto de montaña, miro atrás para apreciar por última vez en el viaje la soleada costa francesa.

Finalmente llego a la frontera  italiana. Hacia 4 años que no visitaba este país que tantos recuerdos me trae de mi pletórico año de Erasmus. No tardo mucho en desempolvar mi italiano y ponerlo de nuevo en práctica. El final del día lo acabo en la playa de Ospedaletti, donde me preparo para dormir al raso. El tiempo es templado, el cielo está despejado  y lleno de estrellas. La luna llena ilumina tanto, que apenas tengo que utilizar la linterna para prepararme unos suculentos espaguetis con salchichas para cenar. Antes de dormir, me siento en la arena para contemplar la noche, escuchar el sonido de las olas y ver las estrellas. La sensación de paz y libertad es inmensa.

Imagen(Preparado para dormir al raso en la playa de Ospedaletti)

Al amanecer, el frio de la mañana boicotea mis intenciones de darme un baño en la playa. Al ponerme de nuevo en marcha, pasan las horas hasta que hago una parada en un pueblo costero para prepararme el almuerzo. Es entonces cuando un conductor de autobús,  en mitad de su descanso, se  acerco para preguntarme por el viaje que estoy realizando. Sorprendido por el proyecto, se interesa por cómo y dónde paso las noches, al contestarle que duermo en la tienda o al raso, me pregunto indignado  que si ningún italiano me había acogido, a lo cual respondí que no.  Al momento el hombre me ofreció su casa para asearme y pasar la noche, oferta que lamentablemente tuve que rechazar,  ya que su hogar hacia 30 Km que lo había pasado y la ruta me llevaba en dirección contraria. A pesar de ello le agradecí el gran gesto que tuvo conmigo, y me lleno de alegría ver como una persona totalmente desconocida se preocupó  de tal forma por mi bienestar.

La ruta me llevo a Savona, donde gracias al moderado clima costero, volví a pasar la noche al raso. El día siguiente no fue muy alentador, las continuas subidas de la carretera que avanza paralela al mar, la SS1, hicieron mella en mis piernas y mi moral, pero finalmente llegue a Chiavari, donde tome una desviación dirección Parma para atravesar el norte de Italia y dejar la costa mediterránea. Finalmente  acampe en la montaña donde pude montar la tienda, prepararme la cena  y después de un día tan duro, descansar en el que se ha convertido mi hogar.

Al despertar, por delante tenía otro puerto de montaña, el Passo del Bocco. Me pongo en marcha decidido a encarar la montaña, pero poco me duraron las buenas expectativas del día. Al llegar a la cima, después de superar un desnivel de casi 1000 metros en 17 Kilómetros de carretera, una tremenda tormenta eléctrica acompañada de un torrencial aguacero, me obligaron a buscar cobijo en el refugio situado en la montaña. Fue cuando coincidí con otros tres aventureros de la bicicleta italianos, a los cuales también les había pillado por sorpresa el temporal.

Esta situación me hizo pensar en una nueva regla:

 # 7 Cuando las cosas van mal, prepárate bien, porque siempre pueden ir a peor.

Alojado en la habitación que me asignaron en el refugio, dejo de pensar en el dinero que me  costó la tormenta, intento ser positivo y alegrarme de no estar ahí afuera. Si en esos momentos hubiera estado pedaleando o acampado, en una zona en la que el peligro de inundación y desprendimientos de tierra es constante, las consecuencias habrían sido mucho peores que castigar mi cartera. Además,  el servicio incluía una suculenta cena que contaba con primero,  segundo,  guarnición, postre, cerveza, café…mmmmmmm, se me fueron todos los males.

A la mañana siguiente, el tiempo mejoró.  Disfrute del desayuno acompañado por los ciclistas italianos, los cuales,  interesados por el viaje decidieron regalarme una braga naranja para el cuello, con el nombre de su escuela de MTB de San Remo.

Imagen(Colorado On The Road junto a tres aventureros de la bicicleta, en el Passo del Bocco)

Totalmente motivado, me subo de nuevo a la bicicleta y pongo rumbo a Venecia. Las dos próximas etapas me llevan a realizar 169 y 181 Kilómetros, pero se cobraron su precio. En el kilómetro 2001 me pegue un tremendo piñazo pedaleando por una carretera secundaria. Por suerte en ese momento, no paso ninguno de los números  coches y camiones que a lo largo del día me adelantaban sin cesar. La suerte se puso de mi lado, y lo mejor es que al final de la segunda etapa había conseguido llegar a Venecia, donde pude acampar en un parque de caravanas llamado Tronquetto. Al amanecer busque alojamiento al otro lado del puente de la libertad, para acabar encontrando un hotel de chinos situado en el barrio de Mestre, que después de mucho regatear, llegue a un acuerdo por dos noches a un precio asequible.

Los dos días que pase en Venecia me recordaron a muchos momentos de mi Erasmus en Cagliari. La primera noche tome el autobús y recorrí  la iluminada isla veneciana,  donde finalmente conocí a un grupo de estudiantes que se reunían todos los miércoles en las escaleras de la estación de trenes. Después de compartir unas cervezas con ellos, el cansancio me hizo volver al hotel antes de las 00:00, aunque la verdad es que la idea de estar hasta altas horas de la noche de fiesta, cada vez me atrae menos.

El segundo día en Venecia, lo dedique a recorrer sus calles como un turista más. Visitando el Ponte de Rialto, la Piazza San Marco y recorrer Fomenta Zattere. Lejos estuvo de mi presupuesto montar en una góndola,  pero no lo hubiera hecho aunque hubiera podido, esas cosas hay que hacerlas con pareja.

Imagen(Atardecer Veneciano)

Era hora de dejar la ciudad del amor y poner rumbo a Trieste, pero  una promesa dejo en tan bella ciudad, volver con pareja. No es lugar para visitar soltero.

La mañana en la que deje el hotel, mis intenciones iniciales eran las de pedalear  160 Kilómetros, pero algo no fue bien por el camino, y unos terribles retortijones me hicieron  parar y buscar campamento en un pueblo llamado San Vito. Apenas pude cenar un par de rebanadas de pan, algo ocurría y sabía lo que era. No hay mejor forma de explicarlo que con este cuarteto:

Ya llegó,

Ya está aquí,

La  diarrea del viajero,

Hace haciendo mella en mí.

FRANCIA

Etapas:

10/10/2013 Girona – Perpiñán (106 Km).

11/10/2013 Perpiñán – Narbonne (106 Km).

12/10/2013 Narbonne – Palavas Les Flots (131 Km).

13/10/2013 Palavas Les Flots –Sant Cannat (157 Km).

14/10/2013 Sant Cannat – Flassans (102 Km).

15/10/2013 Flassans – Niza (128 Km).

16/10/2013 Descanso en Niza.

Francia

Una vez en territorio francés, continúo mi camino hacia mi primera parada fuera de España, la ciudad de Perpiñán. Por el camino bajo puertos de montaña y atravieso pequeños pueblos, rodeado continuamente de frondosas montañas y verdes campos. Caída la noche, llego a Perpiñán donde hago una parada de  reabastecimiento de suministros en un pequeño supermercado. Para mi sorpresa, al preguntar en mi oxidado ingles  al hombre encargado de la seguridad,  si podría dejar la bicicleta dentro del local mientras hacia mis compras, el me contesta en un fluido español que no hay problema. Al parecer, el señor de procedencia nigeriana, había vivido años atrás en España. Antes de abandonar el local, charlo un rato con él y le pregunto si es seguro dormir en esta ciudad, a lo cual  me contesta que no hay ningún sitio seguro en Francia, hay demasiado loco. Antes de iniciar la búsqueda de mi emplazamiento para pasar la noche, observo como gente de aspecto extraño se agolpan en la entrada del supermercado, mirando con dientes largos mi  querida bicicleta.

Por suerte encontré un prado a las afueras de Perpiñán, donde pude acampar y pasar mi primera noche del viaje fuera de España. A lo largo de los días me di cuenta de que la imagen de unos pocos, no debe ensuciar la de muchos, puesto que los franceses me trataron en todo momento con educación y gentileza.

Amaneciendo en Perpiñán, retomo el camino hacia la costa azul. Me desvio de la carretera principal para hacer contacto con el mediterráneo. Por el camino atravieso los pueblos de Pía y Bompas entre otros, hasta llegar al puerto de Bacarés.

Frente al mar, aprovecho para hacer un descanso y retomar fuerzas disfrutando de las chocolatinas que me regalo la madre de mi cuñado en mi paso por Barcelona. Gracias Menchu!!!

Por el camino, el destino me lleva a compartir varios kilómetros del día con otro cicloturista.  Max, un señor francés, que a pesar de sus 72 años de edad se encuentra en una estupenda forma física, la cual me llevo en un principio a pensar que tenía delante a un hombre de apenas 50 años. Por el camino me cuenta anécdotas de sus viajes por Europa y hacemos una parada en una cafetería, donde muy amablemente me invito a un café, y pudimos continuar compartiendo experiencias  vividas.

 En todo momento Max lucia una enorme sonrisa, no paraba de contarme historias de sus viajes y de darme preciados consejos para emprender el mío. Cuando llego el momento de despedirnos me regalo una bolsa  térmica para portar agua, a la cual llamo, el suvenir de Max.

Imagen(Colorado On The Road junto a Max)

Al final del día llego a Narbonne, donde hago campamento  en lo alto de una colina a las afueras de la ciudad y disfruto de un gran atardecer después de haber superado mis primeros 1000 km del viaje.

Cuando sale el sol y me preparo para una nueva etapa, me percato de algo que era inevitable que pasara tarde o temprano, el primer pinchazo. He de reconocer que me esperaba que llegara muchos kilómetros mas tarde para poder alardear de ello en el futuro. Una vez reparado y asumida la lección de humildad, la etapa del día se desarrolla con normalidad, finalizándola en un pueblo costero llamado Palavas-Les-Flots. En aquella noche, decido hacer una de mis primeras pillerías y me cuelo en un camping como el que no quiere la cosa. El suelo llano, el blandito césped y el sonido de las olas de fondo  me proporcionaron un buen descanso, pasando desapercibida mi presencia. Por la mañana, me levanto antes que nadie y recojo el campamento para salir por la puerta sin que nadie me viera. La recompensa para tal madrugo, fue el  espectacular amanecer de la costa.

Imagen(Amanecer en Palavas-Les-Flots)

Decidido a llegar a Niza lo antes posible, me embarco en los días posteriores en una exhaustiva rutina de pedaleo continuo. Los kilómetros son largos y las horas más aun, los puertos de montaña me curten las piernas hasta llegar un punto en el que un tremendo  tirón muscular  me obliga a detenerme a descansar y estirar largos minutos. Una vez espantados mis temores,  vuelvo a subirme a la bicicleta relajando el ritmo, hasta volver poco a poco mí a mi estado de forma habitual.

Las próximas dos paradas me llevan a hacer campamento en el frondoso monte francés, cerca de los pueblos de Sant Cannat y Flassans. Cada vez elijo mejor el  emplazamiento, monto la tienda más fácilmente y organizo mejor el material dentro de ella. Poco a poco la experiencia que voy adquiriendo por el camino, hace cada noche más cómoda, confortable y segura. Ya no me despierto en mitad de la noche por los sonidos de los animares nocturnos. Me he acostumbrado a su presencia, y parece que ellos también a la mía.

Desde el inicio del viaje, mi dieta se basa principalmente en lentejas y raviolis precocinados, zumos de frutas, plátanos, huevos, latas de atún y todo tipo de dulces que devoro durante mis pedaladas. Al no ser una dieta muy variada, decido incluir arroz, pollo y algo de verduras, con el fin de nutrir lo mejor posible a mi cuerpo, y sustituyo las golosinas por un buen bocata de embutido.

Por fin el camino me lleva  a Cannes y posteriormente a Niza, donde a la  caída de la oscuridad no me queda más opción que pasar una malísima noche en el aeropuerto, la cual, rápidamente se me olvidó al salir el sol. Pedaleando por el paseo marítimo de Niza, el sol brilla y no hay rastro de ninguna de las nubes que días anteriores me castigaban con la intensa lluvia. Disfruto de la belleza de sus calles y monumentos, hasta encontrar un alberge juvenil donde me registro para disfrutar de un día de descanso, conocer a gente de todas partes de Europa y compartir anécdotas del viaje.

La próxima etapa me llevara a territorio Italiano. Es momento de  decir “Au Revoir” a Francia y decir “Buongiorno” a Italia.

Hay una frase que siempre me motiva para alcanzar los objetivos y metas que me marco en la vida:

 “Si tienes mil razones para darte por vencido, encuentra mil razones más, para seguir adelante”.