Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua

Etapas:

16/10/2014 Ciudad Tecún Umán – Tetalhuleu (72 Km).

17/10/2014 Tetalhuleu – Santa Lucía Cotzumalguapa (86 Km).

18/10/2014 Santa Lucía Cotzumalguapa – Chiquimulilla (100 Km).

19/10/2014 Descanso en Chiquimulilla.

20/10/2014 Descanso en Chiquimulilla.

21/10/2014 Chuiquimulilla – San Julián (93 Km) (Entrada en El Salvador).

22/10/2014 Descanso en San Julián.

23/10/2014 San Julián – Santa Tecla (69 Km).

24/10/2014 Santa Tecla – Chamoco (92 Km).

25/10/2014 Chamoco – La Unión (101 Km).

26/10/2014 La Unión – Santa Rosa de Lima (62 Km).

27/10/2014 Santa Rosa de Lima – Choluteca (103 Km) (Entrada en Honduras).

28/10/2014 Choluteca – Somotillo (55 Km) (Entrada en Nicaragua).

29/10/2014 Somotillo – Chinadega (75 Km).

30/10/2014 Chinadega – Nagarote (84 Km).

31/10/2014 Nagarote – Managua (43 Km).

01/11/2014 Descanso en Managua.

02/11/2014 Descanso en Managua.

03/11/2014 Managua – Nandaime (78 Km).

04/11/2014 Nandaime – Santa Cruz (63 Km).

05/11/2014 Descanso en Santa Cruz.

06/11/2014 Santa Cruz – San Juan del Sur (58 Km).

07/11/2014 Descanso en San Juan del Sur.

08/11/2014 Descanso en San Juan del Sur.

09/11/2014 Descanso en San Juan del Sur.

10/11/2014 Descanso en San Juan del Sur.

11/11/2014 San Juan del Sur – Liberia (118 Km) (Entrada en Costa Rica).

Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua

Entrar en Centroamérica supuso un gran avance en el viaje, pero también supuso afrontar nuevos riesgos.

El temor de sufrir un asalto estuvo muy presente en mi mente los primeros días, y la seguridad con la que contaban la gran mayoría de negocios reafirmaba mi sentimiento. Gasolineras, bancos, pequeños negocios y camiones de transporte siempre permanecían bajo la atenta mirada de los guardas armados de agencias privadas de seguridad.

Guatemala sufre mas de 30 asesinatos y varios secuestros diarios, y las cifras en los próximos países centroamericanos que tenia por delante eran igualmente desalentadoras. Por lo que decidí extremar las precauciones y seguir de forma estricta una serie de normas:

  1. Pedalear solo de día y en el atardecer buscar el campamento antes de que llegue la noche.
  2. Acampar solo en propiedades privadas, seguras y con la autorización del responsable.
  3. Pedalear solo por las carreteras principales y mas transitadas.

Quizás esta angustia que viví los primeros momentos y el hecho de seguir ciertas pautas de seguridad pueda parecer una exageración, pero siempre me he dicho a mi mismo que es mejor pecar de precavido que de confiado.

Pero mis días transcurrieron con normalidad conociendo a grandes personas de buen corazón, disfrutando de su compañía y de la comida local. El único riesgo del que fui victima fueron las picaduras de mosquitos. Los zancudos estaban siempre al acecho, amenazantes y dispuestos a extraerte la sangre transmitiéndote el Dengue o la fiebre Chikungunya.

Durante mi tercer atardecer en Guatemala, avanzando por una carretera colapsada por el trafico y las obras, escuche una voz familiar llamándome: “Javieeeeeer”. Gire la cabeza de una lado a otro hasta que vi a Madison asomando la cabeza por la furgoneta de Vanajeros. Pedalee como un rayo hasta que me puse a su altura y les intente seguir el ritmo durante varios minutos, pero al final acordamos en reunirnos 20 kilómetros mas adelante para acampar.

Devoré las constantes subidas y bajadas de las colinas guatemaltecas hasta que encontré a Joel esperándome en la carretera, para guiarme al campo de football donde pasaríamos la noche todos juntos.

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(Colorado On The Road reencontrándose con Vanajeros)

Nuevamente me invitaron a cenar, a beber cerveza y me era imposible despegarme la sonrisa de la cara. Estas coincidencias entre amistades creadas a lo largo del viaje, son una de las mas impresionantes sorpresas que la aventura ofrece. Por la mañana nos despedimos bajo la promesa de reencontrarnos en Ecuador, país en el que realizaran una parada de dos meses, dándome así tiempo suficiente para llegar pedaleando con el potro.

La geografía de Centroamérica no deja lugar para distinguir las diferencias entre los países que la componen. El terreno montañoso, los volcanes, el calor, las lluvias y la humedad de la jungla eran constantes día tras día.

Salir de Guatemala fue un tramite sencillo, el visado que adquirí al entrar en este país, la C-4, tenia validez para El Salvador, Honduras y Nicaragua, lo que agilizaba mis pasos fronterizos.

En mi primera etapa en El Salvador, escale durante horas una colina interminable para alcanzar San Salvador antes de que oscureciera. En el transcurso de la jornada conocí a un cicloturista francés, Allan. Decidimos pedalear juntos hasta Santa Tecla, donde un salvadoreño registrado en couchsurfing, Ever, nos estaba esperando para hospedarnos en su casa.

Nuestra llegada fue puntual y antes de que se pusiera el sol ya habíamos alcanzado el final de la etapa, pero nuestro anfitrión aun no había salido de trabajar en la universidad donde imparte clases de ingles. Cenamos en un pequeño restaurante y pasamos un largo tiempo hablando con los curiosos chavales que jugaban en la calle.

Durante la amena espera nos tomamos una cerveza en frente de una tiendecita. No me sorprendió la forma de pagar a través de una cabina con barrotes y cristal blindado, ya me había acostumbrado a las impenetrables medidas de seguridad de cada negocio, pero si llamo mucho mi atención una conversación entre dos salvadoreños que coincidieron en la calle.

Después de saludarse e intercambiar varias cordiales palabras, se despidieron con prisa a medida que se alejaban el uno del otro, hasta que uno se dio la vuelta mientras caminaba y grito: “Oyeeee!!! Salúdame a tu zipo…”

En España utilizamos esa palabra que no he completado, para referirnos de forma vulgar al miembro viril. Estoy seguro de que a ti, escuchar a gritos la palabra “zipo..” te llamaría también la atención.

Ever no tardo en llegar y darnos la bienvenida a su hogar, nos invito a cenar unos tamales de elote y charlamos durante horas en su sala de estar. Ever me saco de mis dudas explicándome que aquella palabra que me llamo tanto la atención era utilizada en El Salvador para referirse a los niños, hijos o chavales, por lo que el señor solo mando saludos para sus hijos en aquella calurosa despedida.

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(De izquierda a derecha: Allan, Ever y Colorado On The Road)

Ever también nos hablo largo tiempo sobre la sangrienta y olvidada historia de El Salvador, de los problemas que sufre su país a causa de las Maras, de como se han hecho con casi todo el control de ciertas áreas y la impotencia que sufren sus ciudadanos. Su testimonio acaparo mis pensamientos en las etapas venideras.

El día que deje atrás San Salvador pedalee hasta el ocaso. La noche apenas llega a las 17:30 pm, lo cual me deja muy poco margen para bombear los músculos y avanzar, por lo que madrugar ya no es una opción, sino una necesidad. Una de mis formas preferidas de acampar es bien pegadito a una comisaria de policía. Podría parecer que la presencia de los turistas pueda incomodarles, pero los agentes del orden saben mejor que nadie a los peligros que nos exponemos al viajar solos, y agradecen la petición de pasar la noche bajo su tutela.

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(Colorado On The Road amaneciendo junto a una comisaría)

Mi transito por Honduras fue breve y fugaz, apenas atravesé 130 kilómetros para llegar a Nicaragua. Cuanto mas avanzaba mas se incrementaba el nivel de seguridad, pero la forma de conducir en esta zona del mundo me dejaba totalmente atónito día a día. Los alocados conductores realizaban constantemente adelantamientos invadiendo el estrecho carril contrario sin importarles lo que viniera por delante, y en mas de una ocasión tuve que salir despedido de la carretera para evitar ser arrollado.

Antes de llegar a Managua, el sol avanzó mas rápido que yo abandonándome antes de que pudiera llegar a la capital nicaragüense. Para evitar entrar en la gran ciudad en plena noche acampé en el pueblo de Nagarote, fue toda una sorpresa descubrir aquel rincón oculto, cargado de tradición y buenas energías. Sus ciudadanos no tardaron en guiarme a la plaza del ayuntamiento para que acampara en ella, bajo la atención de la seguridad privada.

En Managua pare unos días simplemente para descansar y dedicar tiempo a trabajar con el ordenador, quería reponer fuerzas para una expedición que me llevaría a surcar el Lago Nicaragua.

Una vez lo tuve todo preparado me dirigí hacia San Jorge, para embarcarme en un Ferry y alcanzar la isla de Ometepe, haciendo tierra en el Puerto Las Brisas. Nada mas tocar suelo firme pregunte en un hotel para hacerme con un mapa que llevar siempre a mano, fue entonces cuando conocí a Danny, quien me recomendó un camping de unos amigos en Santa Cruz.

Durante las primeras rodadas me quedaba constantemente pasmado viendo de cerca los dos volcanes que componen la Isla: Concepción (1610 msnm) y Maderas (1394 msnm). A causa de la niebla no pude apreciar desde el Ferry la presencia imponente del volcán Concepción, pero ahora desde su base era imposible escapar de ella.

En poco tiempo llegue a Sata Cruz en las cercanías del volcán Maderas, entré en el restaurante Malinche y Sergio, amigo de Danny, me recibió y me asigno un lugar para instalar el campamento. Dispuse todo el equipo con prisa, quería subir al Mirador del Porvenir antes de que anocheciera. Antes de emprender la ruta de senderismo, deje avisado que subiría solo y mi hora prevista de llegada, no quería ninguna sorpresa y Harold, guía local de la isla, me dio preciados consejos.

Llegado el momento me puse en marcha y rápidamente llegue al inicio del sendero. Empecé a seguir los caminos marcados por las pisadas colina arriba, aunque a menudo se cruzaban unos con otros y no tarde mucho en perderme en la selva. Seguí avanzando durante dos horas entre la maleza, el barro, el agua y el sonido de los animales. No conseguí alcanzar el mirador cuando solo me quedaba una hora de luz, por lo que decidí dar media vuelta y regresar al campamento. Perderme ya no era una opción, y poder seguir mis inigualables pisadas en el barro me ayudo a llegar a tiempo.

Por la noche le conté mi experiencia a Harol describiéndole paso a paso todo los caminos que había tomado. Nos reímos y bromeamos durante horas, e hicimos muy buena amistad. Harol tenia una ascensión a la cima del volcán programada a la mañana siguiente para guiar a una pareja de británicos, y me invito a acompañarles sin costo alguno.

A las 06:00 am salí de un salto de la tienda de campaña, tenia hambre de revancha y esta vez iría con todo hasta la cima. A las 07:00 am nos pusimos en marcha y con mayor facilidad que el día anterior, alcanzamos el Mirador del Porvenir. Después de un breve descanso contemplando el volcán Concepción, continuamos con la escalada. A medida que avanzábamos la pendiente era mas pronunciada, la humedad calaba la ropa, la densa vegetación lo abarcaba todo cubriendo los rayos del sol y durante unos breves instantes, nos acompañaron monos aulladores y monos capuchinos.

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(Mirador del Porvenir frente al volcán Concepción)

Cada paso nos acercaba mas a la cima, pero también pesaba cada vez mas y mas. El barro, los arboles caídos y las resbaladizas piedras complicaban la ascensión, a la vez que la hacían mas emocionante. Cuando alcanzamos los 1304 msnm, nos adentramos dentro del cráter descendiendo 200 metros en el interior del volcán, donde se encuentra un lago cubierto por la niebla.

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(Colorado On The Road en el lago del cráter del volcán Maderas)

Descansamos durante 30 minutos, repuse fuerzas con un bocata y me cambie la camiseta totalmente calada por una seca. Habíamos completado la primera parte de la ruta pero ahora quedaba la mas peligrosa, el descenso. Después de 6 horas escalando la ladera, las piernas se resienten perdiendo fuerza y precisión, y cuando el terreno es una pronunciada pendiente entre barro y rocas, los accidentes se suceden constantemente. Poco a poco, sin prisa pero sin pausa, descendimos hasta volver de nuevo al campamento y celebrar con una buena cerveza las 10 horas de ruta por el volcán Maderas.

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(Colorado On The Road descendiendo el volcán)

La aventura en la volcánica isla supero todas mis expectativas, y ya era hora de abandonarla. Desde el puerto de Moyogalpa tome el Ferry hasta San Jorge, de ahí pedalee hasta San Juan del Sur en la costa Pacífica nicaragüense, para seguir la recomendación de un amigo y relajarme en el Naked Tiger Hostel. Durante todo un fin de semana salí de fiesta, la primera desde que coincidí con un amigo madrileño en San Francisco, por lo que no es de extrañar que la cogiera con ganas.

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(Colorado On The Road en The Naked Tiger Hostel)

Si alguna vez visitáis Nicaragua hay dos claras recomendaciones que siempre hare. Primero visitar la isla de Ometepe, y segundo hospedarse en The Naked Tiger. Muy importante seguir el orden, porque si creéis que subir al volcán Maderas es intenso, probar a desmadraros un fin de semana en San Juan del Sur.

“Cuanto mas duro sea el camino, mayor será la recompensa”

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Vídeo de la Isla Ometepe:

México: De Mazatlán a Guatemala

Etapas:

01/09/2014 Llegada a Mazatlán (9 Km).

02/09/2014 Descanso en Mazatlán.

03/09/2014 Descanso en Mazatlán.

04/09/2014 Descanso en Mazatlán.

05/09/2014 Descanso en Mazatlán.

06/09/2014 Mazatlán – El Rosario (73 Km).

07/09/2014 El Rosario –Acaponeta (91 Km).

08/09/2014 Acaponeta – Tepic (95 Km).

09/09/2014 Descanso en Tepic.

10/09/2014 Tepic – Ixtlán del Río (80 Km).

11/09/2014 Ixtlán del Río – Guadalajara (125 Km).

12/09/2014 Descanso en Guadalajara.

13/09/2014 Descanso en Guadalajara.

14/09/2014 Descanso en Guadalajara.

15/09/2014 Descanso en Guadalajara.

16/09/2014 Descanso en Guadalajara.

17/09/2014 Descanso en Guadalajara.

18/09/2014 Guadalajara – La Barca (110 Km).

19/09/2014 La Barca – Penindicuaro (100 Km).

20/09/2014 Penindicuaro – Araró (104 Km).

21/09/2014 Araró – Vía de Servicio (70 Km).

22/09/2014 Vía de Servicio – Toluca (113 Km).

23/09/2014 Toluca – México DF (50 Km).

24/09/2014 Descanso México DF.

25/09/2014 México DF – Llano Grande (80 Km).

26/09/2014 Llano Grande – Puebla (78 Km).

27/09/2014 Descanso en Puebla.

28/09/2014 Puebla – Tehuacán (126 Km).

29/09/2014 Tehuacán – Tepelmené (83 Km).

30/09/2014 Tepelmené – Oaxaca (124 Km).

01/10/2014 Oaxaca – Vado (75 Km).

02/10/2014 Vado – San Pedro de Juchatengo (73 Km).

03/10/2014 San Pedro de Juchatengo – Puerto Escondido (110 Km).

04/10/2014 Descanso en Puerto Escondido.

05/10/2014 Descanso en Puerto Escondido.

06/10/2014 Descanso en Puerto Escondido.

07/10/2014 Descanso en Puerto Escondido.

08/10/2014 Puerto Escondido – Zipolite (79 Km).

09/10/2014 Zipolite – Morro Ayuntla (96 Km).

10/10/2014 Morro Ayuntla – Tehuantepec (114 Km).

11/10/2014 Tehuantepec – Zanatepec (106 Km).

12/10/2014 Zanatepec – Tonada (95 Km).

13/10/2014 Tonada – Mapastepec (134 Km).

14/10/2014 Mapastepec – Huixtla (63 Km).

15/10/2014 Huixtla – Ciudad Tecún Umán (81 Km) (Entrada en Guatemala).

México (De Mazatlán a Guatemala)

Estaba ya cansado del desierto y quería salir cuanto antes de Baja California para alejarme de la amenaza del Huracán Marie. Por fortuna la compañía Baja Ferries decidió apoyar mi proyecto patrocinándome el billete, el transporte de la bicicleta con el equipaje y concediéndome una cabina con una confortable cama y baño propio.

Durante el trayecto pude disfrutar de la terraza, cenar con calma, dormir tranquilo y desayunar como un campeón. Además me invitaron a subir al puente de mando para conocer al capitán, y sentir por unos instantes el poder que significa estar en lo mas alto de la nave. Durante el trayecto conocí a tres jóvenes franceses que viajaban desde Canadá hasta Brasil haciendo autostop, que se hacen llamar Thesharingbros.

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(Izquierda: Colorado On The Road en el puente de mando junto al capitán. Derecha: Colorado On The Road junto a Thesahingbros.com)

A medio día llegamos a Mazatlán donde me esperaba Marchi, la hija de un follower mexicano que me ofreció una pequeña casa que tenia en venta para que me hospedara allí el tiempo que quisiera. Marchi me guio hasta la casa, me dio las llaves y su teléfono por si necesitaba ayuda en algún momento, era el lugar ideal para abrir el ordenador y trabajar durante varios días. La primera noche me escribieron Vanajeros para que me pasara por su hostal a tomar unas cervezas. No lo dude y me subí a la bicicleta sin perder ni un instante. A pesar de mi primer gran día en Mazatlán, el segundo no me dejo muy buenos recuerdos, es mas, borro todos los que tenia del viaje hasta el momento.

Después de una jornada poniéndome al día tecleando sin parar, deje el ordenador en el suelo de la desamueblada habitación con la cámara de fotos, el móvil y mi segunda GoPro conectados para que se cargaran toda la noche. A las 23:00 pm empezó a llover mientras yo me regodeaba en la cama escuchando caer la lluvia, disfrutando de no estar en la tienda de campaña, sino bajo techo.

La lluvia fue constante toda la noche e hizo que creciera demasiado un arroyo cercano hasta que se desbordo, inundando las calles y la casa en la que me hospedaba. A las 05:00 am me desperté para ir al baño y no daba crédito, el agua me llegaba por encima de los tobillos y mi portátil flotaba por la habitación.

Tarde varias horas en digerir la gran perdida mientras achicaba el agua de toda la casa. El portátil en el que tenia toda la información del viaje hasta el momento, con imágenes y videos inéditos que no había publicado, junto mi móvil, cámara de fotos y de video, se habían perdido en el naufragio.

Conserve el portátil para intentar recuperar y salvar el disco duro, la GoPro porque dio algún parpadeo de luz, y mi querida cámara de fotos que sin mas rodeos digo claramente que era cojonuda, la conserve porque aun puede llevar a cabo la ultima gran misión. Siempre la llevare en las alforjas en un espacio de rápido acceso acompañándome en todo momento, para si llegado el caso de sufrir un violento asalto, entregarla para saciar al atracador y salvar la situación. Este inerte objeto que en su día hizo unas fotos cojonudas por medio mundo, a partir de hoy ha pasado a llamarse, “La cámara del Titanic”.

Durante el viaje hay que aguantar momentos duros, pero eso no significa que sea escusa para dejar de mirar hacia delante. Durante varios días estuve trabajando en un cibercafé cercano hasta que tuve todo preparado para ponerme en marcha y llegar a Guadalajara.

Empezar a pedalear fue una gozada, había dejado atrás el desierto y a medida que salía de Mazatlán solo veía frondosa vegetación, todo era verde y había arboles, ¡Arboles! Llevaba semanas sin ver un árbol junto a la carretera con el que ocultarme del sol unos segundos, y beber agua al refugio de su sombra.

Poco a poco me fui adentrando en la estrecha carretera libre, tan estrecha que no había vehículo que me adelantara sin cortarme el pelo. Por lo que a la mañana siguiente fui convencido a la carretera de cuota, mas amplia y con arcén, pensando que tendría que montar una escena para que me dejaran pasar, pero en vez de ello me levantaron la barrera, me dejaron pasar sin pagar ni un peso y me desearon buen día… eso es tener autentico buen rollo con los turistas.

A un día de llegar a Guadalajara hice una parada en Tepic, donde me recibieron Pablo y Gabriela, dos moteros inscritos en Warmshower para apoyar a cualquier viajero. Al día siguiente aparecieron André y Karla, la pareja brasileña que conocí en San Ignacio (Baja California), al parecer ellos tomaron el Ferry un par de días después que yo. El Huracán Marie finalmente se adentro en el océano y perdió fuerza, pero otro de la misma categoría se formo días después, el Huracán Odile, agitando el mar y propinándoles a mis compañeros brasileños el peor viaje en barco de sus vidas. Días mas tarde, el huracán hizo tierra en Baja California Sur y la devasto.

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(Colorado On The Road junto a Gabriela, André y Karla)

Finalmente respire tranquilo cuando llegue a Guadalajara, era momento de hacer una larga, confortable y productiva parada en la casa del ciclista. Desde hace años hospedan a cicloviajeros de todo el mundo ofreciéndonos un lugar donde dormir, cocina, baño y todas las herramientas que podamos imaginar. André y Karla no tardaron mucho en llegar y durante varios días formamos una gran familia junto los mecánicos del taller.

La campaña de crowdfunding que monte en Los Ángeles estaba en pleno auge, y decenas de followers contribuían con sus donaciones a diario. Gracias a ello pude comprarme una nueva cámara de fotos para seguir documentando el viaje, y una follower mexicana me envió un portátil en perfectas condiciones para así poder seguir trabajando en cada una de mis publicaciones.

Lo mas importante fue poder sustituir las machacadas cubiertas de las dos ruedas por unas totalmente nuevas. En un humilde gesto de agradecimiento escribí los nombres de todas las personas que realizaron una donación en las nuevas cubiertas, y lo documente en un emotivo video.

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 (Izquierda: Casa del ciclista. Derecha: Recibiendo las cubiertas nuevas)

En los días que pase en Guadalajara, tuve la oportunidad de reunirme con una vieja amiga mexicana a la cual hacia casi 6 años que no veía, Karen. Disfrute de la vida nocturna de la ciudad y viví la fiesta del Grito de Dolores, con la que se conmemora la independencia de México, y tuve la oportunidad de conocer a Salvador y Lorenzo Rojo, dos viajeros españoles con años de trayectoria por todo el mundo.

Pero para alcanzar México DF y reencontrarme con mi gran amigo Gerardo Arche tenia que cruzar la región de Michoacán. Durante años los carteles de la droga han mantenido una sangrienta guerra con el estado mexicano, y mi única posibilidad para cruzar Michoacán era hacerlo por la militarizada carretera de cuota.

Cada 30 minutos un convoy de militares me adelantaba por la carretera 15D y en cada control de pago había un fuerte retén de la policía federal. Cada noche pedía permiso a los federales para acampar por las inmediaciones de los controles, en los lugares que ellos convenían mas seguros para mi. Finalmente llegué a la capital, lo cual marco una nueva marca en mi viaje al superar el Puerto las Cruces, con 3035 msnm.

Mi amigo Gerardo Arche a quien no veía desde hace años me estaba esperando para recibirme. Durante 3 noches gocé del hospedaje 5 estrellas que la familia Arche me brindó y antes de partir Raúl Arche, padre de Gerardo, me obsequio con unas botas nuevas, un kilo de barritas energéticas y un antiestaminico para picaduras de alacranes. Uno nunca sabe lo que se va a encontrar en el camino, así que mejor ir preparado.

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(Izquierda: Gerardo Arche, Colorado On The Road y Sergio Arche. Derecha: Calzando botas nuevas)

A la hora de cruzar la capital sufrí durante horas un trafico horrible, en muchos momentos pensé que no saldría del valle hasta el atardecer, pero finalmente corone Llano Grande y dormí al fresco a mas de 3000 de altura. Con la calma de la mañana baje la montaña y llegue a medio día a Puebla, donde me esperaba una amiga de la familia, Fernanda. En momentos como el que estoy teniendo ahora escribiendo estas palabras, me dio cuenta de lo impresionante que resulta que tantas personas me habrán las puertas de su casa y me traten como un invitado de honor. Durante esos días en Puebla deguste tortilla de patata y jamón serrano, probé el camote, el mole poblano y dulces típicos mexicanos, visite catedrales, capillas y conocí la que es a mi parecer una de las ciudades mas bonita de México.

Después de tantas comodidades el cuerpo me pedía una buena batalla. Para llegar a las playas de Puerto Escondido elegí encarar las montañas de lleno. En tres duras etapas alcance Oaxaca, eso fue la parte fácil, de ahí en adelante tenia 240 kilómetros de un laberinto de curvas atravesando la montaña, estaba en frente del reto de cruzar la carretera 131 en el aniversario de mi salida de la Puerta del Sol. Había alcanzado los 365 días de viaje y había que celebrarlo escalando una montaña.

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(Colorado On The Road iniciando la ruta por la carretera 131)

Durante tres etapas pedalee por la estrecha carretera, sin arcén, sin barreras protectoras en muchos tramos, bordeando precipicios bajo la lluvia, atravesando zonas de desprendimientos de tierra, alcanzando picos de hasta 2000 metros, durmiendo cada día en los márgenes de la selva y compartiendo mi campamento con tarántulas.

En la ultima jornada pedalee 110 kilómetros pasando las ultimas horas bajando la montaña en plena noche. La oscuridad era total y solo se interrumpía con los escasos vehículos que la transitaban, la selva devoraba prácticamente el asfalto dejando paredes de vegetación a ambos lados. Poco a poco empecé a apreciar destellos fluorescentes provenientes de los márgenes de la carretera, el numero de destellos se fue incrementando lenta pero constantemente hasta llegar un punto que decidí apagar mi linterna, y dejarme guiar por las luciérnagas que me mostraban el camino hacia al mar.

Cuanto mas sufrido es el camino mayor es la recompensa, llegar desde Puebla hasta Puerto Escondido fue un reto exigente. La recompensa a tal sufrido camino fue llegar a casa de Iñigo, follower y crowdfunder. Iñigo, director del Hotel Escondido y un surfero nato, me enseño la sensación de llegar a la playa por la mañana antes de que salga el primer rayo de sol, y zambullirse al agua en busca de olas. Cada tarde le acompañaba al hotel que regentaba donde con toda la calma del mundo dedicaba el día a trabajar con el ordenador, y a relajarme en la piscina.

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(Colorado On The Road en el Hotel Escondido)

Cuanto mas me quedo en un lugar mas me cuesta alejarme de el. Despedirme de Iñigo y de Puerto Escondido no fue nada fácil, pero he de reconocer que esos primeros minutos pedaleando con todo el equipo a lomos del potro, con la incertidumbre de que me deparara el camino, es una sensación adictiva.

Cada vez estaba mas cerca de la frontera con Guatemala, y durante una pelea con el viento atravesando un parque de molinos eólicos conocí al Profe Roro. Me dio su numero de teléfono para que al final del día durmiera en su casa familiar de Zanatepec. En la mañana siguiente antes de partir, me dio el contacto de su amigo Noé para que me hospedara en mi siguiente parada, Mapastepec.

Hay ciertas coincidencias del viaje que me hace pensar que el mundo es muy pequeño, y una de ellas estaba apunto de ocurrir. Cuando llegue al hogar de Noé, yo no era el único invitado, otro cicloturista español había llegado un día antes, se trataba de Juan Sisto (http://www.fisterrabicicleta.com/). Llevaba manteniendo el contacto hacia meses con este compañero, pero desde hacia semanas no habíamos hablado. Siempre decíamos que teníamos que quedar en el camino, compartir experiencias y justamente el camino fue el que nos unió en tremenda coincidencia. Compartimos historias durante horas y seguimos por la mañana hasta que el viaje nos llamo a continuar, el suyo hacia el Norte y el mío hacia el Sur.

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(Colorado On The Road junto a Juan Sisto)

Pedaleando camino hacia la frontera con Guatemala en plena época de lluvias, realice una valoración de todas las experiencias que había vivido en México, de cómo todas las personas que me cruce por el camino se preocuparon por hacerme sentir seguro, hacerme sentir cómodo, hacerme sentir bienvenido.

Las tormentas se sucedían cada vez con mas fuerza y frecuencia, la visibilidad en la carretera era prácticamente nula. Hubo un día que pedalee bajo la lluvia durante 4 horas, caía tanto agua que me resultaba difícil diferenciar las luces de los coches, por lo que estaba seguro de que ningún vehículo se percataría de mi hasta haberme adelantado. Cuando llegue al pueblo de Huixtla fui directo a pedir ayuda en la estación de bomberos, la idea de acampar era inviable. No me pusieron ninguna pega y me dejaron un lugar seguro para acomodar la bicicleta. A los 10 minutos de mi llegada recibieron una llamada de urgencia, varias casas están a punto de inundarse. Mientras se preparaban y organizaban el equipo lance una pregunta al aire, ¿Puedo ayudar? Se miraron durante unos segundos y mientras se lo pensaban hable nuevamente diciendo: “Quiero ayudar”.

En pocos segundos estaba con un peto de brigada comunitaria, subido en la furgoneta y de camino a auxiliar la viviendas en peligro. Cuando llegamos a la zona afectada la calle estaba totalmente inundada, el agua me llegaba por las rodillas y los desagües estaban totalmente colapsados. Abrieron la furgoneta, empezaron a repartir picos y palas para abrir un surco y liberar el agua hacia una zona despoblada. Durante un par de horas trabajamos codo con codo hasta que el agua empezó a fluir permitiendo respirar tranquilos a todos los vecinos.

A lo largo de la jornada atendimos un par de llamadas mas y de vuelta a la estación de bomberos todos bromeaban conmigo. Dormimos juntos en un cuarto acomodados con colchonetas en el suelo, y estuvieron alerta toda la noche por si se producía una nueva llamada. A la mañana siguiente me despedí de todos y cada uno de ellos, estaban muy contentos de haberme conocido y yo de haberles ayudado. Antes de partir me admitieron que fui el primer viajero que pasaba por allí que decidió apoyarles en su trabajo.

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(Colorado On The Road junto a los bomberos de Huixtla)

Cuando crucé Tijuana me sentí como un pollo perdido, y dos meses después estaba a 80 kilómetros de Guatemala a punto de despedirme de México, como un bombero voluntario.

Llegue a Ciudad Hidalgo y me despedí de mi aventura por Norteamérica, para cruzar el río Cabuz y dar la bienvenida a una nueva etapa, Centroamérica. Desde que inicie el reto de cruzar el continente americano he tenido momentos buenos y malos, y de ambos he sabido disfrutar, ya que considero que:

“Si no existieran momentos difíciles en la vida, no sabríamos valorar los felices”

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Video Baja Ferries:

Crowdfunders Guadalajara:

Video Carretera 131:

México: Baja California

Etapas:

14/08/2014 Descanso en Tijuana.

15/08/2014 Descanso en Tijuana.

16/08/2014 Tijuana – Trinidad (101 Km).

17/08/2014 Trinidad – San Vicente (91 Km).

18/08/2014 San Vicente – San Quintín (109 Km).

19/08/2014 San Quintín – El Rosario (59 Km).

20/08/2014 El Rosario – Cataviña (128 Km).

21/08/2014 Cataviña – Parador de Punta Prieta (105 Km).

22/08/2014 Parador de Punta Prieta – Guerrero Negro (134 Km).

23/08/2014 Descanso en Guerrero Negro.

24/08/2014 Guerrero Negro – San Ignacio (147 Km).

25/08/2014 San Ignacio – Playa Dos Amigos (109 Km).

26/08/2014 Paya Dos Amigo – Bahía Coyote (77 Km).

27/08/2014 Bahía Coyote – Loreto (113 Km).

28/08/2014 Loreto – Ciudad Insurgentes (121 Km).

29/08/2014 Ciudad Insurgentes – Km 128 Transpeninsular (110 Km).

30/08/2014 Km 128 Transpeninsular – La Paz (125 Km).

31/08/2014 La Paz – Mazatlán (Baja Ferries)

México (Baja California)

Minutos antes de cruzar el transitado paso fronterizo de Tijuana, me despedí de Estados Unidos dando mis ultimas pedaladas por la ciudad de San Diego. Llegado el momento, me incorpore a la fluida columna de vehículos que inundaba los cuatro carriles de acceso, pague mis tasa en la oficina de migración, estampe el visado mexicano y entre a la ciudad fronteriza mas visitada del mundo.

El contraste social fue instantáneo, atravesé zonas marginales y de gran pobreza que me hicieron recordar mi paso por Asia. El sol se ocultaba y era hora de descansar, localice un Motel adaptado a mi bolsillo y cerré los ojos en el vigésimo país que transitaba en mi aventura.

Después de tres meses en Estado Unidos todo cambio de golpe. Las carreteras, el tráfico, los vehículos, la moneda, las tiendas, la comida, los precios…pero sin duda alguna lo mas emocionante fue iniciar la etapa latinoamericana, y con ello, romper la barrera del idioma.

El momento de dejar atrás Tijuana no tardo en llegar. En mis primeras pedaladas me acompaño un inusual viento a favor, llenándome el cuerpo de buenas energías y haciendo que avanzara con una sonrisa pegada en la cara durante horas ¡Buen comienzo! Paré a almorzar en un pequeño puesto de carretera, donde devore un tremendo burrito, tan grande que si le hubiera puesto un pañal parecería un recién nacido. El hecho de disfrutar de mi primera etapa no me alejo de la concentración que debía mantener, ya que un nuevo reto se me venia encima.

La carretera Transpeninsular que recorre toda Baja California y que me llevaría hasta La Paz, esta considerada como una de las carreteras mas peligrosas de todo México, y debía pedalear mas de 1400 kilómetros por ella. Como un paso angosto y sin arcenes, atraviesa un territorio desértico donde viven escorpiones y serpientes de cascabel, una carretera que cuenta con constantes cambios de rasante cruzando zonas de terreno accidentado, y que ha costado la vida a numerosas personas. Las cruces que hay en los bordes de la carretera son prueba de ello.

Desde el primer momento asumí los riesgos que conlleva pedalear en compañía de impacientes tráilers por el estrecho asfalto, y las largas distancias entre abastecimientos de agua y comida. A fin de cuentas tantos kilómetros en la carretera ya me habían endurecido lo suficiente para afrontarlo como un día cualquiera.

Pero aunque la carretera sea mi hogar, no podía descuidar una nueva norma de seguridad a la hora de dormir en mi templo de descanso, mi tienda de campaña. Los días en los que acampaba donde me diera la real gana se acabaron. El riesgo de ser asaltado era una realidad, y las personas locales no tardaron en recordármelo a la vez que me facilitaban lugares seguros para instalar mi campamento. Ya sean hoteles, ranchos o campings, siempre hay que acampar en una propiedad privada, segura y con el consentimiento de sus dueños, y fue algo que la hospitalidad mexicana me lo puso realmente fácil.

A lo largo de las jornadas hago buenas medias de kilometraje por día, el calor no es algo que me afecte demasiado y llego sin problemas hasta San Quintín, donde me preparo para afrontar 400 kilómetros en 4 etapas por un desolado y montañoso desierto ¡Toca tirar de galones!

En la mañana que dejaba atrás San Quintín, un amigable camión me adelanto tan cerca que me zumbaron los oídos, provocando que me fuera de la carretera adentrándome descontroladamente en el desierto. Sin posibilidad de reaccionar choque contra una roca dando un tremendo llantazo con la rueda trasera, que le valió un agujero a la cubierta por el que asomaba la cámara. Me dejo pasmado la actitud del conductor, pero me dejo tremendamente alucinado como el potro aguanta a pesar de todo lo que se le viene encima. Bucéfalo es único en su especie.

A pesar de que las ruedas estaban en una situación crítica, aguantaban heroicamente mientras se iban sucediendo las etapas. El día que corone el pueblo de Cataviña, dedique un vídeo de agradecimiento a mis Crowdfunders por haber llenado mis botellas de agua y mis alforjas de comida, y poder llevar acabo toda y cada una de las etapas que se me venían por delante.

El mal estado de las cubiertas del potro me llevaron a reparar pinchazos día y noche, y para llegar a la ciudad de Guerrero Negro debía cruzar el Valle de los Cirios, bajo el vuelo de las aves rapaces y el sol abrasador. Pero el desierto de Baja California me guardaba un fenómeno que nunca antes contemple en ningún otro desierto.

La aparente sequia era solo interrumpida por autenticas trombas de agua que inundaban la arena y formaban ríos que rápidamente secaban. El resultado era un vacío en la carretera que te llevaba a pasar de pedalear en una llanura, a adentrarte en un hueco en la tierra y acto seguido a subir una cuesta de gran pendiente. En estas tierras lo bautizaron como Vado, yo lo denomine como Rompe Piernas.

Pero los lugares que ofrecen mas dificultades para ser explorados, son los que esconden los paisajes mas inusuales. El enigmático Valle de los Cirios cautiva durante el día, e hipnotiza en cada puesta de sol ofreciendo místicos atardeceres.

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(Atardecer en el Valle de los Cirios)

Alcanzar la ciudad de Guerrero Negro me supuso disfrutar de un día de descanso, agua fría y abundante comida mexicana. Reponer fuerzas fue vital para completar las 6 etapas que me separaban de La Paz, y prepararme para las sorpresas que la carretera me tenia guardadas.

Con las piernas fuertes y ligeras, pedalee como una bestia con el escaparate de un cielo oscuro en el horizonte, dando imagen a una tormenta que se alejaba. Mi objetivo era recorrer 147 kilómetros y llegar a San Ignacio, pero al final del día algo me ralentizó.

De repente una larga fila de vehículos esperaban inmóviles, y a medida que me acercaba la gente me gritaba desde sus coches: “¡¡Pero a donde vas!! ¡¡Que te vas ahogar!!” Me deje caer por una cuesta que me llevo a la razón de tal colapso. La tormenta que contemple alejarse en el horizonte, había inundado un vado dejando hasta 2 metros de agua en su parte mas profunda.

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(Colorado On The Road dispuesto a superar la inundación)

Solo los camiones y los todoterrenos mas potentes se atrevían a pasar, mientras el resto de conductores esperaban a que el nivel de agua bajara. Fue entonces cuando conocí a Parker y Aidan, dos jóvenes estadounidenses que viajan en una furgoneta Volkswagen junto a sus amigos Joel y Madison, para recorrer el continente americano y completar un proyecto al que bautizaron con el nombre de Vanajeros. Rápidamente hicimos amistad y me guiaron a una zona en el interior del desierto entre cactus y lodo, donde el nivel del agua era mas asequible y me brindaba la oportunidad de luchar junto al potro por superar el obstáculo.

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(Izquierda: Colorado On The Road hablándole de Bucéfalo a Parker. Derecha: Colorado On The Road atravesando la zona inundada)

Con el agua por las rodillas coronamos la otra orilla sin dificultad, y pedalee bajo el cielo estrellado hasta llegar a San Ignacio, donde quede con encontrarme con mis nuevos amigos en un camping a orillas de una pequeño lago.

He de reconocer que mi simple tienda de campaña no parecía nada en comparación con el despliegue de equipo del que disponía Vanajeros. Parker cocino para todos y me invitaron a cenar con ellos, luego pasamos varias horas bebiendo unas cervezas y hablando de nuestras aventuras.

Con la salida del sol me di un baño en el lago, y mientras preparaba el equipo para volver de nuevo al ruedo conocí a una pareja de brasileños que llevaban mas de dos años pedaleando por el mundo, André y Karla. Antes de que el sol empezara a pegar con fuerza me despedí del grupo y volví a la carretera.

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(Izquierda: Furgoneta de Vanajeros. Derecha: Colorado On The Road)

Transcurridas dos etapas bajo fuertes e intermitentes tormentas, alcance la Playa Coyote. Manteniendo una conversación con el dueño de un abarrotes me entere que Baja California estaba bajo la amenaza del Huracán Marie, situado a 750 kilómetros de la costa Pacífica y con vientos de 215 km/h. Si el huracán tocaba tierra, no me cabía ni la menor duda de que me llevaría volando de regreso a España.

Decidí acampar en la playa cerca de las casa para mantenerme informado de la situación. El mar del Golfo de California estaba tranquilo, y la puesta de sol te hacia pensar que era imposible que se estuviera acercando un huracán de categoría cinco por la otra costa, pero ahí estaba.

Antes de cerrar los ojos llegó un coche a la playa, en el iba David, un pontevedrés y su amiga californiana. Grata sorpresa que me llevo a desvelarme unas horas mientras hablábamos bajo las estrellas, e hicimos planes para coincidir en Loreto situado a menos de 115 kilómetros.

Mi despertador sonó a las 05:00 am cuando aun era de noche, y pude contemplar como el cielo cambiaba de color por instantes a medida que el sol salía por el horizonte. Empezar una etapa bien temprano es la diferencia entre completarla con éxito, o fracasar. A media mañana David me adelanto mandándome ánimos y al final del día volvimos a coincidir en el camping, donde además había una pareja de moteros, una mallorquina y un argentino. Hay momentos del viaje muy solitarios y otros en los que no paro de hacer nuevas amistades, pero esta vez habíamos coincidido 3 españoles viajando en tres modalidades diferentes, y con algo mas que una bandera en común, un corazón aventurero.

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(De izquierda a derecha y por procedencia: Mallorca, Colorado On The Road, Pontevedra, Estados Unidos y Argentina)

En el último esfuerzo para llegar a La Paz superé una zona montañosa y kilómetros de desierto. Estaba totalmente roto después de 14 etapas, mi ropa tenia tanta mugre que en muchos momentos del día me picaba todo el cuerpo, sufrí una reacción alérgica y me aparecieron sarpullidos por todo el pecho, llevaba mas de 15 días lavando la ropa a mano. No dude en alojarme en un Motel para darme una larga ducha y lavar la ropa con agua caliente.

Después de pasar tantas horas rodeado de la calma del desierto y de haber hecho tantas nuevas amistades, opino que no ha que incomodarse en los solitarios momentos, ya que:

“Debemos aprende a valorar la soledad, como una compañera mas de la aventura”

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(Colorado On The Road amaneciendo en Playa Coyote)

Video Baja California:

Video Crowdfunders Baja California:

USA: CALIFORNIA, NEVADA, UTAH Y ARIZONA

Etapas:

06/07/2014 San Francisco – San José (105 Km).

07/07/2014 San José – Casa de Fruta (119 Km).

08/07/2014 Casa de Fruta – Kerman (160 Km).

09/07/2014 Kerman – Fresno (30 Km).

10/07/2014 Descanso en Fresno.

11/07/2014 Fresno – Woodlake (125 Km).

12/07/2014 Woodlake – Pinewood (70 Km) (Entrada en Sequoia National Park).

13/07/2014 Pinewood – Lindsay (110 Km).

14/07/2014 Lindsay – Edison (121 Km).

15/07/2014 Edison – Ricardo Campground (121 Km).

16/07/2014 Ricardo Campground – Carretera 190 (124 Km).

17/07/2014 Carretera 190 – Stovepipe Wells Village (108 Km) (Entrada en Death Valley National Park).

18/07/2014 Stovepipe Wells Village – Amargosa Valley (100 Km) (Entrada en Nevada).

19/07/2014 Amargosa Valley – Indian Springs (97 Km).

20/07/2014 Indian Springs – Las Vegas (95 Km).

21/07/2014 Descanso en Las Vegas.

22/07/2014 Descanso en Las Vegas.

23/07/2014 Descanso en Las Vegas.

24/07/2014 Las Vegas – Glendale (92 Km).

25/07/2014 Glendale – Beaver Dam (75 Km).

26/07/2014 Beaver Dam – Hurracane (83 Km) (Entrada en Utah).

27/07/2014 Hurracane – Kanab (109 Km).

28/07/2014 Kanab – Page (128 Km) (Entrada en Arizona).

29/07/2014 Page – Cameron (135 Km).

30/07/2014 Cameron – Grand Canyon National Park (95 Km).

31/07/2014 Grand Canyon National Park – Williams (100 Km).

01/08/2014 Williams – Via de Servicio I40 (159 Km).

02/08/2014 Via de Servicio I40 – Needless (125 Km) (Entrada en California).

03/08/2014 Descanso en Needless.

04/08/2014 Descanso en Needless.

05/08/2014 Needless – Amboy (125 Km).

06/08/2014 Amboy – Barstow (125 Km).

07/08/2014 Barstow – Victorville (55 Km).

08/08/2014 Victorville – Los Angeles (165 Km).

09/08/2014 Descanso en Los Angeles.

10/08/2014 Descanso en Los Angeles.

11/08/2014 Descanso en Los Angeles.

12/08/2014 Los Angeles – Old Pacific Highway (126 Km).

13/08/2014 Old Pacific Highway – Tijuana (126 Km) (Entrada en México).

Estados Unidos: California, Nevada, Utah y Arizona

Después de visitar el Golden Gate con mis amigos del Grupo Imagine, vuelvo a cruzar todo San Francisco para salir por el puente sur y alcanzar así San José.

Ahora me tocaba iniciar el segundo gran tramo de mi ruta por Estados Unidos, el cual me llevaría a cruzar las Rocosas por tercera y cuarta vez y a encarar una de las pruebas más duras del viaje.

Después de pedalear 5 etapas llegue a la entrada del Parque Nacional de las Sequoias. Desde la base de la montaña contemple uno de los puertos de montaña más complicados a los que me he enfrentado. Aunque empecé a escalarlo con toda la claridad del día, las agotadoras subidas ralentizaron tanto mi paso que la noche me alcanzo cuando me adentraba en el inmenso bosque de sequoias.

Al igual que en la mayoría de los parques nacionales que he visitado en Estados Unidos, la presencia de la vida salvaje no es algo para tomarse a broma, y un automóvil que venía en dirección contraria se paro para advertirme, de que había visto cruzar la carretera a un oso negro 4 kilómetros carretera arriba. No soy la clase de persona que se da por vencido a la primera de cambio, por lo que conteste al amable conductor en un ingles cada vez más depurado: “Tranquilo, estaré bien”

Osos negros, pumas y ciervos eran los animales más comunes de gran tamaño en el bosque. Con la oscuridad de la noche y sin apenas un rastro de luz por parte de la luna, avanzaba sigiloso por la intransitada carretera con la esperanza de llegar lo antes posible al primer campground.

Cada ruido me exaltaba cada vez más, hasta que uno de ellos lo oí tan cerca que me hizo bajar de la bicicleta, ponerla de barrera entre el ruido que cada vez se acercaba mas y mas hacia mí por un lado de la carretera, y desenfundar mi cuchillo. Mirando a la pared de oscuridad que se alzaba entre los troncos de las inmensas sequoias. Simplemente mantenía mi posición mientras me repetía una y otra vez: ” Solo una presa huye”. No era momento de mostrar debilidad ni de tratar de adivinar cuál era el animal que se aproximaba a mí, lo único que sabía que por la forma de crujir las ramas del suelo, era uno grande.

Me da vergüenza admitir directamente que fue lo que empecé a gritar para espantar al animal, producir la mayor adrenalina posible y subirme las revoluciones mientras agarraba con fuerza el cuchillo, pero si diré que las saque de una película cuyo título es el resultado de multiplicar 6×50. Finalmente solo escuche como el crujido de ramas se alejaba de mí. Nunca sabré si lo que tuve delante fue un ciervo o un oso negro. Por fortuna llegue a la zona de campamento sano y a salvo, pude descansar después de una merecida cena y madrugar para visitar el árbol más grande del mundo, el General Sherman.

Con 11 metros de diámetro y 84 metros de altura, el General Sherman se ha especializado en dar dolor de cuello al intentar apreciar su copa, y a hacernos sentir como unas hormiguitas a su lado.

1(Colorado On The Road en la base del General Sherman)

Viví momentos muy emocionantes en el bosque de las sequoias gigantes, pero era hora de bajar el puerto de montaña y continuar hasta mi siguiente objetivo, cruzar el Death Valley.

Con la luz del día y bajando la ladera, me despedía del frondoso bosque para dirigirme a la caldera de Estados Unidos. La inaccesibilidad de la cordillera montañosa, me llevaría a dar un rodeo de 500 kilómetros, llevándome primero hacia el sur para cruzar por tercera vez las Rocosas y volver posteriormente hacia el norte, para alcanzar así la carretera que me llevaría al desierto.

A medida que avanzaba hacia mi objetivo, el desierto de California no se hizo de rogar, y poco a poco la temperatura iba subiendo hasta alcanzar los 45 ºC. La primera medida para soportar el calor y que no ralentizara mi avance, fue cubrirme el cuerpo entero. Manga larga, guantes, cullote largo, sombrero y cara tapada. Cuanta menos piel expusiera a los fuertes rayos del sol, más protegido estaría.

2(Colorado On The Road a punto de cruzar las rocosas por tercera vez)

Una mañana sonó el despertador a las 06:00 am como de costumbre, me desperté y salí de la tienda, había acampado a un lado de la carretera en mitad del desierto, parecía un día normal pero no lo era, hoy tocaba entrar en el Death Valley. Un desayuno rápido y sin perder tiempo empecé a pedalear, la temperatura superaba los 30 ºC a las 10:00 am, y en cuanto baje la montaña para adentrarme en el valle la temperatura se disparo. Mi primera parada para reabastecerme de agua y comida fue Panamint Springs.

3(Colorado On The Road en la entrada al Death Valley)

Con 9 litros de agua y a más de 50 ºC de temperatura, encare un puerto de montaña de 1511 metros de altura. No era momento para hacer sobreesfuerzos y olvidarse donde estaba, tenía que ser paciente y pedalear lento pero seguro. Cuando alcance la cima había gastado casi 4 horas en recorrer apenas 21 kilómetros, pero lo había logrado. Bajar la ladera no fue como cualquier otra, el aire venia tan caliente que me empezó a quemar la cara, las manos y a asarme vivo.

Una vez llegue a Stovepipe Wells Village, busque una forma de acampar a pesar de que mis intenciones al comienzo del día eran las de avanzar 40 kilómetros mas, pero estaba agotado. Viendo el sol ponerse en el horizonte no significo que el calor se fuera a relajar, un fuerte viento arrastraba todo el calor que la roca acumulo durante todo el día. Cerrando los ojos a las 23:00  la temperatura era de 40 ºC, estaba durmiendo en el mismísimo infierno.

Al amanecer el objetivo del día estaba claro, salir de ese horno y dejar de derretirme como un pedazo de mantequilla en una sartén. Mi primera parada fue alcanzar Furnace Creek, con una elevación de -60 metros con respecto el nivel del mar, y donde todo el calor del sol se concentraba. Una vez cargue la bicicleta con litros y litros de agua, salí de la pequeña villa con el sol pegando de frente a 55ºC, la mayor temperatura a la que me he enfrentado jamás en mi vida.

4(Colorado On The Road atravesando el Death Valley)

Pasar horas y horas bajo el agobio del calor pasa factura, pero me llamo mucho la atención  al parar periódicamente en busca de un pedazo de sombra, siempre encontrar un pequeño arbusto de hojas verdes totalmente adaptado al extremo clima. Al fin y al cabo, la vida siempre se abre camino.

Conseguir entrar y salir del Death Valley a lomos de mi potro en pleno mes de Julio, fue todo un triunfo digno de una recompensa, pero aun debía ser paciente ya que esta me esperaría en Las Vegas. Por fin llegue a la mítica ciudad del estado de Nevada con apenas 200 kilómetros mas de esfuerzo, donde me esperaba un económico hostal, una ducha, dormir en cama arropado entre sabanas limpias bajo el frescor del aire acondicionado y como no, una cerveza de la victoria bien fría.

5(Colorado On The Road llegando a Las Vegas)

Me gustaría contar más sobre mi paso por Las Vegas, pero como dice la frase: “Lo que pase en Las Vegas, se queda en Las Vegas”, aunque si me gustaría remarcar que después de haber viajado por zonas de extrema pobreza, de haber compartido y recibido con el que menos tiene y de haber pasado tanto hambre en algunas partes del viaje, ver una ciudad que sin duda alguna es un claro sinónimo de lo desproporcionado, la exageración, el derroche y del capitalismo extremo, me hizo pensar que opinarían cualquiera de los amigos que hice en la India si visitaran Las Vegas.

Después de cuatro merecidas noches de descanso y con un nuevo agujero en el bolsillo, por haber sido tan iluso de pensar que con 50 dólares conseguiría reventar la banca del Bellagio, fue hora de ponerse de nuevo en marcha.

Por delante tendría que salir de Nevada en mi camino hacia el oeste, entrar momentáneamente en Utah y finalmente en Arizona, para ver completado uno de los principales objetivos del proyecto Colorado On The Road, visitar el Cañón del Colorado. En mi quinto día desde que salí de Las Vegas, llegue a la ciudad de Page y pude contemplar por primera vez en mi vida el río Colorado.

6(Colorado On The Road junto al río Colorado)

Cuando avanzaba subiendo el puerto de montaña que me llevaría a la entrada del Grand Canyon National Park, me lleve una sorpresa que jamás pensaría que tendría. El motero con quien coincidí en la India llendo camino a la ciudad de Agra para visitar el Taj Mahal, justo estaba bajando la cuesta que yo subía. Me miro, le mire y acto seguido nos reconocimos al mismo tiempo. Desde luego, hay que reconocer que el mundo es un pañuelo, después de 6 meses y más de 12.000 kilómetros más en los pedales, el destino nos vuelve a encontrar.

7(Colorado On The Road junto a un motero alemán. En la imagen de la izquierda en la India y en la imagen de la derecha en Arizona)

Algo que suele pasar mucho a los viajeros, es que cuando una va al norte y el otro al sur, los encuentros son realmente breves, pero aun así fue un momento digno de recordar, y sobre todo de inmortalizar.

Finalmente, cuando el sol estaba cerca de desaparecer y dejarme sin mi primera impresión del Gran Cañón después de todo el día subiendo la colina, llegue a mi gran parada con los últimos rayos de luz. Antes de tomar la primera fotografía, tenía claro lo que mi corazón me pedía. Apoye la bicicleta, me acerque a un saliente de la ladera con las mejores vistas que jamás halla observado, me puse de rodillas, cogí aire mientras levantaba los brazos y grite a pleno pulmón:”¡¡¡Victoryyyy!!!” .Fue maravilloso escuchar el eco de mi voz.

8(Colorado On The Road en el Gran Cañón del Colorado)

Cuando me prepare para dormir en el campground, me puse la alarma bien temprano, pero esta vez no para pedalear sino para tomarme mi tiempo para desayunar tranquilamente disfrutando de las vistas. De todos modos era lo único que podía hacer,  ya que ni de broma me podía permitir ninguna de las excursiones que me ofrecían en el parque, pero a mí me valió.

Llegado a este punto solo quedaba volver de nuevo a la costa, dejar atrás Arizona y entrar de nuevo en California para llegar a Los Ángeles, llevando así mi última gran etapa, pero eso sí, lo haría al más puro estilo americano, pedaleando por la histórica Ruta 66.

9(Colorado On The Road atravesando la histórica Ruta 66)

Lo malo de llevar acabo tantas etapas seguidas ya no es solo el desgaste físico y mental, ni la falta de higiene al ponerme día tras día la misma pegajosa ropa sin poder ducharme, lo peor son las consecuencias que lo anterior tiene. Las irritaciones y las llagas en el trasero y en las joyas de la corona de todo varón que se precie, me hacen temblar de escalofríos cada noche al despegarme el culotte. Pero es mejor no pensar en las incomodidades del camino, y mantener la moral alta con las recompensas que esperan al final de este. La mía me esperaba en Los Ángeles, donde la hermana mayor de un amigo me hospedaría en su casa,  me recibiría como se tiene que recibir a un español de pelo en pecho, con una cerveza y un buen plato de jamón serrano, esos sí, después de la urgente ducha.

10(Recibimiento a Colorado On The Road en Los Ángeles)

En Los Ángeles principalmente pude descansar y liberar parte del trabajo que se acumula con cada pedalada que doy. Aun así Mariana, mi hospedadora, junto a su prima Paty que estaba de visita, me dieron un tour por toda la ciudad visitando el puerto de Santa Mónica, el final de la Ruta 66, el gimnasio en el que entreno Arnold Schwarzenegger, la casa en la que se rodo los exteriores de la serie El Príncipe de Bel Air, el paseo de la fama, el Teatro Chino, las escaleras de los Oscar y el mítico cartel de Hollywood.

A la hora de poner rumbo a la frontera con Tijuana y entrar en México, me estaba despidiendo de un país en el que lo había vivido casi todo. Desde que entre en Estado Unidos había atravesado todos los estados de la costa oeste descontando Oregon, había pedaleado por Washington, Idaho, Montana, Utah, Wyoming, Nevada, California y Arizona, había atravesado los Parques Nacionales de Yellowstone, Grand Teton, Tahoe, Sequoia, Death Valley y Grand Canyon. Había visto desde los densos bosques del norte hasta las llanuras desérticas del sur, había vivido un festival tan salvaje como lo es el Sasquatch Music Festival, me había acercado un poco mas a Kurt Cobain en Seattle, y conocido mas sobre mí al pedalear a 55 ºC en el Death Valley. Había visitado el árbol mas grande del mundo, vivido el 4 de Julio en San Francisco, pedaleado cual motero por la Ruta 66 y me había atiborrado de comida basura. Había cruzado cuatro veces las montañas rocosas en bicicleta, perdí 50 dólares dejado llevar por la codicia en la mesa del Black Jack del Bellagio, y cruce la frontera hacia México con el visado caducado por dos días…..había vivido toda clase de aventuras, pero ahora tocaba empezar una nueva.

El día antes de ponerme de nuevo en marcha, tome la decisión de desistir en mi persistente labor de encontrar un sponsor que se involucrara en los gastos que tengo que soportar en el desarrollo de tan ambicioso proyecto. De nada sirve que entregue toda mi pasión en la carretera, sino tengo dinero para cargar mi cuerpo de combustible. Por ello decidí crear una campaña de Crowdfunding para intentar recaudar los 7000 € con los que podría terminar el viaje antes de que mis fondos se agoten.

“Con vuestra fuerza y apoyo, podre seguir respondiéndoos con todo mi coraje y corazón.”

11(Colorado On The Road)

Death Valley:

Gran Cañón del Colorado:

USA: Washington e Idaho

Etapas:

15/05/2014 Belligham – North Creek (128 Km).

16/05/2014 North Creek – Redmond (31 Km).

17/05/2014 Descanso en Redmond.

18/05/2014 Descanso en Redmond.

19/05/2014 Descanso en Redmond (20 Km).

20/05/2014 Redmond – Easton (108 Km).

21/05/2014 Easton – Vantage (117 Km)

22/05/2014 Vantage – George (54 Km).

23/05/2014 Sasquatch Music Festival!!!

24/05/2014 Sasquatch Music Festival!!!

25/05/2014 Sasquatch Music Festival!!!

26/05/2014 George – Ritzville (152 Km).

27/05/2014 Descanso en Ritzville.

28/05/2014 Ritzville – Spokane (121 Km).

29/05/2014 Descanso en Spokane (19 Km).

30/05/2014 Spokane – Pine Creek (103 Km) (Entrada en Idaho).

31/05/2014 Pine Creek – Superior (131 Km) (Entrada en Montana).

USA: Washington e Idaho

Entrar en Estados Unidos fue más que nada emocionante. Un país del que tanto he oído hablar y tantas veces he deseado visitar, y sobre todo la costa oeste.

En mi camino hacia Seattle, donde me estaba esperando Elena una incondicional follower alicantina, todo lo que atravesé fueron pequeños pueblecitos. Poco a poco me acostumbraba más a los cruces en X, aunque he de reconocer que soy más de una buena rotonda. Las esperas de 30 minutos a que los largos trenes cruzaran la carretera cada vez eran más llevaderas, y las dos mañanas que me desperté en la tienda de campaña antes de llegar a la capital de Washington, me daba los buenos días un policía muy encantador a la vez que me decía, “Tío, aquí está prohibido acampar, pírate ya”.

Cuando llegue a Seattle, Elena vino a recogerme para llevarme a su casa situada en medio de las montañas de Redmond, donde vive con su marido estadounidense Tomi, sus perros y sus gatos.

Después de una buena comilona con una fresquita cerveza, cada vez iba conociendo más a Elena, sus orígenes en Denia, su afán por el viaje y la aventura, su amor por los animales y la naturaleza, la historia de cómo conoció a Tomi a los 18 años y como tiempo después se volvieron a reencontrar.

colorado_on_the_road_eeuu(Colorado On The Road almorzando en la casa de Elena)

A la mañana siguiente, Elena me preparo un desayuno cargado de energías y nos fuimos de visita a las antiguas vías de tren que transportaban toneladas de madera décadas atrás, y contemplamos la cascada más grande de todo el estado, Snoqualmie Fall, con 82 metros de caída. Sin demorarnos mucho volvimos a casa para descansar y madrugar al día siguiente, porque el tour que me tenía preparado por Seattle iba a ser completo.

colorado_on_the_road_usa(Colorado On The Road junto a Elena en Snoqualmie Fall)

Empezamos el día con una parada muy significativa para mí, el Viretta Park. En este parque normal y corriente, tenía cerca su casa familiar una de las personas que más ha influido en la música, marcando un antes y un después. Este artista salía de su casa y solía sentarse en un banco a beber cerveza, fumarse un cigarro y pensar sobre su música. El momento que me senté en el mismo banco que él, me sentí mas conectado al músico que más me ha influido en mi vida, Kurt Cobain.

Nuestra siguiente parada fue el Pioneer Square, de donde salieron los pioneros que viajaron a Alaska por la fiebre del oro. El Konklide Gold Rush Museum, te acerca más a la realidad en la que muchos mineros perdieron la vida en las duras ascensiones a la montaña, y como solo unos pocos consiguieron hacerse ricos.

La ciudad de Seattle debe su nombre al jefe de los nativos americanos, que poblaron estas tierras antes de que llegara el hombre blanco y negociara con el su traslado a una reserva en un lugar apartado, y con unas extensiones de tierras mucho menores. En el Pioneer Square, se encuentra la estatua conmemorativa al jefe Noah Settle.

colorado_on_the_road_viajar(Estatua de Noah Settle)

Esta innovadora ciudad en constante expansión, tiene un contraste entre lo moderno y lo tradicional. Su fortaleza empresarial se centra en la Sede de Microsoft, vio nacer al primer Starbucks de los miles que hay hoy en día por el mundo, y la naturaleza se convierte en un componente más de la ciudad, bañada por los lagos Washington, Union y Puget.

Conocemos el Pike Market Place, un mercado antiguo que cuando estuvo a punto de cerrar sus puertas, los ciudadanos a través de sus donaciones hicieron realidad las labores de restauración, y hoy en día sus nombres permanecen en las baldosas del mercado.

Cerca del mercado se encuentra The Seattle Gum Wall, donde realice mi pequeña contribución pegando un chicle sabor menta, mientras me preguntaba quien había sido el artista que pegaría el segundo, ya que estoy seguro de que el primero fue considerado un vándalo.

colorado_on_the_road_travel(Colorado On The Road pegando un chicle en The Seattle Gum Wall)

Elena me muestra antes de volver a casa el Gas Work Park, una antigua fábrica convertida en un parque a orillas del lago, dando por concluido un completo día de turisteo.

Después de un día más de descanso y de organizar todos mis quehaceres en la preciosa casita de la montaña de Elena y Tomi, me puse de nuevo en marcha. Poco a poco fui dejando las montañas atrás y todo se volvió verdes praderas e infinidad de campos de cultivo.

Esa noche dormí en un camping habilitado solo para tiendas de campañas, un Campground, el primero de muchos a lo largo de mi travesía por Estados Unidos.
La mañana del día siguiente no fui consciente de la sorpresa que tendría al final del día, todo parecía que se iba a desarrollar con normalidad y así fue hasta que llegue a la ciudad de Vantage. Con intenciones de evitarme el pago de la cuota por una parcela en el campground, pregunte a unos jóvenes a ver si podía dormir en su parcela y compartir los gastos. Matt y su pareja, junto a otro cicloturista, Luster, no me pusieron ni la más mínima pega. Ellos se habían conocido minutos antes de mi llegada y teníamos algo en común, todos íbamos al Sasquatch Music Festival, y me incluyo porque Luster no tardo mucho en regalarme una entrada que le sobraba para vivir tres días de festival.

Estuvimos varias horas conociéndonos sentados alrededor del fuego y bebiendo cerveza, pero ahorrando energías por que al día siguiente empezaba lo bueno. Mientras Matt y su novia iban en coche al festival, Luster y yo fuimos juntos en bicicleta. A medida que nos acercábamos más y más a la ciudad de George encontrábamos jóvenes que al igual que nosotros, andaban detrás de Sasquatch.

colorado_on_the_road_bike(Colorado On The Road junto a Luster y Matt de camino al festival)

Era jueves 22 de Mayo y el festival no empezaba hasta el viernes por la mañana. Uno podría pensar que seriamos de los pocos que llegarían para instalar la tienda y el campamento un día antes, pero la realidad es que no cabía ni un alfiler en la zona de acampada.

Hice buenas migas con mis vecinos, Nick y Samantha, y simplemente pasamos la tarde de buen rollo, contemplando cómo casi la mayoría de gente se había traído la casa sobre ruedas. Mi pequeña tienda de campaña era una hormiguita frente a las autocarabanas totalmente equipadas, el despliegue de cocinas, neveras, sofás, carpas…se lo montaban muy bien.

Cuando el sol salió, todos nos despertamos para iniciar el festival junto con una pequeña resaca. Por delante teníamos un fin de semana con 12 horas de música en directo por día, 5 escenarios y la joya de la corona, el escenario principal situado junto al cañón del rio Columbia, sencillamente impresionante.

La primera canción sonó y el descontrol se apodero de todos los presentes. No conocía muchos de los grupos de música, pero el concierto de la banda The Naked & Famous, libero toda mi adrenalina.

usa_colorado_on_the_road(Colorado On The Road alzando la única bandera española de festival)

Sumergido entre los míticos vasos rojos de cerveza, comida rápida, juegos de beber, rock & roll, el mejor buen rollo que podría haber imaginado conociendo a personas de todo Estados Unidos y Canadá, y luciendo la única bandera española de toda la colina. Se me pasaron los tres días volando.

La mañana del lunes parecía una travesía de zombis recogiendo el campamento y volviendo a la vida real, yo uno de ellos, aunque era uno de los pocos que lo haría en bicicleta. Despedirme de todos mis nuevos amigos fue una vez más un paso difícil, aunque cada vez me cuesta menos gracias a que siempre miro atrás con cariño, y a la vez hacia delante con emoción.

Volver de nuevo a la carretera se hizo un poco difícil los primeros kilómetros, tenía mucha cerveza que sudar, pero en cuanto recupere mi ritmo de pedaleo todo volvió a la normalidad, o al menos eso creía.

Pedalee 152 kilómetros desde George hasta la ciudad de Riztville totalmente ausente de lo que acontecía en la carretera, tenía la mente totalmente divagando en una serie de pensamientos que minaban mi motivación con una serie de dudas. No dejaba de pensar en los momentos que viví en Camboya junto a mi amigo Diego Morodo, junto al cicloturista alemán Johannes, los buenos momentos en Bangkok junto a Pier, los rincones naturales que conocí gracias a Darren en Isla Victoria, la ciudad de Vancouver que tanto me maravillo y como junto a Jorge me sentí de vuelta en Madrid. Las energías que recobre en casa de Elena y que había fundido en el Sasquatch Music Festival junto a la larga lista de nuevas amistades que cada segundo hacia. Ese día me sentí más solo que en toda mi vida, venía de vivir tantas buenas experiencias junto a tantas buenas personas, que ahora me daba miedo continuar el viaje porque no sabía cuando iba a conocer a alguien más.

Cuando llegue a Ritzville, agotado emocionalmente no vi otra solución para pasar la noche que pagar por una habitación en un Motel. Tuve tiempo de reparar una serie de cámaras que había pinchado, pero mi pinchazo emocional no había cómo arreglarlo. Por la mañana me quede tirado en la cama escuchando cada cinco minutos, la alarma que me había programando para ponerme de nuevo en pie, pero no podía. El único esfuerzo que hice fue el de llamar por teléfono a la oficina para decir que me quedaría un día más.

Pase todo el día tirado en la cama cambiando de canal en la televisión constantemente, y me costó mucho encontrar de nuevo la motivación para seguir adelante a la mañana siguiente, pero una vez más encontré un rastro de luz que me ayudo a seguir.

Mi llegada nocturna y bajo los chubascos ocasionales a la ciudad de Spokane, me llevaron a buscar un campamento a las afueras de la ciudad, no quería gastar más dinero en moteles de carretera, pero no fue tan fácil como de costumbre. Cuando había encontrado una zona segura cercana a un barrio residencial, los momentos previos a clavar la primera piqueta de la tienda, una agradable mofeta decidió merodear mi campamento describiendo círculos alrededor de mi posición.

El Colorado On The Road que se cruzo Turquía a -20 ºC, que atravesó el desierto iraní sin pestañear, que aguanto el calor, la humedad, el caótico tráfico y todas las incomodidades posibles del sudeste asiático, hubiera cogido la mofeta y la mandaría a freír puñetas. Pero ahora no me veía a mí mismo, no con esta moral. Derrotado por la presencia de un fétido animalillo me fui al primer motel que encontré, y pase la noche intentando recordar en donde había perdido mi coraje.

Pocos kilómetros realice por la mañana para llegar hasta la tienda de bicicletas, y hacerle una puesta a punto a mi potro. En Fitness Fanatics le dieron un buen repaso a mi querida Orbea, pero tanto tiempo sin pasar por el taller hizo que la lista fuera demasiado larga y que la llanta de la rueda trasera, tardara en demorase un día para estar lista. John y Robin, matrimonio y propietarios de la tienda, me hospedaron en su casa para que a la mañana siguiente pudiera continuar con la bicicleta en condiciones de soportar otros 17.000 kilómetros.

Después de cambiar la llanta trasera, las dos cubiertas, las pastillas de frenos, hacerme con mas cámaras de repuesto, reajustar la horquilla, cambiar el sistema de piñones trasero y la cadena, limpiar y engrasar las piezas móviles, el potro volvió a la carreta bufando como nunca. Bucéfalo volvió a recobrar su fuerza, fuerza que me transmitió una vez más.

EEUU_colorado_on_the_road(Colorado On The Road en Fitness Fanatics junto a John y Robin)

Me despedí de John y Robin muy agradecido por todo su esfuerzo por devolverme a la carretera con energías renovadas, y por haberme hospedado en un momento en que lo necesitaba más que nunca. Volví a sentir el viento soplando a mi favor, pero una buena noticia estaba por llegar.

Mi hermana mayor, que desde hace unos días había salido de cuentas y estaba a punto de dar a luz, había tenido a su primer hijo y gracias a Dios, tanto ella como mi segundo sobrino estaban perfectamente. Fue el empujón que necesitaba, no iba a dejar pasar los años y contarle a mi segundo sobrino que el día que nació, su tío estaba en un momento de depresión en su vuelta al mundo, NO!! Era momento de ser fuerte, y volver a ser la bestia que lo aguantaba todo.

Después de salir de Washington y entrar en Idaho, me dispuse a encarar la primera de las cuatro veces que tenía previsto atravesar las Rocosas. Esta vez seria para entrar en Montana y avanzar para atravesar el Parque Nacional de Yellowstone. Fue el puerto de montaña que mas rápido escale en todo el viaje, tenía hambre de kilómetros y necesitaba más…había vuelto!!!

“Para llegar hasta lo más alto, hay que empezar desde lo más bajo.”
colorado_on_the_road_iaho(Colorado On The Road amaneciendo la mañana que atravesaría las Rocosas)

Seattle:

Sasquath Music Festival:

CANADÁ

Etapas:

07/05/2014 Bangkok – Aeropuerto de Bangkok (37 Km).

08/05/2014 Aeropuerto de Bangkok.

09/05/2014 Vuelo de Bangkok – Seúl (Entrada a la República de Corea)

09/05/2014 Seúl – Vancouver (Isla Victoria) (20 Km).

10/05/2014 Descanso en Isla Victoria.

11/05/2014 Isla Victoria – Vancouver (Downtown) ( 46 Km).

12/05/2014 Descanso en Vancouver.

13/05/2014 Descanso en Vancouver (46 Km).

14/05/2014 Vancouver – Bellingham (101 Km) (Entrada en Estados Unidos).

Canadá

Preparada y lista la bicicleta, salí del Guest House de Bangkok a las 03:00 am para pedalear mis últimos kilómetros en Asia hasta el aeropuerto, y llegar a tiempo para embalar a mi potro y coger el avión a las 08:00 am con destino al continente americano.

A las 06:00 am ya estaba en la ventanilla para facturar todo el equipaje, pero algo no marchaba bien. Un problema con la venta del billete me había dejado sin asiento en el avión, y una estúpida política de la aerolínea me impedía comprar uno nuevo en ese momento. Al parecer, no podían venderme un billete de avión sin tener una carta de invitación por parte de la embajada Canadiense, menuda ridiculez, lo único que necesita un ciudadano español para conseguir el visado de turista en Canadá es tener el pasaporte en regla y nada mas, pero a pesar de mis insistencias el avión despego sin mi.

Durante toda la mañana pateé el aeropuerto buscando un nuevo pasaje de avión con otra compañía diferente, y finalmente lo conseguí y al mismo precio que el original, pero la hora de salida me llevaba a pasar encerrado en el aeropuerto un total de 42 horas desde mi temprana llegada.

Sin mas cosas en la que pensar mas que en descansar, busqué un banco en la terminal y dormí 12 horas, interrumpido constantemente por los continuos ruidos del ajetreado vaivén de viajeros.

Imagen(Colorado On The Road en el aeropuerto de Bangkok con todo el equipaje embalado)

Sin prisa pero sin pausa, fui recopilando cajas de cartón en todos los comercios para posteriormente desmontar y embalar a mi poderosa Orbea. Una vez facturado el equipaje, fui uno de los primeros en subir al avión, abrocharme el cinturón de seguridad y esperar impaciente mirando por la ventana a que el pájaro se despegara del suelo y poder ahora si, volar con la imaginación y pensar en todas las nuevas aventuras que me depararía en esta segunda gran etapa del viaje.

Después de una escala de 11 horas en Seúl (República de Corea), volé de nuevo 10 horas, hice tierra en Vancouver (Canadá), estampé sin problemas el nuevo visado en mi pasaporte, monté de nuevo la bicicleta y me dirigí como un rayo al ferry que me llevaba a Isla Victoria, donde me esperaba la invitación de un follower para conocer ese gran paraje natural, Darren.

Darren y su amigo Emil, vinieron en sus bicicletas a recogerme al puerto y pedaleamos juntos hasta la casa de Darren, donde saboreé la primera cerveza del nuevo continente mientras compartíamos anécdotas, pero el momento de descansar y hacerme a la nueva franja horaria llegó temprano, ya que nos esperaba un día muy intenso.

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(Colorado On The Road junto a Darren y Emil)

Nos despertamos a las 06:30 am, nos metimos entre pecho y espalda un desayuno de legionarios para cargar el cuerpo con energía, y a las 08:00 am ya estábamos en la playa preparados para una excursión marina, yo a bordo de un Kayak y Darren de una tabla de Paddle Surf.

Minutos antes de lanzarnos al agua, Darren y yo mantuvimos una conversación en español en la que me explicó las normas de seguridad del Kayak, y me comentó las posibilidades de avistar focas, ballenas, águilas e incluso de observar a un lobo que vive solitario en una pequeña isla.

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(Colorado On The Road junto a Darren antes de la excursión en Kayak)

El momento de remar no se hizo esperar y una calmada corriente favorecía nuestro avance. Las águilas nos sobrevolaban, la brisa marina era tranquila y cálida a la vez, era un momento ideal para disfrutar de una mañana soleada haciendo deporte y cargar los pulmones de aire fresco. Las curiosas focas no se hicieron de rogar, y nos acompañaron en todo momento guardando una pequeña distancia, la sufriente para poder observarnos con toda claridad.

Tanto remar dio su fruto e hicimos tierra en la pequeña isla en la que habitaba un lobo solitario, el cual había llegado nadando hacia unos años y se había convertido en la mayor curiosidad de todos lo canadienses, ya que pocos eran quienes le habían visto.

Antes de adentrarnos en la isla, Darren me dio una serie de instrucciones sobre el comportamiento que debíamos tener en el caso de toparnos con el rey de la isla.

“Háblale alto, con voz grave, con seguridad, intenta aparentar ser mas grande de lo que eres, abre los brazos, retrocede lentamente pero nunca intentes huir corriendo y pase lo que pase, no pierdas el contacto visual y mírale siempre a los ojos, de lo contrario, una mirada baja le daría a entender que te sientes vencido y el ataque seria inminente”, me decía Darren. “Si esto no daba resultado, no quedaba otra opción que sacar el cuchillo y luchar por tu vida”. Esta lección me valdría también para el caso de cruzarnos con un oso, pero en ese momento solo podía pensar en el lobo.

Empezamos a adentrarnos en la pequeña isla, a contemplar la intacta naturaleza del lugar hasta que llegamos a una zona de acampada, donde la entidad de conservación canadiense había dejado unas cajas metálicas para que los campistas guardasen toda la comida, los productos de higiene personal o cualquier cosa que pueda tener un olor interesante para un animal salvaje, y evitar así que este se aproxime a tu tienda mientras duermes.

De nuevo nos hicimos a la mar y por fortuna no tuvimos ningún desagradable encontronazo con un animal, pero una fortuna mayor estaba a punto de llegar. Bordeando la isla y sin previo aviso apareció sobre lo alto de una inmensa roca. Mostrando su brillante pelaje grisáceo y blanquecino nos miro, se sentó sobre su patas traseras como si de un corriente canino se tratara, ladeo la cabeza y acto seguido se tumbó sin dejar de mirarnos fijamente. A los pocos segundos se levantó y se adentró nuevamente en el bosque. No dábamos crédito, habíamos visto al escurridizo lobo, tan difícil de ver que muchos creían que era una mera leyenda, y lo mejor de todo es que lo había grabado con mi cámara.

El tiempo se nos hecho encima y una fuerte corriente nos hizo luchar cada palada para restar metros y llegar a la playa. Por suerte unos pescadores nos recogieron y nos llevaron a aguas mas calmadas. De nuevo en tierra firme, recogimos a Emil y fuimos a la ciudad a recargar energías con un buen almuerzo y una cerveza.

La ciudad era tranquila, con poco tráfico, sin ruidos agobiantes, edificios bajos, calles limpias y aire puro proveniente del denso bosque que la rodeaba. Disfrutando del sol de la tarde y saboreando una cerveza en una terraza, Emil, de orígenes dominicanos mantuvo una conversación en español con Darren, a quien le contó el interesante video que había visto recientemente en la red sobre unas ballenas persiguiendo unas focas. Rápidamente pregunte, ¿Ballenas?¿Persiguiendo focas?¿Para que?, para comérselas me contesto Darren, ¿Pero si las ballenas no comen focas? Pregunte de nuevo. Emil saco su teléfono y me mostró el impresionante video sobre unas orcas… espera un momento, eso son orcas asesinas no ballenas, ¿No me digas que lo que íbamos a ver hoy con el kayak eran orcas asesinas?, le pregunte a Darren, pues si me contesto él.

El momento nos valió para reír durante varios minutos, pero he de reconocer que de haber visto la tremenda aleta dorsal de una orca asesina asomando por la superficie del agua, como mínimo me hubiera caída del Kayak del susto.

Después de la larga y provechosa jornada, volvimos a casa para descansar y despertarnos temprano a la mañana siguiente. Antes de irse a trabajar, Darren me había organizado una mañana de naturaleza y aire puro. Primero subimos a pie la cima de una pequeña montaña atravesando un bosque de inmensos árboles, era la primera vez que contemplaba un paraje natural tan impresionante. El respeto y el cuidado que los canadienses depositan en sus medios naturales me estaba dejando sin palabras.

Imagen(Colorado On The Road junto a Darren en la cima de la montaña)

Antes de dejarme en el ferry y despedirnos, visitamos dos de sus playas favoritas. Cada vez que Darren compartía cualquier aspecto de su mentalidad conmigo, no dejaba de asombrarme y de identificarme con él, una mentalidad que era una declaración de amor a la vida misma. Acuéstate pronto y despiértate bien temprano todos los días me decía, en un mismo día puedes ir a trabajar, estar con la mujer, con los amigos, disfrutar de la bicicleta y hacer deporte al aire libre, lo único que necesitas es madrugar, organizarte y cargar el cuerpo con comida sana.

Desde luego, el inicio de mi segunda gran etapa del viaje estaba siendo totalmente reveladora, por no decir del cambio de contraste de pasar de un continente a otro.

Después de un gran abrazo y de darle mi mas sincero agradecimiento a Darren por haberme brindado la oportunidad de conocer Isla Victoria, me embarqué de nuevo en el ferry de vuelta a Vancouver, para subirme de nuevo a la bicicleta y pedalear hasta Downtown, donde me esperaba la invitación de un follower español, Jorge.

Ya en el portal del edificio y antes de tocar al telefonillo, Jorge salió por la ventana y me gritó: “Espera macho que ahora bajo”. Para una persona como yo que lleva tanto tiempo viajando, escuchar esas palabras de parte de otro madrileño me hicieron sentir como en casa.

Después de la ayudita para subir la bicicleta por el ascensor, Jorge me presentó a Marta, su novia y compañera de piso. Esta pareja de arquitectos madrileños, vino hace un mes a Vancouver en busca de una oportunidad laboral y poder abrirse camino en su vida profesional.

Al parecer Jorge y yo manteníamos mas cosas en común que la pasión por la bicicleta. Él también hizo un Erasmus en Italia y el mismo año que yo, y además su compañero de universidad era un gran amigo mío del Catering en el que trabajé para pagar mis estudios y este gran viaje, el Señor Cuesta.

Esa misma noche salimos a cenar una buena hamburguesa a Granville, y lo que mas me llamó la atención en ese momento era el gran número de personas sin hogar que había en esa calle. Jorge me explicó, que el clima de Vancouver era el más suave de todo Canadá, y las personas que no tenían donde vivir venían a esta ciudad para poder superar los duros inviernos.

A la mañana siguiente, me mire al espejo y me di cuenta de la horrible pinta que tenía con esa larga y descuidada barba y la alborotada melena, era hora de invertir algo de dinero en cuidar un poco la imagen y pagar una peluquería.

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(Antes y después de Colorado On The Road al pasar por la peluquería en Vancouver)

Por la tarde quedé con Thor, un amigo de mi hermana mayor el cual vino hace un mes, casualmente en el mismo avión que Jorge y Marta, y a quien mi hermana le había metido en la maleta una serie de regalos para mí, entre otras cosas un nuevo ordenador para poder trabajar mejor.

En mi último día en Vancouver, Marta, Jorge y yo, salimos a dar un paseo por Stanley Park en bicicleta. A media mañana ellos volvieron a casa para seguir mandando curriculums, y yo continué mi visita llendo hasta el Lynn Canyon Park, para atravesar un enorme puente colgante y pedalear por las pistas de tierra del bosque.

Bangkok_Canadá_Vuelta al mundo_Bicicleta_Colorado On The Road_Vancouver_Isla Victoria (6)(Colorado On The Road junto a Marta y Jorge en Stanley Park)

En tan solo 40 minutos estaba rodeado de naturaleza y de aire puro, puede que parezca una exageración, pero después de haber atravesado la India, Tailandia, Laos, Vietnam y Camboya, de haber aguantado el calor húmedo de la selva, de haber saturado mis pulmones con la contaminación mas densa que jamás haya visto y de soportar el cúmulo de basura, la experiencia de conocer un paraje natural tan impresionante y cuidado como el Canadiense, me estaba dejando maravillado.

Bangkok_Canadá_Vuelta al mundo_Bicicleta_Colorado On The Road_Vancouver_Isla Victoria (7)(Colorado On The Road en Lynn Canyon Park)

Esa misma tarde aprovechamos para jugar un partido de Volleyball en la playa, y así despedirme de esta ciudad y de mis nuevas amistades con una puesta de sol perfecta.

Bangkok_Canadá_Vuelta al mundo_Bicicleta_Colorado On The Road_Vancouver_Isla Victoria (8)(Puesta de sol en la playa de Vancouver mientras jugábamos un partido de Volleyball)

A la mañana siguiente, los abrazos y las palabras no fueron suficientes para agradecer, ya no solo la hospitalidad de esta pareja de madrileños, sino por lo que me hicieron sentir al estar de nuevo junto a españoles.

Pedaleando hacia la frontera estadounidense, la valoración de mis primeras experiencias en el nuevo continente eran claras. Elegir vivir en Vancouver era eligir vivir en una ciudad que incita a la vida sana, al deporte, donde una bicicleta no es una hormiga en la carretera sino un vehículo mas, donde la mezcla de nacionalidades te hace descubrir mundo sin tener que moverte de un mismo punto, donde a 40 minutos de la ciudad puedes encontrar parques naturales donde poder desconectar, y si eso no es suficiente, en un ferry de una hora estas en Isla Victoria. No hace falta que reconozca lo cautivado que me dejo Vancouver.

En la frontera con Estados Unidos di gracias por haber arreglado mi descuidada imagen ante la infinidad de preguntas que tuve que contestar. Por primera vez en una frontera registraron mi bicicleta, pero antes de ello les advertí de los dos cuchillos que llevaba en mis alforjas, y de una mandarina que guardaba en la alforja del manillar. Los cuchillos no parecieron importarles, pero la mandarina me fue confiscada y mi merienda esta vez se había quedado sin Vitamina C, pero no me importó, mi visado ya estaba estampado en mi pasaporte y por delante tenía tres meses para conocer toda la costa oeste… Estados Unidos! Here we go!!!

Bangkok_Canadá_Vuelta al mundo_Bicicleta_Colorado On The Road_Vancouver_Isla Victoria (9)(Bienvenido a Estados Unidos)

Desde que conocí a Darren he pensado mucho sobre el paso del tiempo, sobre como el aprovecha el suyo al máximo, sobre cuantas veces me he quejado y he escuchado quejarse a la gente de lo rápido que avanza el tiempo. Solo hay una cosa que pueda decir sobre mi cambio de mentalidad:

“Si el tiempo avanza deprisa, avanza tu mas rápido que él”

Bangkok_Canadá_Vuelta al mundo_Bicicleta_Colorado On The Road_Vancouver_Isla Victoria (10)(Colorado On The Road junto a Darren en una playa de Isla Victoria)

 Trayecto Bangkok – Vancouver:

Canadá: 1ª Parte.

Canadá: 2ª Parte.

VIETNAM

Etapas:

06/04/2014 Da Krong – The Chi Tay (120 Km).

07/04/2014 The Chi Tay – Lang Co (102 Km).

08/04/2014 Lang Co – Nui Thanh (128 Km).

09/04/2014 Nui Thanh – Quang Ngai (39 Km).

10/04/2014 Quang Ngai – Phu My (120 Km).

11/04/2014 Phu My – Xuan Tho (115 Km).

12/04/2014 Xuan Tho – Ninh Hoa (131 Km).

13/04/2014 Ninh Hoa – Nha Trang (41 Km).

14/04/2014 Nha Trang – Ba Thap (100 Km).

15/04/2014 Ba Thap – Pha Ri Cua (93 Km).

16/04/2014 Descanso en Pha Ri Cua.

17/04/2014 Pha Ri Cua – Tan Nghia (129 Km).

18/04/2014 Tan Nghia – Ho Chi Minh (151 Km).

19/04/2014 Descanso en Ho Chi Minh.

20/04/2014 Descanso en Ho Chi Minh.

21/04/2014 Ho Chi Minh – Svay Ríen (129 Km) Entrada en Camboya.

Vietnam

En mi primer día en Vietnam, busqué un lugar para acampar cerca de la jungla. Como siempre, pedí permiso en la casa cercana para advertirles de mi presencia y mis intenciones, pero esta vez fue una de esas ocasiones en las que no me dejaron acampar, y recibí la invitación de dormir en su hogar.

Había visto ese tipo de casas en muchas ocasiones en el Sudeste Asiático, hechas solo de madera con varios pilares que alzan la casa y la alejan del suelo un par de metros. Subí las escaleras y entre por la pequeña puerta, observando al detalle todo lo que me rodeaba, pero me pasé algo por alto. En Europa mis 186 centímetros de altura puede que sean vistos como algo normal, pero en Vietnam soy un gigante, así que no tarde mucho en dar de lleno con mi frente en una viga del techo. Los vietnamitas no se rieron, realmente me había hecho mucho daño pero cuando el dolor desapareció, todos hicimos bromas de la divertida situación.

La casa solo consistía en una habitación con un mueble para la televisión y la vida la hacen en el suelo. No tardaron en sintonizar el partido del Manchester United-New Castle, en el que el internacional Juan Mata metió dos auténticos golazos y con mucho orgullo les decía a los vietnamitas: “He is Spanish”.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (1)-1(Colorado On The Road viendo el partido de football junto al vietnamita que le hospedo)

A la mañana siguiente me despedí de mis anfitriones y continúe la ruta, dirigiéndome a la costa para posteriormente poner rumbo sur para alcanzar el actual Ho Chi Minh, que en antaño se llamo la ciudad de Saigón.

A las 11:00 de la mañana coincidí en la carretera con un motorista alemán, se detuvo y charlamos un buen rato. Compartió conmigo algo de fruta y nos sentamos en el suelo hablando de las experiencias del viaje. Fue entonces cuando un amable Vietnam salió de una casa cercana y me ofreció agua de una gran garrafa. Le pregunté claramente si era agua, el sonrío y me contesto que si. Por educación no quise tocar con los labios la botella, así que la alce y deje caer el agua directamente en mi boca, el único problema fue que era vodka casero y le di un buen lingotazo que fue directo a la garganta. Casi vomito al instante, la garganta me ardía y a los pocos segundos empecé a sentirme borracho. Tardé 30 minutos en recomponerme, pero el motero me hizo compañía en todo momento.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (2)-1(Colorado On The Road junto al motero alemán)

De nuevo en la bicicleta y después de despedirme del viajero alemán, conseguí alcanzar la costa y en los días venideros no me costó mucho esfuerzo encontrar un buen lugar para acampar. En varias ocasiones tuve que encarar un puerto de montaña bajo el abrasador sol, pero ello me daba la oportunidad de visitar los búnkeres americanos que aún permanecen en pie.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (3)-1 (Colorado On The Road en lo alto de la montaña en un búnker americano)

Pedalear por Vietnam no fue una tarea fácil. En muchas etapas la carretera estaba en muy malas condiciones o en obras, el polvo me atascaba los pulmones, el sol y la humedad hacían que hirviese mi piel, los autobuses y camiones conducían como auténticos locos haciendo sonar sus potentísimos cláxones constantemente. El flujo de motos era incesante y todas cargadas al máximo de su capacidad, transportando incluso scooters a otras scooters. En ocasiones la carretera era perfecta, totalmente llana, el sol ocultado por las nubes y el tráfico se suavizaba, pero desafortunadamente el viento soplaba en contra y con tanta fuerza que me daba la sensación de estar escalando una montaña. Pero me lo tomé con filosofía, y todos los días a media mañana me detenía en los pequeños puestos de carretera, me pedía un zumo de caña de azúcar hasta arriba de hielo y me tumbaba en una hamaca media hora para relajarme.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (4)-1 (Colorado On The Road descansando en una hamaca)

En muchos momentos me paraba en las pequeñas ciudades y trataba de imaginarme como serian esas tranquilas calles durante la guerra, y lo que vivieron los vietnamitas. No me costaba mucho esfuerzo, la guerra de Vietnam fue la mas mediática de la historia y acceder a la información está al alcance de cualquiera. Pero el Vietnam que yo conocí era totalmente diferente. La gente vivía fuera de los núcleos urbanos de la agricultura, la pesca y la ganadería, los jóvenes iban todos los días en bicicleta al colegio y por las noches los karaokes daban rienda suelta a la diversión.

Al final de una etapa, aparqué la bicicleta en la playa y dormí al raso hasta el amanecer. Me levante a las 05:45 am, contemplé como el sol se abría camino poco a poco en el horizonte y empecé el día dándome un chapuzón en el mar. Todo apuntaba a que iba a ser otro gran día, pero al anochecer mis fuerzas me empezaron a fallar. Detuve la bicicleta en un área de servicio, los sudores fríos y el dolor de cabeza me hicieron temerme lo peor y el termómetro confirmo mis sospechas, tenia 38º C de fiebre. Casi no le hubiera dado importancia de haber estado en Europa, pero en el Sudeste Asiático hay malaria, es complicado cogerla pero es posible. Así que no me lo pensé y me registre en un hotel, me tomé la profilaxis de la malaria que llevo, me bebí un buen vaso de leche y pase la noche empapado en sudor. Por la mañana pedaleé hasta Nha Trang donde fui directamente al hospital y pedí que me hicieran un análisis de sangre. Afortunadamente di negativo en malaria, y el medico me recetó simplemente unas pastillas para el dolor de cabeza y sobres con Vitamina C. Me extrañó que no me recetara ningún antibiótico para la fiebre, pero me dijo que solo debía descansar.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (5)-1 (Amanecer en la playa de Vietnam)

Me alojé en el hotel mas barato que pude encontrar y pasé toda la tarde tirado en la cama. Por la mañana mas o menos me encontraba mejor, aunque de nuevo pasé la noche empapado en sudor. Decidí continuar con la ruta y pedaleé dos días con un ritmo mas suave, pero siempre al llegar la noche la fiebre me subía y dormía fatal. Fue entonces cuando actualice mi estado en Twitter diciendo que estaba débil. Una oleada de followers, la mayoría de ellos ciclistas amateur, me escribieron diciéndome todos exactamente lo mismo. Padecía el Síndrome del Sobreentrenamiento, es decir, había llegado a mi limite.

No me había bajado de la bicicleta desde Vientiane (Laos), llevaba 16 días en la carretera y había avanzado 1700 kilómetros, soportando el calor y la humedad, durmiendo la gran mayoría de los días con la tienda y aguantando las penalidades del camino. Por lo que en Pha Ri Cua pasé un día de descanso, durmiendo 12 horas del tirón, comiendo bien y saliendo sólo a la calle para dar pequeños paseos. Rápidamente la energía volvió a mi y finalice dos etapas con mucha satisfacción alcanzando así la antigua ciudad de Saigón, que hoy en día tiene el nombre de Ho Chi Minh. Pase dos días muy tranquilos. Aproveché para actualizar la web, lavar la ropa, hacer una puesta a punto a la bicicleta y cada noche salía a dar una vuelta para tomar una cerveza.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (6)-1(Colorado On The Road en Saigón)

Dejar atrás Vietnam no me costó mucho esfuerzo. Alcance la frontera con Camboya en solo una etapa y tenía la sensación de que en este país había vivido momentos muy duros del viaje, pero siempre supe seguir adelante:

“El único secreto, es no dejar que nada nunca te pare”.

Colorado On The Road_Vuelta al mundo_Vietnam_Saigon  (7)-1(Colorado On The Road cumpliendo en Vietnam los 15.000 kilómetros pedaleados)

LAOS

Etapas:

27/03/2014 Descanso En Vientiane.

28/03/2014 Descanso En Vientiane.

29/03/2014 Descanso En Vientiane.

30/03/2014 Descanso En Vientiane.

31/03/2014 Vientiane – Nongkeun (123 Km).

01/04/2014 Nongkeun – Thang Beng (121 Km).

02/04/2014 Thang Beng – Thakhek (108 Km).

03/04/2014 Thakhek – Ban Nonvilay (121 Km).

04/04/2014 Ban Nonvilay – B.Vang Bouang Nuea (136 Km).

05/04/2014 B.Vang Bouang Nuea – Da Krong (102 Km) Entrada en Vietnam.

Laos

Nada mas cruzar a la otra orilla del río Mekong, tramitar el visado en el puesto fronterizo de Laos fue algo rutinario. Después del papeleo y de pagar 35 dólares de tasas, pedaleé los últimos 20 kilómetros de la jornada para llegar a su capital, Vientiane.

Después de haber escalado los duros puertos de montaña tailandeses, necesitaba un buen descanso y tiempo para tramitar el visado de Vietnam, por lo que me hospedé cuatro días en un Guest House para reponer fuerzas.

A pesar del continuo movimiento de los turistas en la capital laosiana, se respiraba paz y calma. Todas las tardes me acercaba a una terraza para degustar una cerveza local y contemplar el atardecer, después de haber cumplido con mis quehaceres del día…que sería de la vida sin un capricho de vez en cuando.

La gastronomía no se alejaba mucho de la tailandesa, pero con ciertas diferencias. Sin duda alguna la que mas me llamo la atención y que rápidamente descatalogué de mi dieta, era la carne de perro. No es porque no me guste la carne, al contrario, como carne a diario, es solo que considero al perro como un animal de compañía, al que muchas personas llaman mascota, pero que para mi, el colega de cuatro patas que me espera en Madrid, es parte de mi familia.

Una vez tuve el visado de Vietnam estampado en mi pasaporte, y con 75 dólares menos en mi cuenta por el pago de las tasas, retomé la ruta lazándome de nuevo a la carretera.

A medida que avanzaba y dejaba atrás la ciudad, fui sumergiéndome poco a poco en la parte mas tradicional del país donde la mayoría de la población, lejos de los núcleos urbanos, se dedica principalmente a la ganadería, la pesca y la agricultura, y quienes construyen sus hogares y comercios con la materia prima que la selva les proporciona.

Colorado_On_The_Road_Laos_Vientiane_Vuelta_al_mundo   (1)(Atravesando los primeros pueblos y dejando atrás Vientiane)

El primer día después de haber pedaleado 123 kilómetros, pare en un pequeño pueblo donde pedí permiso a una familia para acampar cerca de su hogar, y advertirles de mi presencia. Pero en vez de obtener el consentimiento al que estaba acostumbrado, me obsequiaron con la invitación de dormir en su casa.

Pude recobrar fuerzas con un buen baño y una suculenta cena, pero al sentarme junto al padre de familia, su mujer y sus tres hijos a ver la televisión en el único cuarto que consistía la casa, pude mitigar por unos instantes la melancolía de tener a mi familia a miles de kilómetros.

Colorado_On _The Road_Laos_Vientiane_Vuelta_al_ mundo   (2)(Colorado On The Road junto al padre de familia que me hospedo en su hogar)

Los dos días posteriores avance en dirección sur paralelo al río Mekong. Fue en una de estas jornadas, abrasado por el duro calor y asfixiado por la humedad, cuando estuve apunto de sufrir una insolación. Un fuerte dolor de cabeza, el incesante sudor y un mareo que me hacía tambalear de la bicicleta, me alertaron del estado de mi cuerpo, pero la solución estaba a mi alcance. Aparqué la bicicleta, me quité la camiseta y me zambullí en el refrescante río Mekong. A los pocos segundos ya estaba recuperado y como nuevo para continuar la marcha.

Antes de llegar a la ciudad de Savannakhet, cambié de dirección para dirigirme a la frontera con Vietnam, poniendo de nuevo rumbo al Este. Cada día de ruta en Laos, hacía breves paradas para explorar un poco la selva y contemplar mas de cerca las plantas y árboles que veía por primera vez. Cuando llegaba la noche, ver el sol ocultarse entre las montañas me aliviaba del fuerte calor, pero un nuevo inconveniente salía a la carretera. Millones de insectos voladores impactaban contra mi cuerpo, mi cara, y decenas de ellos caían atrapados en mi larga rizada melena En muchas ocasiones no tenia ni idea de que tenia enredado en el pelo, solo lo agarraba con la mano, tiraba fuerte para desenredarlo, lo lanzaba y continuaba pedaleando.

Colorado_On_The_Road_Laos_Vientiane_Vuelta_al_mundo   (3)(Colorado On The Road explorando la selva de Laos)

A la hora de acampar, los sonidos de la selva eran sencillamente impresionantes, y daba igual el pequeño pueblo o aldea en el que pasara la noche, el cielo estaba cubierto por un manto de estrellas.

La población laosiana es simplemente encantadora. Todos los chavales salían corriendo de sus casas para decirme ̈Hello” mientras agitaban la mano. Cada día compraba en el mercado una sandía y me sentaba a merendar junto a ellos, y por las tardes, todos lo jóvenes volvían de la escuela montados en sus bicicletas, compartiendo conmigo varios kilómetros y haciéndome compañía.

Colorado_On_The_Road_Laos_Vientiane_Vuelta_al_mundo   (4)(Colorado On The Road pedaleando junto a los jóvenes que vuelven de la escuela)

Mi paso por Laos fue breve, pero el suficiente para darme cuenta de los paraísos naturales que alberga, y de la gran variedad de ocio que ofrece. Sin duda alguna, es en el que mas grupos de turistas me he cruzado hasta el momento, y en el que mas he extrañado estar junto a mis amigos.

“Conocer el paraíso no es lo mismo, sino tienes con quien compartirlo”.

Colorado_On_The_Road_Laos_Vientiane_Vuelta_al_mundo   (5)(Colorado On The Road a orillas del río Mekong)

TAILANDIA

Etapas:

05/03/2014 Bangkok Aeropuerto – Bangkok (37 Km) Entrada en Tailandia.

06/03/2014 Descanso en Bangkok.

07/03/2014 Bangkok – Ang Thong (102 Km).

08/03/2014 Ang Thong – Wat Muang (63 Km).

09/03/2014 Wat Muang – Nakhon Sawan (85 Km).

10/03/2014 Nakhon Sawan – Kamphaeg Phet (123 Km).

11/03/2014 Kamphaeg Phet – Wat Pratt at (163 Km).

12/03/2014 Wat Pratt at – Hospital de Elefantes de Chiang Mai (122 Km).

13/03/2014 Hospital de Elefantes de Chiang Mai – Chiang Mai (71 Km).

14/03/2014 Descanso en Chiang Mai.

15/03/2014 Descanso en Chiang Mai.

16/03/2014 Descanso en Chiang Mai.

17/03/2014 Descanso en Chiang Mai.

18/03/2014 Descanso en Chiang Mai.

19/03/2014 Descanso en Chiang Mai (12 Km).

20/03/2014 Chiang Mai – Lampang (129 Km).

21/03/2014 Lampang – Uttaradit (106 Km).

22/03/2014 Uttaradit – What Din So (131 Km).

23/03/2014 What Din So – Lom Sak (93 Km).

24/03/2014 Lom Sak – Chum Phae (121 Km).

25/03/2014 Chum Phae – Udon Thani (136 Km).

26/03/2014 Udon Thani – Vientiane (82 Km) Entrada en Laos.

Tailandia

Dejar atrás la India no fue tarea fácil, ya no solo por todas las experiencias vividas en este país, ni por el pedacito de corazón que deje Calcuta.

Las normas de la aerolínea con la que me disponía a viajar a Tailandia, me obligaban a pasar la bicicleta por la maquina de Rayos-X. Después de haber desmontado y embalado a mi potro, embarque en el avión en el que supuestamente iba a pasar dos tranquilas horas de vuelo. Pero nada mas despegar, un penetrante dolor me atravesó el estomago, lo retortijones y los sudores fríos me alertaron de que me llevaba un souvenir de la India que no deseaba.

Aterrice en Bangkok a las 02:00 de la mañana, y tarde casi una hora en montar y equipar la bicicleta de nuevo. La decisión de donde pasaría aquella noche estaba clara, dormiría en un banco de la sala de espera del aeropuerto, que a mi parecer, era como una noche de hotel gratis.

colorado-on-the-road-tailandia(Equipaje de Colorado On The Road, junto a la bicicleta completamente embalada en el aeropuerto de Bangkok)

Al amanecer, salí del aeropuerto para pedalear hasta el centro turístico de Bangkok, y localizar la zona de mochileros para hospedarme en el hostal mas económico posible. Nada mas salí al exterior y contemplé por primera vez el sudeste asiático, la humedad y el sofocante calor me recibieron de la misma forma, que el aire de un secador te abrasa la cara.

Pedaleando mis 37 primeros kilómetros hasta alcanzar un hostal en la ciudad, me di cuenta que este clima acababa de subir el nivel las próximas etapas del viaje.

Durante 48 horas, termine de matizar la ruta que me llevaría a recorrer Tailandia, Laos, Vietnam, Camboya y finalmente a volver a Bangkok. La primera parada en el sudeste asiático sería Chiang Mai, donde me esperaba un viejo amigo de Madrid, así que no lo dudé dos veces, y aunque mi estómago me decía que descansara, la ilusión de ver una cara conocida por primera vez en el viaje, me hicieron que me lanzara de nuevo a la carretera.

Durante las tres primeras jornadas, tenía claro que no estaba al 100 %. Los retortijones y el dolor de estómago no me estaban permitiendo avanzar todo lo que deseaba, aunque la comida tailandesa ayudaba. Pero la noche del tercer día en la carretera, en la ciudad de Nakhon Sawan, no lo pude aguantar mas y fui directo a la sala de urgencias del hospital, donde primero me libraron de la inquietud de tener un parásito intestinal. No fue difícil explicarles como me sentía, tenia una cara espantosa. Finalmente me diagnosticaron una simple diarrea aguda y me recetaron 5 medicamentos diferentes. Aquella noche acampe en frente de una comisaría de policía, con la esperanza de encontrarme cada vez mejor y recuperar las fuerzas lo antes posible.

Cada vez que duermo con la tienda de campaña, utilizo solo con la mosquitera sin poner la cubierta impermeable. El principal inconveniente, es que dentro de la tienda hace 5ºC mas con respecto al exterior, y en Tailandia por las noches hace aproximadamente 30 ºC, por lo que literalmente me aso todas las noches y duermo empapado en sudor, pero es eso o dormir al raso y sufrir miles de picaduras de mosquitos.

Por fortuna, los medicamentos empezaron a hacer efecto rápidamente, y en los tres días siguientes cada vez me encontraba con mas energías, pedaleando un total de 400 kilómetros a 42 ºC bajo el sol.

Cada vez que necesitaba parar a descansar y escapar por unos minutos del calor, los templos budistas me proporcionaban sombra, paz y calma.

colorado-on-the-road-tailandia-chiang-mai (Colorado On The Road visitando un templo budista)

El día antes de llegar a Chiang Mai, acampe en las montañas de Tailandia a escasa distancia de un hospital de elefantes, con la intención de visitarlo por la mañana antes de pedalear los últimos 70 kilómetros. La decisión resultó ser todo un acierto, la experiencia fue increíble. El contacto con los elefantes fue directo y junto la supervisión de los cuidadores, interactuar con estos impresionantes animales fue una sensación única, y casualidades de la vida, justo el día que visite las instalaciones inauguraban un nuevo paritorio, y nueve monjes budistas vinieron a bendecirlo. Contemplar la ceremonia fue un regalo inesperado.

colorado-on-the-road-vuelta-al-mundo-bicicleta (Colorado On The Road visitando el hospital de elefantes de Chiang Mai)

Finalmente alcancé Chiang Mai, donde me esperaba un viejo amigo madrileño, Diego Morodo, quien salió antes de trabajar para recibirme en una de las puertas de la parte antigua de la ciudad.

Me hospedé en el Giant Guest House, donde se respiraba un ambiente hippie. Todas las noches nos reuníamos gente de todo el mundo en la terraza del hostal, y pasábamos horas hablando mientras compartíamos unas cervezas, volví a sentirme parte de un grupo.

colorado-world-tour-hostel (Colorado On The Road en el Giant Guest House de Chiang Mai)

En un principio, mis intenciones eran las de quedarme sólo un par de días, pero me sentía tan cómodo y estaba tan contento de tener un amigo cerca, que mi estancia se prolongó cinco días. En uno de ellos, Diego me llevó de excursión por las montañas de Chiang Mai, visitamos varios templos, conocimos mas de cerca la selva y acabamos el día con un refrescante baño en una cascada.

colorado-on-the-road-cascada (Colorado On The Road en una cascada de Tailandia)

El día antes de dejar atrás este pequeño oasis, cambié por completo la rueda delantera que instalé en la India después del accidente, y compré una nueva cubierta para la rueda trasera.

Pero no quería irme sin dejar un recuerdo de mi estancia en el Guest House, por lo que colgué en una de las escaleras la vieja rueda delantera, con un cartel en inglés en el que explicaba la historia de mi viaje, y animaba a los futuros viajeros a luchar por sus sueños.

Retomar la ruta no fue tan sencillo como otras veces, esta vez volvía a dejar atrás a un amigo, pero debía de continuar mi camino para llegar a Laos.

Los dos primeros días en la carretera, avance 129 y 106 kilómetros. En el atardecer de la segunda etapa, paré a descansar y a contemplar como el sol se escondía en el horizonte, fue un momento de reflexión en el que valoré la dureza del viaje, la soledad, la melancolía y cómo había dejado atrás el frío y la nieve invernal de Turquía e Irán, para vivir ahora el calor y la humedad de la selva del sudeste asiático.

Esa misma noche fui a buscar campamento en un claro de la jungla, pero el cielo me pronosticó con los destellos de los rayos en el horizonte, una noche pasada por agua. Busqué en una gasolinera la protección que su pararrayos me daba, y me dispuse a soportar la tormenta que sin duda alguna estaba llegando. Al principio de la noche no fueron mas que unas gotas, pero de madrugada el cielo se abrió dejando caer un torrente de agua. Los rayos iluminaban el interior de la tienda y los ensordecedores truenos me despertaban de mi agitado sueño.

Por la mañana y con la salida del sol, me puse de nuevo en marcha para atravesar un nuevo puerto de montaña y alcanzar la ciudad de Lom Sak. Escalar las infinitas pendientes parecía una materia dominada, pero el abrasador calor me hacían beber 1,5 litros de agua a la hora. El sudor era incesante y parecía imposible cerrar el grifo, pero todo esfuerzo tiene su recompensa. Al final de la etapa llegó el preciado momento de bajar la montaña bajo el verdoso escaparate selvático.

Amaneciendo en Lom Sak alcance los 13.000 kilómetros desde el inicio del viaje, y por delante me quedaba un nuevo puerto de montaña por atravesar, pero la recompensa de hoy sería mas preciada que una simple bajada. La etapa me llevaría a travesar el Namnao National Park, una reserva de elefantes asiáticos.

Pedaleando por la carretera que lo atravesaba, deseaba constantemente ver uno de ellos y los carteles avisando de su presencia a los conductores, aumentaban mas mi impaciencia, pero la suerte no se puso de mi lado y no pude contemplar ningún ejemplar. Pero desde un mirador me pude llevar una visión de toda el parque nacional a lo alto de una colina, sin duda alguna las vistas de la jungla es uno de mis paisajes favoritos.

colorado-vuelta-al-mundo(Colorado On The Road atravesando el Namnao National Park)

En los dos días siguientes avance 200 kilómetros y alcance finalmente el río Mekong, el cual delimita el territorio con Laos. Al cruzar el puente que lo atraviesa, sabía que esta vez seria una de las pocas ocasiones en las que volvería de nuevo a un país en el viaje, ya que desde Bangkok será donde coja el avión que me llevará a Norte América. Solo hay tres países mas en los que ya he pedaleado en el viaje, y que volveré a pedalear: Grecia, Italia y como no, España.

De mi paso por Tailandia me llevo una valoración causada por la melancolía y la soledad, en las que sin duda alguna, reflexioné mucho en los últimos kilómetros antes de llegar al río Mekong:

“Que sencillo resulta decir “Hola”, pero que duro es decir “Adiós”.

colorado-bicicleta-vuelta-al-mundo(Colorado On The Road junto a Diego Morodo con Chiang Mai a nuestras espaldas)

Tailandia 1ª Parte:

Tailandia 2ª Parte:

MIS VIDEOS DE LA INDIA

En este post quiero hacer un resumen en imágenes de mi paso por la India. Espero que os guste.

Aquí están los enlaces:

Video 1: Desde Nueva Delhi a Taj Mahal. Después de lo sucedido en Pakistán, retomo mi viaje en bicicleta, de nuevo con las fuerzas y los ánimos renovados. En este video veréis el trayecto desde Nueva Delhi hasta una de las maravillas del mundo, el Taj Mahal.

Video 2: Desde Agra a Vanarasi. Este video es desde mi salida de la ciudad de Agra, justo después de visitar el Taj Mahal hasta llegar a la ciudad de Varanasi.

Video 3: Varanasi. Este video está dedicado exclusivamente a la ciudad de Varanasi, a reflejar los lugares más representativos y las tradiciones más relevantes de la ciudad.

Video 4: Mi salida de Varanasi hacía Kolkata.

Video 5: Kolkata. Durante aproximadamente una semana estuve en Kolkota. A través de este video quiero mostrar mi apoyo y enseñar la labor que hacen dos, de las muchas ONG’s que hay en Kolkata. Su labor es imprescindible para que la gente más pobre de la India pueda vivir con dignidad.