COMUNICADO DE LOS HECHOS QUE OCURRIERON EN PAKISTÁN

Hola a todos, ahora por fin seguro, en Nueva Delhi.

Quiero empezar por agradecer la atención y seguridad que las fuerzas armadas pakistaníes me han prestado y lamentar de todo corazón, el fallecimiento de seis de ellos en el cumplimiento de su deber por la barbarie terrorista; y a los miembros del Ministerio de Asuntos Exteriores por sus gestiones. Mis más sinceras condolencias a sus familiares y amigos; a los representantes de  los medios de comunicación nacionales e internacionales, por la atención que me han prestado en estos días;  y a mis colaboradores y a mis amigos y familiares, por su constante e inquebrantable aliento.

 La lamentable muerte de seis militares, no guarda ninguna relación con los sucesos de los que fui víctima

Quiero dejar muy claro, frente algunos comentarios e informaciones publicados, que el momento del ataque al vehículo en el que viajaba, estábamos solos en la carretera. Los seis policías que lamentablemente perdieron la vida, no murieron en tal ataque y, por tanto, no guarda ninguna relación conmigo.  Afortunadamente tanto el conductor como el escolta que viajaban conmigo, salimos con vida aunque el único herido leve del atentado fui yo.

La protección con escoltas fue un imperativo de las autoridades pakistaníes a las que estaré eternamente agradecido

La protección de las Fuerzas Armadas se brinda en todo el territorio de hostigamiento de los terroristas, y en absoluto a mí en exclusiva. Militares y policías pakistaníes, velan en el cumplimiento de su deber, por la seguridad de todos los habitantes y viajeros del territorio.

No solicité la escolta del ejercito pakistaní, sino que adopte las recomendaciones y precauciones que me dieron. Gracias a su anónimo y desinteresado trabajo, me sentí seguro y aliviado hasta donde es posible después de haber visto los efectos de una bomba que acabó con un autobús regular de  40 pasajeros pakistaníes y que, tristemente, no dejó ni un solo superviviente.

La elección de transitar por el territorio, una decisión consciente y obligada por las circunstancias

Por contratiempos en las duras etapas llevadas a cabo en el desierto iraní, no llegue a tiempo de coger uno de los dos trenes que salen mensualmente de la ciudad de Zahedan con destino a Quetta. Mi visado estaba a dos días de expirar y tomé la decisión de cruzar la frontera terrestre para subirme en un autobús en la ciudad fronteriza de Taftan.  En todo momento fui consciente de las complicaciones que entrañaba el paso por el territorio, pero en el ejercicio de mi libertad, estaba dispuesto a afrontarlas sin ayuda y por mis medios.

Una vez en Taftan seguí las indicaciones que el ejercito pakistaní me dio y viajé en los convoyes y con la escolta que otorgan a todos los viajeros que transitan esa zona.

En todo momento fui consciente de los peligros y seguí las recomendaciones del ejercito, con la finalidad de minimizar los riesgos que mi viaje implica.

En este reto estoy conociendo a mucha gente bondadosa, hospitalaria, generosa e interesante. Solo recordar que el deporte une culturas, traspasa barreras, y hace el mundo más “pequeño” y cercano de lo que las fronteras artificiales nos hacen creer.

De todo corazón, muchas gracias a todos

Javier Colorado