Ecuador

Etapas:

11/01/2015 Ipiales – Ambuqui (Entrada en Ecuador) (94 Km).

12/01/2015 Ambuqui – Otovalo (70 Km).

13/01/2015 Otovalo – Quito (85 Km).

14/01/2015 Quito – Tumbaco (58 Km).

15/01/2015 Descanso en Tumbaco.

16/01/2015 Descanso en Tumbaco.

17/01/2015 Descanso en Tumbaco.

18/01/2015 Descanso en Tumbaco.

19/01/2015 Descanso en Tumbaco.

20/01/2015 Descanso en Tumbaco.

21/01/2015 Tumbaco – Alluriquín (134 Km).

22/01/2015 Alluriquín – La Crespa (92 Km).

23/01/2015 La Crespa – Tosagua (95 Km).

24/01/2015 Tosagua – San Lorenzo (104 Km).

25/01/2015 San Lorenzo – Ayampe (89 Km).

26/01/2015 Descanso en Ayampe.

27/01/2015 Descanso en Ayampe.

28/01/2015 Descanso en Ayampe (38 Km).

29/01/2015 Ayampe – Vía a la Costa (86 Km).

30/01/2015 Vía a la Costa – Troncal a la Costa (162 Km).

31/01/2015 Troncal a la Costa – Hierba Buena (59 Km).

01/02/2015 Hierba Buena – Cuenca (84 Km).

02/02/2015 Descanso en Cuenca.

03/02/2015 Descanso en Cuenca.

04/02/2015 Cuenca – Pasaje (142 Km).

05/02/2015 Pasaje – Tumbes (Entrada en Perú) (104 Km).

Ecuador

Por primera vez crucé una frontera acompañado. Luis Chamorro quien me estuvo hospedando mis últimos días en Colombia, pedalearía a mi lado hasta llegar al pueblo ecuatoriano de Ambuqui, donde dormiríamos en su casa de vacaciones.

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(Entrada en Ecuador)

A medida que avanzábamos por mi país numero 28 desde que inicié esta gran aventura, las montañas y las eternas pendientes me hacían pensar que no había cruzado esa línea imaginaria, pero no tardó mucho tiempo en cambiar el paisaje, dejar atrás las frondosas colinas sustituidas por un terreno mas árido y sin casi vegetación.

Constantemente Luis me deja atrás, mi marcha no era tan rápida como la suya pero finalizamos la jornada con una tremenda bajada que nos llevaría a nuestro destino.

En mi primera impresión de Ecuador, el descenso de seguridad en las carreteras hizo que me relajara pedaleando en un país mas tranquilo, sin constantes controles policiales ni retenes militares.

Al amanecer llegó la mujer de Luis con su hijo y un amigo. Mientras ellos disfrutaban de la piscina nosotros pedaleamos hasta Ibarra donde quedamos para almorzar en la Laguna de Yahuarcocha, y me dieron a probar los famosos helados caseros de Paila. La despedida no fue cómoda, siempre estrecho lazos muy rápido con las personas que me reciben en su hogar, y sin duda alguna echaré de menos a Luis y su familia. Pedaleando con la luz del atardecer llegué hasta Otovalo para hacer noche y prepararme para mi llegada a Quito.

Las carreteras ecuatorianas están en constante expansión, creando unas autopistas que sin duda alguna fortalecerán la economía del país. El presidente de la republica incita a todos los ciudadanos con carteles publicitarios para ayudar a Ecuador a convertirse en una potencia turística, y la respuesta de sus ciudadanos acompaña la iniciativa recibiendo a los extranjeros con los brazos abiertos.

Pedalear hasta la capital fue una tortura por las eternas pendientes, especialmente la última antes de llegar a la ciudad. Pero he ahí donde esta la belleza de la bicicleta, aguantar el duro camino en una simbiosis entre el musculo y el metal, para finalmente alcanzar la meta.

Con el objetivo de visitar el Monumento a la Mitad del Mundo situado al norte de Quito, pasé la noche en un hostal de Carcelén. No me quedaba lejos así que llegué a muy buena hora, pero lo primero con lo que me tope fueron unos tornos. Debía pagar 3 dólares y no podía acceder con mi bicicleta. Bucéfalo y yo somos uno, así que la idea de separarme de él no me agrado ni un solo segundo. Intente hablar con algún encargado a ver si podría entrar aunque fueran solo 5 minutos para sacarme la fotografía con mi potro, pero no hubo manera. Desde los tornos realice varias fotografías y saque mi cámara de video para grabarme y presentar un articulo que estaba preparando para los lectores de una revista de ciclismo española. Mis primeras palabras fueron: “Estoy en la Mitad del Mundo, en Ecuador, me gustaría mostrároslo mas de cerca pero lamentablemente no me dejan entrar con la bicicleta y mi potro y yo somos uno…”. En cuanto fui a grabar la segunda toma se acerco a mi una encargada de la seguridad del Monumento, me abrió los tornos y me dijo “ Ven, te dejo grabar mas de cerca”. Al parecer la solución me la dio mi cámara de video y además no pague ni un céntimo. Hecho el trabajo pedalee hasta Tumbaco, situado al Este de la ciudad para llegar a la Casa Ciclista de Santiago, una de las mas visitadas en todo Latinoamérica.

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(Colorado On The Road en el Monumento de la Mitad del Mundo)

Santiago lleva mas de 20 años recibiendo a cicloviajeros en su casa, y firme en su cuarto libro de visitas siendo yo el numero 463, y el tercer viajero que llegaba en 2015. Santiago ofrece un lugar tranquilo y seguro para dormir con la tienda de campaña, la oportunidad de aprender mecánica en su taller de bicicletas y de compartir experiencias con otros viajeros. Durante varios días compartí momentos con un Colombiano, un Francés y un Argentino. Fueron unos días muy tranquilos en los que el deber me llamaba. Tenia mucho que trabajar con el ordenador para actualizar todo el material documental del viaje y preparar el articulo para la revista española.

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(Colorado On The Road junto a Santiago)

Demasiadas horas enganchado al portátil me dejaban la cara cuadriculada, pero pasaba buenos ratos con mis compañeros que me daban ánimos y me arrancaban siempre una sonrisa. La mala noticia fue que tanto el video que grabe en el Monumento de la Mitad del Mundo, como el articulo y las fotografía que envié junto a varios de mis documentales, no interesó a la revista por lo que decidieron al final no comprarme todas esas horas de trabajo, una puerta mas cerrada en las narices.

A pesar de estar junto a gran compañía, el clima de montaña no es lo mío. Reanudé la marcha directo a la costa pedaleando montaña abajo a través de la niebla, la lluvia y el frio junto al bosque húmedo siguiendo el cauce del rio. La primera noche acampé sobre el barro y bajo la lluvia al lado de un reten de la policía, cocinando la cena de una forma que nunca antes había usado. Ante la dificultad de encontrar bombonas para mi camping gas, seguí el manual de una página de internet para fabricar un hornillo con una lata de Coca-Cola utilizando alcohol como combustible. El invento dio resultado, el agua tarda bastante en hervir pero el resultado son unos espaguetis para cenar.

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(Bajando los Andes camino a la costa)

Durante las dos etapas siguientes me topé con muchas colinas de pequeña altura que no me dejaron margen para avanzar con velocidad. La lluvia cada día era menos abundante y el calor de la costa cada vez llegaba con mas fuerza.

El final de mi tercera etapa desde Quito instalé el campamento en el césped próximo a una gasolinera, cené lo poco que tenía y me fui pronto a dormir. A los 20 minutos de estar dentro del sobre alguien vino a mi “puerta”, abrí la cremallera y asome la cabeza, vi a un hombre parado frente a mi con un plato de comida y un vaso de zumo. Pensaba que me iba a dormir con el estomago casi vacío, pero en vez de eso descansaría con una cena completa. Por la mañana el generoso vecino llamado Javier, me invito a desayunar a su casa y a conocer a su familia.

Pasé un par de horas con su mujer, su suegra y sus tres hijas, disfrutando de un abundante desayuno, eran una familia humilde. Mientras me alimentaba me dijeron algo que he ido escuchando por medio mundo: “Hemos pasado momentos difíciles, y sabemos lo que es pasarlo mal. Ahora que nos van mejor las cosas siempre intentamos ayudar con lo que tenemos, aunque no sea mucho”.

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(Colorado On The Road con la familia de Javier)

Mi infancia fue muy buena, nunca me ha faltado de nada y cuando quise tener la oportunidad de trabajar y estudiar, la tuve. En este viaje estoy afrontando los momentos mas difíciles de mi vida y entiendo perfectamente la postura de esta familia, lo cual me hizo valorar muchísimo mas su gran gesto.

Deje atrás a la encantadora familia de Javier y pedalee los últimos kilómetros hasta Manta, alcanzando así la costa ecuatoriana, el calor, el buen tiempo y cumpliendo los 33.000 kilómetros. Apuré el día hasta San Lorenzo, donde acampé en la playa junto la brisa del mar y el sonido de las olas.

La etapa siguiente recorrí la costa dirección Sur hasta llegar al pueblo de Ayampe, donde había quedado con encontrarme con un amigo aventurero. Llegué a los hostales de la primera línea de playa antes de que el sol se pusiera. Sin teléfono al que llamar simplemente me quedé de pie rodeado de surferos esperando toparme con mi colega, y a los pocos minutos escuche mi nombre a lo lejos. Saliendo del mar, con una tabla de surf en una mano y levantando la otra saludándome, mientras caminaba hacia mi con una sonrisa en la cara, estaba Parker.

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(Colorado On The Road junto a Parker)

Mis amigos de Vanajeros habían tenido un problema con su furgoneta al entrar en Ecuador, el motor de su fiel vehículo había gripado. Joel ya estaba de vuelta en Estados Unidos, Aidan y Madison se habían quedado en Cuenca siguiendo sus planes iniciales de instalarse en la ciudad y trabajar durante unos meses, y Parker continuo de mochilero unas semanas mas recorriendo Ecuador antes de volver a casa. Coincidir con él en el camino fue la mejor noticia que tuve en semanas.

Durante varios días estuve disfrutando de la paz y calma de una costa dedicada al deporte. Cada día la puesta de sol era sencillamente perfecta y por las noches bebía cerveza a orillas del mar con otros viajeros. Una noche iluminado por la luz de la luna me di un baño en las agitadas aguas, y el mar guió mi camino envolviéndome con el plancton fluorescente. Fue un breve descanso que valió mil veces mas la pena que haber pedaleado 20 kilómetros mas hasta Montañita, la ciudad de la juerga absurda de la costa ecuatoriana.

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(Puesta de sol en Ayampe)

La ruta continua y cada vez es mas complicado no mirar atrás, pero justamente todo lo que voy dejando en el camino es lo que mas fuerzas me da para seguir adelante, cada vez son mas personas las que apoyan mi proyecto, y que quieren verme completándolo con éxito.

Con un fuerte abrazo me despedí de Parker y de todas las nuevas amistades que hice en mi estancia en Ayampe. Puse un punto y aparte con Vanajeros, ya que mi siguiente destino sería Cuenca. Aidan y Madison ya estaban pendientes de mi llegada, ahora solo me quedaba a mi cumplir y trepar la montaña para alcanzar una de las ciudades mas hermosas de Latinoamérica.

Con tan solo dos jornadas llegué a dormir en las faldas de la montaña, a escasos metros sobre el nivel del mar. Mi objetivo era escalar el Parque Nacional Cajas para coronar en dos días su cima pedaleando hasta los 4166 msnm.

A poco que te introduces en la montaña el clima cambia radicalmente, adiós al calor y adiós al sol. En pocas horas ya estaba envuelto por la niebla, pedaleando bajo la lluvia, y el frio poco a poco era cada vez mas intenso. La abundante vegetación no dejaba que se escapara ni un ápice de la humedad del ambiente y los ríos caían colina abajo.

Después de 60 kilómetros solo cuesta arriba conseguí llegar en medio de la oscuridad al pueblecito de Hierba Buena, donde un restaurante aun permanecía abierto. Converse con dos ecuatorianos de Cuenca, Patricio y Francisco, quienes me dieron su teléfono para cualquier necesidad que tuviera en su ciudad, y hablaron con la encargada del local para que me brindaran un lugar donde dormir esa noche protegido del frío y la lluvia. Agotado y casi sin fuerzas, metí todo mi material en una habitación que me cedieron para que descansara. Entré en el saco de dormir con ropa seca y algo caliente en el estomago, cerré los ojos y dormí profundamente hasta el amanecer.

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(Colorado On The Road subiendo el Parque Nacional Cajas)

Bien temprano continué con mi lucha por superar los Andes ecuatorianos. Nuevamente envuelto por la niebla seguí escalando lentamente. La jornada fue larga y dura, y a pesar de tener la belleza andina de escaparate, en mi mente estaba la preocupación de coronar la cima con la oscuridad de la noche, por lo que a medida que pasaban las horas aceleraba mi marcha.

Finalmente con los últimos 10 minutos de luz del día me hice con el paso de Cajas. Había escalado 4166 metros en tan solo dos días comenzando desde el nivel del mar, logrando mi objetivo en el aniversario de mi salida de Madrid. Estaba celebrando mis 16 meses de viaje superando mi récord de altura. A pesar de la euforia del momento no quedaba mucho tiempo para despistes. Me desnude bajo la atenta mirada de los conductores que transitaban la carretera, saque ropa seca de mis alforjas y me preparé para bajar la montaña. Me deslice a gran velocidad en silencio hasta que el ruido de la ciudad me envolvió de nuevo.

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(Colorado On The Road en la cima del Parque Nacional Cajas)

No hay dinero para pagar hostales, ya no. Intenté que me hospedaran en la estación de bomberos pero nadie respondió a la puerta. Pasada la media noche fui a la estación de autobuses, me senté en un banco ya que la seguridad de la estación no dejaba a nadie tumbarse, até el potro a mi pierna y me dormí durante unas horas.

Por la mañana llame a Francisco, el ecuatoriano que conocí en Hierba Buena y me invito a dormir en su casa, pero debía esperar hasta la tarde a que saliera de trabajar. Aidan y Madison comenzaron su estancia en Cuenca alquilando un departamento propio, pero las dificultades económicas que siempre atravesamos los viajeros les llevo a mudarse a la casa de unos señores Británicos, quienes les acogieron sin coste alguno, pero sin la posibilidad de recibir a ningún otro viajero.

La buena noticia es que en la estación no se estaba del todo mal, había buena temperatura, enchufes para conectar el ordenador y buena señal de wifi, así que me puse manos a la obra y aproveché el día actualizando mi web. Francisco me llamó cuando salió del trabajo y fui a su casa, cenamos como unos legionarios y hablamos un par de horas, hasta que llego el momento de dormir y me envolví en las sábanas sobre una mullida cama, agradecidísimo de no volver a pasar la noche en la estación de autobús.

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(Trabajando en la estación de autobús de Cuenca)

Al día siguiente Francisco volvió a trabajar y yo volví con mis quehaceres. Primero fui de nuevo a la estación para revisar mi correo electrónico, ahí conocí a un señor que llevaba un hostal y después de hablar un rato me ofreció ir a su casa para lavar la ropa e invitarme a comer. Por la tarde me acerque a la oficina de Francisco donde me ofrecieron poner unas pegatinas de su empresa en mi bicicleta, a cambio de darme una ayudita para la alimentación de unos días ¡¡Bienvenida sea!! Remate la jornada llendo a visitar a mi colegas de Vanajeros. Durante un par de horas fue como si no hubiera pasado el tiempo, siempre que ves una cara conocida en el viaje es un momento único, y me encanto comprobar como cada vez les van mejor las cosas.

Terminé el día subiendo con Francisco y Patricio a lo alto de un mirador para observar la ciudad iluminada, mientras bebíamos unos tragos de Canelazo, una cálida bebida con alcohol típica de Ecuador.

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(Colorado On The Road junto a Francisco)

 Había visitado una ciudad considerada uno de los mejores destinos para vivir del mundo, y prácticamente no hice turismo por no decir nada, lo cual no me hizo sentir mal, ya que es la vida del viajero. Cada parada es fundamental para realizar todos los recados necesarios y puestas a punto para continuar con el viaje. Mi turismo es el que la naturaleza me brinda y el que la carretera me otorga.

En Cuenca me despedí de nuevas y antiguas amistades, y para poner fin a mi travesía por Ecuador avance 142 kilómetros bajando la montaña, aunque los Andes nuevamente me quisieron regalar mis últimos tramos antes de llegar a Machala. Descendí por una carretera en la que bajaba 300 metros y acto seguido subía 150 mas. Pero al ocaso conseguí dormir cerca de la frontera con Perú.

Siempre acostumbro a hacer una valoración de mis experiencias al final de cada diario, pero ahora me pregunto que valoración harían de mi todas las personas que me van conociendo por el camino. Ecuador ha sido un país generosos, cordial y amable, y estoy casi seguro de que la huella que he dejado a mi paso es casi inapreciable, pero:

“Lo que siempre se recuerda mientras viajas, son las personas que conoces por el camino, y la huella que dejan en ti”

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 Documental desde Quito hasta la costa:

 

Documental del Parque Nacional Cajas:

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Colombia

Etapas:

04/12/2014 Llegada a Cartagena de Indias (Entrada en Colombia) (7 km).

05/12/2014 Cartagena – Barranquilla (130 Km).

06 -11/12/2014 Descanso en Barranquilla.

12/12/2014 Descanso en Barranquilla (37 km).

13/12/2014 Descanso en Cartagena.

14/12/2014 Descanso en Cartagena.

15/12/2014 Descanso en Barranquilla.

16/12/2014 Descanso en Barranquilla.

17/12/2014 Descanso en Barranquilla.

18/12/2014 Barranquilla – Calamar (100 km).

19/12/2014 Calamar – Oveja (96 km).

20/12/2014 Oveja – Sahagún (93 km).

21/12/2014 Sahagún – La Apartada (123 km).

22/12/2014 La Apartada – Puerto Valdivia (118 km).

23/12/2014 Puerto Valdivia – Ventanas (36 km).

24/12/2014 Ventanas – Piedras Blancas (36 km).

25/12/2014 Piedras Blancas – Medellín (107 km).

26/12/2014 Descanso en Medellín.

27/12/2014 Descanso en Medellín.

28/12/2014 Medellín – La Garrucha (115 km).

29/12/2014 La Garrucha – Santa Rosa de Cabal (81 km).

30/12/2014 Santa Rosa de Cabal – Tuluá (135 km).

31/12/2014 Tuluá – Cali (95 km).

01/01/2015 Descanso en Cali.

02/01/2015 Descanso en Cali.

03/01/2015 Cali – Piendamo (102 km).

04/01/2015 Piendamo – Piedrasentada (94 km).

05/01/2015 Piedrasentada – Pueblo Remolino (103 km).

06/01/2015 Pueblo Remolino – Chachagsí (50 km).

07/01/2015 Chachagsí – Pasto (41 km).

08/01/2015 Pasto – Ipiales (81 km).

09/01/2015 Descanso Ipiales.

10/01/2015 Descanso Ipiales.

Colombia

Cuando planifique mi vuelta al mundo en bicicleta, tenia mis serias dudas de si el FerryXpress que conecta Panamá con Colombia iba a ser una realidad a mi llegada a Centroamérica. Por fortuna llegué dos semanas después de su inauguración, evitándome así el estrés de embarcar en un avión a mi fiel potro.

Partiendo de Colón, hice tierra en la histórica ciudad colombiana de Cartagena de Indias. Me despedí de Oscar, el viajero argentino que llevó a bucéfalo y todo mi equipo en el interior de su furgoneta durante el trayecto en Ferry, evitándome así pagar las tasas de transporte. Llamé a Juan Pablo, un amigo colombiano de mi cuñado para que me ayudara hospedándome esa noche, y dormir mi primer día en Sudamérica bajo techo.

Mi llegada a Colombia significaba que ya había alcanzado mi media vuelta al mundo en bicicleta. Pero me había marcado la ciudad costera de Barranquilla como kilómetro cero en Sudamérica. La primera etapa pedalee 130 kilómetros a través de llanuras y pequeñas colinas, bajo un sol abrasador y unas elevadísimas condiciones de humedad. Al atardecer corone mi objetivo y experimente el único fenómeno que interrumpe a lo largo del año el intenso calor barranquillero, la lluvia. El cielo se abrió y dejó caer una tromba de agua inundando las calles, y formando fuertes ríos colina abajo atravesando la ciudad para desembocar en el río Magdalena. Nunca antes había pedaleado atravesando la corriente.

En barranquilla estaba el hotel Estelar, donde la empresa de Lucho, mi cuñado, tenia un apartamento alquilado en el que me habían autorizado a dormir hasta su llegada.

Con mi ropa sucia y desgastada, totalmente calado y lleno de barro, entre en la diáfana e inmensa recepción del lujoso hotel bajo la atenta mirada de los botones, mientras dejaba una estela a mi paso de agua y suciedad con cada pisada. Al llegar al mostrador dije el nombre de mi cuñado, me dieron la llave de la habitación y sentí que se me abrían las puertas del cielo.

Durante el fin de semana pase una horrible espera a que mi familiar volara desde Madrid hasta Colombia. Sufriendo con el buffet libre de los desayunos, dándome largas duchas de agua caliente, durmiendo en una esponjosa nube envuelto por el aire acondicionado y acostado en la cama eligiendo entre 150 canales de televisión. De vez en cuando no viene mal desconectar del salvaje viaje.

El domingo por la noche fui al aeropuerto para recibir a Lucho, era el primer familiar que veía desde que deje atrás España. Fue un momento que espere con ansia durante varios meses. A lo largo de la semana siempre encontraba un hueco en el trabajo para que comiéramos juntos y compartir todo el tiempo posible. Aunque yo tampoco estaba desatareado.

Un colombiano llamado Jorge de la Hoz me había conseguido entrevistas en los principales periódicos del país, en programas de radio y en tres programas de televisión en los que entraría en directo. Realice una marcha con mas de 300 ciclistas por todo Barranquilla junto al grupo Biela Quilla y deje a Bucéfalo en la tienda de ciclismo El Almacén Triciclo, donde me lo devolvieron completamente saneado y listo para rodar 30.000 kilómetros más.

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(Colorado On The Road en diferentes medios de comunicación en Barranquilla)

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(Colorado On The Road junto al grupo de ciclismo Biela Quilla)

Para el fin de semana mi cuñado decidió que tenia que pasar unos días en Cartagena de Indias a cuerpo de rey, a lo que no me opuse ni segundo. Pero aun quedaban mas sorpresas. Mis colegas madrileños Michael y Marta pudieron escaparse de su trabajo en Bogotá y volar hasta la costa para reencontrarnos esos días, así que el equipo ya estaba formado para quemar la noche del viernes: Juan Pablo, Lucho, Michael, Marta y yo.

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(Michael, Colorado On The Road, Marta y Lucho en Cartagena de Indias)

El sábado por la mañana nos alejamos de la historia colonial española de Cartagena, para visitar en la lancha de Juan Pablo las caribeñas islas del Rosario. Un paraíso en la tierra bebiendo cocos con ginebra, comiendo marisco en las playas de arena blanca, tomando cervezas y saltando las olas a ritmo de ACDC.

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(Visitando las Islas del Rosario)

En un momento dado mientras íbamos a toda velocidad con la lancha vimos saltar un delfín, entusiasmados nos acercamos mas para intentar apreciarlo mejor. La música estaba a todo volumen así que Michael le sugirió a Juan Pablo que la bajara, a lo que contesto: “Que va, a ellos les gusta el rock”. No hace falta decir que no volvimos a ver al delfín.

Pasamos las últimas horas del domingo conociendo la historia de Cartagena para finalmente dar por concluido un fin de semana perfecto, y volver cada uno a su vida normal. Antes de ponerme en marcha y salir de Barranquilla tenia que seguir el antiguo ritual de pasar varios días anclado al ordenador, para continuar documentando el viaje.

Después de un largo descanso, despedirme de Lucho con un eterno abrazo y devastar por ultima vez el buffet libre del hotel, emprendí mi ruta por Sudamérica. Mi siguiente objetivo seria pedalear 700 kilómetros, para superar 5000 metros de desnivel positivo y alcanzar Medellín. Los primeros 550 kilómetros supuso atravesar un océano de colinas subiendo y bajando pequeñas pendientes sin cesar, con un clima cálido por el día y agradable por las noches. Durante las primeras 5 etapas encontré descanso acampando en gasolineras 24 horas que contaban con seguridad privada, la idea de hacer acampada libre estaba totalmente descartada. Aunque el pueblo colombiano es gentil y cercano, el peligro de los robos y asaltos es una realidad. Siempre que no encontraba un lugar seguro para pasar la noche con mi fiel tienda de campaña, la mejor opción era invertir en un hospedaje y dormir tranquilo.

A la hora de reponer fuerzas la gastronomía colombiana ofrece una gran variedad, el plato por excelencia es la Bandeja. Un combinado de arroz, frijoles, ensalada, aguacate, huevo y carne a elegir (pollo, cerdo o res), acompañado de un zumo o un jugo de panela con limón, una bebida cargada de azúcar para reponer fuerzas.

Culminar mi quinta etapa desde Barranquilla supuso mi llegada a Puerto Valdivia, y con ello el inicio de la escalada por los Andes hasta llegar a Medellín. Era momento de comprender el termino “escalar como un escarabajo”, y recordar a las leyendas colombianas Lucho Herrera y Fabio Parra.

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(Escalando el primer puerto de montaña en Sudamérica)

Las estaciones en Colombia están marcadas por la altura, y durante la ascensión experimente el cambio de clima. Alcanzar los 2700 msnm supuso toparme con la niebla, el descenso de las temperaturas y la humedad. Sin darme cuenta el día 24 de Diciembre llego antes de que coronara Medellín. Sin saber donde pasaría la Navidad seguí pedaleando sin mas, hasta que en un caserío me invitaron a pasar las fiestas con la gente local.

Por la noche toda las personas de los hogares cercanos se reunieron en el caserío para repartir regalos entre los niños, comer natillas con buñuelos, beber unos tragos y bailar salsa hasta altas horas de la madrugada. Recibí tanto cariño y aprecio que durante unas horas olvide por completo extrañar a la familia, y  me deje llevar por ese momento único en la vida.

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(Pasando las navidades en un Caserío en las montañas Colombianas, presentando a los niños a Bucéfalo)

Después de 3 días afrontando las pendientes y desniveles a lo largo de 180 kilómetros, la recompensa a tan duro esfuerzo fue alcanzar Medallo donde me esperaba Luis, un colombiano que me invito a su casa para conocer la ciudad y su familia.

Medellín es una ciudad que engancha por su buen clima, el cual le ha valido el nombre de la ciudad de la eterna primavera, donde se puede disfrutar de una cultura ciclista insuperable, contemplar la ciudad desde las alturas gracias al metro cable, recargar fuerzas con una típica Bandeja Paisa y por que no decirlo, conocer a las mujeres mas hermosas de Colombia.

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(Junto a  Luis en lo alto del metro cable de Medellín)

Para salir del valle de Aburrá y dejar atrás Medallo, subí el puerto de montaña hacia la ciudad de Caldas, una vía totalmente tomada por los ciclistas. Una vez superada, ascendí por la carretera principal los últimos kilómetros hasta alcanzar los 2400 msnm, y me prepararé para una bajada impresionante con los Andes por escaparate.

La presencia militar es elevada en las carreteras del interior de Colombia. A pesar de que el país esta saliendo de una época de extrema violencia, la guerrilla aun mantiene el conflicto con el Estado. Apostados en la carretera, los militares levantan el dedo pulgar a los conductores representando el gesto “OK”, dando a entender que la carretera es segura y que están protegidos por las fuerzas del orden. La respuesta de los conductores, es hacer sonar levemente el claxon en muestra de agradecimiento.

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(Junto a un militar colombiano en un puesto de carretera)

Hasta Santa Rosa De Cabal es una ascensión progresiva por el eje cafetero colombiano. Una vez alcanzada nuevamente la cima fue hora de recibir al Valle del Cauca, atravesando colina abajo la ciudad de Pereira. El final de los 430 kilómetros que separan Medellín de Cali, fueron 200 kilómetros de llanura pedaleando bajo el sol con un clima inmejorable.

Esta vez si pude seguir fielmente mi itinerario y llegar a la ciudad de Cali el 31 de Diciembre por la tarde, y poder llegar a tiempo para aceptar la invitación de Luz de despedir el año junto a su familia. Estaba viviendo las segundas navidades del viaje, pero realmente eran las primeras ya que hacia justo un año estaba en Irán, donde no hay navidad.

Después de una buena ducha y de ponerme mi ropa mas “elegante”, disfruté de una deliciosa cena junto a una gran familia colombiana, me comí las 12 uvas pero sin mis campanadas de la Puerta del Sol y descubrí una tradición que me encanto, el año viejo. Una vez pasa la media noche y comenzado el nuevo año, prendieron fuego a un muñeco vestido con ropa, relleno de paja y pólvora, simbolizando al año viejo que se marcha.

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(Colorado y Luz en la cena de año viejo)

A la mañana siguiente nos acercamos por la tarde a visitar a mas familiares de Luz a una zona mas humilde de la ciudad. En Colombia se han marcado los estatus sociales  según los ingresos mensuales de cada persona, agrupados en 7 estratos. Los estratos 1 y 2 son las personas mas humildes, del 3 al 5 son las personas de clase media y por último los estratos 6 y 7 son las clases altas.

El 1 de Enero Luz me llevo a conocer a sus abuelos quienes vivían en un barrio de estrato 2,  donde estaban en plena fiesta. El agua volaba de lado a lado de la calle, la gente se lanzaba espuma y una boca de incendios abierta proyectaba un enorme chorro de agua a presión. Después de conocer a los encantadores abuelos de Luz y de tomarme un Sancocho, una sopa típica colombiana, me lancé de lleno a la fiesta del agua y a luchar contra la fuerza del agua de la boca de incendios. Estaba recibiendo el año en pleno verano, jugando como un niño pequeño y arropado por las personas mas humildes y felices de un barrio de Cali.

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(Fiesta del agua en las calles de Cali el 1 de Enero)

Antes de partir recibí un mensaje de Manuel Sarmiento, distribuidor oficial en Colombia de la firma Kenda y Venzo. Manuel se ofreció a darme un tour por toda la ciudad y a llevarme a conocer el Cristo Rey situado en lo alto de un mirador, el cual, es una replica a escala del Cristo Redentor de Rio de Janeiro. Después de un largo día de turismo Manuel remato la faena con unas gafas Venzo nuevas para sustituir las rayadas lentes que utilice hasta el momento, y un par de cubiertas Kenda para olvidarme durante varios meses del mantenimiento de las ruedas, además de varios obsequios como cámaras, parches y camisetas. Todo un impulso para continuar el proyecto. La mañana que deje atrás Cali fui acompañado por el grupo de ciclistas Piernas Locas Team hasta 20 kilómetros a las afueras para despedirme.

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(Colorado On The Road junto al Cristo Rey de Cali)

Es difícil muchas veces seguir avanzando sin mirar atrás, pero todo el apoyo que recibo por el camino me tiene que dar fuerzas para mirar al frente con mas energías. Por delante tenia el tramo mas complicado para finalizar mi tour por Colombia, en apenas 470 kilómetros superé 8200 metros de desnivel positivo. Mi llegada a la fría ciudad de Pasto significó encarar el último esfuerzo para llegar a la ciudad fronteriza de Ipiales. Mi última etapa transcurrió en las alturas contemplando los mas impresionantes cañones de Colombia, atravesando caídas de agua de mas de 20 metros y observando los ríos descendiendo entre las montañas.

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(Pedaleando en los Andes Colombianos)

En Ipiales me esperaba Luis, amante de la bicicleta y gran follower del proyecto Colorado On The Road. Esta vez la parada fue mas breve, pero igual de crucial para reponer fuerzas. Ya estaba con la frontera de Ecuador a menos de 2 kilómetros y era momento de prepararse para enfrentar los nuevos retos de mi segundo país en Sudamérica, pero el país numero 28 del viaje.

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(Colorado On The Road junto a Luis y su hijo en Ipiales)

En apenas un mes experimente cuatro estaciones, el verano en Cartagena y Barranquilla, la primavera en Medellín y Cali, el otoño en Pasto y el invierno en Ipiales. Desperté el “escarabajo” que llevo dentro escalando 13.050 metros de desnivel positivo a lo largo de 1725 kilómetros. Colombia es un país en el que viví la bondad y alegría de su gente, el cual me pareció mas seguro de lo que dicen las malas lenguas, siempre y cuando respetes la regla mas importante:

“No des papaya”

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(No des papaya papito)

Vídeo Islas del Rosario:

Vídeo de las etapas desde Barranquilla hasta Medellín:

Vídeo de las etapas desde Medellín hasta Cali:

Prensa Colombiana, El Heraldo:

Prensa Colombiana, La Tribuna (1° Parte):

Prensa Colombiana, La Tribuna (2° Parte):

Prensa Colombiana, Collage:

Costa Rica y Panamá

Etapas:

12/11/2014 Liberia – Cebadilla de Punta Arenas (104 Km).

13/11/2014 Cebadilla de Punta Arenas – San José (117 Km).

14/11/2014 Descanso en San José.

15/11/2014 Descanso en San José.

16/11/2014 Descanso en San José.

17/11/2014 San José – Turrialba (84 Km).

18/11/2014 Turrialba – Cahuita (138 Km).

19/11/2014 Descanso en Cahuita.

20/11/2014 Descanso en Puerto Viejo (22 Km).

21/11/2014 Descanso en Puerto Viejo.

22/11/2014 Descanso en Puerto Viejo.

23/11/2014 Puerto Viejo – Almirante (88 Km) (Entrada en Panamá).

24/11/2014 Almirante – Rambala (74 Km).

25/11/2014 Rambala – Chiriqui (87 Km).

26/11/2014 Chiriqui – San Félix (93 Km).

27/11/2014 San Félix – Santiago (124 Km).

28/11/2014 Santiago – Penonomé (101 Km).

29/11/2014 Penonomé – Panamá City (153 Km).

30/11/2014 Descanso en Panamá.

01/12/2014 Descanso en Panamá.

02/12/2014 Panamá – Colón (100 Km).

03/12/2014 Viaje Colón – Cartagena de Indias (FerryXpress).

04/12/2014 Llegada a Cartagena de Indias (Entrada en Colombia).

Costa Rica y Panamá

Dejar atrás Nicaragua suponía entrar en un país que me ofrecía mas condiciones de seguridad. Durante tres etapas pedalee hacia San José mucho mas relajado a la hora de encontrar campamento y despreocupado por pedalear unas horas en la noche, pero avanzar por Costa Rica no fue nada fácil. Tiene tantas colinas que yo la apodaría Cuesta Rica.

La llegada a San José me reservaba una gran noticia. La locutora española del programa de radio ADN Hoy, Eva Moreno, me estaba esperando para hospedarme, es mas, me llevaba esperando desde que hice la primera entrevista con ella cuando yo estaba en la India 9 meses atrás.

Llegue a casa de Eva un jueves por la noche y me recibió junto a Borja, su pareja, y su perro Clifor. Después de ponernos al día, una buena ducha y recargar el deposito con una ovípara cena, tocaba reponer fuerzas para madrugar y acompañar a Eva a su trabajo, para entrar en directo en su programa de radio. Hasta el momento ya había realizado docenas de entrevistas en directo por teléfono, pero nunca había ido a un estudio. Fue una experiencia totalmente nueva y pasados los sudores fríos del principio, me empecé a sentir cada vez mas cómodo. Una vez finalizamos, estuve hablando con una periodista del periódico La Nación, respondiendo a sus preguntas para publicar un artículo de mi proyecto. Finalizada la breve mañana de trabajo, tocaba volver a casa para organizar, lavar todo el equipo y reparar ciertas averías.

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(Colorado On The Road en el programa de radio ADN Hoy)

El sábado amaneció con un día perfecto. Eva y Borja me enseñaron la ciudad y sus alrededores teniendo un día tranquilo de turisteo, y el domingo visitamos Cartago. A pesar de que tenga mil cosas que agradecer a la española pareja por abrirme las puertas de su casa, mi mente solo es capaz de recordar una, la tremenda tortilla de patatas que cocino Eva y que me traslado a mi niñez de un bocado.

El lunes antes de partir realice una entrevista en directo en los 40 Principales Costa Rica, y una vez adquirido el habito de llamar a los costarricenses “Ticos” y a despedirme con un feliz “Pura vida”, era hora de volver al asfalto para alcanzar el Mar Caribe.

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(Colorado On The Road en los 40 Principales Costa Rica)

Invertí dos días en llegar a la costa y pasé la primera noche en las montañas de Turrialba. Con el final de la segunda etapa llegue a Cahuita y me hospede en el camping María. Instale el campamento en la misma costa caribeña con la intención de moverme a Puerto Viejo por la mañana, pero en cuanto amaneció me fue imposible no quedarme un día tirado a la bartola. Además las historias de María eran increíbles, se había recorrido medio mundo junto su ex marido estadounidense y había vivido en cuatro continentes.

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(Mar Caribe)

Antes de irme la pedí tomarnos una fotografía juntos para recordar a tan carismática mujer, y ella me pidió a cambio que firmara el artículo que salió en el periódico hablando de mi proyecto. Es todo un honor formar parte del muro de la fama de su camping.

Puerto Viejo no quedaba lejos, apenas 20 kilómetros. Fui directo al Hostel Rockin J´s y volví a instalar el campamento. Durante el fin de semana que viví allí me deje llevar por la filosofía rastafari, disfrute de la playa, la arena y el sol, compartí grandes y buenos momentos con otros españoles y conocí a gente de otros lados del mundo, me acostumbre al olor de los cigarros de hierba buena y todas las mañanas me sentí afortunado de estar allí.

Con tanta calma y relajación en el cuerpo casi olvido la sensación de cabalgar el asfalto, así que sin mas rodeos retome el viaje con la mirada puesta en Panamá City. Cruzar la frontera fue algo sorprendentemente nuevo, ya que la unión entre Costa Rica y Panamá es un puente antiquísimo con el suelo formado por tablones rotos con huecos en los que sin duda alguna, una persona podría caerse al rio Sixaola. Nunca me iré a dormir sin conocer algo nuevo.

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 (Frontera entre Costa Rica y Panamá)

Por delante tenia 7 etapas para cruzar de la costa Atlántica a la Pacífica, pedaleando 630 kilómetros de montañas y colinas, hasta llegar finalmente a la capital panameña. Los últimos kilómetros el terreno mejoro, casi al mismo tiempo que la carretera empeoro. El ensanchamiento de la ruta panamericana ralentizaba todo el transito de vehículos pesados, así que me lo tuve que tomar con paciencia.

La llegada a Panamá City fue gloriosa. Después de varios días de lucha la carretera se convirtió en una autopista iluminada, con 3 carriles y un arcén donde perfectamente cabria un elefante. Atravesé el Puente de las Américas cruzando el canal de Panamá, y llegue a la ciudad mas moderna y desarrollada de todo Centroamérica.

Antes de salir de San José, Borja me dio el contacto de un amigo suyo de la infancia que vive en Panamá, Gonzalo. Cuando después de 7 días te abren las puertas de una casa se escucha una canción angelical al cruzar el umbral. Gonzalo lo tenia todo preparado para que simplemente me dedicara a relajarme y trabajar el fin de semana. Pero por muy cansado que estuviera ni de broma iba a perderme la visita a una de las mayores obras de la ingeniería.

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(Llegada nocturna a Panamá City recibido por Gonzalo)

A media mañana pusimos rumbo a las esclusas de Miraflores, y llegamos justo cuando un buque de carga iba a ser elevado hasta el nivel del Lago Gatún. El buque entro en la esclusa con un margen de separación entre las paredes de solo 1 metro, mientras era guiado por las locomotoras desde ambos lados. En cuanto se cerraron las compuertas el nivel del agua empezó a subir utilizando solo la fuerza de la gravedad. El inmenso carguero tardo solo unos minutos en alzarse sobre el nivel del mar y adentrarse en el Lago Gatún. Durante todo el proceso no pude apartar la vista ni un solo segundo. Mas tarde visitamos el museo con toda la historia de construcción del canal de Panamá, sentí que había vuelto al colegio.

Mi ultimo día en casa de Gonzalo lo invertí en trabajar con el ordenador, y a la mañana siguiente fui con la bicicleta para despedirme del skyline de Panamá City. Mi siguiente paso seria llegar ese mismo día hasta la ciudad de Colón en la costa atlántica.

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(Colorado On The Road en Panamá City)

En cuanto llegué a Colón mi primera impresión fue la de entrar en un completo suburbio de ciudad. La idea de acampar ni se me paso por la cabeza y me fui directo a un Motel. Sinceramente me parece un desequilibrio social que a tan solo 70 kilómetros de una ciudad de la importancia económica de Panamá City, se encuentre la abandonada ciudad de Colón.

Desde hace tiempo circulaba el rumor de la apertura de una nueva línea de transporte entre Panamá y Colombia. Muchos hemos sido los viajeros que hemos esperado a que se brindara esa oportunidad para conectar Centro con Sudamérica, y finalmente a principios de Noviembre el FerryXpress era ya una realidad. El único inconveniente es la poca información que hay en la red, sobre las condiciones de viaje de la compañía.

Cuando llegué al puerto me notificaron que mi pasaje costaba 99 dólares, un precio justo para tan largo trayecto, pero mi potro mas mi equipaje adicional que deberían ir en la bodega, iban a costarme un total de 150 dólares más. No tenia ni por asomo esa cantidad de efectivo en ese momento, y aunque lo tuviera no me agradaba la idea de pagar esa suma de dinero, pero fue entonces cuando conocí a Oscar.

En frente mío junto a la oficina de información, había un señor de aspecto amble que enseguida se acerco a entablar conversación conmigo. Oscar viajaba en furgoneta hacia Argentina desde Costa Rica y debía pagar 300 dólares por su vehículo, independientemente de lo que llevara dentro, el peso no era problema.

Bucéfalo viajaría dentro de la furgoneta de Oscar, junto con todas mis alforjas ahorrándome así los 150 dólares y ganando un amigo abordo. Sin su ayuda no podría haber embarcado ese día hacia Colombia.

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(Oscar junto a su furgoneta cargando a Bucéfalo)

A las 19:00 pm ya estábamos todos abordo preparados para pasar una noche surcando el mar Caribe. El viaje fue tranquilo y por lo menos pude tener el gesto de invitar a mi nuevo amigo a unas cervezas mientras hablábamos en la cubierta del barco.

Estaba dejando atrás Centroamérica y con ello estaba completando la media vuelta al mundo, estaba a punto de hacer tierra en Sudamérica e iniciar la penúltima gran etapa del viaje. Hasta la fecha había pedaleado 31.000 kilómetros por 26 países y vivido 14 meses de aventura, pero no es momento para mirar hacia atrás, sino de afrontar todos los retos que aun quedan por superar.

“Solo hay que mirar atrás para valorar todo lo que hemos sido capaces de lograr, y así coger energías para seguir adelante con más fuerza”

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(Colorado On The Road antes de hacer tierra en Colombia)

Entrevista en el programa de radio ADN Hoy:

 

Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua

Etapas:

16/10/2014 Ciudad Tecún Umán – Tetalhuleu (72 Km).

17/10/2014 Tetalhuleu – Santa Lucía Cotzumalguapa (86 Km).

18/10/2014 Santa Lucía Cotzumalguapa – Chiquimulilla (100 Km).

19/10/2014 Descanso en Chiquimulilla.

20/10/2014 Descanso en Chiquimulilla.

21/10/2014 Chuiquimulilla – San Julián (93 Km) (Entrada en El Salvador).

22/10/2014 Descanso en San Julián.

23/10/2014 San Julián – Santa Tecla (69 Km).

24/10/2014 Santa Tecla – Chamoco (92 Km).

25/10/2014 Chamoco – La Unión (101 Km).

26/10/2014 La Unión – Santa Rosa de Lima (62 Km).

27/10/2014 Santa Rosa de Lima – Choluteca (103 Km) (Entrada en Honduras).

28/10/2014 Choluteca – Somotillo (55 Km) (Entrada en Nicaragua).

29/10/2014 Somotillo – Chinadega (75 Km).

30/10/2014 Chinadega – Nagarote (84 Km).

31/10/2014 Nagarote – Managua (43 Km).

01/11/2014 Descanso en Managua.

02/11/2014 Descanso en Managua.

03/11/2014 Managua – Nandaime (78 Km).

04/11/2014 Nandaime – Santa Cruz (63 Km).

05/11/2014 Descanso en Santa Cruz.

06/11/2014 Santa Cruz – San Juan del Sur (58 Km).

07/11/2014 Descanso en San Juan del Sur.

08/11/2014 Descanso en San Juan del Sur.

09/11/2014 Descanso en San Juan del Sur.

10/11/2014 Descanso en San Juan del Sur.

11/11/2014 San Juan del Sur – Liberia (118 Km) (Entrada en Costa Rica).

Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua

Entrar en Centroamérica supuso un gran avance en el viaje, pero también supuso afrontar nuevos riesgos.

El temor de sufrir un asalto estuvo muy presente en mi mente los primeros días, y la seguridad con la que contaban la gran mayoría de negocios reafirmaba mi sentimiento. Gasolineras, bancos, pequeños negocios y camiones de transporte siempre permanecían bajo la atenta mirada de los guardas armados de agencias privadas de seguridad.

Guatemala sufre mas de 30 asesinatos y varios secuestros diarios, y las cifras en los próximos países centroamericanos que tenia por delante eran igualmente desalentadoras. Por lo que decidí extremar las precauciones y seguir de forma estricta una serie de normas:

  1. Pedalear solo de día y en el atardecer buscar el campamento antes de que llegue la noche.
  2. Acampar solo en propiedades privadas, seguras y con la autorización del responsable.
  3. Pedalear solo por las carreteras principales y mas transitadas.

Quizás esta angustia que viví los primeros momentos y el hecho de seguir ciertas pautas de seguridad pueda parecer una exageración, pero siempre me he dicho a mi mismo que es mejor pecar de precavido que de confiado.

Pero mis días transcurrieron con normalidad conociendo a grandes personas de buen corazón, disfrutando de su compañía y de la comida local. El único riesgo del que fui victima fueron las picaduras de mosquitos. Los zancudos estaban siempre al acecho, amenazantes y dispuestos a extraerte la sangre transmitiéndote el Dengue o la fiebre Chikungunya.

Durante mi tercer atardecer en Guatemala, avanzando por una carretera colapsada por el trafico y las obras, escuche una voz familiar llamándome: “Javieeeeeer”. Gire la cabeza de una lado a otro hasta que vi a Madison asomando la cabeza por la furgoneta de Vanajeros. Pedalee como un rayo hasta que me puse a su altura y les intente seguir el ritmo durante varios minutos, pero al final acordamos en reunirnos 20 kilómetros mas adelante para acampar.

Devoré las constantes subidas y bajadas de las colinas guatemaltecas hasta que encontré a Joel esperándome en la carretera, para guiarme al campo de football donde pasaríamos la noche todos juntos.

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(Colorado On The Road reencontrándose con Vanajeros)

Nuevamente me invitaron a cenar, a beber cerveza y me era imposible despegarme la sonrisa de la cara. Estas coincidencias entre amistades creadas a lo largo del viaje, son una de las mas impresionantes sorpresas que la aventura ofrece. Por la mañana nos despedimos bajo la promesa de reencontrarnos en Ecuador, país en el que realizaran una parada de dos meses, dándome así tiempo suficiente para llegar pedaleando con el potro.

La geografía de Centroamérica no deja lugar para distinguir las diferencias entre los países que la componen. El terreno montañoso, los volcanes, el calor, las lluvias y la humedad de la jungla eran constantes día tras día.

Salir de Guatemala fue un tramite sencillo, el visado que adquirí al entrar en este país, la C-4, tenia validez para El Salvador, Honduras y Nicaragua, lo que agilizaba mis pasos fronterizos.

En mi primera etapa en El Salvador, escale durante horas una colina interminable para alcanzar San Salvador antes de que oscureciera. En el transcurso de la jornada conocí a un cicloturista francés, Allan. Decidimos pedalear juntos hasta Santa Tecla, donde un salvadoreño registrado en couchsurfing, Ever, nos estaba esperando para hospedarnos en su casa.

Nuestra llegada fue puntual y antes de que se pusiera el sol ya habíamos alcanzado el final de la etapa, pero nuestro anfitrión aun no había salido de trabajar en la universidad donde imparte clases de ingles. Cenamos en un pequeño restaurante y pasamos un largo tiempo hablando con los curiosos chavales que jugaban en la calle.

Durante la amena espera nos tomamos una cerveza en frente de una tiendecita. No me sorprendió la forma de pagar a través de una cabina con barrotes y cristal blindado, ya me había acostumbrado a las impenetrables medidas de seguridad de cada negocio, pero si llamo mucho mi atención una conversación entre dos salvadoreños que coincidieron en la calle.

Después de saludarse e intercambiar varias cordiales palabras, se despidieron con prisa a medida que se alejaban el uno del otro, hasta que uno se dio la vuelta mientras caminaba y grito: “Oyeeee!!! Salúdame a tu zipo…”

En España utilizamos esa palabra que no he completado, para referirnos de forma vulgar al miembro viril. Estoy seguro de que a ti, escuchar a gritos la palabra “zipo..” te llamaría también la atención.

Ever no tardo en llegar y darnos la bienvenida a su hogar, nos invito a cenar unos tamales de elote y charlamos durante horas en su sala de estar. Ever me saco de mis dudas explicándome que aquella palabra que me llamo tanto la atención era utilizada en El Salvador para referirse a los niños, hijos o chavales, por lo que el señor solo mando saludos para sus hijos en aquella calurosa despedida.

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(De izquierda a derecha: Allan, Ever y Colorado On The Road)

Ever también nos hablo largo tiempo sobre la sangrienta y olvidada historia de El Salvador, de los problemas que sufre su país a causa de las Maras, de como se han hecho con casi todo el control de ciertas áreas y la impotencia que sufren sus ciudadanos. Su testimonio acaparo mis pensamientos en las etapas venideras.

El día que deje atrás San Salvador pedalee hasta el ocaso. La noche apenas llega a las 17:30 pm, lo cual me deja muy poco margen para bombear los músculos y avanzar, por lo que madrugar ya no es una opción, sino una necesidad. Una de mis formas preferidas de acampar es bien pegadito a una comisaria de policía. Podría parecer que la presencia de los turistas pueda incomodarles, pero los agentes del orden saben mejor que nadie a los peligros que nos exponemos al viajar solos, y agradecen la petición de pasar la noche bajo su tutela.

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(Colorado On The Road amaneciendo junto a una comisaría)

Mi transito por Honduras fue breve y fugaz, apenas atravesé 130 kilómetros para llegar a Nicaragua. Cuanto mas avanzaba mas se incrementaba el nivel de seguridad, pero la forma de conducir en esta zona del mundo me dejaba totalmente atónito día a día. Los alocados conductores realizaban constantemente adelantamientos invadiendo el estrecho carril contrario sin importarles lo que viniera por delante, y en mas de una ocasión tuve que salir despedido de la carretera para evitar ser arrollado.

Antes de llegar a Managua, el sol avanzó mas rápido que yo abandonándome antes de que pudiera llegar a la capital nicaragüense. Para evitar entrar en la gran ciudad en plena noche acampé en el pueblo de Nagarote, fue toda una sorpresa descubrir aquel rincón oculto, cargado de tradición y buenas energías. Sus ciudadanos no tardaron en guiarme a la plaza del ayuntamiento para que acampara en ella, bajo la atención de la seguridad privada.

En Managua pare unos días simplemente para descansar y dedicar tiempo a trabajar con el ordenador, quería reponer fuerzas para una expedición que me llevaría a surcar el Lago Nicaragua.

Una vez lo tuve todo preparado me dirigí hacia San Jorge, para embarcarme en un Ferry y alcanzar la isla de Ometepe, haciendo tierra en el Puerto Las Brisas. Nada mas tocar suelo firme pregunte en un hotel para hacerme con un mapa que llevar siempre a mano, fue entonces cuando conocí a Danny, quien me recomendó un camping de unos amigos en Santa Cruz.

Durante las primeras rodadas me quedaba constantemente pasmado viendo de cerca los dos volcanes que componen la Isla: Concepción (1610 msnm) y Maderas (1394 msnm). A causa de la niebla no pude apreciar desde el Ferry la presencia imponente del volcán Concepción, pero ahora desde su base era imposible escapar de ella.

En poco tiempo llegue a Sata Cruz en las cercanías del volcán Maderas, entré en el restaurante Malinche y Sergio, amigo de Danny, me recibió y me asigno un lugar para instalar el campamento. Dispuse todo el equipo con prisa, quería subir al Mirador del Porvenir antes de que anocheciera. Antes de emprender la ruta de senderismo, deje avisado que subiría solo y mi hora prevista de llegada, no quería ninguna sorpresa y Harold, guía local de la isla, me dio preciados consejos.

Llegado el momento me puse en marcha y rápidamente llegue al inicio del sendero. Empecé a seguir los caminos marcados por las pisadas colina arriba, aunque a menudo se cruzaban unos con otros y no tarde mucho en perderme en la selva. Seguí avanzando durante dos horas entre la maleza, el barro, el agua y el sonido de los animales. No conseguí alcanzar el mirador cuando solo me quedaba una hora de luz, por lo que decidí dar media vuelta y regresar al campamento. Perderme ya no era una opción, y poder seguir mis inigualables pisadas en el barro me ayudo a llegar a tiempo.

Por la noche le conté mi experiencia a Harol describiéndole paso a paso todo los caminos que había tomado. Nos reímos y bromeamos durante horas, e hicimos muy buena amistad. Harol tenia una ascensión a la cima del volcán programada a la mañana siguiente para guiar a una pareja de británicos, y me invito a acompañarles sin costo alguno.

A las 06:00 am salí de un salto de la tienda de campaña, tenia hambre de revancha y esta vez iría con todo hasta la cima. A las 07:00 am nos pusimos en marcha y con mayor facilidad que el día anterior, alcanzamos el Mirador del Porvenir. Después de un breve descanso contemplando el volcán Concepción, continuamos con la escalada. A medida que avanzábamos la pendiente era mas pronunciada, la humedad calaba la ropa, la densa vegetación lo abarcaba todo cubriendo los rayos del sol y durante unos breves instantes, nos acompañaron monos aulladores y monos capuchinos.

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(Mirador del Porvenir frente al volcán Concepción)

Cada paso nos acercaba mas a la cima, pero también pesaba cada vez mas y mas. El barro, los arboles caídos y las resbaladizas piedras complicaban la ascensión, a la vez que la hacían mas emocionante. Cuando alcanzamos los 1304 msnm, nos adentramos dentro del cráter descendiendo 200 metros en el interior del volcán, donde se encuentra un lago cubierto por la niebla.

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(Colorado On The Road en el lago del cráter del volcán Maderas)

Descansamos durante 30 minutos, repuse fuerzas con un bocata y me cambie la camiseta totalmente calada por una seca. Habíamos completado la primera parte de la ruta pero ahora quedaba la mas peligrosa, el descenso. Después de 6 horas escalando la ladera, las piernas se resienten perdiendo fuerza y precisión, y cuando el terreno es una pronunciada pendiente entre barro y rocas, los accidentes se suceden constantemente. Poco a poco, sin prisa pero sin pausa, descendimos hasta volver de nuevo al campamento y celebrar con una buena cerveza las 10 horas de ruta por el volcán Maderas.

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(Colorado On The Road descendiendo el volcán)

La aventura en la volcánica isla supero todas mis expectativas, y ya era hora de abandonarla. Desde el puerto de Moyogalpa tome el Ferry hasta San Jorge, de ahí pedalee hasta San Juan del Sur en la costa Pacífica nicaragüense, para seguir la recomendación de un amigo y relajarme en el Naked Tiger Hostel. Durante todo un fin de semana salí de fiesta, la primera desde que coincidí con un amigo madrileño en San Francisco, por lo que no es de extrañar que la cogiera con ganas.

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(Colorado On The Road en The Naked Tiger Hostel)

Si alguna vez visitáis Nicaragua hay dos claras recomendaciones que siempre hare. Primero visitar la isla de Ometepe, y segundo hospedarse en The Naked Tiger. Muy importante seguir el orden, porque si creéis que subir al volcán Maderas es intenso, probar a desmadraros un fin de semana en San Juan del Sur.

“Cuanto mas duro sea el camino, mayor será la recompensa”

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Vídeo de la Isla Ometepe:

México: De Mazatlán a Guatemala

Etapas:

01/09/2014 Llegada a Mazatlán (9 Km).

02/09/2014 Descanso en Mazatlán.

03/09/2014 Descanso en Mazatlán.

04/09/2014 Descanso en Mazatlán.

05/09/2014 Descanso en Mazatlán.

06/09/2014 Mazatlán – El Rosario (73 Km).

07/09/2014 El Rosario –Acaponeta (91 Km).

08/09/2014 Acaponeta – Tepic (95 Km).

09/09/2014 Descanso en Tepic.

10/09/2014 Tepic – Ixtlán del Río (80 Km).

11/09/2014 Ixtlán del Río – Guadalajara (125 Km).

12/09/2014 Descanso en Guadalajara.

13/09/2014 Descanso en Guadalajara.

14/09/2014 Descanso en Guadalajara.

15/09/2014 Descanso en Guadalajara.

16/09/2014 Descanso en Guadalajara.

17/09/2014 Descanso en Guadalajara.

18/09/2014 Guadalajara – La Barca (110 Km).

19/09/2014 La Barca – Penindicuaro (100 Km).

20/09/2014 Penindicuaro – Araró (104 Km).

21/09/2014 Araró – Vía de Servicio (70 Km).

22/09/2014 Vía de Servicio – Toluca (113 Km).

23/09/2014 Toluca – México DF (50 Km).

24/09/2014 Descanso México DF.

25/09/2014 México DF – Llano Grande (80 Km).

26/09/2014 Llano Grande – Puebla (78 Km).

27/09/2014 Descanso en Puebla.

28/09/2014 Puebla – Tehuacán (126 Km).

29/09/2014 Tehuacán – Tepelmené (83 Km).

30/09/2014 Tepelmené – Oaxaca (124 Km).

01/10/2014 Oaxaca – Vado (75 Km).

02/10/2014 Vado – San Pedro de Juchatengo (73 Km).

03/10/2014 San Pedro de Juchatengo – Puerto Escondido (110 Km).

04/10/2014 Descanso en Puerto Escondido.

05/10/2014 Descanso en Puerto Escondido.

06/10/2014 Descanso en Puerto Escondido.

07/10/2014 Descanso en Puerto Escondido.

08/10/2014 Puerto Escondido – Zipolite (79 Km).

09/10/2014 Zipolite – Morro Ayuntla (96 Km).

10/10/2014 Morro Ayuntla – Tehuantepec (114 Km).

11/10/2014 Tehuantepec – Zanatepec (106 Km).

12/10/2014 Zanatepec – Tonada (95 Km).

13/10/2014 Tonada – Mapastepec (134 Km).

14/10/2014 Mapastepec – Huixtla (63 Km).

15/10/2014 Huixtla – Ciudad Tecún Umán (81 Km) (Entrada en Guatemala).

México (De Mazatlán a Guatemala)

Estaba ya cansado del desierto y quería salir cuanto antes de Baja California para alejarme de la amenaza del Huracán Marie. Por fortuna la compañía Baja Ferries decidió apoyar mi proyecto patrocinándome el billete, el transporte de la bicicleta con el equipaje y concediéndome una cabina con una confortable cama y baño propio.

Durante el trayecto pude disfrutar de la terraza, cenar con calma, dormir tranquilo y desayunar como un campeón. Además me invitaron a subir al puente de mando para conocer al capitán, y sentir por unos instantes el poder que significa estar en lo mas alto de la nave. Durante el trayecto conocí a tres jóvenes franceses que viajaban desde Canadá hasta Brasil haciendo autostop, que se hacen llamar Thesharingbros.

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(Izquierda: Colorado On The Road en el puente de mando junto al capitán. Derecha: Colorado On The Road junto a Thesahingbros.com)

A medio día llegamos a Mazatlán donde me esperaba Marchi, la hija de un follower mexicano que me ofreció una pequeña casa que tenia en venta para que me hospedara allí el tiempo que quisiera. Marchi me guio hasta la casa, me dio las llaves y su teléfono por si necesitaba ayuda en algún momento, era el lugar ideal para abrir el ordenador y trabajar durante varios días. La primera noche me escribieron Vanajeros para que me pasara por su hostal a tomar unas cervezas. No lo dude y me subí a la bicicleta sin perder ni un instante. A pesar de mi primer gran día en Mazatlán, el segundo no me dejo muy buenos recuerdos, es mas, borro todos los que tenia del viaje hasta el momento.

Después de una jornada poniéndome al día tecleando sin parar, deje el ordenador en el suelo de la desamueblada habitación con la cámara de fotos, el móvil y mi segunda GoPro conectados para que se cargaran toda la noche. A las 23:00 pm empezó a llover mientras yo me regodeaba en la cama escuchando caer la lluvia, disfrutando de no estar en la tienda de campaña, sino bajo techo.

La lluvia fue constante toda la noche e hizo que creciera demasiado un arroyo cercano hasta que se desbordo, inundando las calles y la casa en la que me hospedaba. A las 05:00 am me desperté para ir al baño y no daba crédito, el agua me llegaba por encima de los tobillos y mi portátil flotaba por la habitación.

Tarde varias horas en digerir la gran perdida mientras achicaba el agua de toda la casa. El portátil en el que tenia toda la información del viaje hasta el momento, con imágenes y videos inéditos que no había publicado, junto mi móvil, cámara de fotos y de video, se habían perdido en el naufragio.

Conserve el portátil para intentar recuperar y salvar el disco duro, la GoPro porque dio algún parpadeo de luz, y mi querida cámara de fotos que sin mas rodeos digo claramente que era cojonuda, la conserve porque aun puede llevar a cabo la ultima gran misión. Siempre la llevare en las alforjas en un espacio de rápido acceso acompañándome en todo momento, para si llegado el caso de sufrir un violento asalto, entregarla para saciar al atracador y salvar la situación. Este inerte objeto que en su día hizo unas fotos cojonudas por medio mundo, a partir de hoy ha pasado a llamarse, “La cámara del Titanic”.

Durante el viaje hay que aguantar momentos duros, pero eso no significa que sea escusa para dejar de mirar hacia delante. Durante varios días estuve trabajando en un cibercafé cercano hasta que tuve todo preparado para ponerme en marcha y llegar a Guadalajara.

Empezar a pedalear fue una gozada, había dejado atrás el desierto y a medida que salía de Mazatlán solo veía frondosa vegetación, todo era verde y había arboles, ¡Arboles! Llevaba semanas sin ver un árbol junto a la carretera con el que ocultarme del sol unos segundos, y beber agua al refugio de su sombra.

Poco a poco me fui adentrando en la estrecha carretera libre, tan estrecha que no había vehículo que me adelantara sin cortarme el pelo. Por lo que a la mañana siguiente fui convencido a la carretera de cuota, mas amplia y con arcén, pensando que tendría que montar una escena para que me dejaran pasar, pero en vez de ello me levantaron la barrera, me dejaron pasar sin pagar ni un peso y me desearon buen día… eso es tener autentico buen rollo con los turistas.

A un día de llegar a Guadalajara hice una parada en Tepic, donde me recibieron Pablo y Gabriela, dos moteros inscritos en Warmshower para apoyar a cualquier viajero. Al día siguiente aparecieron André y Karla, la pareja brasileña que conocí en San Ignacio (Baja California), al parecer ellos tomaron el Ferry un par de días después que yo. El Huracán Marie finalmente se adentro en el océano y perdió fuerza, pero otro de la misma categoría se formo días después, el Huracán Odile, agitando el mar y propinándoles a mis compañeros brasileños el peor viaje en barco de sus vidas. Días mas tarde, el huracán hizo tierra en Baja California Sur y la devasto.

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(Colorado On The Road junto a Gabriela, André y Karla)

Finalmente respire tranquilo cuando llegue a Guadalajara, era momento de hacer una larga, confortable y productiva parada en la casa del ciclista. Desde hace años hospedan a cicloviajeros de todo el mundo ofreciéndonos un lugar donde dormir, cocina, baño y todas las herramientas que podamos imaginar. André y Karla no tardaron mucho en llegar y durante varios días formamos una gran familia junto los mecánicos del taller.

La campaña de crowdfunding que monte en Los Ángeles estaba en pleno auge, y decenas de followers contribuían con sus donaciones a diario. Gracias a ello pude comprarme una nueva cámara de fotos para seguir documentando el viaje, y una follower mexicana me envió un portátil en perfectas condiciones para así poder seguir trabajando en cada una de mis publicaciones.

Lo mas importante fue poder sustituir las machacadas cubiertas de las dos ruedas por unas totalmente nuevas. En un humilde gesto de agradecimiento escribí los nombres de todas las personas que realizaron una donación en las nuevas cubiertas, y lo documente en un emotivo video.

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 (Izquierda: Casa del ciclista. Derecha: Recibiendo las cubiertas nuevas)

En los días que pase en Guadalajara, tuve la oportunidad de reunirme con una vieja amiga mexicana a la cual hacia casi 6 años que no veía, Karen. Disfrute de la vida nocturna de la ciudad y viví la fiesta del Grito de Dolores, con la que se conmemora la independencia de México, y tuve la oportunidad de conocer a Salvador y Lorenzo Rojo, dos viajeros españoles con años de trayectoria por todo el mundo.

Pero para alcanzar México DF y reencontrarme con mi gran amigo Gerardo Arche tenia que cruzar la región de Michoacán. Durante años los carteles de la droga han mantenido una sangrienta guerra con el estado mexicano, y mi única posibilidad para cruzar Michoacán era hacerlo por la militarizada carretera de cuota.

Cada 30 minutos un convoy de militares me adelantaba por la carretera 15D y en cada control de pago había un fuerte retén de la policía federal. Cada noche pedía permiso a los federales para acampar por las inmediaciones de los controles, en los lugares que ellos convenían mas seguros para mi. Finalmente llegué a la capital, lo cual marco una nueva marca en mi viaje al superar el Puerto las Cruces, con 3035 msnm.

Mi amigo Gerardo Arche a quien no veía desde hace años me estaba esperando para recibirme. Durante 3 noches gocé del hospedaje 5 estrellas que la familia Arche me brindó y antes de partir Raúl Arche, padre de Gerardo, me obsequio con unas botas nuevas, un kilo de barritas energéticas y un antiestaminico para picaduras de alacranes. Uno nunca sabe lo que se va a encontrar en el camino, así que mejor ir preparado.

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(Izquierda: Gerardo Arche, Colorado On The Road y Sergio Arche. Derecha: Calzando botas nuevas)

A la hora de cruzar la capital sufrí durante horas un trafico horrible, en muchos momentos pensé que no saldría del valle hasta el atardecer, pero finalmente corone Llano Grande y dormí al fresco a mas de 3000 de altura. Con la calma de la mañana baje la montaña y llegue a medio día a Puebla, donde me esperaba una amiga de la familia, Fernanda. En momentos como el que estoy teniendo ahora escribiendo estas palabras, me dio cuenta de lo impresionante que resulta que tantas personas me habrán las puertas de su casa y me traten como un invitado de honor. Durante esos días en Puebla deguste tortilla de patata y jamón serrano, probé el camote, el mole poblano y dulces típicos mexicanos, visite catedrales, capillas y conocí la que es a mi parecer una de las ciudades mas bonita de México.

Después de tantas comodidades el cuerpo me pedía una buena batalla. Para llegar a las playas de Puerto Escondido elegí encarar las montañas de lleno. En tres duras etapas alcance Oaxaca, eso fue la parte fácil, de ahí en adelante tenia 240 kilómetros de un laberinto de curvas atravesando la montaña, estaba en frente del reto de cruzar la carretera 131 en el aniversario de mi salida de la Puerta del Sol. Había alcanzado los 365 días de viaje y había que celebrarlo escalando una montaña.

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(Colorado On The Road iniciando la ruta por la carretera 131)

Durante tres etapas pedalee por la estrecha carretera, sin arcén, sin barreras protectoras en muchos tramos, bordeando precipicios bajo la lluvia, atravesando zonas de desprendimientos de tierra, alcanzando picos de hasta 2000 metros, durmiendo cada día en los márgenes de la selva y compartiendo mi campamento con tarántulas.

En la ultima jornada pedalee 110 kilómetros pasando las ultimas horas bajando la montaña en plena noche. La oscuridad era total y solo se interrumpía con los escasos vehículos que la transitaban, la selva devoraba prácticamente el asfalto dejando paredes de vegetación a ambos lados. Poco a poco empecé a apreciar destellos fluorescentes provenientes de los márgenes de la carretera, el numero de destellos se fue incrementando lenta pero constantemente hasta llegar un punto que decidí apagar mi linterna, y dejarme guiar por las luciérnagas que me mostraban el camino hacia al mar.

Cuanto mas sufrido es el camino mayor es la recompensa, llegar desde Puebla hasta Puerto Escondido fue un reto exigente. La recompensa a tal sufrido camino fue llegar a casa de Iñigo, follower y crowdfunder. Iñigo, director del Hotel Escondido y un surfero nato, me enseño la sensación de llegar a la playa por la mañana antes de que salga el primer rayo de sol, y zambullirse al agua en busca de olas. Cada tarde le acompañaba al hotel que regentaba donde con toda la calma del mundo dedicaba el día a trabajar con el ordenador, y a relajarme en la piscina.

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(Colorado On The Road en el Hotel Escondido)

Cuanto mas me quedo en un lugar mas me cuesta alejarme de el. Despedirme de Iñigo y de Puerto Escondido no fue nada fácil, pero he de reconocer que esos primeros minutos pedaleando con todo el equipo a lomos del potro, con la incertidumbre de que me deparara el camino, es una sensación adictiva.

Cada vez estaba mas cerca de la frontera con Guatemala, y durante una pelea con el viento atravesando un parque de molinos eólicos conocí al Profe Roro. Me dio su numero de teléfono para que al final del día durmiera en su casa familiar de Zanatepec. En la mañana siguiente antes de partir, me dio el contacto de su amigo Noé para que me hospedara en mi siguiente parada, Mapastepec.

Hay ciertas coincidencias del viaje que me hace pensar que el mundo es muy pequeño, y una de ellas estaba apunto de ocurrir. Cuando llegue al hogar de Noé, yo no era el único invitado, otro cicloturista español había llegado un día antes, se trataba de Juan Sisto (http://www.fisterrabicicleta.com/). Llevaba manteniendo el contacto hacia meses con este compañero, pero desde hacia semanas no habíamos hablado. Siempre decíamos que teníamos que quedar en el camino, compartir experiencias y justamente el camino fue el que nos unió en tremenda coincidencia. Compartimos historias durante horas y seguimos por la mañana hasta que el viaje nos llamo a continuar, el suyo hacia el Norte y el mío hacia el Sur.

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(Colorado On The Road junto a Juan Sisto)

Pedaleando camino hacia la frontera con Guatemala en plena época de lluvias, realice una valoración de todas las experiencias que había vivido en México, de cómo todas las personas que me cruce por el camino se preocuparon por hacerme sentir seguro, hacerme sentir cómodo, hacerme sentir bienvenido.

Las tormentas se sucedían cada vez con mas fuerza y frecuencia, la visibilidad en la carretera era prácticamente nula. Hubo un día que pedalee bajo la lluvia durante 4 horas, caía tanto agua que me resultaba difícil diferenciar las luces de los coches, por lo que estaba seguro de que ningún vehículo se percataría de mi hasta haberme adelantado. Cuando llegue al pueblo de Huixtla fui directo a pedir ayuda en la estación de bomberos, la idea de acampar era inviable. No me pusieron ninguna pega y me dejaron un lugar seguro para acomodar la bicicleta. A los 10 minutos de mi llegada recibieron una llamada de urgencia, varias casas están a punto de inundarse. Mientras se preparaban y organizaban el equipo lance una pregunta al aire, ¿Puedo ayudar? Se miraron durante unos segundos y mientras se lo pensaban hable nuevamente diciendo: “Quiero ayudar”.

En pocos segundos estaba con un peto de brigada comunitaria, subido en la furgoneta y de camino a auxiliar la viviendas en peligro. Cuando llegamos a la zona afectada la calle estaba totalmente inundada, el agua me llegaba por las rodillas y los desagües estaban totalmente colapsados. Abrieron la furgoneta, empezaron a repartir picos y palas para abrir un surco y liberar el agua hacia una zona despoblada. Durante un par de horas trabajamos codo con codo hasta que el agua empezó a fluir permitiendo respirar tranquilos a todos los vecinos.

A lo largo de la jornada atendimos un par de llamadas mas y de vuelta a la estación de bomberos todos bromeaban conmigo. Dormimos juntos en un cuarto acomodados con colchonetas en el suelo, y estuvieron alerta toda la noche por si se producía una nueva llamada. A la mañana siguiente me despedí de todos y cada uno de ellos, estaban muy contentos de haberme conocido y yo de haberles ayudado. Antes de partir me admitieron que fui el primer viajero que pasaba por allí que decidió apoyarles en su trabajo.

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(Colorado On The Road junto a los bomberos de Huixtla)

Cuando crucé Tijuana me sentí como un pollo perdido, y dos meses después estaba a 80 kilómetros de Guatemala a punto de despedirme de México, como un bombero voluntario.

Llegue a Ciudad Hidalgo y me despedí de mi aventura por Norteamérica, para cruzar el río Cabuz y dar la bienvenida a una nueva etapa, Centroamérica. Desde que inicie el reto de cruzar el continente americano he tenido momentos buenos y malos, y de ambos he sabido disfrutar, ya que considero que:

“Si no existieran momentos difíciles en la vida, no sabríamos valorar los felices”

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Video Baja Ferries:

Crowdfunders Guadalajara:

Video Carretera 131:

México: Baja California

Etapas:

14/08/2014 Descanso en Tijuana.

15/08/2014 Descanso en Tijuana.

16/08/2014 Tijuana – Trinidad (101 Km).

17/08/2014 Trinidad – San Vicente (91 Km).

18/08/2014 San Vicente – San Quintín (109 Km).

19/08/2014 San Quintín – El Rosario (59 Km).

20/08/2014 El Rosario – Cataviña (128 Km).

21/08/2014 Cataviña – Parador de Punta Prieta (105 Km).

22/08/2014 Parador de Punta Prieta – Guerrero Negro (134 Km).

23/08/2014 Descanso en Guerrero Negro.

24/08/2014 Guerrero Negro – San Ignacio (147 Km).

25/08/2014 San Ignacio – Playa Dos Amigos (109 Km).

26/08/2014 Paya Dos Amigo – Bahía Coyote (77 Km).

27/08/2014 Bahía Coyote – Loreto (113 Km).

28/08/2014 Loreto – Ciudad Insurgentes (121 Km).

29/08/2014 Ciudad Insurgentes – Km 128 Transpeninsular (110 Km).

30/08/2014 Km 128 Transpeninsular – La Paz (125 Km).

31/08/2014 La Paz – Mazatlán (Baja Ferries)

México (Baja California)

Minutos antes de cruzar el transitado paso fronterizo de Tijuana, me despedí de Estados Unidos dando mis ultimas pedaladas por la ciudad de San Diego. Llegado el momento, me incorpore a la fluida columna de vehículos que inundaba los cuatro carriles de acceso, pague mis tasa en la oficina de migración, estampe el visado mexicano y entre a la ciudad fronteriza mas visitada del mundo.

El contraste social fue instantáneo, atravesé zonas marginales y de gran pobreza que me hicieron recordar mi paso por Asia. El sol se ocultaba y era hora de descansar, localice un Motel adaptado a mi bolsillo y cerré los ojos en el vigésimo país que transitaba en mi aventura.

Después de tres meses en Estado Unidos todo cambio de golpe. Las carreteras, el tráfico, los vehículos, la moneda, las tiendas, la comida, los precios…pero sin duda alguna lo mas emocionante fue iniciar la etapa latinoamericana, y con ello, romper la barrera del idioma.

El momento de dejar atrás Tijuana no tardo en llegar. En mis primeras pedaladas me acompaño un inusual viento a favor, llenándome el cuerpo de buenas energías y haciendo que avanzara con una sonrisa pegada en la cara durante horas ¡Buen comienzo! Paré a almorzar en un pequeño puesto de carretera, donde devore un tremendo burrito, tan grande que si le hubiera puesto un pañal parecería un recién nacido. El hecho de disfrutar de mi primera etapa no me alejo de la concentración que debía mantener, ya que un nuevo reto se me venia encima.

La carretera Transpeninsular que recorre toda Baja California y que me llevaría hasta La Paz, esta considerada como una de las carreteras mas peligrosas de todo México, y debía pedalear mas de 1400 kilómetros por ella. Como un paso angosto y sin arcenes, atraviesa un territorio desértico donde viven escorpiones y serpientes de cascabel, una carretera que cuenta con constantes cambios de rasante cruzando zonas de terreno accidentado, y que ha costado la vida a numerosas personas. Las cruces que hay en los bordes de la carretera son prueba de ello.

Desde el primer momento asumí los riesgos que conlleva pedalear en compañía de impacientes tráilers por el estrecho asfalto, y las largas distancias entre abastecimientos de agua y comida. A fin de cuentas tantos kilómetros en la carretera ya me habían endurecido lo suficiente para afrontarlo como un día cualquiera.

Pero aunque la carretera sea mi hogar, no podía descuidar una nueva norma de seguridad a la hora de dormir en mi templo de descanso, mi tienda de campaña. Los días en los que acampaba donde me diera la real gana se acabaron. El riesgo de ser asaltado era una realidad, y las personas locales no tardaron en recordármelo a la vez que me facilitaban lugares seguros para instalar mi campamento. Ya sean hoteles, ranchos o campings, siempre hay que acampar en una propiedad privada, segura y con el consentimiento de sus dueños, y fue algo que la hospitalidad mexicana me lo puso realmente fácil.

A lo largo de las jornadas hago buenas medias de kilometraje por día, el calor no es algo que me afecte demasiado y llego sin problemas hasta San Quintín, donde me preparo para afrontar 400 kilómetros en 4 etapas por un desolado y montañoso desierto ¡Toca tirar de galones!

En la mañana que dejaba atrás San Quintín, un amigable camión me adelanto tan cerca que me zumbaron los oídos, provocando que me fuera de la carretera adentrándome descontroladamente en el desierto. Sin posibilidad de reaccionar choque contra una roca dando un tremendo llantazo con la rueda trasera, que le valió un agujero a la cubierta por el que asomaba la cámara. Me dejo pasmado la actitud del conductor, pero me dejo tremendamente alucinado como el potro aguanta a pesar de todo lo que se le viene encima. Bucéfalo es único en su especie.

A pesar de que las ruedas estaban en una situación crítica, aguantaban heroicamente mientras se iban sucediendo las etapas. El día que corone el pueblo de Cataviña, dedique un vídeo de agradecimiento a mis Crowdfunders por haber llenado mis botellas de agua y mis alforjas de comida, y poder llevar acabo toda y cada una de las etapas que se me venían por delante.

El mal estado de las cubiertas del potro me llevaron a reparar pinchazos día y noche, y para llegar a la ciudad de Guerrero Negro debía cruzar el Valle de los Cirios, bajo el vuelo de las aves rapaces y el sol abrasador. Pero el desierto de Baja California me guardaba un fenómeno que nunca antes contemple en ningún otro desierto.

La aparente sequia era solo interrumpida por autenticas trombas de agua que inundaban la arena y formaban ríos que rápidamente secaban. El resultado era un vacío en la carretera que te llevaba a pasar de pedalear en una llanura, a adentrarte en un hueco en la tierra y acto seguido a subir una cuesta de gran pendiente. En estas tierras lo bautizaron como Vado, yo lo denomine como Rompe Piernas.

Pero los lugares que ofrecen mas dificultades para ser explorados, son los que esconden los paisajes mas inusuales. El enigmático Valle de los Cirios cautiva durante el día, e hipnotiza en cada puesta de sol ofreciendo místicos atardeceres.

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(Atardecer en el Valle de los Cirios)

Alcanzar la ciudad de Guerrero Negro me supuso disfrutar de un día de descanso, agua fría y abundante comida mexicana. Reponer fuerzas fue vital para completar las 6 etapas que me separaban de La Paz, y prepararme para las sorpresas que la carretera me tenia guardadas.

Con las piernas fuertes y ligeras, pedalee como una bestia con el escaparate de un cielo oscuro en el horizonte, dando imagen a una tormenta que se alejaba. Mi objetivo era recorrer 147 kilómetros y llegar a San Ignacio, pero al final del día algo me ralentizó.

De repente una larga fila de vehículos esperaban inmóviles, y a medida que me acercaba la gente me gritaba desde sus coches: “¡¡Pero a donde vas!! ¡¡Que te vas ahogar!!” Me deje caer por una cuesta que me llevo a la razón de tal colapso. La tormenta que contemple alejarse en el horizonte, había inundado un vado dejando hasta 2 metros de agua en su parte mas profunda.

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(Colorado On The Road dispuesto a superar la inundación)

Solo los camiones y los todoterrenos mas potentes se atrevían a pasar, mientras el resto de conductores esperaban a que el nivel de agua bajara. Fue entonces cuando conocí a Parker y Aidan, dos jóvenes estadounidenses que viajan en una furgoneta Volkswagen junto a sus amigos Joel y Madison, para recorrer el continente americano y completar un proyecto al que bautizaron con el nombre de Vanajeros. Rápidamente hicimos amistad y me guiaron a una zona en el interior del desierto entre cactus y lodo, donde el nivel del agua era mas asequible y me brindaba la oportunidad de luchar junto al potro por superar el obstáculo.

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(Izquierda: Colorado On The Road hablándole de Bucéfalo a Parker. Derecha: Colorado On The Road atravesando la zona inundada)

Con el agua por las rodillas coronamos la otra orilla sin dificultad, y pedalee bajo el cielo estrellado hasta llegar a San Ignacio, donde quede con encontrarme con mis nuevos amigos en un camping a orillas de una pequeño lago.

He de reconocer que mi simple tienda de campaña no parecía nada en comparación con el despliegue de equipo del que disponía Vanajeros. Parker cocino para todos y me invitaron a cenar con ellos, luego pasamos varias horas bebiendo unas cervezas y hablando de nuestras aventuras.

Con la salida del sol me di un baño en el lago, y mientras preparaba el equipo para volver de nuevo al ruedo conocí a una pareja de brasileños que llevaban mas de dos años pedaleando por el mundo, André y Karla. Antes de que el sol empezara a pegar con fuerza me despedí del grupo y volví a la carretera.

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(Izquierda: Furgoneta de Vanajeros. Derecha: Colorado On The Road)

Transcurridas dos etapas bajo fuertes e intermitentes tormentas, alcance la Playa Coyote. Manteniendo una conversación con el dueño de un abarrotes me entere que Baja California estaba bajo la amenaza del Huracán Marie, situado a 750 kilómetros de la costa Pacífica y con vientos de 215 km/h. Si el huracán tocaba tierra, no me cabía ni la menor duda de que me llevaría volando de regreso a España.

Decidí acampar en la playa cerca de las casa para mantenerme informado de la situación. El mar del Golfo de California estaba tranquilo, y la puesta de sol te hacia pensar que era imposible que se estuviera acercando un huracán de categoría cinco por la otra costa, pero ahí estaba.

Antes de cerrar los ojos llegó un coche a la playa, en el iba David, un pontevedrés y su amiga californiana. Grata sorpresa que me llevo a desvelarme unas horas mientras hablábamos bajo las estrellas, e hicimos planes para coincidir en Loreto situado a menos de 115 kilómetros.

Mi despertador sonó a las 05:00 am cuando aun era de noche, y pude contemplar como el cielo cambiaba de color por instantes a medida que el sol salía por el horizonte. Empezar una etapa bien temprano es la diferencia entre completarla con éxito, o fracasar. A media mañana David me adelanto mandándome ánimos y al final del día volvimos a coincidir en el camping, donde además había una pareja de moteros, una mallorquina y un argentino. Hay momentos del viaje muy solitarios y otros en los que no paro de hacer nuevas amistades, pero esta vez habíamos coincidido 3 españoles viajando en tres modalidades diferentes, y con algo mas que una bandera en común, un corazón aventurero.

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(De izquierda a derecha y por procedencia: Mallorca, Colorado On The Road, Pontevedra, Estados Unidos y Argentina)

En el último esfuerzo para llegar a La Paz superé una zona montañosa y kilómetros de desierto. Estaba totalmente roto después de 14 etapas, mi ropa tenia tanta mugre que en muchos momentos del día me picaba todo el cuerpo, sufrí una reacción alérgica y me aparecieron sarpullidos por todo el pecho, llevaba mas de 15 días lavando la ropa a mano. No dude en alojarme en un Motel para darme una larga ducha y lavar la ropa con agua caliente.

Después de pasar tantas horas rodeado de la calma del desierto y de haber hecho tantas nuevas amistades, opino que no ha que incomodarse en los solitarios momentos, ya que:

“Debemos aprende a valorar la soledad, como una compañera mas de la aventura”

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(Colorado On The Road amaneciendo en Playa Coyote)

Video Baja California:

Video Crowdfunders Baja California:

USA: De Montana a California

Etapas:

01/06/2014 Superior – Clinton (139 Km).

02/06/2014 Clinton – Gregson (161 Km).

03/06/2014 Gregson – Norris (136 Km).

04/06/2014 Descanso en Norris.

05/06/2014 Descanso en Norris.

06/06/2014 Norris – West Yellowstone (133 Km).

07/06/2014 West Yellowstone – Yellowstone National Park, Canyon Village (70 Km) (Entrada en Wyoming).

08/06/2014 Yellowstone National Park, Canyon Village (118 Km).

09/06/2014 Canyon Village – Grand Teton National Park, Flagg Ranch (108 Km).

10/06/2014 Flagg Ranch – Jackson (94 Km).

11/06/2014 Jackson – Smoot (137 Km).

12/06/2014 Smoot – Garden City (116 Km) (Entrada en Utah).

13/06/2014 Garden City – Ogden (149 Km).

14/06/2014 Ogden – Farmington (29 Km).

15/06/2014 Descanso Farmington.

16/06/2014 Farmington – Salt Lake City (33 Km).

17/06/2014 Descanso en Salt Lake City.

18/06/2014 Descanso en Salt Lake City.

19/06/2014 Salt Lake City – Grassy Mountain West Rest Area (119 Km).

20/06/2014 Grassy Mountain West Rest Area – Oasis (153 Km).

21/06/2014 Oasis – Ryndon (110 Km) (Entrada en Nevada).

22/06/2014 Ryndon – Rest Area I80 (98 Km).

23/06/2014 Rest Area I80 – Winnemucca (147 Km).

24/06/2014 Winnemucca – Lovelock (123 Km).

25/06/2014 Lovelock – Fernley (103 Km).

26/06/2014 Fernley – Truckee (121 Km) (Entrada en California).

27/06/2014 Truckee – Strawberry (97 Km).

28/06/2014 Strawberry – Sacramento (155 Km).

29/06/2014 Sacramento – San Francisco (203 Km).

30/06/2014 Descanso en San Francisco (14 Km).

01/07/2014 Descanso en San Francisco (60 Km).

02/07/2014 Descanso en San Francisco.

03/07/2014 Descanso en San Francisco (15 Km).

04/07/2014 Descanso en San Francisco (15 Km).

05/07/2014 Descanso en San Francisco.

Estados Unidos: Montana, Wyoming, Utah, Nevada y California

Nada más entrar en Montana, la recompensa por haber escalado un puerto de montaña fue instantánea, una larga bajada entre los frondosos bosques.

El haber cruzado las montañas significaba que entraba en un nuevo ecosistema en el que el Oso es el rey. Todo lo que Darren me había enseñado en mi paso por Canadá era hora de ponerlo en práctica, durante mis tres primeros días de acampada. Fui adquiriendo la costumbre de dejar siempre a 30 metros del campamento las alforjas de la comida colgadas en la rama de un árbol, a repasar siempre antes de dormir que nada con un rastro de olor de comida estuviera dentro de la tienda, ni siquiera la pasta de dientes. Dormir con el cuchillo cerca como última medida de seguridad se estaba convirtiendo en un hábito que ya nunca perdería.

A los lados de la carretera los ciervos salvajes pastaban tranquilamente, pero también algún descuidado cruzaba la carretera al pleno galope y el trágico resultado algunas veces se daba, y terminaban muertos a un lado de la carretera.

El clima era húmedo, los pastos verdes y los bosques no parecen tener fin. Atravesar el estado de Montana en primavera fue sin duda un acierto. Llegando a la ciudad de Norris en plena noche y bajo una intensa lluvia, me detuve en el único establecimiento que había abierto para preguntar por un lugar seguro en el que acampar. Fue entonces cuando conocí a Josh y Penélope, una pareja que tenía un rancho a pocos kilómetros y que me ofrecieron pasar unos días en su casa para descansar, y continuar con toda la energía posible mi camino hacia Yellowstone.

Situada a orillas de un gran lago, la casa tenía un paisaje con la firma “Made in Montana”, con las vacas pastando en los prados, las montañas con la cumbre cubierta por la nieve y el imperturbable lago reflejándolas en la superficie del agua. Sin duda alguna, el mejor paisaje para encontrar la paz y la calma.

1(Colorado On The Road junto a Josh y Penélope en Montana)

Durante un par de días, me alimentaron como a un legionario, tuve tiempo de pensar, reflexionar y valorar no solo esta experiencia, sino todas y cada una de las que había vivido a lo largo del viaje. Josh se preocupo mucho por la logística que utilizaba para documentar mí día a día, y me ayudo mejorándola con creces. Me regalo una nueva carcasa sumergible para la Gopro, ya que la mía estaba totalmente machacada, me dio una nueva batería de reserva, una micro SD, un sistema autónomo para cargar baterías e incluso un adaptador de wireless para poder conectarme a internet en cualquier parte de Estados Unidos, y hablar así a diario con mi familia.

Cuando retome el viaje, solo me separaban 130 kilómetros hasta la ciudad de West Yellowstone, y a la entrada oeste al parque nacional. Pase la noche a las afueras de la ciudad para poder madrugar, entrar en Yellowstone y llegar hasta el campground que estaba situado en el centro del parque, Canyon Village.

2(Colorado On The Road entrando en Yellowstone National Park)

Nada mas pagar las tasas de entrada, pocos pedales di para cruzarme con el primer ciervo de muchos que vería a mi paso. La carretera era estrecha y atravesaba una zona de bosque hasta que pude llegar a una inmensa pradera, y contemplar los primeros búfalos desde una respetable distancia.

3(Colorado On The Road observando los búfalos)

Una de las primeras cosas que note nada más entrar en el supervolcan mas grande del continente y considerado en actividad, es que cuenta con su propio clima. A pesar de estar en plena primavera el aire corría frio y había restos de nieve en las montañas. El Parque Nacional de Yellowstone está cubierto por la nieve diez meses y medio al año, una vez más sentías que había escogido la temporada ideal para visitarlo.

Mis nuevos compañeros serian el lobo gris, el lince, el oso grizzly y el oso negro, bisontes, pumas, alces y ciervos. Cuando llegue al campground me puse manos a la obra, monte la tienda de campaña, recogí madera suficiente para calentarme por la noche y por primera vez encendí la hoguera utilizando mi pedernal. Deje todo lo que tuviera un olor atrayente para los osos en las cajas metálicas llamadas Bearbox, y mantenerme a salvo por la noche. Me prepare la cena, contemple largo tiempo las estrellas junto al fuego y me fui pronto a dormir para madrugar con energía.

4(Campamento en Canyon Village)

En mi segundo día en Yellowstone me dispuse a hacer un tour de 113 kilómetros, pero esta vez dejando todo el equipo en la tienda para pedalear con más ligereza por toda la zona montañosa que comprende uno de los supervolcanes más grandes del mundo.

Desde Canyon Village fui hasta Tower Roosevelt atravesando el Dunraven Pass con 8859 pies de altura, la mayor que he pedaleado hasta el momento. Pude contemplar las cascadas de Tower Fall y  superar y salir ileso del atropello marcha atrás de un gigante todoterreno, cuando me detuve a realizar una foto de una puñetera cabra.

Desde Tower Roosevelt pedalee junto a la presencia de búfalos y ciervos hasta Mammoth Hot Springs, donde puede contemplar el colorido de las fuentes termales, producto de la elevada actividad geotérmica del parque. Inicie la vuelta al campamento pasando por Norris y finalmente llegando hasta Canyon Village.

5(Colorado On The Road en Mammoth Hot Springs)

Durante toda mi estancia en el parque nacional, la presencia de animales herbívoros fue constante, pero no tuve la oportunidad de observar ningún depredador durante el día, y la suerte de no verlos frente a mi tienda por la noche. La elevada actividad geotérmica del parque era uno de los atractivos turísticos, constante mente veía las calderas, fuentes calientes y geiseres. Pero a mí la idea de dormir dentro de un supervolcan activo me robaba mucho sueño, y ya era hora de continuar.

Mi última jornada me llevaría a visitar el Yellowstone Lake y a salir del Parque Nacional, para llegar hasta el Gran Teton National Park. Pedaleando por la solitaria carretera, una vez más vi como el destino se pondría de mi parte. Un inmenso árbol cayó enfrente de mí cortando la carretera, unos segundos antes y me hubiera aplastado. Los coches se empezaron a acumular y en pocos minutos habíamos formado un grupo de 30 hombres, para intentar liberar la carretera a base de puro musculo. Finalmente uno de los carriles quedo despejado y el tráfico se reanudo mientras llegaban los Rangers del parque para finalizar el trabajo.

6(El árbol caído cortando la carretera)

Mi avance hacia Salt Lake City no fue tarea fácil, el viento en contra de Wyoming parecía que no quería que continuara con el viaje y los puertos de montaña no cesaban. Los días iban pasando pero siempre los iniciaba con fuerza y los acababa completamente agotado. Cuando entre en Utah y alcance Salt Lake City, pude descansar después de unas agotadoras jornadas cabalgando sin cesar con mi potro.

Pero el hecho de que al inicio de cada diario especifico el itinerario que he seguido y que en varios días ponga “Descanso en …” realmente es cuando más trabajo tengo para documentar el viaje. Mis piernas reposan pero mis quehaceres se incrementan. Hospedado en un hostal de la ciudad, libero mi mente de la presión de encontrar campamento, mantenerme a salvo de los peligros de la carretera, la fauna salvaje y de las condiciones climatológicas, para sustituir esta presión por las interminables pero ociosas horas frente al ordenador.

Escribir diarios, editar fotos, videos, actualizaciones GPS, actualizaciones de mi web, Facebook, Twitter, Canal de Youtube y Vimeo, escribir y contestar emails de prensa, entrevistas, mensajes de mis queridos followers y encontrar esos preciados minutitos para hablar con mi familia. Los días los finalizo arreglando pinchazos, limpiando y haciendo el mantenimiento a mi potro, recogiendo la colada y cayendo en la tentación de la comida rápida para cenar, y no retrasar más la increíble recompensa de dormir entre sabanas limpias, bajo techo y protegido.

Sino amase esta aventura como la amo, sino disfrutase tanto documentándola y compartiéndola con mis followers, sino se me encogiera el corazón con cada mensaje de apoyo y admiración que me enviáis…evidentemente no encontraría fuerzas para seguir trabajando de esta manera.

En Salt Lake City me lleve frente al televisor y arropado con mi bandera española la misma desilusión que todos nos llevamos, al ver como Chile pulverizaba nuestras esperanzas de volver a ser campeones al vencer a nuestra Selección. Pero a pesar del fracaso deportivo de nuestros internacionales más queridos y admirados, el sentimiento de agradecimiento por estos seis maravillosos años del mejor football con la firma española, es evidente y me llena de orgullo patriótico.

No era momento para las lamentaciones, una vez limpiada mi agenda de deberes y con las piernas bailando al son del pedaleo, era momento de embarcarme en otra gran etapa para recorrer 1430 kilómetros hasta llegar a San Francisco, sin hacer ningún día de descanso para poder pasar más tiempo en esta ciudad californiana.

Por la tarde, en medio de un desierto de sal en Utah y antes de cruzar a Nevada, a las 00:00 horas según la franja horaria española, en el kilómetros 19.195, cumplí 28 años de edad. Esa noche la pase en medio del desierto de Nevada, solo, sin familiares ni amigos y sin cerveza, no tenia nadie con quien brindar. Aun así fue un momento especial bajo las estrellas, rodeado por la calma del desierto.

7(Colorado On The Road en el desierto de Utah)

El norte de Nevada es puro desierto con largos kilómetros sin nada más que arena, arbustos y serpientes de cascabel. Las rectas son interminables y las cuestas parecían no tener fin, de vez cuando las montañas se interponían en mi camino y bajo el sol abrasador las superaba intentando ahorrar sudor.

Cada noche a la hora de acampar, enciendo un pequeño fuego y disperso las cenizas alrededor de mi campamento, con la esperanza de evitar que las serpientes de cascabel encuentren debajo de mi tienda un confortable hueco calentito en el que dormir. Cada día al despertar salgo de la tienda con cuidado y la levanto del suelo con más cuidado aun, por si  algún reptil ha decidido dormir bajo mi campamento. A pesar de que afortunadamente no me lleve ninguna sorpresa mañanera, si las tuve a lo largo del camino.

8(Una de las muchas serpientes de cascabel que vi en el desierto)

Cuando llevo etapas de tan larga distancia  entre dos grandes ciudades, cada día es importante mantener la moral bien alta. Estar más de diez días de ruta sin ducharse, durmiendo en la tienda y poniéndome cada mañana la misma ropa, los pequeños placeres o pequeñas recompensas son fundamentales para no caer en la desmotivación. Por ello, una vez atravesado el duro desierto del norte de Nevada, después de haber dejado atrás las infinitas llanuras y los fuertes vientos, después de conseguir entrar en California y sus verdes bosques, de atravesar por segunda vez las Rocosas, cruzar el lago Tahoe y después de haber cumplido 20.000 kilómetros, encontrar un momento de paz junto a la hoguera con una cerveza fría, es un privilegio que nunca dejare de lado.

9(Colorado On The Road junto al fuego en California)

Cuando alcance Sacramento, ya solo me quedaban 203 kilómetros para alcanzar San Francisco, así que ni corto ni perezoso lleve a cabo la etapa más larga hasta el momento en el continente americano después de 10 días de ruta…Ole!!!

En el barrio de Palo Alto en el sur de San Francisco me estaba esperando Fernando, un follower que me invito a pasar unos días en una Hacker House, una casa que alquila habitaciones a personas que vienen a San Francisco en busca de financiación para desarrollar una idea tecnológica. Fernando además me enseño la sede de Google, Facebook y Twitter, mientras me explicaba que en San Francisco se desarrolla prácticamente el mundo tecnológico que hoy en día conocemos.

10(Colorado On The Road junto a Fernando)

Una vez más mi mensaje de Facebook pidiendo ayuda para encontrar alojamiento, me había dejado varias generosas invitaciones para ser hospedado. Después de cruzar la ciudad hasta llegar a la zona norte, me hospede varios días en casa de Bárbara, la hermana mayor de una buena amiga madrileña, y conseguí reencontrarme con Javier, un amigo de Madrid que conocí en mi Erasmus en Italia cuando vino a visitar a un compañero.

11(Colorado On The Road junto a su tocayo Javier)

Viví el 4 de Julio, el día más importante para los estadounidenses en su aniversario de la independencia, pero he de reconocer que para un español acostumbrado a los fuegos artificiales valencianos, no me supo a mucho. La mañana que volví a preparar la bicicleta para volver de nuevo a la carretera, tuve una reunión con el Grupo Imagine para hacerles una exposición de mi proyecto, y transmitirles que no hay nada más hermoso que luchar por un sueño, para posteriormente cruzar junto a ellos en bicicleta el Golden Gate.

Llevaba más de la mitad de mi ruta por Estados Unidos, pero aun me quedaba las etapas más duras no solo del país, sino también del viaje.

“La única forma de alcanzar tus objetivos, es a base de esfuerzo y trabajo.”

12(Colorado On The Road junto al Grupo Imagine visitando el Golden Gate)

USA: CALIFORNIA, NEVADA, UTAH Y ARIZONA

Etapas:

06/07/2014 San Francisco – San José (105 Km).

07/07/2014 San José – Casa de Fruta (119 Km).

08/07/2014 Casa de Fruta – Kerman (160 Km).

09/07/2014 Kerman – Fresno (30 Km).

10/07/2014 Descanso en Fresno.

11/07/2014 Fresno – Woodlake (125 Km).

12/07/2014 Woodlake – Pinewood (70 Km) (Entrada en Sequoia National Park).

13/07/2014 Pinewood – Lindsay (110 Km).

14/07/2014 Lindsay – Edison (121 Km).

15/07/2014 Edison – Ricardo Campground (121 Km).

16/07/2014 Ricardo Campground – Carretera 190 (124 Km).

17/07/2014 Carretera 190 – Stovepipe Wells Village (108 Km) (Entrada en Death Valley National Park).

18/07/2014 Stovepipe Wells Village – Amargosa Valley (100 Km) (Entrada en Nevada).

19/07/2014 Amargosa Valley – Indian Springs (97 Km).

20/07/2014 Indian Springs – Las Vegas (95 Km).

21/07/2014 Descanso en Las Vegas.

22/07/2014 Descanso en Las Vegas.

23/07/2014 Descanso en Las Vegas.

24/07/2014 Las Vegas – Glendale (92 Km).

25/07/2014 Glendale – Beaver Dam (75 Km).

26/07/2014 Beaver Dam – Hurracane (83 Km) (Entrada en Utah).

27/07/2014 Hurracane – Kanab (109 Km).

28/07/2014 Kanab – Page (128 Km) (Entrada en Arizona).

29/07/2014 Page – Cameron (135 Km).

30/07/2014 Cameron – Grand Canyon National Park (95 Km).

31/07/2014 Grand Canyon National Park – Williams (100 Km).

01/08/2014 Williams – Via de Servicio I40 (159 Km).

02/08/2014 Via de Servicio I40 – Needless (125 Km) (Entrada en California).

03/08/2014 Descanso en Needless.

04/08/2014 Descanso en Needless.

05/08/2014 Needless – Amboy (125 Km).

06/08/2014 Amboy – Barstow (125 Km).

07/08/2014 Barstow – Victorville (55 Km).

08/08/2014 Victorville – Los Angeles (165 Km).

09/08/2014 Descanso en Los Angeles.

10/08/2014 Descanso en Los Angeles.

11/08/2014 Descanso en Los Angeles.

12/08/2014 Los Angeles – Old Pacific Highway (126 Km).

13/08/2014 Old Pacific Highway – Tijuana (126 Km) (Entrada en México).

Estados Unidos: California, Nevada, Utah y Arizona

Después de visitar el Golden Gate con mis amigos del Grupo Imagine, vuelvo a cruzar todo San Francisco para salir por el puente sur y alcanzar así San José.

Ahora me tocaba iniciar el segundo gran tramo de mi ruta por Estados Unidos, el cual me llevaría a cruzar las Rocosas por tercera y cuarta vez y a encarar una de las pruebas más duras del viaje.

Después de pedalear 5 etapas llegue a la entrada del Parque Nacional de las Sequoias. Desde la base de la montaña contemple uno de los puertos de montaña más complicados a los que me he enfrentado. Aunque empecé a escalarlo con toda la claridad del día, las agotadoras subidas ralentizaron tanto mi paso que la noche me alcanzo cuando me adentraba en el inmenso bosque de sequoias.

Al igual que en la mayoría de los parques nacionales que he visitado en Estados Unidos, la presencia de la vida salvaje no es algo para tomarse a broma, y un automóvil que venía en dirección contraria se paro para advertirme, de que había visto cruzar la carretera a un oso negro 4 kilómetros carretera arriba. No soy la clase de persona que se da por vencido a la primera de cambio, por lo que conteste al amable conductor en un ingles cada vez más depurado: “Tranquilo, estaré bien”

Osos negros, pumas y ciervos eran los animales más comunes de gran tamaño en el bosque. Con la oscuridad de la noche y sin apenas un rastro de luz por parte de la luna, avanzaba sigiloso por la intransitada carretera con la esperanza de llegar lo antes posible al primer campground.

Cada ruido me exaltaba cada vez más, hasta que uno de ellos lo oí tan cerca que me hizo bajar de la bicicleta, ponerla de barrera entre el ruido que cada vez se acercaba mas y mas hacia mí por un lado de la carretera, y desenfundar mi cuchillo. Mirando a la pared de oscuridad que se alzaba entre los troncos de las inmensas sequoias. Simplemente mantenía mi posición mientras me repetía una y otra vez: ” Solo una presa huye”. No era momento de mostrar debilidad ni de tratar de adivinar cuál era el animal que se aproximaba a mí, lo único que sabía que por la forma de crujir las ramas del suelo, era uno grande.

Me da vergüenza admitir directamente que fue lo que empecé a gritar para espantar al animal, producir la mayor adrenalina posible y subirme las revoluciones mientras agarraba con fuerza el cuchillo, pero si diré que las saque de una película cuyo título es el resultado de multiplicar 6×50. Finalmente solo escuche como el crujido de ramas se alejaba de mí. Nunca sabré si lo que tuve delante fue un ciervo o un oso negro. Por fortuna llegue a la zona de campamento sano y a salvo, pude descansar después de una merecida cena y madrugar para visitar el árbol más grande del mundo, el General Sherman.

Con 11 metros de diámetro y 84 metros de altura, el General Sherman se ha especializado en dar dolor de cuello al intentar apreciar su copa, y a hacernos sentir como unas hormiguitas a su lado.

1(Colorado On The Road en la base del General Sherman)

Viví momentos muy emocionantes en el bosque de las sequoias gigantes, pero era hora de bajar el puerto de montaña y continuar hasta mi siguiente objetivo, cruzar el Death Valley.

Con la luz del día y bajando la ladera, me despedía del frondoso bosque para dirigirme a la caldera de Estados Unidos. La inaccesibilidad de la cordillera montañosa, me llevaría a dar un rodeo de 500 kilómetros, llevándome primero hacia el sur para cruzar por tercera vez las Rocosas y volver posteriormente hacia el norte, para alcanzar así la carretera que me llevaría al desierto.

A medida que avanzaba hacia mi objetivo, el desierto de California no se hizo de rogar, y poco a poco la temperatura iba subiendo hasta alcanzar los 45 ºC. La primera medida para soportar el calor y que no ralentizara mi avance, fue cubrirme el cuerpo entero. Manga larga, guantes, cullote largo, sombrero y cara tapada. Cuanta menos piel expusiera a los fuertes rayos del sol, más protegido estaría.

2(Colorado On The Road a punto de cruzar las rocosas por tercera vez)

Una mañana sonó el despertador a las 06:00 am como de costumbre, me desperté y salí de la tienda, había acampado a un lado de la carretera en mitad del desierto, parecía un día normal pero no lo era, hoy tocaba entrar en el Death Valley. Un desayuno rápido y sin perder tiempo empecé a pedalear, la temperatura superaba los 30 ºC a las 10:00 am, y en cuanto baje la montaña para adentrarme en el valle la temperatura se disparo. Mi primera parada para reabastecerme de agua y comida fue Panamint Springs.

3(Colorado On The Road en la entrada al Death Valley)

Con 9 litros de agua y a más de 50 ºC de temperatura, encare un puerto de montaña de 1511 metros de altura. No era momento para hacer sobreesfuerzos y olvidarse donde estaba, tenía que ser paciente y pedalear lento pero seguro. Cuando alcance la cima había gastado casi 4 horas en recorrer apenas 21 kilómetros, pero lo había logrado. Bajar la ladera no fue como cualquier otra, el aire venia tan caliente que me empezó a quemar la cara, las manos y a asarme vivo.

Una vez llegue a Stovepipe Wells Village, busque una forma de acampar a pesar de que mis intenciones al comienzo del día eran las de avanzar 40 kilómetros mas, pero estaba agotado. Viendo el sol ponerse en el horizonte no significo que el calor se fuera a relajar, un fuerte viento arrastraba todo el calor que la roca acumulo durante todo el día. Cerrando los ojos a las 23:00  la temperatura era de 40 ºC, estaba durmiendo en el mismísimo infierno.

Al amanecer el objetivo del día estaba claro, salir de ese horno y dejar de derretirme como un pedazo de mantequilla en una sartén. Mi primera parada fue alcanzar Furnace Creek, con una elevación de -60 metros con respecto el nivel del mar, y donde todo el calor del sol se concentraba. Una vez cargue la bicicleta con litros y litros de agua, salí de la pequeña villa con el sol pegando de frente a 55ºC, la mayor temperatura a la que me he enfrentado jamás en mi vida.

4(Colorado On The Road atravesando el Death Valley)

Pasar horas y horas bajo el agobio del calor pasa factura, pero me llamo mucho la atención  al parar periódicamente en busca de un pedazo de sombra, siempre encontrar un pequeño arbusto de hojas verdes totalmente adaptado al extremo clima. Al fin y al cabo, la vida siempre se abre camino.

Conseguir entrar y salir del Death Valley a lomos de mi potro en pleno mes de Julio, fue todo un triunfo digno de una recompensa, pero aun debía ser paciente ya que esta me esperaría en Las Vegas. Por fin llegue a la mítica ciudad del estado de Nevada con apenas 200 kilómetros mas de esfuerzo, donde me esperaba un económico hostal, una ducha, dormir en cama arropado entre sabanas limpias bajo el frescor del aire acondicionado y como no, una cerveza de la victoria bien fría.

5(Colorado On The Road llegando a Las Vegas)

Me gustaría contar más sobre mi paso por Las Vegas, pero como dice la frase: “Lo que pase en Las Vegas, se queda en Las Vegas”, aunque si me gustaría remarcar que después de haber viajado por zonas de extrema pobreza, de haber compartido y recibido con el que menos tiene y de haber pasado tanto hambre en algunas partes del viaje, ver una ciudad que sin duda alguna es un claro sinónimo de lo desproporcionado, la exageración, el derroche y del capitalismo extremo, me hizo pensar que opinarían cualquiera de los amigos que hice en la India si visitaran Las Vegas.

Después de cuatro merecidas noches de descanso y con un nuevo agujero en el bolsillo, por haber sido tan iluso de pensar que con 50 dólares conseguiría reventar la banca del Bellagio, fue hora de ponerse de nuevo en marcha.

Por delante tendría que salir de Nevada en mi camino hacia el oeste, entrar momentáneamente en Utah y finalmente en Arizona, para ver completado uno de los principales objetivos del proyecto Colorado On The Road, visitar el Cañón del Colorado. En mi quinto día desde que salí de Las Vegas, llegue a la ciudad de Page y pude contemplar por primera vez en mi vida el río Colorado.

6(Colorado On The Road junto al río Colorado)

Cuando avanzaba subiendo el puerto de montaña que me llevaría a la entrada del Grand Canyon National Park, me lleve una sorpresa que jamás pensaría que tendría. El motero con quien coincidí en la India llendo camino a la ciudad de Agra para visitar el Taj Mahal, justo estaba bajando la cuesta que yo subía. Me miro, le mire y acto seguido nos reconocimos al mismo tiempo. Desde luego, hay que reconocer que el mundo es un pañuelo, después de 6 meses y más de 12.000 kilómetros más en los pedales, el destino nos vuelve a encontrar.

7(Colorado On The Road junto a un motero alemán. En la imagen de la izquierda en la India y en la imagen de la derecha en Arizona)

Algo que suele pasar mucho a los viajeros, es que cuando una va al norte y el otro al sur, los encuentros son realmente breves, pero aun así fue un momento digno de recordar, y sobre todo de inmortalizar.

Finalmente, cuando el sol estaba cerca de desaparecer y dejarme sin mi primera impresión del Gran Cañón después de todo el día subiendo la colina, llegue a mi gran parada con los últimos rayos de luz. Antes de tomar la primera fotografía, tenía claro lo que mi corazón me pedía. Apoye la bicicleta, me acerque a un saliente de la ladera con las mejores vistas que jamás halla observado, me puse de rodillas, cogí aire mientras levantaba los brazos y grite a pleno pulmón:”¡¡¡Victoryyyy!!!” .Fue maravilloso escuchar el eco de mi voz.

8(Colorado On The Road en el Gran Cañón del Colorado)

Cuando me prepare para dormir en el campground, me puse la alarma bien temprano, pero esta vez no para pedalear sino para tomarme mi tiempo para desayunar tranquilamente disfrutando de las vistas. De todos modos era lo único que podía hacer,  ya que ni de broma me podía permitir ninguna de las excursiones que me ofrecían en el parque, pero a mí me valió.

Llegado a este punto solo quedaba volver de nuevo a la costa, dejar atrás Arizona y entrar de nuevo en California para llegar a Los Ángeles, llevando así mi última gran etapa, pero eso sí, lo haría al más puro estilo americano, pedaleando por la histórica Ruta 66.

9(Colorado On The Road atravesando la histórica Ruta 66)

Lo malo de llevar acabo tantas etapas seguidas ya no es solo el desgaste físico y mental, ni la falta de higiene al ponerme día tras día la misma pegajosa ropa sin poder ducharme, lo peor son las consecuencias que lo anterior tiene. Las irritaciones y las llagas en el trasero y en las joyas de la corona de todo varón que se precie, me hacen temblar de escalofríos cada noche al despegarme el culotte. Pero es mejor no pensar en las incomodidades del camino, y mantener la moral alta con las recompensas que esperan al final de este. La mía me esperaba en Los Ángeles, donde la hermana mayor de un amigo me hospedaría en su casa,  me recibiría como se tiene que recibir a un español de pelo en pecho, con una cerveza y un buen plato de jamón serrano, esos sí, después de la urgente ducha.

10(Recibimiento a Colorado On The Road en Los Ángeles)

En Los Ángeles principalmente pude descansar y liberar parte del trabajo que se acumula con cada pedalada que doy. Aun así Mariana, mi hospedadora, junto a su prima Paty que estaba de visita, me dieron un tour por toda la ciudad visitando el puerto de Santa Mónica, el final de la Ruta 66, el gimnasio en el que entreno Arnold Schwarzenegger, la casa en la que se rodo los exteriores de la serie El Príncipe de Bel Air, el paseo de la fama, el Teatro Chino, las escaleras de los Oscar y el mítico cartel de Hollywood.

A la hora de poner rumbo a la frontera con Tijuana y entrar en México, me estaba despidiendo de un país en el que lo había vivido casi todo. Desde que entre en Estado Unidos había atravesado todos los estados de la costa oeste descontando Oregon, había pedaleado por Washington, Idaho, Montana, Utah, Wyoming, Nevada, California y Arizona, había atravesado los Parques Nacionales de Yellowstone, Grand Teton, Tahoe, Sequoia, Death Valley y Grand Canyon. Había visto desde los densos bosques del norte hasta las llanuras desérticas del sur, había vivido un festival tan salvaje como lo es el Sasquatch Music Festival, me había acercado un poco mas a Kurt Cobain en Seattle, y conocido mas sobre mí al pedalear a 55 ºC en el Death Valley. Había visitado el árbol mas grande del mundo, vivido el 4 de Julio en San Francisco, pedaleado cual motero por la Ruta 66 y me había atiborrado de comida basura. Había cruzado cuatro veces las montañas rocosas en bicicleta, perdí 50 dólares dejado llevar por la codicia en la mesa del Black Jack del Bellagio, y cruce la frontera hacia México con el visado caducado por dos días…..había vivido toda clase de aventuras, pero ahora tocaba empezar una nueva.

El día antes de ponerme de nuevo en marcha, tome la decisión de desistir en mi persistente labor de encontrar un sponsor que se involucrara en los gastos que tengo que soportar en el desarrollo de tan ambicioso proyecto. De nada sirve que entregue toda mi pasión en la carretera, sino tengo dinero para cargar mi cuerpo de combustible. Por ello decidí crear una campaña de Crowdfunding para intentar recaudar los 7000 € con los que podría terminar el viaje antes de que mis fondos se agoten.

“Con vuestra fuerza y apoyo, podre seguir respondiéndoos con todo mi coraje y corazón.”

11(Colorado On The Road)

Death Valley:

Gran Cañón del Colorado:

USA: Washington e Idaho

Etapas:

15/05/2014 Belligham – North Creek (128 Km).

16/05/2014 North Creek – Redmond (31 Km).

17/05/2014 Descanso en Redmond.

18/05/2014 Descanso en Redmond.

19/05/2014 Descanso en Redmond (20 Km).

20/05/2014 Redmond – Easton (108 Km).

21/05/2014 Easton – Vantage (117 Km)

22/05/2014 Vantage – George (54 Km).

23/05/2014 Sasquatch Music Festival!!!

24/05/2014 Sasquatch Music Festival!!!

25/05/2014 Sasquatch Music Festival!!!

26/05/2014 George – Ritzville (152 Km).

27/05/2014 Descanso en Ritzville.

28/05/2014 Ritzville – Spokane (121 Km).

29/05/2014 Descanso en Spokane (19 Km).

30/05/2014 Spokane – Pine Creek (103 Km) (Entrada en Idaho).

31/05/2014 Pine Creek – Superior (131 Km) (Entrada en Montana).

USA: Washington e Idaho

Entrar en Estados Unidos fue más que nada emocionante. Un país del que tanto he oído hablar y tantas veces he deseado visitar, y sobre todo la costa oeste.

En mi camino hacia Seattle, donde me estaba esperando Elena una incondicional follower alicantina, todo lo que atravesé fueron pequeños pueblecitos. Poco a poco me acostumbraba más a los cruces en X, aunque he de reconocer que soy más de una buena rotonda. Las esperas de 30 minutos a que los largos trenes cruzaran la carretera cada vez eran más llevaderas, y las dos mañanas que me desperté en la tienda de campaña antes de llegar a la capital de Washington, me daba los buenos días un policía muy encantador a la vez que me decía, “Tío, aquí está prohibido acampar, pírate ya”.

Cuando llegue a Seattle, Elena vino a recogerme para llevarme a su casa situada en medio de las montañas de Redmond, donde vive con su marido estadounidense Tomi, sus perros y sus gatos.

Después de una buena comilona con una fresquita cerveza, cada vez iba conociendo más a Elena, sus orígenes en Denia, su afán por el viaje y la aventura, su amor por los animales y la naturaleza, la historia de cómo conoció a Tomi a los 18 años y como tiempo después se volvieron a reencontrar.

colorado_on_the_road_eeuu(Colorado On The Road almorzando en la casa de Elena)

A la mañana siguiente, Elena me preparo un desayuno cargado de energías y nos fuimos de visita a las antiguas vías de tren que transportaban toneladas de madera décadas atrás, y contemplamos la cascada más grande de todo el estado, Snoqualmie Fall, con 82 metros de caída. Sin demorarnos mucho volvimos a casa para descansar y madrugar al día siguiente, porque el tour que me tenía preparado por Seattle iba a ser completo.

colorado_on_the_road_usa(Colorado On The Road junto a Elena en Snoqualmie Fall)

Empezamos el día con una parada muy significativa para mí, el Viretta Park. En este parque normal y corriente, tenía cerca su casa familiar una de las personas que más ha influido en la música, marcando un antes y un después. Este artista salía de su casa y solía sentarse en un banco a beber cerveza, fumarse un cigarro y pensar sobre su música. El momento que me senté en el mismo banco que él, me sentí mas conectado al músico que más me ha influido en mi vida, Kurt Cobain.

Nuestra siguiente parada fue el Pioneer Square, de donde salieron los pioneros que viajaron a Alaska por la fiebre del oro. El Konklide Gold Rush Museum, te acerca más a la realidad en la que muchos mineros perdieron la vida en las duras ascensiones a la montaña, y como solo unos pocos consiguieron hacerse ricos.

La ciudad de Seattle debe su nombre al jefe de los nativos americanos, que poblaron estas tierras antes de que llegara el hombre blanco y negociara con el su traslado a una reserva en un lugar apartado, y con unas extensiones de tierras mucho menores. En el Pioneer Square, se encuentra la estatua conmemorativa al jefe Noah Settle.

colorado_on_the_road_viajar(Estatua de Noah Settle)

Esta innovadora ciudad en constante expansión, tiene un contraste entre lo moderno y lo tradicional. Su fortaleza empresarial se centra en la Sede de Microsoft, vio nacer al primer Starbucks de los miles que hay hoy en día por el mundo, y la naturaleza se convierte en un componente más de la ciudad, bañada por los lagos Washington, Union y Puget.

Conocemos el Pike Market Place, un mercado antiguo que cuando estuvo a punto de cerrar sus puertas, los ciudadanos a través de sus donaciones hicieron realidad las labores de restauración, y hoy en día sus nombres permanecen en las baldosas del mercado.

Cerca del mercado se encuentra The Seattle Gum Wall, donde realice mi pequeña contribución pegando un chicle sabor menta, mientras me preguntaba quien había sido el artista que pegaría el segundo, ya que estoy seguro de que el primero fue considerado un vándalo.

colorado_on_the_road_travel(Colorado On The Road pegando un chicle en The Seattle Gum Wall)

Elena me muestra antes de volver a casa el Gas Work Park, una antigua fábrica convertida en un parque a orillas del lago, dando por concluido un completo día de turisteo.

Después de un día más de descanso y de organizar todos mis quehaceres en la preciosa casita de la montaña de Elena y Tomi, me puse de nuevo en marcha. Poco a poco fui dejando las montañas atrás y todo se volvió verdes praderas e infinidad de campos de cultivo.

Esa noche dormí en un camping habilitado solo para tiendas de campañas, un Campground, el primero de muchos a lo largo de mi travesía por Estados Unidos.
La mañana del día siguiente no fui consciente de la sorpresa que tendría al final del día, todo parecía que se iba a desarrollar con normalidad y así fue hasta que llegue a la ciudad de Vantage. Con intenciones de evitarme el pago de la cuota por una parcela en el campground, pregunte a unos jóvenes a ver si podía dormir en su parcela y compartir los gastos. Matt y su pareja, junto a otro cicloturista, Luster, no me pusieron ni la más mínima pega. Ellos se habían conocido minutos antes de mi llegada y teníamos algo en común, todos íbamos al Sasquatch Music Festival, y me incluyo porque Luster no tardo mucho en regalarme una entrada que le sobraba para vivir tres días de festival.

Estuvimos varias horas conociéndonos sentados alrededor del fuego y bebiendo cerveza, pero ahorrando energías por que al día siguiente empezaba lo bueno. Mientras Matt y su novia iban en coche al festival, Luster y yo fuimos juntos en bicicleta. A medida que nos acercábamos más y más a la ciudad de George encontrábamos jóvenes que al igual que nosotros, andaban detrás de Sasquatch.

colorado_on_the_road_bike(Colorado On The Road junto a Luster y Matt de camino al festival)

Era jueves 22 de Mayo y el festival no empezaba hasta el viernes por la mañana. Uno podría pensar que seriamos de los pocos que llegarían para instalar la tienda y el campamento un día antes, pero la realidad es que no cabía ni un alfiler en la zona de acampada.

Hice buenas migas con mis vecinos, Nick y Samantha, y simplemente pasamos la tarde de buen rollo, contemplando cómo casi la mayoría de gente se había traído la casa sobre ruedas. Mi pequeña tienda de campaña era una hormiguita frente a las autocarabanas totalmente equipadas, el despliegue de cocinas, neveras, sofás, carpas…se lo montaban muy bien.

Cuando el sol salió, todos nos despertamos para iniciar el festival junto con una pequeña resaca. Por delante teníamos un fin de semana con 12 horas de música en directo por día, 5 escenarios y la joya de la corona, el escenario principal situado junto al cañón del rio Columbia, sencillamente impresionante.

La primera canción sonó y el descontrol se apodero de todos los presentes. No conocía muchos de los grupos de música, pero el concierto de la banda The Naked & Famous, libero toda mi adrenalina.

usa_colorado_on_the_road(Colorado On The Road alzando la única bandera española de festival)

Sumergido entre los míticos vasos rojos de cerveza, comida rápida, juegos de beber, rock & roll, el mejor buen rollo que podría haber imaginado conociendo a personas de todo Estados Unidos y Canadá, y luciendo la única bandera española de toda la colina. Se me pasaron los tres días volando.

La mañana del lunes parecía una travesía de zombis recogiendo el campamento y volviendo a la vida real, yo uno de ellos, aunque era uno de los pocos que lo haría en bicicleta. Despedirme de todos mis nuevos amigos fue una vez más un paso difícil, aunque cada vez me cuesta menos gracias a que siempre miro atrás con cariño, y a la vez hacia delante con emoción.

Volver de nuevo a la carretera se hizo un poco difícil los primeros kilómetros, tenía mucha cerveza que sudar, pero en cuanto recupere mi ritmo de pedaleo todo volvió a la normalidad, o al menos eso creía.

Pedalee 152 kilómetros desde George hasta la ciudad de Riztville totalmente ausente de lo que acontecía en la carretera, tenía la mente totalmente divagando en una serie de pensamientos que minaban mi motivación con una serie de dudas. No dejaba de pensar en los momentos que viví en Camboya junto a mi amigo Diego Morodo, junto al cicloturista alemán Johannes, los buenos momentos en Bangkok junto a Pier, los rincones naturales que conocí gracias a Darren en Isla Victoria, la ciudad de Vancouver que tanto me maravillo y como junto a Jorge me sentí de vuelta en Madrid. Las energías que recobre en casa de Elena y que había fundido en el Sasquatch Music Festival junto a la larga lista de nuevas amistades que cada segundo hacia. Ese día me sentí más solo que en toda mi vida, venía de vivir tantas buenas experiencias junto a tantas buenas personas, que ahora me daba miedo continuar el viaje porque no sabía cuando iba a conocer a alguien más.

Cuando llegue a Ritzville, agotado emocionalmente no vi otra solución para pasar la noche que pagar por una habitación en un Motel. Tuve tiempo de reparar una serie de cámaras que había pinchado, pero mi pinchazo emocional no había cómo arreglarlo. Por la mañana me quede tirado en la cama escuchando cada cinco minutos, la alarma que me había programando para ponerme de nuevo en pie, pero no podía. El único esfuerzo que hice fue el de llamar por teléfono a la oficina para decir que me quedaría un día más.

Pase todo el día tirado en la cama cambiando de canal en la televisión constantemente, y me costó mucho encontrar de nuevo la motivación para seguir adelante a la mañana siguiente, pero una vez más encontré un rastro de luz que me ayudo a seguir.

Mi llegada nocturna y bajo los chubascos ocasionales a la ciudad de Spokane, me llevaron a buscar un campamento a las afueras de la ciudad, no quería gastar más dinero en moteles de carretera, pero no fue tan fácil como de costumbre. Cuando había encontrado una zona segura cercana a un barrio residencial, los momentos previos a clavar la primera piqueta de la tienda, una agradable mofeta decidió merodear mi campamento describiendo círculos alrededor de mi posición.

El Colorado On The Road que se cruzo Turquía a -20 ºC, que atravesó el desierto iraní sin pestañear, que aguanto el calor, la humedad, el caótico tráfico y todas las incomodidades posibles del sudeste asiático, hubiera cogido la mofeta y la mandaría a freír puñetas. Pero ahora no me veía a mí mismo, no con esta moral. Derrotado por la presencia de un fétido animalillo me fui al primer motel que encontré, y pase la noche intentando recordar en donde había perdido mi coraje.

Pocos kilómetros realice por la mañana para llegar hasta la tienda de bicicletas, y hacerle una puesta a punto a mi potro. En Fitness Fanatics le dieron un buen repaso a mi querida Orbea, pero tanto tiempo sin pasar por el taller hizo que la lista fuera demasiado larga y que la llanta de la rueda trasera, tardara en demorase un día para estar lista. John y Robin, matrimonio y propietarios de la tienda, me hospedaron en su casa para que a la mañana siguiente pudiera continuar con la bicicleta en condiciones de soportar otros 17.000 kilómetros.

Después de cambiar la llanta trasera, las dos cubiertas, las pastillas de frenos, hacerme con mas cámaras de repuesto, reajustar la horquilla, cambiar el sistema de piñones trasero y la cadena, limpiar y engrasar las piezas móviles, el potro volvió a la carreta bufando como nunca. Bucéfalo volvió a recobrar su fuerza, fuerza que me transmitió una vez más.

EEUU_colorado_on_the_road(Colorado On The Road en Fitness Fanatics junto a John y Robin)

Me despedí de John y Robin muy agradecido por todo su esfuerzo por devolverme a la carretera con energías renovadas, y por haberme hospedado en un momento en que lo necesitaba más que nunca. Volví a sentir el viento soplando a mi favor, pero una buena noticia estaba por llegar.

Mi hermana mayor, que desde hace unos días había salido de cuentas y estaba a punto de dar a luz, había tenido a su primer hijo y gracias a Dios, tanto ella como mi segundo sobrino estaban perfectamente. Fue el empujón que necesitaba, no iba a dejar pasar los años y contarle a mi segundo sobrino que el día que nació, su tío estaba en un momento de depresión en su vuelta al mundo, NO!! Era momento de ser fuerte, y volver a ser la bestia que lo aguantaba todo.

Después de salir de Washington y entrar en Idaho, me dispuse a encarar la primera de las cuatro veces que tenía previsto atravesar las Rocosas. Esta vez seria para entrar en Montana y avanzar para atravesar el Parque Nacional de Yellowstone. Fue el puerto de montaña que mas rápido escale en todo el viaje, tenía hambre de kilómetros y necesitaba más…había vuelto!!!

“Para llegar hasta lo más alto, hay que empezar desde lo más bajo.”
colorado_on_the_road_iaho(Colorado On The Road amaneciendo la mañana que atravesaría las Rocosas)

Seattle:

Sasquath Music Festival:

CANADÁ

Etapas:

07/05/2014 Bangkok – Aeropuerto de Bangkok (37 Km).

08/05/2014 Aeropuerto de Bangkok.

09/05/2014 Vuelo de Bangkok – Seúl (Entrada a la República de Corea)

09/05/2014 Seúl – Vancouver (Isla Victoria) (20 Km).

10/05/2014 Descanso en Isla Victoria.

11/05/2014 Isla Victoria – Vancouver (Downtown) ( 46 Km).

12/05/2014 Descanso en Vancouver.

13/05/2014 Descanso en Vancouver (46 Km).

14/05/2014 Vancouver – Bellingham (101 Km) (Entrada en Estados Unidos).

Canadá

Preparada y lista la bicicleta, salí del Guest House de Bangkok a las 03:00 am para pedalear mis últimos kilómetros en Asia hasta el aeropuerto, y llegar a tiempo para embalar a mi potro y coger el avión a las 08:00 am con destino al continente americano.

A las 06:00 am ya estaba en la ventanilla para facturar todo el equipaje, pero algo no marchaba bien. Un problema con la venta del billete me había dejado sin asiento en el avión, y una estúpida política de la aerolínea me impedía comprar uno nuevo en ese momento. Al parecer, no podían venderme un billete de avión sin tener una carta de invitación por parte de la embajada Canadiense, menuda ridiculez, lo único que necesita un ciudadano español para conseguir el visado de turista en Canadá es tener el pasaporte en regla y nada mas, pero a pesar de mis insistencias el avión despego sin mi.

Durante toda la mañana pateé el aeropuerto buscando un nuevo pasaje de avión con otra compañía diferente, y finalmente lo conseguí y al mismo precio que el original, pero la hora de salida me llevaba a pasar encerrado en el aeropuerto un total de 42 horas desde mi temprana llegada.

Sin mas cosas en la que pensar mas que en descansar, busqué un banco en la terminal y dormí 12 horas, interrumpido constantemente por los continuos ruidos del ajetreado vaivén de viajeros.

Imagen(Colorado On The Road en el aeropuerto de Bangkok con todo el equipaje embalado)

Sin prisa pero sin pausa, fui recopilando cajas de cartón en todos los comercios para posteriormente desmontar y embalar a mi poderosa Orbea. Una vez facturado el equipaje, fui uno de los primeros en subir al avión, abrocharme el cinturón de seguridad y esperar impaciente mirando por la ventana a que el pájaro se despegara del suelo y poder ahora si, volar con la imaginación y pensar en todas las nuevas aventuras que me depararía en esta segunda gran etapa del viaje.

Después de una escala de 11 horas en Seúl (República de Corea), volé de nuevo 10 horas, hice tierra en Vancouver (Canadá), estampé sin problemas el nuevo visado en mi pasaporte, monté de nuevo la bicicleta y me dirigí como un rayo al ferry que me llevaba a Isla Victoria, donde me esperaba la invitación de un follower para conocer ese gran paraje natural, Darren.

Darren y su amigo Emil, vinieron en sus bicicletas a recogerme al puerto y pedaleamos juntos hasta la casa de Darren, donde saboreé la primera cerveza del nuevo continente mientras compartíamos anécdotas, pero el momento de descansar y hacerme a la nueva franja horaria llegó temprano, ya que nos esperaba un día muy intenso.

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(Colorado On The Road junto a Darren y Emil)

Nos despertamos a las 06:30 am, nos metimos entre pecho y espalda un desayuno de legionarios para cargar el cuerpo con energía, y a las 08:00 am ya estábamos en la playa preparados para una excursión marina, yo a bordo de un Kayak y Darren de una tabla de Paddle Surf.

Minutos antes de lanzarnos al agua, Darren y yo mantuvimos una conversación en español en la que me explicó las normas de seguridad del Kayak, y me comentó las posibilidades de avistar focas, ballenas, águilas e incluso de observar a un lobo que vive solitario en una pequeña isla.

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(Colorado On The Road junto a Darren antes de la excursión en Kayak)

El momento de remar no se hizo esperar y una calmada corriente favorecía nuestro avance. Las águilas nos sobrevolaban, la brisa marina era tranquila y cálida a la vez, era un momento ideal para disfrutar de una mañana soleada haciendo deporte y cargar los pulmones de aire fresco. Las curiosas focas no se hicieron de rogar, y nos acompañaron en todo momento guardando una pequeña distancia, la sufriente para poder observarnos con toda claridad.

Tanto remar dio su fruto e hicimos tierra en la pequeña isla en la que habitaba un lobo solitario, el cual había llegado nadando hacia unos años y se había convertido en la mayor curiosidad de todos lo canadienses, ya que pocos eran quienes le habían visto.

Antes de adentrarnos en la isla, Darren me dio una serie de instrucciones sobre el comportamiento que debíamos tener en el caso de toparnos con el rey de la isla.

“Háblale alto, con voz grave, con seguridad, intenta aparentar ser mas grande de lo que eres, abre los brazos, retrocede lentamente pero nunca intentes huir corriendo y pase lo que pase, no pierdas el contacto visual y mírale siempre a los ojos, de lo contrario, una mirada baja le daría a entender que te sientes vencido y el ataque seria inminente”, me decía Darren. “Si esto no daba resultado, no quedaba otra opción que sacar el cuchillo y luchar por tu vida”. Esta lección me valdría también para el caso de cruzarnos con un oso, pero en ese momento solo podía pensar en el lobo.

Empezamos a adentrarnos en la pequeña isla, a contemplar la intacta naturaleza del lugar hasta que llegamos a una zona de acampada, donde la entidad de conservación canadiense había dejado unas cajas metálicas para que los campistas guardasen toda la comida, los productos de higiene personal o cualquier cosa que pueda tener un olor interesante para un animal salvaje, y evitar así que este se aproxime a tu tienda mientras duermes.

De nuevo nos hicimos a la mar y por fortuna no tuvimos ningún desagradable encontronazo con un animal, pero una fortuna mayor estaba a punto de llegar. Bordeando la isla y sin previo aviso apareció sobre lo alto de una inmensa roca. Mostrando su brillante pelaje grisáceo y blanquecino nos miro, se sentó sobre su patas traseras como si de un corriente canino se tratara, ladeo la cabeza y acto seguido se tumbó sin dejar de mirarnos fijamente. A los pocos segundos se levantó y se adentró nuevamente en el bosque. No dábamos crédito, habíamos visto al escurridizo lobo, tan difícil de ver que muchos creían que era una mera leyenda, y lo mejor de todo es que lo había grabado con mi cámara.

El tiempo se nos hecho encima y una fuerte corriente nos hizo luchar cada palada para restar metros y llegar a la playa. Por suerte unos pescadores nos recogieron y nos llevaron a aguas mas calmadas. De nuevo en tierra firme, recogimos a Emil y fuimos a la ciudad a recargar energías con un buen almuerzo y una cerveza.

La ciudad era tranquila, con poco tráfico, sin ruidos agobiantes, edificios bajos, calles limpias y aire puro proveniente del denso bosque que la rodeaba. Disfrutando del sol de la tarde y saboreando una cerveza en una terraza, Emil, de orígenes dominicanos mantuvo una conversación en español con Darren, a quien le contó el interesante video que había visto recientemente en la red sobre unas ballenas persiguiendo unas focas. Rápidamente pregunte, ¿Ballenas?¿Persiguiendo focas?¿Para que?, para comérselas me contesto Darren, ¿Pero si las ballenas no comen focas? Pregunte de nuevo. Emil saco su teléfono y me mostró el impresionante video sobre unas orcas… espera un momento, eso son orcas asesinas no ballenas, ¿No me digas que lo que íbamos a ver hoy con el kayak eran orcas asesinas?, le pregunte a Darren, pues si me contesto él.

El momento nos valió para reír durante varios minutos, pero he de reconocer que de haber visto la tremenda aleta dorsal de una orca asesina asomando por la superficie del agua, como mínimo me hubiera caída del Kayak del susto.

Después de la larga y provechosa jornada, volvimos a casa para descansar y despertarnos temprano a la mañana siguiente. Antes de irse a trabajar, Darren me había organizado una mañana de naturaleza y aire puro. Primero subimos a pie la cima de una pequeña montaña atravesando un bosque de inmensos árboles, era la primera vez que contemplaba un paraje natural tan impresionante. El respeto y el cuidado que los canadienses depositan en sus medios naturales me estaba dejando sin palabras.

Imagen(Colorado On The Road junto a Darren en la cima de la montaña)

Antes de dejarme en el ferry y despedirnos, visitamos dos de sus playas favoritas. Cada vez que Darren compartía cualquier aspecto de su mentalidad conmigo, no dejaba de asombrarme y de identificarme con él, una mentalidad que era una declaración de amor a la vida misma. Acuéstate pronto y despiértate bien temprano todos los días me decía, en un mismo día puedes ir a trabajar, estar con la mujer, con los amigos, disfrutar de la bicicleta y hacer deporte al aire libre, lo único que necesitas es madrugar, organizarte y cargar el cuerpo con comida sana.

Desde luego, el inicio de mi segunda gran etapa del viaje estaba siendo totalmente reveladora, por no decir del cambio de contraste de pasar de un continente a otro.

Después de un gran abrazo y de darle mi mas sincero agradecimiento a Darren por haberme brindado la oportunidad de conocer Isla Victoria, me embarqué de nuevo en el ferry de vuelta a Vancouver, para subirme de nuevo a la bicicleta y pedalear hasta Downtown, donde me esperaba la invitación de un follower español, Jorge.

Ya en el portal del edificio y antes de tocar al telefonillo, Jorge salió por la ventana y me gritó: “Espera macho que ahora bajo”. Para una persona como yo que lleva tanto tiempo viajando, escuchar esas palabras de parte de otro madrileño me hicieron sentir como en casa.

Después de la ayudita para subir la bicicleta por el ascensor, Jorge me presentó a Marta, su novia y compañera de piso. Esta pareja de arquitectos madrileños, vino hace un mes a Vancouver en busca de una oportunidad laboral y poder abrirse camino en su vida profesional.

Al parecer Jorge y yo manteníamos mas cosas en común que la pasión por la bicicleta. Él también hizo un Erasmus en Italia y el mismo año que yo, y además su compañero de universidad era un gran amigo mío del Catering en el que trabajé para pagar mis estudios y este gran viaje, el Señor Cuesta.

Esa misma noche salimos a cenar una buena hamburguesa a Granville, y lo que mas me llamó la atención en ese momento era el gran número de personas sin hogar que había en esa calle. Jorge me explicó, que el clima de Vancouver era el más suave de todo Canadá, y las personas que no tenían donde vivir venían a esta ciudad para poder superar los duros inviernos.

A la mañana siguiente, me mire al espejo y me di cuenta de la horrible pinta que tenía con esa larga y descuidada barba y la alborotada melena, era hora de invertir algo de dinero en cuidar un poco la imagen y pagar una peluquería.

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(Antes y después de Colorado On The Road al pasar por la peluquería en Vancouver)

Por la tarde quedé con Thor, un amigo de mi hermana mayor el cual vino hace un mes, casualmente en el mismo avión que Jorge y Marta, y a quien mi hermana le había metido en la maleta una serie de regalos para mí, entre otras cosas un nuevo ordenador para poder trabajar mejor.

En mi último día en Vancouver, Marta, Jorge y yo, salimos a dar un paseo por Stanley Park en bicicleta. A media mañana ellos volvieron a casa para seguir mandando curriculums, y yo continué mi visita llendo hasta el Lynn Canyon Park, para atravesar un enorme puente colgante y pedalear por las pistas de tierra del bosque.

Bangkok_Canadá_Vuelta al mundo_Bicicleta_Colorado On The Road_Vancouver_Isla Victoria (6)(Colorado On The Road junto a Marta y Jorge en Stanley Park)

En tan solo 40 minutos estaba rodeado de naturaleza y de aire puro, puede que parezca una exageración, pero después de haber atravesado la India, Tailandia, Laos, Vietnam y Camboya, de haber aguantado el calor húmedo de la selva, de haber saturado mis pulmones con la contaminación mas densa que jamás haya visto y de soportar el cúmulo de basura, la experiencia de conocer un paraje natural tan impresionante y cuidado como el Canadiense, me estaba dejando maravillado.

Bangkok_Canadá_Vuelta al mundo_Bicicleta_Colorado On The Road_Vancouver_Isla Victoria (7)(Colorado On The Road en Lynn Canyon Park)

Esa misma tarde aprovechamos para jugar un partido de Volleyball en la playa, y así despedirme de esta ciudad y de mis nuevas amistades con una puesta de sol perfecta.

Bangkok_Canadá_Vuelta al mundo_Bicicleta_Colorado On The Road_Vancouver_Isla Victoria (8)(Puesta de sol en la playa de Vancouver mientras jugábamos un partido de Volleyball)

A la mañana siguiente, los abrazos y las palabras no fueron suficientes para agradecer, ya no solo la hospitalidad de esta pareja de madrileños, sino por lo que me hicieron sentir al estar de nuevo junto a españoles.

Pedaleando hacia la frontera estadounidense, la valoración de mis primeras experiencias en el nuevo continente eran claras. Elegir vivir en Vancouver era eligir vivir en una ciudad que incita a la vida sana, al deporte, donde una bicicleta no es una hormiga en la carretera sino un vehículo mas, donde la mezcla de nacionalidades te hace descubrir mundo sin tener que moverte de un mismo punto, donde a 40 minutos de la ciudad puedes encontrar parques naturales donde poder desconectar, y si eso no es suficiente, en un ferry de una hora estas en Isla Victoria. No hace falta que reconozca lo cautivado que me dejo Vancouver.

En la frontera con Estados Unidos di gracias por haber arreglado mi descuidada imagen ante la infinidad de preguntas que tuve que contestar. Por primera vez en una frontera registraron mi bicicleta, pero antes de ello les advertí de los dos cuchillos que llevaba en mis alforjas, y de una mandarina que guardaba en la alforja del manillar. Los cuchillos no parecieron importarles, pero la mandarina me fue confiscada y mi merienda esta vez se había quedado sin Vitamina C, pero no me importó, mi visado ya estaba estampado en mi pasaporte y por delante tenía tres meses para conocer toda la costa oeste… Estados Unidos! Here we go!!!

Bangkok_Canadá_Vuelta al mundo_Bicicleta_Colorado On The Road_Vancouver_Isla Victoria (9)(Bienvenido a Estados Unidos)

Desde que conocí a Darren he pensado mucho sobre el paso del tiempo, sobre como el aprovecha el suyo al máximo, sobre cuantas veces me he quejado y he escuchado quejarse a la gente de lo rápido que avanza el tiempo. Solo hay una cosa que pueda decir sobre mi cambio de mentalidad:

“Si el tiempo avanza deprisa, avanza tu mas rápido que él”

Bangkok_Canadá_Vuelta al mundo_Bicicleta_Colorado On The Road_Vancouver_Isla Victoria (10)(Colorado On The Road junto a Darren en una playa de Isla Victoria)

 Trayecto Bangkok – Vancouver:

Canadá: 1ª Parte.

Canadá: 2ª Parte.